Glaciares regionales
o inlandsis
Los glaciares regionales o inlandsis
(hielo del interior) se caracteriza por su forma de casquete, con un
perfil
ligeramente convexo. Se sitúan sobre grandes superficies continentales.
Actualmente existe uno sobre la Antártida que cubre todo el continente
(13,5 millones de km2)
y otro sobre Groenlandia
(1,7 millones de km2),
que sirve de modelo
para este tipo de glaciares. El espesor del hielo es muy grande, puede
alcanzar hasta 4000 metros, por lo que su peso es muy grande y ejerce
una
presión extraordinaria sobre la roca subyacente. Al retirarse esta
roca tiende a ganar altitud por movimientos
epirogénicos.
La uniformidad topográfica en forma de domo refleja claramente su
independencia con respecto a la estructura subyacente. No obstante, en
ocasiones no recubren todo el continente y algunos picos sobresalen del
hielo. A estos picos se les llama nunataks
y pueden
ser tanto agujas montañosas como volcanes, incluso activos.
El casquete glaciar llega al mar en casi todos los puntos. La masa
congelada
se desplaza lentamente y sin turbulencias. En los inlandsis existe un
movimiento
centrífugo muy lento y difuso que se va acelerando a medida que
se acerca al exterior. Dentro de él se produce cierta diferenciación
de las líneas de escorrentía, conocidas como corrientes
de hielo o icestrom
.
Al alcanzar el mar se desprenden de ellos icebergs, tanto por llegar a
una zona más cálida como por el empuje que reciben del interior.
También encontramos
plataformas flotantes que
presentan enormes acantilados de los que se desprenden enormes icebergs.
Los inlandsis se sitúan en regiones cuya temperatura media del mes
más cálido es siempre muy inferior a cero grados. La temperatura
del hielo disminuye con la profundidad. Son regiones áridas, con
escasas precipitaciones, pero siempre en forma de nieve y nunca se
licua
o evapora. Tienen una espesa capa de neviza que es barrida por
violentos
vientos superficiales.
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