|
|
|
|
|
La Cantabria cantábrica tiene un clima de temperaturas suaves, la media del mes más cálido no supera los 20 ºC, con una amplitud térmica reducida (entre 8 y 15 ºC). En verano no existen meses a aridez. Las medias de las temperaturas mínimas se dan en invierno. Existe un fuerte gradiente desde la costa hacia los Picos de Europa y la sierra de Hornijo; no es tan fuerte hacia la sierra de Bárcena. Las temperaturas más cálidas de dan en la costa. A partir de aquí el descenso de la temperatura a causa de la altitud es rapidísima. En las cumbres más altas de Picos de Europa y la sierra de Hornijo las temperaturas medias anuales están en torno a los 2 ºC, e incluso menos. Con estas características se establece una diferencia muy importante entre el litoral, donde no hay ningún mes de heladas seguras, aunque sí hay dos meses de heladas probables, y las montañas, en las que hay dos, tres, y hasta cuatro meses de heladas seguras. Esto implica que en las cumbres, buena parte de las precipitaciones sean en forma de nieve. Incluso los valles interiores tiene meses de inviernos fríos. El valle del Ebro posee temperaturas más contrastadas. El verano suele ser fresco, y no superar los 20 ºC pero el invierno puede llegar a ser frío, con temperaturas medias de 5 ºC. Se dan dos meses de heladas seguras. La Liébana presenta temperaturas más cálidas que las de las montañas de su entorno.
Las precipitaciones son abundantes, siempre por encima de los 800 mm, excepto en el valle del Ebro y La Liébana. El máximo se alcanza en invierno y el mínimo en verano. Hay un máximo secundario en primavera. En la costa caen entre 800 y 1.000 mm, y valores muy similares se recogen en el valle del Ebro, aunque en el extremo sur se recogen menos de 800 mm. También se recogen menos de 800 mm en el valle de La Liébana. La mayor parte de la región se recogen entre 1.000 y 1.200 mm. A medida que ascendemos en las montañas el efecto barrera hace que las precipitaciones aumenten rápidamente hasta alcanzar más de 2.000 mm anuales en Picos de Europa, Peña Sagra y la sierra de Hornijo.
No se dan en Cantabria meses de aridez estival. La excepción es el valle del Ebro y La Liébana, pero solo hay un mes de aridez, y no es muy acusado. Sólo en el sur aparecen tres meses de aridez, ya en pleno clima mediterráneo. La insolación no suele superar las 2.000 horas anuales. Son muchos los días nublados. La combinación de temperaturas frías y humedad del valle Ebro, sobre todo después de la construcción del embalse, hace que en invierno sean muy frecuentes las nieblas. En toda la región son frecuentes las nieblas matinales en primavera, sobre todo en el fondo de los valles y la costa. En verano es normal que amanezca nublado pero que se vaya despejando a medida que se calienta el día.
Las zonas costeras
están sometidas a vientos
constantes, que frecuentemente
llegan a ser fuertes. Cuando los vientos soplan de la meseta, del sur,
el efecto foehn despliega todas su potencia. Son vientos ya de por sí
secos, pero que se resecan aún más al dejar la humedad en
la vertiente sur. Tras pasar por las cumbres de la cordillera a más
de 1.800 metros de
altitud comienza a descender
rápidamente y a recalentarse hasta llegar al nivel del mar. Son
vientos muy fuertes e inesperados. Este meteoro puede cambiar el tipo
de
tiempo en cuestión de horas, y pasar de un tiempo nublado y fresco
(8 ºC) a otro soleado, ventoso y caluroso (30 ºC). Es una situación
esporádica que se repite varias veces durante el invierno. Son más
fuertes si tienen una componente suroeste o sureste, ya que atraviesan
montañas más altas.
|
|
|
|
|
![]()