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La Cordillera Cantábrica

     Geológicamente se considera que la Cordillera Cantábrica se extiende desde los Picos de Europa hasta las estribaciones de los Pirineos. Este es un sector de pliegues más débiles que el del macizo central asturiano. Los pliegues son más suaves cuanto más al este ya que el empuje vino de oriente, durante la orogenia alpina.

     La Cordillera Cantábrica tiene una altitud menor, sobre los 1.500 metros, y un relieve de tipo directo. Se levanta sobre los bloques fracturados del macizo herciniano. Son pliegues de cobertera que están revistiendo las fracturas del zócalo subyacente, sin embargo, los materiales no son alóctonos. Esto supone que la dirección de las estructuras es la herciniana.

     Al igual que el macizo central asturiano, tiene una disimetría topográfica, al ser la pendiente mucho más pronunciada hacia el norte y el mar que hacia el sur y la meseta, por lo tanto las estructuras están más erosionadas hacia el norte que hacia el sur.

     Los materiales que constituyen estos pliegues son blandos: calizas, arcillas, yesos y sales. Estos materiales están dispuestos en capas más o menos plegadas.

     Sin embargo, la potencia de las capas calizas y arcillosas no es la misma en todas partes, lo que favorece que en determinados lugares, como las montañas de Burgos, aparezca un relieve derivado con sinclinales colgados y anticlinales invertidos. Este es el relieve típico de las loras de Burgos. En estos lugares se dan fenómenos de diapirismo.

     Los ríos más señalados son: Deva, Nervión, Bidasoa, que desembocan en el Cantábrico y Ebro que desemboca en el Mediterráneo. Y las mayores altitudes son las de los picos de Peña Labra (2.018 m), Valmera (1.707 m) y Gorbea (1.537 m).

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