Aragón
Agricultura y silvicultura
En Aragón el peso
de la agricultura es muy importante, debido a que la
mayor
parte de la región es netamente rural. La mayoría
está censada como superficie agrícola, pero parte de esa
superficie está sin explotar por culpa del intenso éxodo
rural. Existen tres tipos de propiedad,
la gran propiedad
comunal o eclesiástica, la gran propiedad privada y la pequeña
y mediana propiedad particular. Las explotaciones
más
dinámicas de hoy en día son de tamaño mediano
y dominio directo, que son las que más se ajustan a un modelo de
explotación intensiva o semiextensiva rentable. En las comarcas
de montaña, sobre todo en las oscenses, las explotaciones
están divididas en varias parcelas diferentes. La montaña,
las zonas arboladas y los viñedos son muy difíciles de concentrar,
sin embargo las comarcas del valle del
Ebro, de secano
y cerealísticas, principalmente de Zaragoza, sí se han favorecido
de los proyectos de concentración parcelaria. No obstante, al ser
parte de la superficie agrícola de regadío, la concentración
no ha sido tan profunda como debería haber sido. Los titulares
de las explotaciones son de edades cercanas a la jubilación, y las
generaciones jóvenes no se incorporan a este sector, lo que pone
en peligro la continuidad de las explotaciones. No obstante, las muevas
explotaciones, las más dinámicas están vinculadas
a la existencia del regadío
los cultivos bajo
plástico y las técnicas más avanzadas de la revolución
verde.
Los cereales
dominan amplias extensiones, ya que se cultivan en régimen de secano
en grandes explotaciones de llano. Predomina el trigo, pero hoy en día
un porcentaje importante se dedica al maíz y la cebada.
El viñedo
es un cultivo tradicional desde la Edad Media. Aragón es una región
de vinos de calidad, y tiene tres denominaciones de origen: Cariñena,
Campo de Borja y Somontano de Barbastro; pero hay otras, como el valle
del Jalón, el Bajo Jiloca, Belchite y el Bajo Aragón.
El olivar
en Aragón es cultivo de regadío. Hoy en día se ha
reducido mucho. La mayor parte del olivar se encuentra en Teruel, y su
producción se dedica tanto a aceite como a la aceituna de mesa.
Las frutas
y hortalizas tienen cada día más presencia, debido
a su alto valor añadido. Se concentran en torno al valle del Ebro
ya que necesitan de grandes cantidades de agua de regadío. Aún
son pocas las explotaciones de cultivos bajo plástico, y es que
los dos meses de heladas seguras dificultan la producción de
invernadero
tradicional. Los principales productos son la manzana, la pera, el
melocotón,
la cereza, la almendra y el albaricoque.
Otros
cultivos importantes son el forraje, en las comarcas
ganaderas,
la remolacha azucarera y el girasol y la soja para aceite.
La explotación
forestal tiene menor importancia económica. El árbol
más productivo es el pino, normalmente de repoblación. La
explotación de las choperas de ribera es marginal. Las comarcas
más productivas son las montañas de Teruel, muy por delante
del Pirineo oscense.
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