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El modelado de las formas de ablación

    El desarrollo de los acantilados y las plataformas de abrasión están íntimamente ligados, ya que el retroceso de la base del acantilado implica el desarrollo de la plataforma de abrasión. Los verdaderos acantilados resultan de la acción de las olas en su base. Como hemos visto esta acción se traduce en la formación de una muesca o una serie de grutas, producto del ametrallamiento de las olas cargadas con fragmentos pequeños de rocas (arenas, gravas y cantos) y los efectos de la compresión y la descompresión neumática del agua y el aire. Por supuesto estos mecanismos son más eficaces en rocas deleznables o quebradizas. Curiosamente las muescas más nítidas se producen cuando estas acciones mecánicas son débiles, debido a que, en estos casos, la disolución y la corrosión aumentan su importancia, debilitando la roca en la base del acantilado a un nivel constante, tras lo cual el transporte del material desaloja los fragmentos periódicamente.

    La acción de zapa del mar provoca la creación de extraplomos que potencian la acción de la gravedad por llamada al vacío. En estas condiciones, excepcionalmente, pueden presentarse desprendimientos catastróficos de grandes fragmentos de roca (delimitados por las diaclasas) o deslizamientos, si existe una capa arcillosa que haga de superficie de deslizamiento. Sin embargo, lo normal es que el ataque al acantilado se ejerza de manera continua y de manera combinada con los procesos continentales, lo que produce pequeños desprendimientos de rocas constantemente.

    En rocas poco coherentes la muesca apenas tiene oportunidad de desarrollarse debido a los constantes deslizamientos y solifluxiones provocados por la arroyada. A parte de la formación de cárcavas.

    Los acantilados son producto de diversas acciones morfogenéticas, que se suceden en el tiempo, por lo que su formación se realiza de manera discontinua. Los fragmentos acumulados en la base han de ser evacuados para poder continuar el ataque de la roca. Estos intervalos son más largos en la roca coherente que en la roca deleznable.

    La velocidad de la excavación depende de las condiciones climáticas y la acción del mar. En ocasiones el retroceso del acantilado es más rápido que la labor erosiva de las aguas corrientes por lo que la desembocadura queda colgada, valles colgados, sobre el nivel de mar. Estos valles colgados también pueden deberse al abandono de las aguas del valle, por ejemplo por infiltración en los países calizos, o por un «repentino» descenso eustático del nivel medio del mar.

    Se considera que existe un límite en la progresión de las plataformas de abrasión, y por lo tanto en el retroceso del acantilado. Este límite depende de la altura, sin embargo la lentitud del retroceso es menor que las variaciones eustáticas del mar, por lo que nunca se alcanza.

La influencia del clima

    En la formación de los acantilados y las plataformas de abrasión también tienen su influencia el dominio morfoclimático.

    En los dominios de la zona fría predominan los procesos mecánicos que aportan gravas y cantos, y el oleaje es muy fuerte durante los meses en los que la playa no está cubierta de hielo. Una de las originalidades es la presencia de una amplia plataforma rocosa, strandflatNoruego, strand: orilla y flat: plataforma, que puede tener decenas de kilómetros y que no se explican sólo por la acción de las olas. En la formación de las strandflat tiene una importancia decisiva el hielo, aunque se discute cómo actúa, si como elemento abrasivo, o como creador de unas condiciones erosivas más eficaces, en combinación con el mar.

    En los dominios de la zona tropical húmeda predominan los procesos químicos. Se caracteriza por la presencia de acantilados vivos y nítidos, pero cuya presencia se limita a los cabos y puntas, mientras que los golfos, en los que desembocan las aguas corrientes, presentan formas de acumulación. Además los acantilados se encuentran recubiertos de vegetación, por lo que sólo la parte inferior está expuesta a la erosión marina. Aquí predominan las arenas, menos eficaces para la abrasión que las gravas. De los acantilados se desprenden grandes bloques que aparecen a los pies del acantilado de manera caótica. Además los procesos químicos favorecen la presencia de microformas, particularmente en las calizas.

    En los dominios de la zona templada existen procesos tanto mecánicos como químicos. Su originalidad está en que se desarrollan sobre formas heredadas.

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