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Las montañas de Sierra Morena cierran la región por el norte desde Huelva hasta Jaén, salvo en el extremo nororiental, que corresponde a la sierra de Segura. Se trata del borde meridional del macizo hespérico, que hacia Andalucía presenta el escalón descendente y vista desde aquí tiene un aspecto montañoso notable. En líneas generales se trata de un borde rectilíneo muy nítido, pero en detalle la erosión diferencial ha entallado este borde formando numerosos valles e individualizando diversos conjuntos. No se trata de una gran falla, sino de una flexión. Podemos distinguir tres conjuntos: la zona sevillana, con más presencia de pliegues e intrusiones plutónicas; la zona cordobesa, menos plegada y con el escalón más erosionado, y también con intrusiones plutónicas notables como el de Los Pedroches; y la zona jienense, con líneas estructurales más nítidas y menos erosionadas.
El valle del Guadalquivir es una de las depresiones que surgieron tras la orogenia alpina. Esa zona entre la cordillera Bética y el zócalo se fue rellenando con las margas y arcillas procedentes de la erosión de las montañas y el zócalo. Así pues, presenta un relieve suavemente ondulado típico de la campiña. Se distinguen dos sectores básicos, uno más antiguo y ondulado al este de Córdoba y otro más llano al este de Córdoba. En este sector, en la desembocadura del Guadalquivir, se encuentran las marismas, una llanura aluvial aún no colmatada por completo, pero que está en proceso de relleno. En el sector oriental, principalmente, se distinguen varios niveles de terrazas, que pueden dar campiñas bajas y campiñas altas, como la loma de Úbeda. Existen intercalaciones residuales de areniscas más resistentes a la erosión llamadas alcores. El conjunto se completa con un suave glacis que pone en contacto el valle con las montañas y el zócalo.
El sistema Bético consiste en una serie de sierras muy complejo en el que distinguimos tres sectores, el subbético, el intrabético y el penibético.
El sector subbético es el más norteño. Consiste en una serie de pliegues labrados en calizas, tanto más suaves cuanto más externos. Se puede diferenciar un sector prebético en el que los pliegues son mucho más suaves y aparece relieve de cuesta. Destacan las sierras de Grazalema, Pandera, Mágina, Harana (Arana), Segura, Cazorla y Sagra.El carácter calizo de gran parte de estas montañas hace que el relieve cárstico sea dominante en gran parte de la región. También tiene restos de glaciarismo, aunque muy débil en las montañas más altas.El sector intrabético consiste en una serie de depresiones en forma de hoyas, que son los bloques hundidos de Antequera, Granada, Guadix y Baza. Presentan una topografía llana y están recubiertos de margas y arcillas.
En las Penibéticas o sector axial, aparece el zócalo y tiene un relieve fallado en el que sobresalen los bloques elevados de las sierras de Ronda, Almijara, Tejeda, Nevada, Baza, Gádor, Filabres y Estancias.
La costa da unidad a la región por el exterior. Es un conjunto muy complejo en el que podemos distinguir dos sectores bien diferenciados: la costa atlántica en la que predominan las playas bajas y las marismas de las desembocaduras de los ríos Guadiana, Tinto y Odiel y Guadalquivir; y la costa mediterránea, con un carácter más acantilado debido a la cercanía de las sierras penibéticas.
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