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El quinto nivel está formado por las capitales de provincia de más de 100.000 habitantes, cuya influencia se extiende por buena parte de su provincia sin llegar a abarcarla entera. Burgos (166.187 h) de cuya influencia se escapa Aranda de Duero y Miranda de Ebro, Salamanca (156.368 h) de cuya influencia se escapa Ciudad Rodrigo y Béjar; y León (130.916 h) de cuya influencia se escapa Ponferrada. Tienen una gran cantidad de servicios centralizados pero estos dos niveles son insuficientes para la región. El norte de Burgos entra en el área de influencia del País Vasco, el oeste de Soria de Aragón, el sur de Ávila de Castilla-La Mancha o Extremadura.
En el cuarto nivel se encuentran poblaciones de más de 30.000 habitantes: Palencia (79.797 h), Zamora (64.845 h), Segovia (54.368 h), Ávila (49.712 h), Soria (35.151 h), Ponferrada (62.175 h) y Miranda de Ebro (35.925 h).
En un tercer nivel estarían los núcleos de población que han conseguido atraer servicios centrales. Se trata de ciudades de gran tradición histórica y que no están absorbidas por núcleos de nivel superior: Aranda de Duero (29.942 h), Medina del Campo (19.907 h), Benavente (16.590 h), Béjar (15.123 h), Ciudad Rodrigo (13.991 h), Astorga (12.242 h), La Bañeza (10.190 h) y Toro (9.282 h).
En un segundo nivel están los núcleos de población que han conseguido atraer servicios centrales y que dan servicio a varios municipios adyacentes. Algunos de ellos tienen bastante población pero otros están muy poco poblados: Laguna de Duero (19.013 h), Villablino (12.459 h), Santa Marta de Tormes (12.090 h), Bembibre (10.148 h), Villaquilambre (9.772 h), Cuéllar (9.230 h), Guardo (8.209 h), Tordesillas (8.045 h), Arévalo (7.507 h), Aguilar de Campoo (7.435 h), Tudela de Duero (6.779 h), Arenas de San Pedro (6.395 h), El Espinar (6.353 h), Íscar (6.309 h), Briviesca (6.271 h), Peñaranda de Bracamonte (6.262 h), Venta de Baños (5.982 h), Fabero (5.669 h), Almazán (5.546 h), Peñafiel (5.191 h), Guijuelo (5.162 h), San Ildefonso (5.093 h), Candeleda (4.968 h), Medina de Rioseco (4.962 h), Cacabelos (4.880 h), Burgo de Osma (4.877 h), Medina de Pomar (4.870 h), Alba de Tormes (4.855 h), La Robla (4.829 h), Valverde de la Virgen (4.400 h), Las Navas del Marqués (4.381 h), Cistérniga (4.378 h), Valencia de Don Juan (4.185 h), Toreno (4.117 h), Cistierna (4.108 h), Simancas (3.952 h), Villarcayo de Merindad de Castilla la Vieja (3.777 h), Villafranca del Bierzo (3.647 h), El Tiemblo (3.641 h), Sotillo de la Adrada (3.622 h), Cantalejo (3.462 h), Olmedo (3.435 h), Ágreda (3.351 h), Ólvega (3.292 h), Valle de Mena (3.229 h), Saldaña (3.183 h), Santa María del Páramo (3.149 h), Cigales (3.045 h), Vitigudino (3.034 h), Benavides (3.018 h), Sahagún (2.979 h), Dueñas (2.964 h), Vega de Espinareda (2.837 h), Torre del Bierzo (2.782 h), Carrizo (2.747 h), Nava de la Asunción (2.624 h), Lerma (2.587 h), Cervera de Pisuerga (2.586 h), El Barco de Ávila (2.560 h), Herrera de Pisuerga (2.506 h), Boñar (2.429 h), Carrión de los Condes (2.386 h), Paredes de Nava (2.342 h), Roa (2.277 h), Espinosa de los Monteros (2.062 h), Salas de los Infantes (2.053 h), Valderas (2.050 h), Villalón de Campos (2.046 h), Ledesma (1.927 h), Coca (1.921 h), Mayorga (1.771 h), Sabero (1.727 h), Villalpando (1.665 h), Villamañán (1.348 h), entre otros. Como podemos ver por este quinto nivel los lugares centrales que prestan servicios están muy bien distribuidos y cubren eficazmente toda la región.
El poblamiento rural castellano y leonés presenta una tendencia muy fuerte al núcleo concentrado. Aún así debemos distinguir entre los núcleos del valle del Duero más grandes y que dominan una gran llanura y los núcleos de la montaña, más pequeños y cuya concentración responde a las dificultades de establecerse en un medio montañoso.
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