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Cataluña/Catalunya

Clima

    El clima dominante en Cataluña es el mediterráneo aunque en ciertos sectores del Pirineo encontramos un clima marítimo de la costa oeste, sobre todo en las vertientes orientadas al oeste y al norte. La altitud, la orografía, la distancia al mar y la orientación son factores decisivos para definir los climas catalanes. Los centros de acción principales son el frente polar, que descarga sus masas de aire húmedas y el anticiclón de las Azores, que domina en verano. En invierno aparecen anticiclones térmicos sobre el valle del Ebro que llegan a la región y dan un tiempo seco y frío, en esta situación son frecuentes las nieblas en los valles de los ríos y en la costa. El invierno es una época, particularmente, de escasas precipitaciones en Cataluña. En otoño la borrasca de mar de Liguria alimenta el fenómeno de la gota fría.

    El clima está condicionado por el alejamiento del Atlántico. Las masas de aire húmedo del Atlántico llegan con dificultad, hasta el punto de que frentes activos en su viaje por la península apenas se dejan sentir en Cataluña. Sin embargo la presencia inmediata del Mediterráneo, particularmente si está caliente, puede reactivar esos frentes. Así, vemos que la época más lluviosa en la costa catalana es el otoño, mientras que en el interior es la primavera, y en los Pirineos en verano. En la costa, la gota fría del otoño es muy activa.

    El efecto barrera se potencia en las vertientes barlovento de montañas, mientras que el efecto foehn se muestra muy activo en el este de la región, particularmente en la costa, aunque la poca altitud de las cadenas costero-catalanas le quita potencia.

    Las precipitaciones presentan un patrón muy claro. El interior catalán del valle del Ebro, y hasta Lérida, es lo más seco de Cataluña. Apenas caen 400 mm anuales. Esto está relacionado con la zona seca del valle del Ebro. Entre este sector y las cadenas costero-catalanas por el este y las sierras del prepirineo por en norte, las precipitaciones continúan siendo muy bajas pero ya pueden llegar a los 500 mm anuales. Las precipitaciones aumentan rápidamente según ascendemos por las sierras prelitorales, hasta alcanzar los 700 y los 800 mm. Una vez atravesadas las precipitaciones vuelven a disminuir hacia al costa, por debajo de los 600 mm. Hacia el Pirineo las precipitaciones continúan aumentando con al altitud hasta llegar a más de 1.200 mm en las cumbres. El valle de Arán, más abierto a los vientos del oeste, tiene siempre más de 900 mm anuales. Sin embargo, en algunos valles cerrados y a sotavento las precipitaciones pueden caer por debajo de los 600 mm; como el valle del Cardós y el entorno de la Seo de Urgel. Aparte de la cantidad total de agua que cae al año también hay que tener en cuenta la regularidad. En el Pirineo las precipitaciones tienden a ser regulares, pero se hacen más irregulares cuanto más al sur y a la costa nos desplazamos. Aquí podemos encontrar que en unas horas llueve toda las precipitaciones del mes, particularmente en otoño. Existen casos como los de la estación de La Ametlla de Mar muy cerca del delta del Ebro, que en el mes de septiembre ha habido años que ha recogido más de 450 mm, y hasta más de 500 mm, cuando para todo el año se esperan entre 500 y 600 mm. Esta variabilidad es fruto de la intensidad de las gotas frías otoñales. No obstante, normalmente, las gotas frías hacen caer en unas horas las precipitaciones de un mes como mucho. La insolación en Cataluña es muy alta en el sector del clima mediterráneo. La irregularidad de las precipitaciones hace que sean muy pocos los días nublados.

    Las temperaturas presentan un gradiente con un patrón diferente al de las precipitaciones. Las zonas más calurosas se encuentran decididamente en la costa; más extensa en el sur y el delta del Ebro. Aquí se superan los 16 ºC de media anual. Desde la costa hasta el interior de Cataluña y las estribaciones de las sierras prepirenaicas las temperaturas están entre los 12 y los 16 ºC, y eso a pesar de las cadenas costero-catalanas. A partir de aquí las temperaturas descienden rápidamente a medida que ganamos altura, hasta legar a menos de 6 ºC en las regiones más altas. Estas son zonas de heladas seguras en invierno y hasta en otoño. No obstante, esta distribución oculta la amplitud térmica, que es muy reducida en la costa y moderadamente amplia en el interior. Esto es muy significativo en la depresión central catalana, donde encontramos unas temperaturas medias muy similares a las de la costa pero con una amplitud térmica mucho mayor, lo que significa que tiene unos veranos más caluroso y unos inviernos más fríos. La amplitud térmica de esta región es mayor incluso que en el Pirineo, donde el régimen de clima marítimo de la costa oeste reduce los contrastes.

    En Cataluña los vientos dependen de factores locales, debido a la gran cantidad de valles existentes, que orientan los vientos por los valles de los ríos, y la presencia del mar al este. El área más ventosa de Cataluña es el sur, desde Reus hasta el mar, con menos de un 20% de días sin viento. La costa es un área moderadamente ventosa. El interior de Cataluña tiene aún más días de clama que la costa, pero con puntos ventosos en las cumbres, especialmente las pirenaicas. En cuanto a la dirección del viento suele soplar del sur oeste desde Tarragona hasta la costa Brava, tanto en la zona litoral como en la prelitoral, debido a la orientación del relieve. La tramontana de valle del Ebro también llega a Cataluña, aunque sólo sopla con fuerza en el Ampurdán, donde tiene una dirección norte. La brisa marina marca un ritmo diario, muy regular de mayo a octubre. En esta época tiene valores moderados de mar a tierra y flojos de tierra a mar, llegando incluso a haber calmas nocturnas durante los meses de julio y agosto. En los valles pirenaicos y prepirenaicos se dan vientos locales de ladera.

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