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Cantabria

Relieve

    Cantabria constituye un nudo en el conjunto de la Cordillera Cantábrica. Al este se encuentra el imponente macizo occidental de los Picos de Europa, que se eleva a más de 2.000 metros, cerrada por el norte por la sierra de Peña Sagra. Los Picos de Europa son una unidad con personalidad propia, ya que se trata de un macizo de calizas masivas, fracturado y elevado. Es punto de encuentro entre el mundo mediterráneo y el atlántico, entre las altas montañas del este y las bajas del oeste. Las mayores altitudes son: Peña Vieja (2.613 m), Peña Prieta (2.536 m), Peña Remoña (2.240 m), Tres Mares (2.222 m) y Peña Labra (2.018 m).

    Dos son los elementos organizadores del relieve cántabro, la sierra y la costa. La costa está formada por una estrecha rasa que da continuidad a Cantabria de este a oeste. Se trata de una planicie más o menos ancha que se extiende desde el borde del mar, o acantilado, hasta las primeras laderas de las montañas. Su génesis es la de una antigua costa marina, batida por las olas que hoy en día ha quedado emergida a varios metros sobre el nivel del mar; incluso más de 100 metros.

    En las montañas, además de los Picos de Europa, están las sierras, continuación de las sierras prelitorales asturianas. Son las sierras del Escudo de Cabuérniga, montes de Ucieda, Alto del Gueto, sierra de la Matanza y sierra de Breñas. Son sierras de unos 600-1.000 metros de altitud, que separan el litoral de las tierras del interior. Estas tierras del interior no se resuelven en un surco prelitoral, sino en una sucesión de valles orientados de norte a sur que organizan la red hidrográfica cantábrica. Son los valles de Lamasón, Cabuérniga, Buelna, Toranzo, Carriedo, Cayón, Ruesga y Guriezo.

    La continuación de los Picos de Europa se resuelve en una serie de sierras que forman la divisoria de aguas entre el Cantábrico, el Duero y el Ebro: sierras de Peña Labra, Bárcena Mayor, El Escudo, Magdalena y Hornijo. Entre estas se encuentran una serie de valles: Baró, Cereceda, Valdeprado (los tres forman la comarca de La Liébana) Lucena, Pas y Soba.

    Por último, al sur se encuentra el valle del Ebro que se cierra por las montañas palentinas.

    Cantabria se divide, desde le punto de vista litológico, en dos conjuntos: las calizas del este y la cobertera mesozoica y terciaria del oeste, culminados, también por calizas, pero con presencia de arcillas y areniscas. Formación típica de los conjuntos sedimentarios. La caliza es omnipresente en Cantabria, por lo que la región es uno de los principales conjuntos cársticos del país, pero también la pizarra, las margas y las arcillas que conforman el relieve de las partes bajas.

    Las montañas surgieron de los depósitos marinos plegado durante la orogenia alpina. La potencia de los pliegues es muy diferente de este a oeste. En el este es mucho más potente, aquí aparecen las mayores altitudes y los mantos de corrimiento, mientras que en oeste son mucho más suaves, y aparecen pliegues suaves, de tipo jurásico, bien directos bien invertidos. La red hidrográfica se adaptará a las direcciones de esta estructura orogénica.

    Todo el conjunto montañoso, sobre todo en las cumbres más altas, está retocado por el relieve glaciar. Proliferan los circos y valles glaciares, pero también las morrenas y diversos depósitos glaciares. También aparecen restos de erosión periglaciar, aunque está mucho más desmantelada.

    En la costa predominan los acantilados, hay muy poca costa baja. Se trata de una costa estructural, muy poco erosionada desde el final de la orogenia alpina. Es una consta dentada, con muchos cabos y rías, pero de desarrollo moderado.

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