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Cataluña/Catalunya

Relieve

    El territorio catalán se extiende desde el Pirineo hasta el valle del Ebro, y está compartimentado por cinco ríos de dirección norte-sur. Esto da gran variedad a la región, tanto paisajística como morfológica. Todo el relieve catalán se organiza en torno a tres unidades morfoestructurales: el Pirineo, la depresión Central y las cordilleras costero catalanas. Estamos ante un relieve fundamentalmente fruto de la orogenia alpina; aunque el eje axial del Pirineo data de la orogenia herciniana, así como la parte norte de la cordillera costero-catalana, a partir del Llobregat y el Priorato (Priorat).

    Las mayores elevaciones son: Pica d'Estats (3.143 m), Puigmal (2.913 m), Pequera (2.982 m), Puig Pedrós (2.911 m), Monteixo (2.905 m), Tossa Plana de Lles (2.898 m), Montsent (2.881 m), Maubermé (2.880 m); en el Pirineo y en la cordillera costero-catalana: Taró de l'Home (Montseny) (1.712 m), Matagalls (1.694 m).

Los Pirineos y las sierras prepirenaicas

    Los Pirineos es un accidente mayor de la península ibérica. La parte correspondiente a Cataluña se extiende desde el cabo de Creus hasta el Macizo de la Maladeta, muy cerca del Aneto. Este conjunto va ganando anchura y altura de este a oeste, que es la dirección estructural dominante en los Pirineos. En los Pirineos podemos distinguir dos unidades, el eje axial y las cadenas prepirenaicas.
    El eje axial está formado por los materiales más duros: granitos, gneis, pizarras del Paleozoico, pero también de las calizas masivas más modernas. El tipo de relieve dominante es el fracturado, con bloques elevados y hundidos, que es mezclan con mantos de corrimiento muy potentes. Un enorme batolito se extiende desde las Nogueras hasta el Mediterráneo y es sobre este sobre el que se organizan las demás estructuras. Los principales bloques elevados del eje axial son: Calmquerdós (Pirineo oriental), Montseny y Guillerías (Guilleries). Encontramos un surco intramontañoso que se extiende por las comarcas de Urgellet, Cerdaña y Rosellón (Roselló) regado por el Segre. Asociada a ella, y producto de fallas secundarias, hay otros menores como el umbral de Baridá (Baridà), la cubeta de Bellver y la de Alás (Alàs) a Seo de Urgel (Seu d'Urgell). Todo este conjunto ha estado afectado por la última glaciación. Lo más notable de este retoque aparece por encima de los 2.700 metros; altitud a partir de la cual la morfología glaciar aparece de manera casi continua, sobre todo desde el valle de Ésera, a partir de los macizos de Montardo y Besiberri, hasta Puigmal y Canigó. El glaciarismo tuvo mayor incidencia hacia el oeste: Noguera y valle de Arán. Los ejemplos de erosión más desarrollados están en el Alto Segre, desde donde se extienden hacia Andorra a través de Calm Claror y Calm Ramonet, y hacia Francia a través de los macizos de Carlit y Puigmal. Pero también aparecen en las cabeceras de los ríos principales como sucede en Aigüestortes y Besiberri. Por supuesto, asociada a la erosión glaciar hay formas de acumulación y formas periglaciares en las inmediaciones.

    Entre los bloques elevados aparecen los surcos interiores, que tienen una dirección dominante NE-SO: depresión del Vallés-Penedés (Vallès-Penedès); cubeta de Urgellet-Cerdaña (Cerdanya) o la depresión del Ampurdán. Los más importantes se encuentran en las altura de Bohí (Boí), Áneu, Ferrera, Tossa Plana de Lles, Calmquerdós y Puigmal. A parte encontramos el bloque hundido del Valle de Arán, orientado hacia el Atlántico.

    Las sierras prepirenaicas son estructuras plegadas que corren paralelas por el sur del eje axial y se prolongan hasta la depresión central. Se extienden mayoritariamente entre Nogueras y La Garrotxa. Están compuestos por materiales mesozoicos y terciarios blandos: calizas, areniscas, conglomerados y margas. Son pliegues muy potentes y apretados, hasta llegar al cabalgamiento y los mantos de corrimiento. Son, claramente, de origen alpino. Distinguimos tres sectores: el occidental, el central y el oriental.
    El sector occidental es el más complejo, y se prolonga hacia Huesca. Presenta con nitidez tres unidades: las sierras interiores, la depresión media y las sierras exteriores. Componen las sierras interiores: Turbó, Sis, Llerás (Lleràs), Sant Gervás (Gervàs), Boumort, y aledañas. La depresión media está conformada únicamente por la conca de Tremp, que hacia el oeste enlaza con la canal de Berdún. Las sierras exteriores están formadas por: Montgai Comiols, Montsech (Montsec), de Ares y Montsech de Rubíes. Esta unidad enlaza con la depresión central. En su mayoría pliegues fallados y mantos de corrimiento.

    El sector central coincide con los valles del Segre y del Llobregat. Las sierras exteriores y la depresión media tienden a desaparecer. Por el contrario las sierras interiores se conforman con: Odén, Port del Comte, Verd, Ensija, Cadí, y otras adosadas al eje axial. Son pliegues muy vigorosos y mantos de corrimiento. Encontramos un surco entre Bagá (Bagà), Guardiola de Berga (Berguedà), Pobla de Lillet y la cabecera del Llobregat. La red fluvial sale de esta unidad a través de profundos desfiladeros como los de Cercs en el Llobregat, Trespons y Oliana en el Segre, Collegats y Terradets en la Noguera Pallaresa, Montrebei y Escales en la Noguera Ribagorzana.

    El sector oriental aglutina los valles altos del Ter y el Fluviá. Aquí encontramos un relieve directo pero que llega a estar invertido como los sinclinales de Milany y Besora. En el valle del Fluviá las sierras tienen una doble orientación, el ramal septentrional (E-O) de La Garrotxa es prolongación de las sierras interiores: Malforat, Toix, Mar de Déu del Mont, y adyacentes. En ella se presentan pliegues quebrados. La parte sur de La Garrotxa tiene una orientación NO-SE, por lo que se conoce también la sierra Transversal, con unidades como Finestres, Rocacorba, etc. Se trata de un relieve plegado que ha sido modificado por otro fracturado. Esto ha dado una serie de bloques elevados y hundidos, entre los que destacan las fosas de Olot, Santa Pau y Mieres. Estas fracturas han permitido un vulcanismo en el plioceno, que se extiende hasta el cuaternario, muy visible en Olot, donde se encuentran la mayor parte de los volcanes.

La depresión central catalana

    Las tierras del interior de Cataluña forman parte de otra unidad mayor de la península: el valle del Ebro. En realidad se trata del ángulo noroccidental del valle del Ebro. Este sector, pues, presenta un relieve tabular en el que dominan las calizas y las margas y arcillas. No obstante, como región marginal que es, predominan las estructuras de cuesta. Distinguimos cuatro sectores: las sierras marginales, las plataformas estructurales, las cuencas de erosión y las planicies detríticas.
Las sierras marginales se elevan débilmente sobre los valles de los ríos. Son restos de antiguos pliegues. Son flancos de pliegues laxos con dirección E-O. Se encuentran en los márgenes externos de la depresión y en contacto con las estructuras del Pirineo y las cordilleras costeras. Son sierras como las de sierras como las de Busa, Quart Comiols, San Llorens del Monte (Sant Llorenç del Munt), Montserrat y Montsant.

Las plataformas estructurales están asociadas a los relieves de cuesta y tienen gran desarrollo en la mitad meridional de la depresión catalana: cuenca del Llobregat. Destaca el altiplano entre Solsona (Solsonés) y Segarra. También encontramos plataformas de relieve tabular. La superposición de relieve tabular y cuesta genera altiplanicies como las de Llusanés, Moyanés (Moianès) y Bages.

Las cuencas de erosión son depresiones marginales instaladas en terrenos blandos y labradas por la erosión fluvial. Tienen aspecto de grandes concavidades rodeadas por plataformas estructurales o sierras marginales. El contacto con estas estructuras se hace a través de una gradería de cornisas y taludes. Predominan en ellas las margas y las arcillas. Destacan, por sus dimensiones, las cuencas de Barberá (Barberà), Igualada, Vich (Vic) y Bages.

Las planicies detríticas se encuentran en los sectores más internos y occidentales de la depresión catalana. Se caracterizan por los depósitos de cantos, gravas, arenas y arcillas; en ocasiones cementados y que tienden a formar suaves rampas hacia el centro del valle del Ebro. Tienen gran desarrollo en Segriá (Segrià), las Garrigas (Garrigues), Urgel y Baja Noguera.

Las cordilleras costero-catalanas

    Las cordilleras costero-catalanas son un conjunto de macizos y sierras que se extienden durante más de 300 km a lo largo de la costa, desde la fosa del Maestrazgo hasta el Ampurdán. Tienen una dirección estructural NE-SO. Son mayoritariamente de origen alpino, como sucede en Collserola-Tibidabo, y las que se extienden entre Garraf y los Puertos de Beceite (Beseit). También hay un sector paleozoico y herciniano, dominante al norte del río Llobregat. Este ámbito se extiende a través del macizo de Guillerías.

    En el norte dominan los materiales metamórficos (Montseny, Montsegre, Collserola, etc.) y al sur de este sector norte, junto al Llobregat los sedimentarios, y fundamentalmente, las calizas (Moncada [Montcada], Olérdola [Olèrdola], etc.).

    Al sur del Llobregat el macizo aparece recubierto por materiales mesozoicos y eocenos, salvo en ciertos sectores del Priorato. Es el ámbito plenamente alpino. Predominan las calizas plegadas, que pueden tener pliegues muy intensos, como en Beceite o muy suaves, como en Prades y Tivisa (Tivissa). El límite meridional de este conjunto enlaza con el sistema ibérico a través del Maestrazgo.

    El contacto con el mar es muy variado, y va desde los acantilados de Garraf o la costa Brava, rampas detríticas o llanuras deltaicas, como en el Maresme o las desembocaduras del Llobregat y el Ebro. Se distinguen tres unidades, la cordillera interior o prelitoral, la cordillera litoral o de la marina y la depresión intermedia. La franja costera se extiende a lo largo de 699 km, desde el cabo de Creus, el cabo más oriental de la península ibérica, hasta las estribaciones meridionales de la sierra de Montsiá (Montsià).

    Los acantilados alcanzan su máximo desarrollo al norte del río Tordera, unidad de Gavarras y Bagur (Begur). El dominio acantilado predomina en el norte (la costa Brava) y llega hasta la misma Barcelona, con el promontorio de Montjuich (Montjuic). Al sur sólo aparecen acantilados ocasionalmente, como en el Garraf o en las inmediaciones de Hospitales del Infante (l'Hospitalet de l'Infant) y Salou.

    La costa baja predomina en el sur (la costa Dorada). Las playas abiertas se reparten entre el Ampurdán y el Maresme, al norte y el campo de Tarragona al sur. Particularmente interesantes son las llanuras deltaicas, entre las que destacan las de los ríos Tordera, Besós, Llobregat y Ebro. El más grande es el delta del Ebro que tiene más de 320 km2 que ha ido creciendo hasta el siglo XX, cuando el crecimiento se ha detenido y han comenzado los procesos de desmantelamiento. También el Ter, el Fluviá y el Muga han formado llanuras litorales salpicadas de marismas, áreas pantanosas y zonas dunares.

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