Índice
Geomorfología
Naturaleza de la erosión

Las fuerzas morfogenéticas externas

    Considerando que las fuerzas morfogenéticas internas son la tectónica y la litología, las fuerzas morfogenéticas internas son: la gravedad y la energía térmica. Para que las fuerzas externas actúen debe haber, en la superficie, elementos susceptibles de ser movilizados. La competencia de dichas fuerzas para movilizar fragmentos depende de su calibre (relación entre el peso y el tamaño). A los fragmentos que se pueden mover se les llama, normalmente, partículas. Es más fácil mover las partículas de pequeño calibre, así que serán estas las que antes se pongan en marcha y las que más lejos lleguen, y más rápidamente. Esta selección queda impresa en las características de los depósitos de derrubios. Las rocas coherentes y las recubiertas por vegetación son difícilmente movilizables, por lo que precisan de un proceso de meteorización.

Gravedad

    La gravedad es la fuerza de atracción de la tierra, que actúa sobre todos los elementos que hay dentro de su campo gravitatorio. Todos los elementos, pues, tienen peso, y por lo tanto tiende a caer hacia su centro. Cualquier partícula que exista sobre la superficie y que no se encuentre en equilibrio sentirá su efecto y tratará de llegar a ese estado de equilibrio en un punto más bajo.

    La forma de actuación de la gravedad es doble. Por un lado actúa directamente provocando la caída de los fragmentos por llamada al vacío y por otro es indirecto ya que los fragmentos que caen empujan a otros que se encuentra en equilibrio, haciendo que lo pierdan. Esta acción indirecta es la que tiene lugar cuando actúa la escorrentía, por lo que es la más generalizada. La interacción entre el cuerpo que fluye y el lecho por el que se desplaza se denomina accionamiento.

    La gravedad actúa siempre en sentido perpendicular a la superficie terrestre, de arriba abajo, como en la caída libre, en vertical. Pero lo normal es que las partículas se desplacen por una pendiente, conforme a la dinámica del plano inclinado, con lo que la trayectoria tiene una componente vertical y otra horizontal. En este proceso se pierde energía, que es transmitida a otros elementos, que se ven obligados a moverse también. La rugosidad del plano favorece esta transmisión de energía, por lo que en este tipo de superficies el fragmento pierde más energía y ve dificultada su caída.

    Además de la rugosidad, la velocidad a la que se desplaza el fragmento depende de la inclinación del plano, que será mayor cuanto más inclinado esté. Dependiendo del tamaño del fragmento se necesita una inclinación mínima para que actúe la gravedad. Las partículas desplazadas hasta un punto de equilibrio tienden a reducir el desnivel, y por lo tanto la acción de la gravedad.

Energía térmica

    La energía térmica actúa gracias a las diferencias de insolación en la superficie terrestre y a los distintos grados de calor específico de los materiales: su capacidad para absorber y desprenderse del calor.

    Las diferencias de temperatura en la atmósfera genera vientos capaces de transportar partículas, esencial en la acción morfogenética del viento. No obstante se ve interferido por la acción de la gravedad.

    Las diferencias de temperatura tienen una importancia esencial en muchos procesos de meteorización.

Índice
Geomorfología
Naturaleza de la erosión
Creative Commons License
Esta obra está bajo una licencia de Creative Commons.
Se autoriza el uso con licencia GFDL.
Web recomendada Enciclopedia Libre en Español