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En principio la burguesía española no apostó por la industrialización con lo que se quedó atrasada con respecto a las economías europeas más pujantes. Sin embargo, bastó para iniciar una tímida pero constante industrialización.
El carbón español se encuentra en las cuencas de León, Asturias y Palencia. En el siglo XIX tiene que competir con el británico que llega a las costas vascas, donde se encuentra el mineral de hierro. El gobierno de la época toma una serie de medidas proteccionistas para evitar la competencia de los carbones británicos.
Desde entonces los poderes públicos ha ayudado mucho al sostenimiento de la industria asturiana. Las minas de carbón de León y de Palencia han sido más rentables, pero también han necesitado ayuda. Fuera de esta región sólo Teruel tiene importantes minas de carbón.
En 1868 España es la primera productora mundial de plomo, pero las empresas que lo explotan son de capital extranjero, británico sobre todo.
También se desarrolla la minería del cobre y la de la pirita, y la industria eléctrica y química, con la fabricación de jabón, vidrio, ácido sulfúrico, etc., en las compañías de Río Tinto y Almadén, también de capital británico.
El principal centro de producción de mineral de hierro es el País Vasco, que tiene sus minas muy cerca de la costa, lo que le permitirá crear una importante industria siderúrgica gracias al carbón inglés.
La industria textil tiene una gran tradición en Cataluña que llega hasta hoy. En Valencia hay una importante industria dedicada al calzado.
En la fabricación de hierro en España, se puede diferenciar dos regiones. En general, Asturias se dedica a la producción de hierro laminado, mientras que la elaboración de hierro en Vizcaya es de lingotes. No obstante, a partir de 1921 la mayoría de la manufactura del hierro es de productos elaborados y semielaborados.
En 1831 se instala en España el primer alto horno, el de La Constancia, en Málaga. La primera región siderúrgica que se instala en España aparece en Andalucía pero la falta de mineral y de carbón dará al traste con ella.
En los años 1840 se desarrolló la siderurgia en el norte, en Asturias: Mieres y La Felguera, con un sistema de colado que utilizaba carbón de coque. Asturias tenía la ventaja del carbón que, gracias a los aranceles proteccionistas, es más barato que el de importación. Aquí se desarrollan una serie de siderurgias asociadas como las de Duro, Felguera, Mieres, Asturiana del Zinc o Trubia.
Los primeros altos hornos en el País Vasco se instalan en 1841. Para evitar el precio del carbón, con el tiempo y el avance de la tecnología se van reduciendo las necesidades de carbón para producir acero. En 1827 eran necesarias 3 Tm de hierro y 4,5 Tm de carbón para producir 1 Tm de acero. En 1865 llega a España la tecnología que permite la inyección de aire caliente en el horno, lo que permite reducir el consumo de carbón drásticamente. Para producir 1 Tm de acero es necesaria 1 Tm de hierro y 1,5 Tm de carbón.
En 1883
la fábrica de El Carmen
instala un horno con
sistema
bessemer
,
lo que sitúa a la planta a la altura tecnológica de las mejores
empresas de Europa, y con unos precios muy competitivos.
En 1872 se constituye la Sociedad Española de Dinamita en Bilbao con patente de Nobel. En 1899, en Gerona, se instala la fábrica de cementos La Esperanza con el sistema de fabricación pórtland.
Para superar la situación, el Estado se hace cargo de los sectores que considera estratégicos. Se crea ENSIDESA en 1950, HUNOSA en 1954, SNIACE en 1939, el INI, RENFE, etc.
En 1951
llega la primera ayuda americana,
con la que se sale
del aislamiento. Se mejora la red de
transportes,
se devalúa la peseta hasta
en un 33% y se impulsa
el comercio exterior. En
1959 se crea Plan
de Estabilización de la economía que logra sus objetivos
por encima de lo previsto. Los precios industriales se incrementan y se
liberalizan los mercados.
En 1964
se lanza el primer plan de desarrollo;
habrá
tres.
La economía se planifica y se impulsan los polos
de
desarrollo, que concentran las inversiones industriales.
Entre 1964
y 1972 se crearon once
polos, durante el primer plan
de desarrollo siete: Burgos, Huelva, La Coruña, Sevilla, Valladolid,
Vigo y Zaragoza; y durante el segundo plan de desarrollo cinco:
Córdoba,
Granada, Logroño, Oviedo y Villa García de Arosa. La dependencia
industrial española es mayor que nunca, sobre todo en cuanto a
tecnología
se refiere. Es la época del desarrollismo.
Despega la construcción,
sobre todo en zonas
turísticas, despega la industria automovilística
con el Seat 600 y la empresa
camiones y tractores
Ebro.
España se convierte en uno de los 15 países más desarrollados
del mundo.
En 1973 se produce la crisis del petróleo, que afecta a toda Europa, pero en España no se toman medidas anticrisis. Se hunden las rentas directas. Los más perjudicados son el campesinado y el proletariado. El precio de la gasolina está subvencionado por el Estado. El paro comienza a aumentar desmesuradamente.
En la actualidad las autoridades tratan de atraer inversiones creando suelo industrial donde las empresas pueden encontrar ventajas al instalarse. Se crean parques tecnológicos para incentivar la industria de las altas tecnologías.
Hoy en día España es un país claramente industrial con buenas producciones siderúrgicas, navales, textiles, química, automovilística, y juguetes en Valencia. Mención a parte merece la industria agroalimentaria y química para los abonos. La producción agrícola actual no se puede vender a granel, sino que necesita de cierta elaboración. El trigo se convierte en pan, pastas y bollería; la leche en quesos y diversos tipos de leche; se enlatan y empaquetan los alimentos, se venden semielaborados, y un sin fin de transformaciones que generan importantes actividades industriales. La industria agroalimentaria está asentada en las principales regiones agrícolas, Castilla y León, Castilla-La Mancha, Extremadura, Galicia y Andalucía.
Nuestro país importa todo el petróleo que consume. Sólo hay yacimientos en el norte de Burgos y cerca de las costas catalanas. Los principales proveedores de España son Nigeria, Arabia Saudí, Irán, México, Venezuela y Argentina. En España se refina el petróleo crudo. Todas las refinerías se encuentran en la costa, excepto la de Puerto Llano.
El gas natural es una fuente de energía en auge. Se usa en hornos industriales y calefacciones domésticas. No es necesario tratarlo. En España existen yacimientos de gas natural en Huelva, el País Vasco y Huesca, aunque la mayor parte del gas consumido se importa de Argelia y Libia a través de grandes gasoductos.
En el caso de España las principales regiones productoras de energía eléctrica son Castilla y León, los Pirineos, Galicia y Castilla-La Mancha; sin embargo, las regiones más consumidoras son Madrid y el Levante. En general, en todos los países las regiones productoras son pobres y están despobladas; ya que la producción de energía es una de las actividades más contaminantes, con más impacto ambiental y que más rechazo producen entre la población. Por el contrario, las regiones consumidoras son las más ricas y pobladas. En todo caso, las zonas donde se produce la energía están alejada de los núcleos importantes de población, aisladas en regiones montañosas; pero las zonas de mayor consumo son las ciudades y su entorno industrial.
La energía hidroeléctrica se concentra en las cuencas Norte 30.785 megavatios, Ebro 3.566, Duero 3.456 y Tajo 2.657. La energía termoeléctrica se produce en centrales como las de Teruel, La Coruña, Barcelona, Asturias y León.
En España la energía nuclear se produce en las centrales nucleares de Vandellós y Ascó en Tarragona, Garoña en Burgos, Trillo y Zorita en Guadalajara, Cofrentes en Valencia y Almaraz en Cáceres.
En la actualidad en el paisaje español están apareciendo grandes hélices para la producción de energía eléctrica por medio eólicos. Se sitúan en los altos de las montañas, donde el viento es más fuerte, por lo que son muy visibles. Los encontramos en toda España pero las principales provincias productoras son Cádiz y Navarra.
La agroindustria es una actividad relativamente nueva, ya que debido al aumento del nivel de vida los alimentos no nos llegan recién recogidos y a granel, sino que deben pasar un proceso, aunque sea mínimo, de limpiado, envasado y conservado. No obstante, las transformaciones cada vez son mayores, y llegan a la comida precocinada. Estas industrias se localizan en las regiones agrícolas y los puertos pesqueros, ya que es más barato transportar el producto elaborado que la materia prima. Castilla y León, Castilla-La Mancha, Andalucía, Galicia, Asturias y Cantabria con las comunidades autónomas con mayor presencia de la agroindustria. Mención especial merece las industrias pesqueras. Debido a que los caladeros en los que pesca la flota española cada vez están más lejos, en ocasiones las capturas no llegan en el barco sino en aviones de gran carga. Así aeropuertos del interior, Madrid, Barcelona y Navarra, se convierten en la entrada de grandes cantidades de pescado. También el pescado importado, como el de Marruecos, llega a estos aeropuertos.
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