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En el siglo XVIII se realizan censos de población en los que queda reflejada la evolución del poblamiento. El censo de 1756, descubierto por el historiador Gaspar H. Guzmán; el Censo General de la Provincia de 1771, realizado por Baltazar de Castro y el censo realizado con motivo de la creación del virreinato del Río de la Plata, en 1778, cuya síntesis publicó el padre Antonio Larrouy y cuya autoría corresponde al profesor Comadrán Ruiz.
Del análisis se infiere que en poco más de cincuenta años, se evolucionó desde los primeros treinta pobladores localizados en los lotes de las trece manzanas, a una cifra aproximada a la del censo de 1771, que alcanza a 1424 habitantes para la villa y sus pueblos anexos.
En el censo de 1778, los habitantes de Belén se ven incrementados en más de un centenar. «Con este panorama que muestra Belén muy distante de aquel pequeño villorrio que dejara el padre Olmos y Aguilera un siglo atrás, se entra en el siglo XIX, con la fisonomía de una villa formada y más que todo en continuo progreso» Gaspar H. Guzmán. (1985) Historia colonial de Catamarca. Pág. 111.
En el censo de 1812, que se encuentra en el Archivo General de la Nación se evidencias cambios respecto del siglo anterior. Por ejemplo, se observa en Belén un aumento del 18 al 34 por ciento de la población indígena, no así la de color. Comparativamente la población blanca siguió un proceso de crecimiento normal representando aproximadamente el 33 por ciento del total.
En el año 1812 la villa tenía más de 1.000 habitantes y los pueblos vecinos como Londres, Hualfín y otros, reunían otros mil habitantes en conjunto. En lo que se refiere a ocupación predominaban en el total de población los labradores y jornaleros.
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