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Lo que sí explica el ascenso y descenso del nivel de mar durante el Cuaternario son las distintas glaciaciones históricas. La acumulación del agua el grandes inlandsis provoca un descenso global del nivel del mar, y la fusión durante los interglaciales su ascenso. Este fenómeno se llama, específicamente, glacioeustatismo. La última gran transgresión tiene lugar tras la desaparición del inlandsis escandinavo y canadiense durante el flandriense. Lo que no es tan fácil de concretar son los estadios intermedios de períodos más fríos (pequeña edad del hielo) o más cálidos. Desde los años 30 del siglo XX se viene observando un ascenso continuo del mar de 1,2 milímetros al año, y una fusión progresiva de los inlandsis actuales.
Las terrazas marinas y fluviales marcan el ritmo de las transgresiones y regresiones. Aunque las variaciones intermedias de menor amplitud y menos persistentes, sólo permite crear terrazas en las partes bajas, y no necesariamente. La existencia de depósitos periglaciares sumergidos y en la plataforma continental indican que el ascenso del mar tras la última glaciación ha sido de unos 100 metros. A profundidades similares existen huellas de abrasión labradas en los arrecifes coralinos. También en los deltas y las marismas encontramos depósitos de origen continental a profundidades similares.
Los desequilibrios isostáticos pueden estar provocados por causas externas. Es decir, por la erosión del continente cuyos materiales de depositan el una placa diferente, o en un bloque perfectamente diferenciado por fallas, descargando así al continente de su peso (descarga detrítica de los continentes). A todo esto hay que añadir el ascenso glacioisostático tras la desaparición del peso del hielo, atestiguado por la existencia de playas colgadas. En el momento de la desaparición del inlandsis puede alcanzar un ritmo de 6 metros año.
La desaparición del inlandsis implica dos fenómenos contrapuestos, el ascenso del nivel global del mar y el ascenso del continente. El ascenso del continente es más rápido que la transgresión marina correspondiente, ya que el agua debe dispersarse por todo el globo, y el ascenso continental perdura tras la desaparición total del hielo. Sin embargo, en un primer momento, la transgresión marina predomina sobre el ascenso glacioisostático.
Todos estos fenómenos interfieren unos con otros para explicar la formación de terrazas y playas colgadas. Cada uno tiene un protagonismo local diferente.
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