1.Definición

      Hay diferencias entre antropofagia y canibalismo. La primera palabra deriva etimológicamente del griego, que significa comer carne humana, cosa que tambien pueden hacer otros animales y no tiene nada que ver con rituales. La palabra "canibal" deriva de una confusión de los primeros descubridores de América; proviene de "cariba" (valeroso), la cual confundían con "caniba" y de aquí deriva "canibal" que aplicaban a los indios que comían hombres como placer culinario y/o ritual.

      Abajo vemos una ilustración extraída del libro del alemán Hans Staden, capturado en 1550 por los Tupinamba (etnia de Tupi-Guaranies en la actual costa brasileña). El libro de Staden tiene el título: "La verdadera historia de las gentes canibales salvajes, desnudas y feroces" y está traducido a varios idiomas. La primera edición fue ricamente ilustrada por T. de Bry. Nos explica Staden que lo obligaban a saludar a los salvajes diciendo: Ajune che peê remiurãama (ya vengo yo para vuestra comida).


      Este grabado muestra a Staden desnudo en medio de mujeres indias que bailan en su alrededor y le cortan la barba y las cejas antes de proceder a su preparación culinaria.


El individuo que están afeitando y depilando para comerselo es el propio Staden



Banquete de "caribes"



     
Por canibalismo entendemos aquí el acto de que un ser devore a un semejante. En este sentido estricto, de todos los vertebrados superiores puede decirse que el hombre es el único ser caníbal. Pasando a animales más inferiores, suelen citarse casos famosos de canibalismo, por ejemplo: el alacrán o escorpión hembra, que devora al macho después del apareamiento. También son célebres en este sentido los ortópteros, conocidos con el nombre de Mantis religiosa y vulgarmente por los de beata, prega a Deu, cerbatana..etc.

      El canibalismo se realiza en un complejo marco ritual, donde el sacrificio y la distribución de la carne están regidos por reglas que determinan qué partes de la víctima pueden ser consumidas y quiénes pueden consumirlas. Por ejemplo, entre los aztecas lLa distribución del cuerpo se realizaba más o menos como sigue: El cadáver de la víctima se repartía en tantas partes como guerreros habían participado en su captura (un máximo de seis). Los muslos y brazos eran muy apreciados. También las manos y pies eran -según parece- muy sabrosos. Las cabezas y corazones sólo podían ser ingeridos por los sacerdotes.

      Aunque la víctima fuera por medio de un ritual religioso, lo corriente es que se procediera a su preparación gastronómica.Así se les hacia engordar en la mayoría de los casos para que el festín fuese aún más satisfactorio al paladar. Afirman que el sabor de la carne humana recordaba a la carne de puerco.


 



Canibales brasileños

 

2. Clases de canibalismo

      El denominado endocanibalismo es el que se practica sobre individuos del mismo grupo, usualmente parientes fallecidos de muerte natural, de quienes se ingieren los huesos molidos o las cenizas de los cuerpos incinerados (mezclados con bebidas como sopas o chicha). Esta costumbre está asociada con ideas de reciclado y regeneración de las fuerzas vitales. Le permite al grupo conservar sus cualidades aunque desaparezcan los individuos que las poseen. El consumo de la carne de extraños, de individuos ajenos al grupo, es llamado exocanibalismo.
 

3. Canibalismo y politica

      Los conquistadores españoles y, en general, los europeos han acusado de canibalismo a otros pueblos para justificar su invasión y su sometimiento, en nombre de una evangelización y culturización, que no es más que el enmarañamiento y el disimulo de un saqueo económico de las riquezas del "otro", un robo perpetrado a gran escala con los auspicios y el patrocinio de la cultura, religión e instituciones dominantes.


Canibalismo de susbsitencia practicado por españoles



   
  El hombre blanco se ha creído superior en muchos aspectos a otras razas y se ha creído con el derecho de robar a las razas inferiores, matar y exterminar todas sus culturas, aunque para ello se haya tenido que inventar embustes sobre lo malos que eran los primitivos. Es a partir del siglo XVI, cuando Occidente se encuentra con el "otro" y tiene que elaborar su identidad, cuando el canibalismo, como rasgo de barbarie y salvajismo, se atribuye a los pueblos primitivos y, al tiempo, como algo ajeno al "occidente civilizado". Pero la verdad es que, incluso en esa época, se practicaba el canibalismo en Europa, y que durante toda su existencia el hombre ha sido un caníbal. Y no hace falta decir que todos los humanos modernos venimos del mismo sitio, de Africa sur, y somos exáctamente iguales: hace 120.000 años iniciamos el viaje de salida de Africa, llegamos a Australia hace 60.000 años, llegamos a Europa hace 40.000 años y hace 12.000 a América. Cuando llegamos a Europa el único hombre blanco que existía eran los neandertales, nosotros eramos negros y con los miembros largos y caníbales.



     
En la representación clásica de este estereotipo, los negros aparecen cocinando en una gran olla al explorador o el misionero blanco. Suelen estar caracterizados con atributos que permiten identificarlos como "salvajes" o "primitivos" —el hueso en la cabeza, la vestimenta y los adornos tribales, la lanza...—. En ocasiones están danzando alrededor de la olla. En este tipo de imágenes, el canibalismo se utiliza como rasgo distintivo o atributo del salvajismo, al que, como hemos visto, se le asigna un color de piel.

      El hombre justifica el asesinato y robo cometido sobre otras sociedades, porque son salvajes y malos, según su propia "mentalidad", estructurada y definida en una serie de normas a las que llamamos cultura y de foma más impropia "civilización", la cual se alimenta en la literatura: ella nos muestra cómo los diversos grupos se han imaginado a sí mismos, o cómo han sido pintados y animados por sus vecinos; nos muestra la concepción que las sociedades tienen de sus arquetipos; la literatura consiste en la educación, en especial de las clases dirigentes, para imbuirles o enseñarles a identificarse con determinados modelos.

      En la célebre novela de Daniel Defoe, publicada en 1719, se expresa con nitidez esta visión cuando Robinson Crusoe "civiliza" a Viernes —un aborigen caníbal al que Robinsón salva de ser devorado por sus enemigos, caníbales como él— haciéndole abandonar por la fuerza tal práctica. En Tarzán de los monos, aparecida en 1912, Burroughs retrata a los africanos de la tribu de Kulonga —los primeros que Tarzán encuentra siendo un muchacho— como "caníbales salvajes y bestiales". Tarzán, sin embargo, como hijo de europeos, sabe "instintivamente" que no puede comer carne humana.
 




Dos escenas de Robinson Crusoe

Tarzan

 

4. Causas del canibalismo

      Las causas del canibalismo son motivo de discusión entre los antropólogos. En algunos casos parecen prevalecer los motivos rituales (el que consume un organismo adquiere su sustancia); en otros, razones nutricionales que van desde el simple gusto por la carne humana hasta la necesidad de enriquecer dietas pobres en proteínas. Pero existe una tercera, la que practican los asesinos en serie que responde a algún tipo de patología mental, aunque en definitiva, yo estoy convencido que todo el canibalismo, antropofagia o asesinato responde a un tipo de enfermedad mental y es la que tenemos la mayoría de los hombres actuales y se llama "debilidad mental", estupidez y se manifiesta en comportamientos histéricos: aparición de vírgenes, fantasmas, monstruos, ovnis...Todos estos seres -ya digo, la mayoría- en las circunstancias apropiadas serían capaces de devorar a sus semejantes, eso sí, convenientemente disimulado con oraciones y ritos religiosos, a manera de salsa. Por otra parte, muchos de estos estúpidos, incapaces de pensar por sí mismos, a los que les hace falta una cultura que programe cada uno de sus actos diarios, no podrían sobrevivir en una situación extrema, como la ocurrida con el avión que se estrelló en los Andes, pues el "tabú", que sólo se instala en la parte animal del cerebro y en personas debiles mentalmente, les hubiese impedido comer, provocándoles vómitos y otras manifestaciones físicas parecidas.



        A. Canibalismo ritual

     
Los sacrificios humanos y las prácticas caníbales practicadas con los enemigos derrotados tienen el siguiente significado ritual: el vencedor desea apropiarse de su valor y su fuerza, y materializar la victoria con un mayor vigor físico y arrojo en el combate. El canibalismo ritual también aparece en un gran número de prácticas religiosas y es el sustrato de la comunión cristiana —Tomad, comed, éste es mi cuerpo, ésta es mi sangre...— aunque haya sido atenuado a través de símbolos como el pan y el vino, que también representan la energía y la vida.

      Al matar a una persona de forma violenta, siguiendo un ritual, los sacrificadores estaban convencidos de que se producía la liberación de una energía , que si era manejada por las personas elegidas, sacerdotes, reyes y altos mandatarios, podía ser encauzada para conseguir beneficios personales o para la comunidad. En realidad sería un flujo, una corriente poderosa que existiría en todo el Universo, aunque en determinadas circunstancias ciertos seres y objetos estarían más cargados de ella. Esta creencia se ha producido en numerosos pueblos y los nombres que se le ha dado a esa "energía" son distintos: Mana (Polinesia), numen (romanos primitivos), téotl (mexicas), etc. Hablamos pues de un concepto bastante generalizado.



     
Para conseguir recargar el mana, había que introducir un nuevo elemento: el alimento, que no sólo era proporcionado introduciendo sangre humana en la boca de los ídolos, sino que podía obtenerse consumiendo partes específicas del cuerpo de la víctima. La sangre era una de ellas pero, debido a su gran valor no podía ser consumida por todos, ya que -según la creencia-, los individuos comunes no soportarían su enorme poder y -en el mejor de los casos- su consumo les conduciría a la locura. Otras partes cargadas de mana serían el corazón, la cabeza, los muslos... Los reyes y sacerdotes (por este orden) por ejemplo, tenían más mana.

      Tampoco está del todo claro cuándo y por qué surgió la prohibición de consumir carne humana. Las primitivas agrupaciones de hombres en aldeas carecían de los medios políticos para aplicar impuestos y absorber grandes poblaciones que pudieran usar en provecho propio. Comerse los prisioneros, ya fuera para satisfacer necesidades espirituales o nutritivas, ofrecía mayores ventajas que mantenerlos vivos.





Visión del infierno
 



  
   Al aparecer las sociedades de nivel estatal, la situación cambió. La economía se volvió más productiva y los pueblos sometidos fueron incorporados al propio sistema político. Los vencidos pasaron a formar parte de la población vencedora y su mano de obra fue explotada mediante impuestos y reclutamiento. El consumo de carne humana se convirtió en tabú.
 



Canibales del brasil




    
  El estado azteca fue una excepción: fomentó el sacrificio y el canibalismo y cuanto más poderoso se volvía, más los fomentaba. Michael Harner, elaboró una explicación para esto. Milenios de intensificación y crecimiento demográfico agotaron la existencia de herbívoros domesticables y cerdos en el territorio central mexicano. De hecho, la dieta cotidiana de los aztecas estaba constituida en gran medida por insectos, gusanos y pasteles de algas acuáticas. Harner ha propuesto que el agotamiento de los recursos animales hacía difícil a los gobernantes aztecas prohibir el consumo de carne humana. El principal objetivo de la guerra era expandir el estado. Una consecuencia secundaria de la actividad bélica era la obtención de prisioneros. Distribuir la carne capturada entre los guerreros y los nobles era una forma de recompensar el arrojo en las batallas y la lealtad al estado y, al mismo tiempo, una fuente adicional de proteínas.

      Sabemos que los aztecas practicaban el canibalismo con fines gastronómicos y no sólo rituales, como lo demuestra el historiador Juan Miralles, autor de "Hernán Cortés, inventor de México": "La antropofagia que los aztecas practicaban no era ritual; era gastronómica. El propio Bernardino de Sahagún habla de dos platillos hechos con carne humana, uno de ellos el Tlacatlaolli, antecedente de lo que hoy se conoce como pozole", un platillo que combina el cerdo o el pollo con granos de maíz, expone Miralles. "A estos esclavos, hombres y mujeres, después de que los compraban criábanlos con mucho regalo y vestíanlos muy bien; dábanles a comer y beber abundantemente y bañábanlos en agua caliente".

 

 




        B. Canibalismo nutricional

     
El canibalismo por razones nutricionales, opinan algunos autores que es muy infrecuente. Sólo ha sido practicado como último recurso para sobrevivir en situaciones extremas —desde las referencias bíbilicas a asedios de ciudades al sitio de Leningrado; desde el accidente aéreo de los Andes a la hambruna de Corea del Norte—, y esta es la única forma en la que puede eludirse el estricto tabú moral que se ha ido construyendo en Occidente en torno a esta práctica. La evidencia histórica del canibalismo, en suma, se encuentra tanto en Occidente como en otros pueblos y culturas, y es muy diferente a su representación estereotipada.

      Sin embargo, la realidad es otra, y el canibalismo nutricional es muy frecuente y pude ir en aumento. Veamos sinó lo que sigue.

 

5. El canibalismo hoy

     

      En 1962, un informe elaborado por expertos de las Naciones Unidas, sobre el estado de la alimentación mundial, mostraba que de las tres más grandes zonas de canibalismo ancestral (África, Oceanía y América) el consumo de carne humana resurgía especialmente en las zonas azotadas por las guerras o por la hambruna. La estimación de los especialistas fue que el 0,3 % de los hambrientos en el mundo, es decir, unos 6 millones de personas, se alimentaba de otros seres humanos.

      Por hambre extrema o mandatos rituales, de dos a tres millones de personas, según estimaciones, practican aún hoy el canibalismo en el planeta. En África, en América, en Oceanía... E incluso mucho más cerca. El antropólogo forense José Manuel Reverte, de la Universidad Complutense de Madrid, ha llegado a estudiar a varios de ellos: personas capaces de terminar a dentelladas con el corazón de sus víctimas o depravados necrófagos. Él sostiene que un porcentaje alto de asaltadores de tumbas en el mundo occidental, también en España, profanan los cementerios por puro gusto a la carne humana. «Quienes la comen quedan enganchados», asegura Reverte. Sin saberlo, buscan la cadaverina, una sustancia que se produce con la putrefacción de los cuerpos y que, al decir del forense, tiene efectos adictivos.

      El canibalismo, tan viejo como la especie humana, está aumentando en las zonas machacadas por las guerras y por la hambruna. Algunos soldados rusos están acusados por la Human Rights Watch, una organización que vigila el cumplimiento de los derechos humanos, de practicar la antropofagia con civiles y militares chechenos, a los que supuestamente torturaban y descuartizaban en los campos de prisioneros antes de comérselos.

      La falta crónica de comida ha llevado a los habitantes de la Rusia profunda a poner en práctica lo que los expertos llaman canibalismo de subsistencia. «Se dan casos dentro de las propias familias», asegura el profesor Reverte. Hay incluso gente que no duda en utilizar la pobreza límite para hacer negocio, lo que ha propiciado en ese país el nacimiento de un mercado clandestino de carne humana. Su comercialización corría a cargo de bandas organizadas -más de un centenar, según el Ministerio del Interior ruso-, que hasta hace poco tiempo han operado en las zonas más deprimidas del territorio.

      Penurias extremas, religiones, cultura o fuertes desequilibrios mentales son algunas de las causas que esgrimen los expertos para explicar la vigencia actual de la antropofagia en todas las sociedades. En palabras del escritor francés Martin Monestier, recogidas en su libro "Caníbales", publicado el año pasado por la editorial Le Cherche Midi, el canibalismo irá a más debido principalmente al desmesurado aumento de seres humanos desnutridos y a los conflictos de carácter étnico en los países pobres. Un vaticinio macabro que, según opina el autor, obligará a muchos gobiernos a autorizar la donación de cadáveres para el consumo.

EL MUNDO
domingo, 11 de febrero de 2001 - Número 278
CANIBALISMO | UNA PRÁCTICA QUE PERDURA


 

6. Canibalismo patológico

      

No voy a extenderme demasiado en este tema porque en la "red" hay muchos estudios y testimonios:


Psicópatas caníbales
http://asesinos.metropoli2000.com/
Canibalismo Ritual
www.fisnet.com.mx/cargar/vis/cr.htm
Historia del canibalismo
www.fuhem.es/CIP/EDUCA/intercul/cinco4.htm
Reflexiones sobre literatura caníbal
http://members.es.tripod.de/psicokillers/canibalismo.htm
Modos de comerse a una persona
www.icfes.gov.co/Caicedo/fragmentos/canibalismo.html




"El Silencio de los Corderos"





         1. Canibalismo en Argentina

   
  “Entre 1904 y 1909, más de 130 árabes que venían a caballo desde General Roca y Neuquen para vender sus mercaderías en esta zona fueron asesinados a unos 100 kilómetros de aquí, al norte de Maquinchao y al sudoeste de El Cuy”. Pero faltaba el dato más estremecedor. Y don Elías Chucair, como si pidiera disculpas por lo que estaba revelando, dijo: “El caso es que a los turcos, como nos dicen cariñosamente a todos los árabes, sus criminales, unos aborígenes chilenos, se los comieron... Sí, luego de descuartizarlos los asaron y se los comieron”. Elías Chucair es un historiador argentino y narra que el 15 de abril de 1909 llegó a la comisaría de El Cuy el comerciante Salomón Daud, de General Roca, para denunciar la desaparición de su cuñado y de un peón. Como ya había otros casos, el gobernador Carlos Gallardo y el jefe de Policía Domingo Palasciano ordenaron investigar los hechos al comisario José María Torino. La detención de un menor, que confesó, permitió desenredar la punta del ovillo: durante cinco años, unos nativos afincados en tolderías de la zona habían matado 130 vendedores. Luego los quemaron, para que no hubiera rastros. Y después, ebrios, los comieron. Cuando le preguntaron porque lo habían hecho, uno de los jefes, Pedro Vila , respondió: “Los demás me incitaron. Y no quise ser menos guapo que ellos”.


         2. El avión de los Andes

    
 Sucedió el 13 de octubre de 1972 cuando un avión Fair-child F-H 227 de las Fuerzas Aéreas Uruguayas se estrelló durante el vuelo que realizaba entre Mendoza (Argentina) y Santiago de Chile. La aeronave, pilotada por el coronel Julio Ferradas y el teniente coronel Dante Laguar, se estrelló en plena cordillera de los Andes. En el impacto, en medio de la nieve y el hielo, perdieron la vida veintidós de los cincuenta ocupantes que viajaban en aquel infortunado aparato. Después -como escuchamos en Madrid de labios de uno de los supervivientes, Gustavo Zerbino-se produciría un alud que mató a nueve personas más... El resto pudo sobrevivir consumiendo la carne de los cadaveres de sus compañeros de viaje.





Supervivientes del avión estrellado



       3. Los reporteros del Orinoco

     
Esto fue lo que les sucedió a cuatro reporteros estadounidenses que decidieron internarse en los pantanos del Orinoco, en el Amazonas, en busca de los antropófagos shamatari. Querían conseguir el documento del siglo, el reportaje que les proporcionara el premio Pulitzer o un Oscar. Sin embargo, tanto los escurridizos yanomanos como los ya mencionados shamatari, evitaban cruzarse con ellos, hasta que los desaprensivos reporteros, a fin de atraer su atención decidieron quemar un poblado de shamataris, así como violar y empalar a una mujer que hallaron en su camino. Querían fingir haber encontrado a la mujer empalada para poder filmarla como si se tratase de un ritual propio de esos pueblos. No obstante, como es de suponer, los shamataris decidieron comerse a los reporteros y las escenas quedaron filmadas en cintas de dieciséis milímetros. Se tuvo conocimiento de todo este increíble caso gracias a un antropólogo que se atrevió a ir en su búsqueda, alarmado por su prolongada desaparición. Fue este hombre quien recuperó las latas de película que se hallaban colgadas de los árboles, tras ser invitado a comer carne humana. Todo el asunto dio bastante que hablar, puesto que al contemplarse las imágenes, muchos se preguntaban ¿quienes eran los salvajes en aquella historia? La reconstrucción de lo ocurrido dio paso a una película titulada Holocausto caníbal (1978), dirigida por Ruggero Deodato. El lema hablaba por sí solo: "Jamás el ojo humano contempló tanto horror".

 




       4. Grandes carniceros

     
En la década de los 80, Jean-Bedel Bokassa, Emperador de África Central, fue derrocado. Después de trece años de dictadura fue acusado de genocidio y de canibalismo.

 



Bokassa y Jedffrey Dahmer



     
Posiblemente Jeffrey Dahmer -más conocido como el "carnicero de Milwaukee", uno de los asesinos más espantosos que ha conocido la historia criminal, buscara algo parecido al mana cuando violó, asesinó, bebió la sangre y se comió, entre otras partes del cuerpo, los cerebros de diecisiete jóvenes. Normalmente, el caníbal rajaba los cuerpos desde el cuello hasta la ingle frotando las vísceras para procurarse un mayor placer sexual, pero llegó un momento en que este placer no era suficiente y con sus víctimas pensó en crear "zombis" o muertos en vida que pudiera conservar sin que se deteriorasen, agujereando los cráneos e inyectándoles un líquido.

 




Albert Fish y Ed Gein





    
  Pero hay una lista muy larga de canibales. Albert Fish confesó que se sentía obligado a torturar y matar niños, y que solía actuar siguiendo ordenes divinas de Dios, cuya voz oía frecuentemente. En cuanto a la canibalización, Fish contó que esos actos le provocaban un estado de extasis sexual muy prolongado. Ed Gein era un granjero americano y el registro de su propiedad reveló horrores como las calaveras al pie de la cama, máscaras de piel humana, una caja de zapatos llena de vaginas disecadas, un cinturón de pezones y un delantal hecho con el torso desgarrado de una mujer entre otras sutilezas. El alemán Georg karl Grossman sabía sacar provecho económico de sus placeres y convertía a sus víctimas en perritos calientes que posteriormente vendía en la estación de tren. Georg Karl Grossman ahorraba dinero comercializando y consumiendo sus propios productos. En cuanto a los restos inservibles, se limitaba a arrojarlos al río Spree.

 

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