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 Geografía urbana
Por Herminio Elio Navarro, profesor de Geografía Urbana en la Facultad de Humanidades de la Universidad Nacional de Catamarca (Argentina)

La ciudad

    El estudio de la ciudad es un tema muy sugestivo y complejo, por su amplitud. Sería erróneo si se piensa que su estudio puede ser abordado por una sola persona humana, o por una disciplina, habida cuenta de la gran acumulación de saberes que sería imprescindible tener para llegar a resultados con rigurosidad científica. Una ciudad se puede estudiar desde distintos enfoques. Según SpenglerPronunciado /spéngler/, desde la Historia (universal y ciudadana); afirma Vidal de la BlachePronunciado /blach/: «la naturaleza prepara el sitio, y el hombre lo organiza de tal manera que satisfaga sus necesidades y deseos»; para E. Pirenne (desde la economía) «en ninguna civilización la vida ciudadana se ha desarrollado con independencia del comercio y la industria»; para Aristóteles, desde la política, «la ciudad es un cierto número de ciudadanos»; desde la óptica de la sociología, para MundfordPronunciado /múndford/: «la ciudad es la forma y el símbolo de una relación social integrada»; desde el arte y la arquitectura, Alberti expresa: «la grandeza de la arquitectura está unida a la de la ciudad, y la solidez de las instituciones se puede medir por la solidez de los muros que la cobijan». Estos son algunos de la gran cantidad de enfoques que existen, porque como dijo Walt WhitmanPronunciado /ualt güitman/, la ciudad es la más importante obra del hombre, lo reúne todo y nada que se relacione con el hombre le es ajeno o indiferente.

    Lógicamente, que para abordar el tema que estamos tratando, en primer lugar, habría que definir lo que es una ciudad. Estamos en presencia de la primera dificultad. Se han elaborado tantas definiciones que es imposible tratar de registrarlas a todas. Algunas contradictorias, o con expresiones totalmente diferentes, pero que merecen la misma consideración. Hay que tener presente que las definiciones responden a conceptos diferentes, o a ciudades que constitutivamente lo son. Son diferentes la polis griega con la ciudad medieval; como también lo son una villa cristiana con una medina musulmana, una ciudad templo como Pekín, o la monumental Roma comparada con Nueva York.

    Cuando Aristóteles dice «una ciudad es un cierto número de ciudadanos, de modo que debemos considerar a quién hay que llamar ciudadanos y quién es el ciudadano...» «Llamamos, pues, ciudadanos de una ciudad al que tiene la facultad de intervenir en las funciones deliberativa y judicial de la misma, y ciudad en general, al número total de estos ciudadanos que basta para la suficiencia de la vida». Esta definición esta referida al concepto político de la ciudad estado de Grecia. La ciudad estado (el Estado es la ciudad y la ciudad es el Estado).

    Para Alfonso X el Sabio la ciudad es «todo aquel lugar que es cerrado de los muros con los arrabales et los edificios que se tiene con ellos». Nótese que como la definición se refiere a una ciudad medieval, está rodeada de muros que la protegen de los peligros y la amenaza exterior. En el siglo XVIII, Richard CantillonPronunciado /ríchard cántilon/, expresa que: «Si un príncipe o un señor fija su residencia en un lugar grato, y si otros señores acuden allá y se establecen para verse y tratarse en agradable sociedad, este lugar se convertirá en una ciudad». Esta definición se ajusta al concepto de ciudad barroca, de carácter señorial, eminentemente consumidora, donde reinan la riqueza y el lujo. Werner SombartPronunciado /vérner sómbart/, sostiene que este fue el origen de las ciudades grandes de Occidente, antes del advenimiento de la revolución industrial y de sus efectos.

    Ortega y Gasset dice: «la ciudad es un ensayo de secesión que hace el hombre para vivir fuera y frente al cosmos, tomando de él porciones selectas y acotadas». Su definición se basa en la diferencia entre naturaleza y ciudad, considerando a esta como una creación del hombre abstracta y artificial. Tampoco esta definición se ajusta a todas las ciudades, su aplicación es parcial. Para Ortega, la ciudad por excelencia es la clásica y mediterránea donde encontramos como elemento fundamental la plaza «la urbe -dice- es, ante todo, esto: plazuela, ágora, lugar para la conversación, la disputa, la elocuencia, la política. Es decir, que en realidad, la urbe clásica no debía tener casas, sino sólo fachadas como para cerrar una plaza, escena artificial que el animal político acota e impone sobre el espacio agrícola». Se interpreta que la ciudad clásica nació de un instinto opuesto al doméstico, es decir, se edificó la casa para estar en ella, vivir en ella, pero la ciudad se fundó para salir de la casa y reunirse en otros espacios dentro de la ciudad con otros que también salían de sus casas. Es decir que el conjunto de usos de suelo residencial familiar, con otros usos generan espacios de relación o de reunión en la ciudad.

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