Gonçal Vicenç Bòrdes

 

LA VELLETA VERDA

 

 

 

 

      

      Los arqueólogos aprecian en las tierras muchos huesos e instrumentos prehistóricos, y comienzan excavaciones en 1978. El trabajo es muy lento y cuidadoso, pero los hallazgos son espectaculares. La Sierra comienza a ser conocida en todo el mundo. En 1991 una parte de la Sierra es declarada Bien de Interés Cultural, con categoría de Zona Arqueológica.

El yacimiento Galería es también excepcional. Al abrirse la cueva es ocupada por murciélagos, que dejan el suelo negro con sus desperdicios de miles de años. Carnívoros como las hienas, leones, osos y lobos comienzan a frecuentar la gruta cuando la entrada se hace mayor, hace unos 400.000 años. El clima de esa época era fresco, con fases más o menos húmedas.

 


      Aquí hay evidencias de que otros grupos humanos más modernos, los preneandertales, tallaron grandes instrumentos de piedra, de forma simétrica, con los que descuartizan a sus presas. El aprovechamiento de los restos era variado, con los guijarros del río rompieron los huesos para extraerles la médula, también aprovecharon la piel y los tendones de los ciervos, los caballos y los bisontes. Muchos de los animales consumidos eran viejos o crías que cayeron a la cueva por una abertura que actuó como una trampa natural.

Los primeros europeos se han encontrado en el yacimiento Gran Dolina. Sus cuerpos fueron comidos por sus semejantes y sus huesos abandonados junto a otros "desperdicios": huesos de mamut, de osos y de ciervos gigantes. También están allí sus instrumentos de piedra, hechos sobre pedernal y cantos de río. En el yacimiento de Elefante quizás utilizaron como cuchillos las piedras calizas de la cueva. Esos seres eran cazadores y recolectores y debían tener tener una apariencia distinta a nosotros. Estos fósiles humanos han permitido determinar una nueva especie que se ha denominado Homo antecessor.

      En Atapuerca se conservan los pequeños huesos de ratoncillos y microscópicos granos del polen de las plantas. Gracias a ellos sabemos que el clima y el paisaje experimentaron muchos cambios en el pasado, con épocas muy frías y otras calurosas. Hace 800.000 años el clima era húmedo y cálido, con árboles mediterráneos (olivo y algarrobo) y animales como los topillos, el castor y la pantera o el rinoceronte.

 

 

La Sierra de Atapuerca está formada por calizas, y en su interior circulaba el agua. Hace más de un millón de años muchas cuevas se abrieron al descender el nivel del agua y producirse cambios en el cauce del río Arlanzón. Las fisuras de la caliza se agrandaron, y aves y carnívoros ocuparon las oquedades. Las arcillas del terreno entraban en el interior, las paredes se rompían y con el paso del tiempo las cuevas se rellenaron por completo. La erosión hizo que los techos se hundieran y la vegetación cubrió todo rastro de muchas de ellas. En la actualidad se conocen casi 40 cuevas, y los arqueólogos trabajan en cuatro de ellas Sima del Elefante, Galería, Gran Dolina y Cueva Mayor-Cueva del Silo. 
      A finales del siglo XIX se intentaba llevar por tren el hierro y el carbón de la Sierra de la Demanda a Burgos. Los ingenieros deciden que las vías pasen atravesando la Sierra de Atapuerca, y muchas cuevas son cortadas y su contenido dispersado. El ferrocarril se abandona y la trinchera abierta es utilizada como cantera de caliza hasta 1970.

 

     En las profundidades de Cueva Mayor, en el fondo de una sima, se han acumulado los cuerpos de, al menos, 33 personas. Murieron hace 300.000 años por causas que ignoramos pero sabemos que la mayoría eran muchachos jóvenes de ambos sexos. Estos individuos eran semejantes a los que utilizaron la Galería y se inscriben en el mismo grupo de los preneardentales. No se sabe aún cómo llegaron hasta aquí, pero sí que fueron carroñeados por algunos leones y zorros. En todo caso el fondo de la Sima aparece totalmente cubierto por centenares de huesos humanos, ofreciendo un registro único en la Prehistoria para conocer la biología de estos homínidos.

 

 

 

 

 

     Por lo que hoy sabemos eran personas altas, sanas y robustas, pero con una corta esperanza de vida. Además conocemos que su alimentación se basaba en la recolección de frutos y se complementaba con la caza.
      En la Sima se han recuperado también centenares de fósiles de osos, leones y otros carnívoros. Muchos de ellos acudían a las cuevas para refugiarse e hibernar, y allí encontraban la muerte por accidentes naturales.

 

 

 

 

La historia de la Sierra continuó. En la entrada de Cueva Mayor vivieron hace 10.000 años los últimos grupos de cazadores-recolectores, dejándonos una cabeza de caballo pintada en la roca. Pronto las sociedades comenzaron a domesticar animales y plantas, y un nuevo grupo humano utilizó hace 3.000 años esta cueva como un santuario. Las paredes se decoraron con grabados y el suelo se cubrió de vasijas de cerámica y de huesos de ovejas, cabras y cerdos, como ofrendas, en algún caso, de las inhumaciones de nuestros antepasados más recientes.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Invierno: 10 a 17 horas

Aula Arqueológica de los yacimientos "Emiliano Aguirre" en Ibeas de Juarros

Horario de los yacimientos de la Sierra de Atapuerca

Verano: 10 a 14 horas y 17 a 20 horas

Visitas guiadas

Cerrado: lunes, martes y último fin de semana de cada mes.

Invierno: sábados, domingos y festivos: 11.30 y 13 horas

Verano: 10 a 13 horas y de 16 a 17 horas

Información, precios y reservas: Tel.: 947 421462

Verano: Cada hora, punto de encuentro Aula Arqueológica.

 

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