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La península
queda dividida en dos: al norte
los reinos cristianos y al sur
los musulmanes, que
llamarán a España al-Ándalus
,
desde el 717. En el 756
al-Ándalus se convierte
en un reino autónomo, con la proclamación del emirato
en Córdoba. En el 929
el emirato se
convierte en califato, ya
totalmente independiente,
incluso en lo religioso. Estos gobernantes terminan construyendo un
auténtico
Estado en España.
Los musulmanes organizan el territorio sobre la base de los condados y obispados visigodos. El número de provincias de la España musulmana es variable, pero, en general, hay más de 20 provincias: a las que hay que llamar coras. La extensión de las coras es desigual, así como su población, y son gobernadas por un valí. Siete coras tienen el nombre de un territorio: Santaver (Uclés), Reiyo (Málaga), Takorona (Ronda), Sidona (Calsena), Ocsonoba (Silves), Tudmir (Murcia) y Fash al-Balut (Belalcázar); el resto se denomina por sus capitales: Córdoba, Cabra, Játiva, Niebla, Valencia, Toledo, etc. En las coras se recaudan los impuestos, se reclutan las milicias y se nombran funcionarios.
Las coras se dividen en distritos, o iqlims, y en comarcas. Pero, en general, el Estado musulmán fue muy centralizado: su poder se fundamentaba en las relaciones de vasallaje.
A parte de las coras, al-Ándalus se divide en tres fronteras o trag. La frontera superior, la media y la inferior.
Pero esta división es la que corresponde a la organización del Emirato y el Califato; sin embargo, algunas coras, o grupos de coras, son más o menos independientes, y en la época de los reinos de taifas con más razón. Los límites de las coras no son claros, y son cambiantes. Toledo, Mérida y Zaragoza tuvieron siempre un alto grado de independencia. El avance de la Reconquista supone una continua modificación de las coras, su número y sus límites.
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