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El cuarto nivel está formado por las capitales de provincia Huesca (46.243 h) y Teruel (31.158 h), Jaca (11.398 h), Calatayud (18.019 h) y Barbastro (15.053 h). Tienen una gran cantidad de servicios centralizados pero estos dos niveles son insuficientes para la región. El oeste de la región al norte del Ebro depende de Lérida, incluso de algún otro centro menor, como Mora de Ebro, y el Bajo Aragón depende de Tortosa. Áreas del sur de Teruel dependen de Valencia o Castellón y parte de la comarca de las Cinco Villas depende de Sangüesa (Navarra). Calatayud atrae áreas de Soria y Guadalajara, y Teruel atrae los servicios del Rincón de Ademuz.
En el tercer nivel se encuentran poblaciones, que ellas algunas no llegan a los 1.000 habitantes y otras superan los 10.000, y han atraído algunos servicios, y están muy irregularmente repartidas: Aínsa-Sobrarbe (1.602 h), Albarracín (1.050 h), Alcañiz (13.431 h), Alcorisa (3.339 h), Almunia de Doña La Godina (5.715 h), Andorra (7.816 h), Ateca (2.012 h), Belchite (1.612 h), Biescas (1.244 h), Binéfar (8.397 h), Boltaña (814 h), Borja (4.295 h), Calamocha (4.040 h), Calanda (3.474 h), Cariñena (3.196 h), Caspe (7.896 h), Daroca (2.212 h), Ejea de los Caballeros (16.048 h), Épila (4.087 h), Fraga (12.100 h), Gallur (2.900 h), Graus (3.136 h), Híjar (1.928 h), Maella (2.056 h), Monreal del Campo (2.343 h), Monzón (14.920 h), Mora de Rubielos (1.359 h), Morata de Jalón (1.471 h), Montalbán (1.538 h), La Puebla de Híjar (1.046 h), Sabiñánigo (8.578 h), Sariñena (3.950 h), Tamarite de Litera (3.655 h) y Valderrobres (1.945 h).
En un segundo nivel estarían los núcleos de población con una población de más de 1.000 habitantes que no han conseguido atraer servicios centrales, algunos se encuentran en las cercanías de los núcleos de población mayores, pero otros se encuentran aislados. Por debajo están los núcleos rurales.
Como podemos ver en Aragón los lugares centrales que prestan servicios están muy mal distribuidos y no cubren eficazmente toda la región. A medida que mejoran las comunicaciones estas diferencias tienen menor importancia pero grandes áreas de la región están muy mal comunicadas.
El poblamiento rural aragonés presenta una tendencia muy fuerte al núcleo concentrado. Aún así debemos distinguir entre los núcleos del valle del Ebro más grandes y que dominan una gran llanura y los núcleos de la montaña, más pequeños y cuya concentración responde a las dificultades de establecerse en un medio montañoso.
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