Tectónica
La forma del relieve
terrestres depende en buena medida de cómo estén dispuestos
los materiales que lo componen. De esto se encarga la tectónica
por medio de los movimientos de la corteza terrestre. Existen dos
movimientos básicos los verticales o epirogénicos
de amplio radio y muy lentos, que tratan de recuperar el equilibrio
isostático; y los movimientos horizontales u orogénicos,
responsables de los relieves plegados y
fracturados.
En la actualidad el paradigma
que explica el relieve
de la Tierra es la tectónica
de placas.
Epirogénesis
La epirogénesis
consiste
en un movimiento vertical de la corteza terrestre a escala
continental.
Afectan a grandes áreas interiores de las placas continentales:
plataformas y cratones. Son movimientos de ascenso o descenso
muy
lentos sostenidos (no repentinos) que pueden tener como
consecuencia
el basculamiento de una estructura como la ocurrida en la península
ibérica durante el terciario que tuvo como consecuencia el drenaje
de los lagos interiores hacia en atlántico. El basculamiento genera
estructuras monoclinales (con menos de 15º buzamiento y en un solo
sentido).
También pueden
tener como resultado grandes abombamientos, lo que genera estructuras
aclinales (no plegadas). Si el abombamiento es ascendente,
o positiva,
se llama anteclise; y si el
abombamiento es descendente,
o negativa, se llama sineclise (Diagrama).
Obviamente en las anteclise predominan las rocas de origen plutónico
ya que funciona como superficie de erosión, mientras que las sineclise
funcionan como cuencas de acumulación por lo que predominan las
rocas sedimentarias. Estas estructuras nos dan el relieve
aclinal.
Tectogénesis
u Orogénesis
Los movimientos orogénicos
son
los movimientos horizontales de la corteza terrestre, teniendo en
cuenta
que la Tierra es una esfera. Afecta a regiones relativamente pequeñas
aunque de manera generalizada; las grandes orogenias han afectado a
todo
el globo, pero se expresan puntualmente y en forma de crisis. Son
movimientos
relativamente rápidos. Se pueden identificar
en el relieve tres grandes orogenias:
caledoniana,
desde el Cámbrico (590 millones de años) hasta el final del
Silúrico (408 millones de años); la herciniana,
desde el Devónico (408 millones de años) hasta el final del
Pérmico (245 millones de años); y la alpina,
desde el Triásico (245 millones de años) hasta el final del
Neógeno (1,6 millones de años). Se encuentran rastros de
otras orogenias, pero no tienen, apenas, transcendencia morfológica.
La orogenia genera
relieves plegados
y fallados.
Se pueden considerar tres momentos que corresponden a tres fases de
violencia
de la orogenia: el plegamiento, en el que se pliegan los materiales
blandos;
el fallamiento, en el que se rompen los materiales duros y los
pliegues;
y el cabalgamiento, en el que los materiales se desplazan de su
posición
original. Se crea, pues, pliegues
y fallas.
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