Oraciones
más que poemas, clamor del espíritu que busca su
significado
en un mundo cada vez más consciente pero que sigue condenando al
hombre a desaparecer sin esperanza. Los Dioses van muriendo con las
culturas
pero el hombre sigue anhelando ser eterno y trata de buscar una verdad
que salve su vida. El camino de la búsqueda parte de la
desesperanza
y arriba a la visión del futuro, pero la vida personal no se
salva
en el presente y la renuncia nos condena a la pobreza interior, salvo
que
dilatemos la dimensión del tiempo, salvo que cambiemos eternidad
por intensidad.
Como
un tributo a lo inasible que son estos poemas, sería
inútil
intentar apresar en unas pocas líneas el significado de esta
meditación
poética sobre la propia existencia, vaciada de los contenidos
engañosos
de la apariencia y de las palabras. La verdad es inasible, como la
existencia,
a la que nos podemos acercar a través del silencio, siempre
cambiante
como el humo de una llama. Formas del humo o formas de la arena, que se
desvanecen cuando queremos atraparlas con la mano.
Silencios
de hombres y mujeres, de hombres... o mujeres. La ambigüedad
elegida
eleva a los personajes a la calidad de seres que trascienden su
condición
de hombres o mujeres. Silencios, elegidos como opción en tantos
momentos de la vida, repletos de vivencias no expresadas. Ahora se
vierten
en palabras que se insinuan, que incitan a interpretar su sentido.
Palabras,
corriente de palabras que sólo en el lector encuentran su
significado,
como el agua del manantial lo encuentra en el sediento. A veces su
melodía
nos trasporta, ensimismados, a mundos interiores, conscientes solo de
su
cadencia de arroyo, siempre cambiante, siempre única. Luego una
discordancia elegida nos aviva de nuevo el pensamiento,
invitándole
a descubrir la realidad sugerida.
El
título refleja claramente la ligazón de los poemas de
este
libro: el estar escritos desde el escenario madrileño, sumergido
en la rutina y ajetreo de la vida cotidiana en la gran ciudad, donde el
alma se siente sin alas y desde donde se sueñan tantos otros
escenarios:
arboledas, pájaros, manantiales, amores imposibles, un cielo
más
allá... Los poemas son un clamor del alma encadenada en busca de
la intensidad y pureza del sentimiento, imposibilitado o adormecido por
la realidad física y social de la ciudad, que nos hace
insensibles
hasta de las gentes que transitan con nosotros o viven en el barrio de
al lado.
Los poemas utilizan un lenguaje y sintaxis sencillos, pero
están
dotados de una magia especial que se asienta en un ritmo interior
omnipresente
e intenso, y en la profusión de imágenes de gran belleza
con las que el lector puede revivir los sentimientos del poeta.
La
temática de este conjunto de poemas se desarrolla en torno al
desamor,
a la ausencia, a la pasión no cumplida, a un adiós que no
cesa. Estilo sencillo, habla natural e imágenes logradas,
encierran
todo el desgarro de sentimientos y la profundidad de un alma andaluza,
que tan bien describiría Lorca refiriéndose a la mujer de
su tiempo:
Eres el espejo de una Andalucía
que sufre pasiones gigantes y calla,
pasiones mecidas por los abanicos
y por las mantillas sobre las gargantas,
que tiene temblores de sangre, de nieve
y arañazos rojos hechos por miradas.
*nuevo
Poemas de diferente temática pero dominando en todos ellos
una visión existencial sumida en el Misterio que nos
contiene. La fascinación por la vida, los
ensueños, la visión cósmica, el desamparo, la
soledad aceptada, lo efímero del vivir, el tiempo, la muerte
aceptada o violenta... son aspectos de una única realidad que se
contempla desde esa perspectiva que abren los primeros versos:
Ahí
estás, en la apacible
soledad que se asombra ante la noche
y se pregunta...
y encuentra la presencia de un arcano
en el número sin fin de las estrellas.