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La producción industrial castellanomanchega está diseminada por toda la región, aunque tiene poca importancia en el conjunto nacional. Toledo y Ciudad Real (gracias a Puertollano) son las provincias más industriales. No obstante, también en Albacete, Cuenca y Guadalajara encontramos áreas industriales.
La metalurgia de transformación es una actividad industrial importante. Su origen está en los procesos de descongestión de Madrid y se concentra en Toledo y Guadalajara.
La industria agroalimentaria tiene gran importancia, y es la más vinculada a los productos de país. Se trata de un sector dominado por las pequeñas y medianas empresas dedicadas a la transformación de los productos agrícolas, aceite, tanto de oliva como de girasol, vino, corcho, etc. Y por supuesto las industrias de conservas de frutas y verduras. Son reseñables la zona de Alcázar de San Juan-Daimiel-Valdepeñas, y Talavera de la Reina.
La industria del textil, el cuero y el calzado fueron en tiempos más importantes de lo que hoy son. Es una actividad demasiado apegada a las técnicas tradicionales, y no ha resistido la competencia de los productos foráneos. Está dominado por empresas pequeñas muy poco rentables.
La industria de la madera y el papel tiene una importancia notable, sobre todo en la producción de corcho, y muebles, que ofrecen más valor añadido.
La industria química está muy diversificada. Los principales productos son los abonos para la agricultura y la química ligera, para el consumo final. Pasa por la producción de vidrio, cerámicas, cementos, etc.
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