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Castilla y León

Relieve

    El territorio de Castilla y León es muy complejo, aunque podemos resumirlo en tres conjuntos, el cíngulo montañoso, las penillanuras occidentales y la cuenca sedimentaria. Se trata de una región con gran variedad ecológica. Las mayores elevaciones se encuentran en la Cordillera Cantábrica: Torre Cerredo —Picos de Europa— (2.648 m), Torre del Llambrión —Picos de Europa— (2.642 m), Peña Vieja —Picos de Europa— (2.613 m), Peña Santa de Castilla —Picos de Europa— (2.589 m), Peña Prieta (2.536 m), Curavacas (2.520 m), Peña Ubiña (2.417 m) y Valnera (1.707 m); en los Montes de León: Teleno (2.188 m), Silla de la Yegua (2.135 m) y Peña Negra (2.124 m); en el Sistema Ibérico: Moncayo (2.313 m), San Lorenzo —Sierra de la Demanda— (2.262 m), Urbión (2.228 m), Cebollera (2.146 m) y San Millán (2.131 m); y en el Sistema Central: Almanzor —Sierra de Gredos— (2.592 m), La Galana —Sierra de Gredos— (2.564 m), Peñalara —Sierra de Guadarrama— (2.430 m), La Mira —Sierra de Gredos— (2.348 m), El Santo —La Serrota— (2.291 m), Pico del Lobo —Sierra de Ayllón— (2.262 m) y Peña Cebollera —Somosierra— (2.129 m).

    El cíngulo montañoso es muy complejo ya que rodea completamente la comunidad salvo por la frontera con Portugal. Distinguimos cuatro conjuntos: los Montes Galaico-Leoneses, la Cordillera Cantábrica, el Sistema Ibérico y el Sistema Central.

    Los Montes Galaico-Leoneses separan la comunidad de Galicia. Están formados por grandes bloques graníticos elevados y hundidos. Destacan las sierras de los Ancares, Gistreo, Motes de León, Teleno, Montes Aquilanos, que rodean la fosa de El Bierzo, y por el sur las sierras, de la Cabrera, Segundera, y La Culebra, que rodean la comarca de Sanabria.

    En la Cordillera Cantábrica encontramos dos sectores, uno caracterizado por la presencia de mantos de corrimiento muy potentes, entre Los Ancares (sierra del Padrón) y Picos de Europa en donde sobresalen las sierras de Mampodre y Riaño (se corresponde con el norte de León); y otro caracterizado por pliegues más suaves y de menor altitud, entre Picos de Europa y la sierra de Garobel, en la que destaca la sierra de Peña Labra y los Montes de Burgos.

    El Sistema Ibérico presenta en Castilla y León parte de sus formas más vigorosas, las fracturadas del eje axial (Urbión), y los pliegues en mato de corrimiento de La Demanda. Encontramos aquí múltiples sierras, las más importantes son: los Montes Obarenes, Montes de Oca, sierra de La Demanda, sierra de Urbión y sierra del Moncayo.

    El Sistema Central surge como rejuvenecimiento, durante la orogenia alpina del zócalo herciniano, que eleva las estructuras hasta los 2.000 metros. Marca el límite sur de la comunidad. Su relieve es de estructura fallada, con horst y graben. Destacan las sierras de: Gata, Peña de Francia, Candelario, Gredos, La Serrota, Ávila, Guadarrama, Somosierra, Ayllón, La Pela y Ministra. Cortadas por importantes valles, como el de Béjar, o las fosas de Lozoya, Tiétar y Amblés.

    Todo el conjunto montañoso ha sido retocado por la erosión glaciar, de la que aún quedan restos en las zonas más altas. Al pie de las montañas se encuentran extensos depósitos de rañas (arcillas y margas mezcladas con cantos de diverso tamaño) que hacen de enlace entre la montaña y la meseta.

    La meseta tiene una altitud media de unos 850 metros sobre el nivel del mar. Se divide en dos regiones totalmente diferentes, la penillanura occidental y la cuenca sedimentaria.

    La penillanura occidental se encuentra en tierras de Zamora y Salamanca, desde la sierra de La Cabrera hasta Peña de Francia. Se trata de las raíces graníticas de una antigua cordillera que hoy en día está totalmente erosionada. En ella aflora el zócalo paleozoico aunque existen depresiones interiores más o menos grandes que acumulan arcillas y arenas del terciario, como la fosa de Ciudad Rodrigo. Las comarcas de Vitigudino, Sayago y Ledesma están formadas por un enorme batolito que hunde sus raíces en el manto terrestre. La sierra de La Culebra rompe la continuidad y separa las comarcas de Aliste y Sanabria. Estamos en una región llana, suavemente ondulada pero con profundos tajos por el fondo de los cuales circulan los ríos. Aparecen todos los tipos de formas de relieve sobre rocas metamórficas: berrocales, bolos, torres, rocas caballeras, tors, dorso de ballena, etc.

    La cuenca sedimentaria se corresponde con el centro de la cuenca del Duero y se extiende hasta las montañas sorianas. Se trata de un gran depósito rocas sedimentarias en las que aparece sucesivamente capas de margas y arcillas y capas de calizas. Su origen es un gran lago formado en esta región durante el terciario y que quedó vacío tras los reajustes tectónicos que tuvieron lugar después de la orogenia alpina. Estos depósitos reposan sobre el macizo hespérico que al oeste aflora en forma de penillanura. Se distinguen dos sectores: el occidental en el que predominan las margas y las arcillas y el oriental en el que predomina la caliza. Esta disposición se debe a que la caliza es más difícil de erosionar, y el Duero va ejerciendo su poder erosivo desde la desembocadura a al cabecera. En esta región aparece el típico relieve tabular de páramos y campiñas, con predominio de campiñas al oeste y páramos al este. La existencia de diversos niveles de calizas ha dejado en el paisaje multitud de mesas y cerros testigo (oteros). En las zonas próximas a las montañas de Burgos, Soria y Segovia se pierde la disposición horizontal de las capas y adoptan una pequeña inclinación. Se forma así el relieve de cuesta.

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