Gonçal Vicenç Bordes

 

LA VELLETA VERDA

 

 

 

 

    Fabricación de instrumentos de piedra.

 

      Generalmente, para la talla de la piedra se parte de un nódulo de piedra, al que se golpea con un percutor; éste puede ser de piedra o de madera, dependiendo de la necesidad. Mediante una serie de golpes repetidos sobre la superficie de una roca se levantan una serie de esquirlas. Estas esquirlas, conocidas como lascas, se pueden a su vez trabajar con un percutor de madera o hueso - percutor blando - o un compresor para, mediante el retoque, conformar la lasca según el diseño necesario. Así, se puede utilizar un percutor de piedra o percutor duro - que permite golpes intensos y potentes, para obtener las primeras lascas.

  

 

 


 

 

   CULTURAS

 

      Hasta el presente no parecen haberse encontrado en Europa occidental industrias tan antiguas como las del sur o del este de África. Raimond Dart creyó encontrar huesos y astas de animales que habrían sido utilizados por el hombre como armas para defenderse. A este tipo de "industria" la llamó "osteodontoquerática". sin embargo, después se comprobó que el lugar donde las había encontrado eran cubiles de hienas y leopardos, que se habían comido los animales.

 

      La arqueología nos aporta la prueba de que ciertos homínidos aprovecharon su posición erguida para, aprovechando las manos liberadas de la marcha, fabricar instrumentos y aprovechar mejor sus posibilidades. Sin embargo, el problema se sitúa en distinguir a qué tipo de homínido se deben atribuir los restos culturales.

 

 

       Los primeros instrumentos líticos aparecen hace 2'5 m.a. en Gona (región de Hadar en Etiopía), aunque es lógico pensar que antes los hubiesen de madera, aunque no se han conservado.

 

       La primera asociación de restos humanos, los del cráneo AL 666-1, pertenecientes a un homínido indeterminado,   e industrias líticas se produjo hace 2'3 m.a en Kada Hadar (Etiopía).

 

      Por primera vez fueron reconocidos como "instrumentos líticos" los encontrados en la garganta de Oduvai, con una antigüedad de 1'9 m.a, pertenecientes al Modo Técnico 1 (Olduvayense).

 

 

   PALEOLÍTICO INFERIOR

     

      MODO TÉCNICO 1

     Instrumentos fabricados con secuencias de pocos golpes, sin tener en la mente una visión final del objeto que se persigue. sino más bien, esperando aprovechar cualquier lasca o pedazo con puntas o que corte. Cantos y rocas tallados sin una forma estandarizada. Lascas que se desprenden apenas retocadas. utilizan cantos y rocas sin modificar, a modo de martillos y yunques.

 

      Los principales yacimientos africanos se encuentran en Olduvai, Sterkfontein (Sudáfrica), Ain Hanech (Argelia). Fuera de África tenemos los de Dmanisi (Georgia) con una antigüedad de 1'6-1'4 millones de años, igual que los de Ubeidiya (orillas del Jordán) y Lantian (China). Actualmente se está intentando averiguar si la antigüedad del yacimiento de Riwat (Pakistán) es de 2 m.a. Los yacimientos de Java no aparecen asociados a industria lítica alguna. El yacimiento de Zhoukoudian (Pekín) tienen industria lítica del Modo I con una antigüedad de 500.000 años.

     

Industrias europeas

             Los yacimientos de Europa, asociados a la industria lítica del Modo I, tienen una antigüedad comprendida entre los 800-500 mil años: Isernia la Pineta (Italia), Bilzingsleben (Alemania), Vértesszöllös (Hungría) y Gran Dolina (Atapuerca).      

   

      En Europa no se encuentran restos de industrias líticas con una antigüedad superior a 1 m.a. (Chillac III, Les Etouaries, Seneze I, Seinzelles o Venta Micena, situados entre los 2,6 y 1,2 millones de años, no presentan instrumentos líticos u óseos con suficiente evidencia).

 

     Después del millón aparecen yacimientos casi eviidentes como Vallonet en el sureste de Francia, Cà Belvedere en Italia, Sandalja I en Pula (Trieste) o Kärlich A en Renania central (Alemania). En todos ellos aparece una industria basada en cantos trabajados uni o bifacialmente, así como lascas retocadas procedentes de núcleos globulares o discoidales, evidenciando las primeras muestras de una talla centrípeta. Esta técnica contrasta con las evidencias conocidas en África, donde la fabricación de bifaces es una técnica común desde hace 1,5 millones de años, mientras que en Europa sólo encontramos bifaces a partir del Pleistoceno Medio,  hace 750.000 años.

     

 

      Olduvayense

 

             Es la  primera técnica conocida de la talla de piedras, englobada dentro del Modo I.

 

      En el sur de Etiopía se encuentra, en el valle del río Omo, la denominada Formación Shungura, datada entre 2,3 y 2 millones de años y donde J. Chavaillon descubrió una importante serie de yacimientos arqueológicos. Los yacimientos conocidos como Omo 57, Omo 84 y Omo 123 proporcionaron una industria consistente en lascas de cuarzo sobre las que aparecen los atributos de una talla intencional, como talones y bulbos de percusión, en algunas de las cuales se ha detectado la presencia de retoques.

 

      Desde 1931 L. Leakey se dedicó a la investigación en la garganta de Olduvai, ya conocida desde principio de siglo por su riqueza en fósiles. Su estratigrafía está formada por varios niveles geológicos, conocidos como Beds. En él se encuentran materiales del Oldovayense que evolucionan hacia un Oldovayense avanzado (1'5 m.a.), con un Achelense en la parte superior. Éste se caracteriza por la presencia de los bifaces, en los que la talla cubre las dos caras dando bordes más rectilíneos.

     Choppers.- Son los instrumentos líticos más simples, tallados por una sola cara, y  asociados al homo habilis.   

       

      MODO TÉCNICO 2

    Aparecen las primeras herramienta con un claro eje de simetría. La técnica de talla se conoce como Achelense, siendo reconocida por primera vez en el yacimiento de Saint Acheul (Francia). El fósil típico es el bifaz: una combinación de dos filos cortantes que convergen en una punta. Otro tipo de este modo son los hendedores o picos bifaciales.

 

      El yacimiento más antiguo es el de Konso (Etiopía) con una antigüedad de 1'6 millones de años, lo cual nos indica que los pobladores primitivos de Europa y Asia habían salido de África antes de esta fecha, antes de la aparición del Modo II. Olduvai y Peninj (Tanzania) tienen 1'5 m.a.

 

      Fuera de África el yacimiento más antiguo es el de Ubeidiya (rio Jordán) con 1'5 m.a. Los yacimientos achelenses en Europa tienen menos de medio millón de años, siendo los más antiguos los de Ambrona y Torralba (España), Boxgrove y Horne (Inglaterra) y Schönningen (Alemania): en este último se han encontrado tres lanzas de 2 m. de longitud. En Europa el Achelense desaparece hace 150.000 años.

 

     Achelense

 

      Hachas de mano elípticas de talla bifacial, más o menos planas, amigdaloides, lanceoladas… El Achelense, basado en la presencia de bifaces en proporciones importantes es difícil de distinguir de las fases avanzadas del Oldovayense avanzado y casi será la proporción de los bifaces el criterio utilizado. Se caracteriza por el abandono de los cantos trabajados y la progresiva utilización de lascas. En España presenta una facies algo especial, con hachuelas de lascas de tipo africano (Torralba, cerca de Medinacelli).

 

1 Hacha abbevilliense. 2 Hacha Achelense                           Hachas Achelenses

 

 

      En el Oldovayense se tiende a usar las piedras del propio río, en el Achelense se busca una mayor variedad, buscando en yacimientos lejanos. Mientras que los grupos durante el Oldovayense se sitúan siempre cerca del agua, en el Achelense comienzan a utilizar otras zonas más alejadas. Con el Achelense vemos una dispersión de los grupos humanos, que tienden a ocupar todo el continente africano.

 

 

      Abevillense (De 1 m.a. a 750.000 a)

 

      Estos primeros bifaces presentan formas toscas, que los iniciales investigadores denominaron Abevillense, de bordes sinuosos.  El valle del Somme, célebre por los trabajos del fundador de la prehistoria, Boucher de Perthes, sigue siendo en la actualidad el único punto donde se puede asegurar que existe el Abbevilliense (Prechelense: Pebble culture). El utensilio principal es el hacha de mano bifacial ( o coup de poing, ) obtenida a partir de un "riñón" de silex mediante eliminación de grandes lascas y una punta poco trabajada. No se conoce ningún ejemplar asociado, aunque debió de parecerse al hombre de Mauer.

Hachas Abbevillienses

 

      Achelense europeo (700 a 50 mil años)

 

      A continuación sobrevino el Achelense, como evolución del Abevillense, caracterizado por los bifaces. Su dispersión geográfica es diferente a la del grupo de los cantos trabajados. El Achelense se encontraría en la zona atlántica, abarcando España, Francia, Inglaterra, Países Bajos y Alemania Occidental, mientras que en las regiones situadas hacia el Este los bifaces serán escasos y predominarán las industrias sobre lasca con cantos trabajados. Sin embargo, en la zona occidental se detecta también una industria basada en la presencia de lascas, el Clactoniense.

 

      Clactoniense

 

    Se desarrolla al mismo tiempo que el Achelense, pero carece de auténticas hachas de talla bifacial, manifestándose únicamente en la manipulación de lascas. Se trata de una técnica, más que de una cultura.

 

      Levalloiciense

 

      F. Bordes demostró la inexistencia del Levalloisiense como cultura, quedando reducido a un fenómeno técnico.

 

      Desprendían de un núcleo de silex de grano fino LASCAS, grandes, planas y con filos cortantes.

 

Manera de asir el hacha

 

    La vida en el paleolítico inferior.- La mayoría de los asentamientos están situados al aire libre, en las márgenes de los ríos y en las mesetas, pero cada vez se descubren más yacimientos en el interior de las cuevas, cuando el dominio del fuego les permitió expulsar de ellas a las fieras. Se desconoce si el hombre se limitaba a mantenerlo encendido o sabía ya cómo producirlo. En él se construyen los primeros abrigos y cabañas, desde la de Olduvai DK a las de Terra Amata, Lazaret o Bilzingsleben. El hombre es más carroñero que cazador y se enfrenta a piezas de gran tamaño. Ignoramos su organización social, o sus creencias religiosas. No se conoce ninguna sepultura.. Construye refugios rudimentarios como el encontrado en las dunas de Terra Amata (Niza).

 

 

 

 

      Yacimientos del paleolítico inferior.- El de Aculadero (Puerto de Santa María, Cádiz) tiene una antigüedad de 700.000 años, y se le asocia a la cultura de cantos tallados. El de Venta Micena (Cúllar Baza), donde el año 1997 se pretendió haber encontrado al hombre de Orce, y en realidad era una mandíbula de equino. El yacimiento de Atapuerca.

 

 

    PALEOLÍTICO MEDIO

 

  MODO TÉCNICO 3

   Se inicia hace 200.000 años y desaparece hace 30.000 años.

 

    EUROPA

 

    La piedra se tallaba con la técnica Levallois: consiste en preparar el núcleo con una serie de extracciones que modelan la superficie del mismo de forma que posteriormente se obtienen lascas de la forma que previamente ha determinado el artesano. Es decir, desde un principio ha podido concebir la idea, la forma, del objeto que va a tallar.

 

      Tanto los nenandertales como los cromañones elaboraron al mismo tiempo la industria Musteriense: los primeros en Kebara y los segundos en Qafzeh, ambos yacimientos en Israel.

 

      AFRICA

 

      En Africa se conocía este periodo (150.000 hasta 30.000 aC) como EDAD MEDIA DE PIEDRA (Middle Stone Age). La talla es de tipo laminar, semejante a la musteriense, y se encuentra en los yacimientos de Haua Fteah (Libia) y R. Orange (Sudáfrica). Encontramos dos variedades de esta cultura:

      -La ATERIENSE, en el norte, con puntas bifaciales con pedúnculos para enmangarlas.

        -La cultura de Klasies River Mouth, con instrumentos microlíticos de 60 mil años de antigüedad.

 

      ASIA

 

      Aquí el Modo 3 está peor representado, aunque hay excavaciones en Irak, Irán, Afganistán y lago Baikal (Siberia).

 

      PENÍNSULA IBÉRICA

 

      En el sur y Portugal el Musteriense perdura hasta hace 30.000 años, cuando en el norte ya hacía 10 mil años que había desaparecido. Los yacimientos más importantes son El Castillo (Santander), Cueva Morín (Canatabria), Abrigo Romaní (Barcelona), La Arbreda (Girona), Cova Negra (Xàtiva), Carigüela (Granada), Gibraltar, Zafarraya (Málaga), Cueva Millán (Burgos) y Los Casares (Guadalajara).

 

    Musteriense (De 85.000 hasta 35.000 aC)

 

       Los tipos de Musteriense establecidos son los siguientes:

 

      1.° Musteriense de Tradición Achelense. Este término fue establecido por Denis Peyrony para los niveles que contenían bifaces, pero que eran musterienses por su edad claramente würmiense. Este grupo para Bordes es complejo, comprendiendo numerosos subtipos, que a veces representan facies contemporáneas. Entre los diversos subgrupos tipológicos, los más importantes se deben a la evolución de la industria: tipo A, más arcaico y tipo B, evolucionado.

 

      2.º Musteriense Típico. Carece de subdivisiones claras para Bordes. Los rasgos típicos de la industria se caracterizan por la ausencia o evidencia limitada de bifaces, bajo porcentaje de cuchillos de dorso, presencia aún menor de denticulados; porcentaje de raederas que oscila entre el 23 y el 65 por 100, sin apenas representación de las de tipo Quina y un porcentaje apreciable de puntas musteriense.

 

      3.º Charentiense o Musteriense de Tipo Quina-Ferrassie. Se subdivide en dos grupos. El Musteriense tipo Quina se caracteriza por la casi ausencia de técnica levallois, con lascas cortas y espesas y un índice laminar bajo y, sobre todo, por una fuerte proporción de raederas El Musteriense tipo Ferrassie constituye la facies levallois, caracterizándose por la aparición de esta técnica en conjuntos con una fuerte proporción de raederas, entre las que destaca una proporción moderada de raederas Quina a semi-Quina.

 

      4.º Musteriense de Denticulados. Constituye uno de los tipos más claros del Musteriense, cuyos conjuntos se componen de proporciones muy elevadas de denticulados

 

      5.º Vasconiense o Musteriense tipo Olha (abrigo Olha). Ha sido aislado como un tipo regional por el propio F. Bordes para explicar las industrias con hendedores que aparecen en el propio país vasco-francés y en la cornisa cantábrica.

 

 

  Los útiles disminuyen de tamaño. Utilizan las lascas, con las que fabrican puntas, raederas…  El Musteriense tipo La Quina-La Ferrassie es el de mayor difusión y el que ha proporcionado la mayor parte de las sepulturas del hombre de Neanderthal.

 

 

 

 

      La vida en el paleolítico medio

     

      El clima templado que reinaba en el interglaciar Riss-Würm sufre un deterioro paulatino, reflejado en un aumento de la lluvia y un descenso de las temperaturas. El refrescamiento determina un retroceso del bosque, que será reemplazado por medios de praderío.

 

      Estamos en una etapa de glaciación (würm) y, debido al frío, el hombre habita en cuevas y abrigos, aunque podría montar campamentos de verano. Sabían como encender el fuego desde hace 1'5 millones de años. Continúan viviendo de la caza y poseen un sentimiento religioso rudimentario, puesto que entierra a sus muertos en fosas, a veces acompañadas de otras fosas secundarias que contienen osamentas animales, sin duda dispuestas como ofrenda. No se posee la prueba de la existencia de ninguna actividad artística, aunque en algunos yacimientos se han encontrado lápices de bióxido de manganeso o de ocre en cantidades notables.

 

      El Hombre de neandertal es extremadamente nómada, desplazándose según las estaciones, siguiendo a las grandes manadas de animales. Construyen buenos entoldados y en Europa Central y Oriental construyen cabañas con huesos de mamuts.

 

      Se supone que durante en Paleolítico medio el hombre debió conocer la navegación, llegando a Australia hace 60-55.000 años.

 

      Aparecen prácticas funerarias, aunque en Atapuerca, hace 300.000 años tuvo lugar un rudimentario rito funerario, depositando a 35 individuos en una misma sima. En la cueva de Shanidar (Irak) existe un enterramiento neanderthal que estuvo rodeado de flores.  Los hallazgos se relacionan con tres aspectos: el ritual funerario, a veces de gran complejidad; el canibalismo ritual, practicado en L'Hortus y Krapina, y el culto al oso de las cavernas, en la cueva de Regourdou y más problemático de aceptar en el denominado Musteriense Alpino, en el que se incluye la cueva de Drachenhöhle. Si consideramos el tiempo transcurrido en la evolución humana, las inhumaciones voluntarias son un hecho reciente, ya que en Europa se relacionan con los neandertales, y en el Próximo Oriente con neandertales y hombres modernos antiguos. La primera de todas fue la fosa encontrada en el yacimiento de La Chapelle-aux-Saints, en donde el esqueleto aparecía con las piernas fuertemente plegadas. El tipo de estructuras funerarias suele consistir fundamentalmente en una fosa, que puede estar cerrada por una losa, como en La Ferrassie, rellena de bloques que sobrepasan la altura de los bordes formando un túmulo, como en Regourdou, o simplemente dejando el cuerpo sobre el sedimento circundante.

 

     

 

Raspador musteriense                  Puntas musterienses

 

      PALEOLÍTICO SUPERIOR (35.000 hasta 13.000 aC.)

 

      MODO TÉCNICO 4 (40.000-9.000 aC)

 

      Este modo técnico aparece asociado a los humanos modernos y se desarrolla durante la segunda mitad de la última glaciación (Würm), terminando con el calentamiento que se produce en el periodo Alleröd, sobre el 10.000 aC

 

      Se nota un aumento de la proporción de raspadores y buriles. Aparecen instrumentos para la limpieza, curtido, preparación y perforado de pieles. Se trabaja el hueso, en el que se graban figuras, iguales que las de las paredes de las cuevas. Aparecen los propulsores, azagayas, agujas y arpones fabricados con hueso, cuernos, madera y marfil.

 

      Los útiles se elaboran con la denominada técnica laminar, que consiste en utilizar un martillo, de piedra, hueso o madera, para golpear un punzón de cuerno que se apoya sobre el borde del núcleo y se desprenden lascas muy largas, planas y estrechas. Otro método consiste e la talla por presión ( o Solutrense), la cual se realiza sobre núcleos de silex previamente calentados al fuego, después de lo cual se desprenden largas lascas llamadas "hojas de laurel".

 

 

      Veremos la aparición del arte como elemento característico de la cultura. Se multiplican las hojas o láminas, que son lascas cuya longitud tiende a ser el doble que la anchura, mientras que para el Paleolítico Medio la industria se podría caracterizar con la lista tipológica de F. Bordes de 63 tipos, para el Paleolítico Superior se hace necesaria una lista de 92 tipos como la propuesta por D. de Sonneville-Bordes y J. Perrot o incluso una lista ampliada de 105, propuesta por el grupo de Burdeos. Se detecta una fuerte tendencia a la regionalización, entendiéndola como el desarrollo por parte de los grupos humanos de elementos tipológicos de distribución restringida, no sólo en el tiempo, sino también en el espacio. Otra característica del Paleolítico Superior es el uso de materias duras animales, como el hueso o el asta, como materia prima para hacer instrumentos: las azagayas, que aparecen desde inicios del Paleolítico Superior hasta el Magdaleniense (30.000 al 9000); los arpones aparecen en el Magdaleniense y el Aziliense (13.000 al 7000); el arpón perdura después del Paleolítico Superior, siguiendo hasta el Mesolítico (hasta el 3000).

 

      También aparecen los adornos como los colgantes, normalmente dientes perforados, a menudo caninos de carnívoros o de ciervo, cuya importancia social provoca a veces la aparición de imitaciones en piedra. También las conchas de moluscos, que no sólo se utilizan como collares, sino que pueden llegar a formar adornos muy complejos como los encontrados en los enterramientos de Grimaldi, donde apareció un bonete con 3.000 conchas, o en Sungir, con un complejo ajuar; lo que hace pensar que se encontraban formando parte de los vestidos de los cadáveres.

 

       Las estructuras de habitación al aire libre son de varios tipos:  hay cabañas que continúan los modelos de Olduvai DK o las de Terra Amata, de forma cónica, muy fáciles de desmontar y trasladar. Junto a éstas, en lugares situados en las regiones del norte de Europa, las cabañas tienden a ser más robustas y a ser fabricadas con un sistema de pies derechos y cubrición de pieles, apareciendo en conjuntos que nos permiten plantear la existencia de poblados. Más al norte, en la llanura ruso-polaca, aparecen muchos hábitats construidos con restos de mamuts que permiten una construcción permanente o semipermanente.

 

Vivienda de Terra Amata (Niza)

 

      Los grupos humanos tuvieron una alternancia en el tipo de las ocupaciones ligada a su vida social. En invierno o en épocas de clima adverso, los grupos humanos tendían a agruparse (más posibilidades de alimentación y más calor); en verano tenderían a disgregarse formando núcleos pequeños en zonas distintas, con lo que aumentan las posibilidades de obtención de recursos.

 

      A lo largo del Paleolítico Superior observamos una sucesión de cambios en la estructura de los conjuntos, cuya explicación no se adecua a ningún carácter externo (clima, invasiones...), por lo que queda la propia dinámica interna como responsable de los cambios. El Paleolítico Superior presenta una sucesión de formas y modelos decorativos diferentes. De nuevo nos encontramos con el problema. ¿Por qué los grupos humanos utilizaron su tiempo en tallar y retocar determinadas lascas u hojas o en preparar astas en formas estereotipadas, cuando podría realizarse la misma función con piezas sin trabajar? Estas formar tenemos que considerarlas como producto de una intencionalidad social, como reflejo de las intenciones de los grupos de individualizarse y de desarrollar formas o decoraciones que los permita distinguirse de los demás.

 

     La primera división en etapas  es la de Mortillet, en 1901, que distinguían dos fases: una primera, caracterizada por útiles de piedra que engloba al Musteriense y al Solutrense, y una segunda, con el Auriñaciense y el Magdaleniense, caracterizada por útiles de hueso.

 

      Después, en 1912, Breuil hizo otra sistematización, situando el Auriñaciense en su lugar, entre el Musteriense y el Solutrense. El Auriñaciense lo dividía en inferior (puntas con técnica chatelperroniense), medio y superior (técnica gravetiense). A éste sigue el Solutrense, que divide en Protosolutrense (con puntas de cara plana), Inferior (con hojas de laurel), Medio (con hoja de sauce) y Superior (puntas de muesca). El final del Paleolítico Superior se marca por el Magdaleniense, dividido en Inferior, Medio y Superior, atendiendo a la presencia de diferentes tipos de azagayas y arpones.

 

      El periodo Auriñaciense y Perigordiense, para muchos investigadores es la misma cultura, con variantes. En 1936, Peyrony propuso que el Auriñaciense como tal no existe, diciendo que debía llamarse Perigordiense.

 

      Garrod retomó la teoría original de Breuil y consideró que el Auriñaciense inferior se debe llamar Chatelperroniense, el Medio queda como Auriñaciense sensu stricto y el Superior como Gravetiense.

     

      En Africa se conoce al paleolítico superior como la EDAD DE LA PIEDRA FINAL.

 

    En América, la presencia humana más antigua data de hace 15.000 años. Se conoce este periodo como PALEOINDIO y termina en el 5000 a.C.. Se caracteriza por las puntas talladas en piedra, denominadas en el norte puntas Clovis y Folsom, y en el sur puntas Cola de Pez.

 

 

      PALEOLÍTICO SUPERIOR INICIAL

 

      Chatelperroniense (36.000-30.000 a.C.)

 

               Es la cultura desarrollada por los últimos neandertales. Se trataría del fruto del aprendizaje neandertal de las técnicas de los humanos modernos. Los yacimientos más importantes son Arcy-Sur-Cure y Saint Cesaire en Francia.

 

      A veces no reconocida como cultura, algunos autores lo engloban dentro del Auriñaciense. Los historiadores franceses no admiten la existencia del Gravetiense, ni la del Chatelperroniense, y engloban ambas culturas en la Perigordiense. En sus comienzos conserva una gran proporción de utensilios musterienses: raederas, objetos denticulados, cuchillos de dorso bajo y, en ocasiones, algunas hachas bifaciales. Pero los raspadores terminales, sobre hoja o lasca, predominan sobre los laterales. Aparecen buriles. El útil característico es el cuchillo de Châtelperron, con dorso curvado. El perigordiense inferior  sólo existe en Francia y en un yacimiento de Catalunya. El más moderno existe en la región cantábrica española y en Catalunya. No se ha desarrollado en el norte de Francia, Bélgica ni Inglaterra.

 

Perigordiense o Chatelperroniense

 

    Auriñaciense (40.000-25.000 a.C.)

 

    Es abundante en Francia y Bélgica y en la región Cantábrica española. Ofrece una representación muy pobre en Catalunya y hay indicios en Inglaterra. Sus características industriales se centran en materiales líticos sobre grandes hojas, normalmente retocadas con un retoque escamoso denominado a veces retoque auriñaciense. Este presenta claras relaciones con el retoque Quina, siendo como él tendente a semiabrupto. Las hojas presentan, a veces, amplias muescas en sus bordes, siendo conocidas como hojas auriñacienses estranguladas. Un útil característico de los primeros momentos es la hojita Dufour. Su pequeño tamaño nos indica la necesidad de un uso engarzadas en un mástil, una de las primeras evidencias indirectas del uso de piezas enmangadas. Estas piezas aparecen unidas a una industria de hueso centrada en las azagayas. El Auriñaciense se suele dividir en función de las formas y tipo de enmangue de las azagayas. Se caracteriza por los gruesos raspadores. Los buriles tienen un punta débil y empieza ahora su utilización: sirven para labrar la madera, hueso y piedras blandas. El utillaje óseo es más abundante que en el Perigoridiense.

 

      La mayor parte de los yacimientos auriñacienses proviene de yacimientos en cueva, especialmente en la Europa occidental, con yacimientos como Cueva Morín, la Cueva del Pendo o la Cueva del Castillo en Cantabria; el Reclau Viver o La Arbreda en Gerona; La Ferrasie, Castanet o el Abri-Pataud en la Dordoña; y Vogelherd o Geisseklöosterle en el sur de Alemania. Junto a ellos, en Europa central y oriental se encuentra más normalmente al aire libre.

 

 

     Gravetiense (27.000-19.000 a.C.)

 

      Junto al Auriñaciense, el Paleolítico Superior Inicial presenta el desarrollo de otro complejo industrial basado en la producción de hojas de borde rebajado y que se conoce bajo el término de Perigordiense Superior en Europa occidental, y de Gravetiense en Europa central y oriental. En ambos casos, la técnica dominante está orientada hacia la producción de hojas finas cuyo borde se retoca produciendo las denominadas hojas de dorso o puntas de La Gravette.

 

      El clima se suavizó. Los hombres podían vivir en tiendas de piel o chozas ovales. Produjeron finas hojas que semejan hojas de cuchillo. Las puntas por primera vez aparecen bifaciales y terminadas en un pedúnculo en la base, seguramente para ponerle un mango. En Europa occidental se presentan las puntas denominadas de Font Robert, con un pedúnculo marcado por dos muescas. Los historiadores franceses no admiten la existencia del Gravetiense, ni la del Chatelperroniense, y engloban ambas culturas en la Perigordiense. Los  gravetiense fueron buenos artesanos que modelaron pequeños animales en arcilla y grabaron en marfil excelentes figuras humanas. Introdujeron la práctica de enterrar a los muerdos, con sus adornos personales y rociados de ocre rojo.

 

 

PALEOLÍTICO SUPERIOR MEDIO

 

        Solutrense (21.000-16.000 a.C.)

 

              La fase media del Paleolítico Superior se sitúa alrededor de los momentos de máximo frío durante la glaciación Würm. En el norte de Europa, el casquete glaciar avanza de nuevo ocupando desde Escocia hasta Finlandia. Esto provoca un descenso del nivel de los mares haciendo desaparecer el mar del Norte y convirtiendo el canal de la Mancha en un istmo.

 

       En un principio se creyó que provenía de las industrias foliáceas de la Europa Central (Szeletiense); por otra parte, Luis Pericot postulaba un origen hispano-africano, pues creyó que las flechas que halló en El Parpalló (Gandia) eran iguales a las del norte de África.  En la actualidad se tiende a considerarla una cultura indígena que nace en el suroeste de Europa. Las puntas solutrenses tendrían sus orígenes en punta del tipo Font Robert. Ofrece pocos buriles y un gran número de raspadores, raederas, etc. Se caracteriza por sus "hojas de laurel", extremadamente aplanadas y bien trabajadas, que alcanzan a veces más de 30 cm de longitud. El solutrense parece desaparecer de forma brutal sin dejar descendencia. La presencia de pigmentos rojos, amarillos y negros indican la posibilidad de que se practicase la pintura ornamental del cuerpo; en cambio, se interesaron poco por el arte.

 

Raspadores y buriles auriñacienses        Hojas de laurel solutrenses

 

Punzón y puntas de flechas solutrenses

 

PALEOLÍTICO SUPERIOR FINAL

 

      Magdaleniense (16.000-10.000 a.C)

 

     Supone la continuación y perfección del trabajo del hueso gravetiense. Abundan los buriles, destacan los buriles pico de loro, aparecen prototipos de arpones con dientes, al final en doble hilera aparecen azagayas decoradas (dardos o punzones arrojadizos de pequeñas dimensiones). Se  inventaron los propulsores de dardos o atlantl. La última fase del Magdaleniense se caracteriza por la aparición de un nuevo elemento, el arpón. Este es un fuste de asta que lleva sobre su borde una serie de dientes.

 

      El Magdaleniense es la cultura de los pueblos del Pirineo y del Cantábrico; no se extiende por Europa Central. Mantienen relaciones con el Mediterráneo, como lo demuestran la presencia de conchas de este mar.

 

     Desarrollaron el arte paleolítico, que después estudiaremos. Se produjo el auge del arte rupestre con un núcleo de especial riqueza en el Pirineo, donde durante el denominado Magdaleniense Medio Pirenaico encontramos yacimientos como Mas d'Azil, Isturitz, St. Michel d'Arudy, Canecaude, Labastide, etc.

 

 

      Hamburgiense (15-13.000 a.c)

 

     Los momentos finales del Paleolítico Superior ven en el norte de Europa la aparición de una cultura en parte relacionada con el Magdaleniense y en parte original: el Hamburgiense. Su distribución abarca desde Inglaterra hasta Polonia, aprovechando las tierras abandonadas por el retroceso de los hielos, que ya se encontraban divididos entre el casquete de Escocia y el Escandinavo, cuando el Támesis era afluente del Rin y se podía ir andando desde Inglaterra hasta Dinamarca.

 

      Su industria lítica se basa en la técnica laminar, produciendo raspadores y buriles, junto a perforadores de punta gruesa o zinken. La rareza o casi ausencia de las hojitas lo distingue del Magdaleniense. Sin embargo, son abundantes las puntas líticas, generalmente de muesca y con la punta preparada. La industria de hueso es escasa. Se detecta una especialización en la caza del reno, que incluso  fue cazado desde canoa al cruzar los lagos y ríos.

 

     Epigravetiense

 

      En el Mediterráneo (español, italiano y Balcanes) el Paleolítico Superior Final está representado por el Epigravetiense que presenta varias fases, marcadas sobre todo por las variaciones tipológicas dentro de conjuntos basados en una industria lítica de hojitas de dorso. Estos conjuntos, en los que la ausencia del Solutrense permite ver cómo se transforman a partir del Gravetiense, se encuentran también hacia los Balcanes.

 

      Las estepas del sur de Rusia y Ucrania ven durante este momento el desarrollo de variantes locales del Epigravetiense conocidas como culturas de Mezin en Ucrania y de Molodova en Moldavia. Éstas derivan claramente del Gravetiense local y en muchos aspectos hereda elementos anteriores. Su industria se puede considerar como epigravetiense, y en muchos aspectos sigue la norma común a todo el Paleolítico Superior Final: la reducción en dimensiones de los tipos líticos, sobre todo por la presencia de microlitos. Las "venus" se encuentran también en este momento, aunque reducidas a simples esquemas triangulares,

 

      La vida en el paleolítico superior.-  El hombre continúa habitando los abrigos rocosos y las entradas de las cuevas, a las que a veces acomoda con muros de piedras secas que soportarían algunos troncos de árbol, constituyendo así una especie de chozas abrigadas. Se supone que construían tiendan donde habitaban en las estaciones cálidas. Se conocen numeroso pavimentos, formados generalmente de guijarros de río, situados bien al aire libre, bien en cuevas y abrigos, y destinados a aislar de la humedad el suelo de la habitación. La caza continúa siendo la base principal de la alimentación bajo un clima riguroso que apenas permite la existencia de más frutos que las bayas. Las armas están perfeccionadas y las azagayas de hueso o asta de reno están muy afiladas, y se disparan por medio de un propulsor que aumenta su velocidad y su penetración. Se practicaba la caza con trampas: la fosa y los pesos suspendidos. No es seguro que utilizase el arco, aunque es posible que fuese ya conocido por los magdalenienses. No se tiene pruebas de que hayan domestico al reno ni al caballo. Tampoco aparecen rastros de perros domésticos.

 

      Se supone que había grandes vías de comunicación, instrumento de migraciones e intercambios, a través de las cuales transitaba la obsidiana, luego el lapislázuli, el ámbar y la jadeíta y, más tarde, metales raros como el estaño.

 

      Los primeros ritos de cremación aparecen hace 26.000 años en el Lago Mungo (Australia).

 

      Sobre el arte,  la única muestra del paleolítico inferior es una figurilla femenina de Berejat Ram (Israel). Todas las demás manifestaciones artísticas pertenecen al paleolítico superior: en Australia, hace unos 40.000 años aparecen petroglifos grabados sobre las rocas. En Namibia, hace 27.500 años tenemos pinturas rupestres policromadas en la Cueva Apolo 11. En India, China y Japón tenemos grabados sobre valvas de ostras, astas de animales y cantos rodados. En Brasil, hace 12.000 años, tenemos las pinturas rupestres de Pedra Furada.

Venus de Willendorf

La Venus de Willendorf data de los años 30.000-25.000 a.C. y es la primera escultura (la figura femenina de Berejat Ram, en Israel) que se conoce en la historia del hombre. La figura, labrada en piedra caliza, mide poco más de 11 cm de altura y representa una diosa de la fertilidad.

 

 

Arpones y utensilios de la cultura magdaleniense

 

      Aparecen gran cantidad de sepulturas, con los cadáveres tendidos sobre la espalda o sobre un costado. En el Magdaleniense, el hombre de Chancelade fue enterrado en una postura encogida muy forzada, con las rodillas pegadas a la nariz. En muchos casos se embadurnó a los cadáveres con ocre rojo, o bien se echó sobre la sepultura ocre rojo pulverizado. A menudo se enterraba a los muertos ricamente engalanados con  collares de conchas y de dientes perforados, y, en algunos casos, con redecillas en la cabeza y brazaletes en brazos y piernas. La cabeza se protegía a veces con un receptáculo de piedras aplanadas, y la joven de Saint-Germain-la-Rivière (Gironda) reposa bajo un pequeño dolmen formado con gruesas piedras, sobre el que se había depositado un cráneo de bisonte.

 

 

Epipaleolítico O MESOLÍTICO

 

 

      Este período comprende desde el 10.000 al 5.000 aC. Se produce un cambio de las condiciones climatológicas, comenzando a calentar el clima.

 

      El hombre descubre el arco y las flechas, que junto con los lanzadores, le permite llegar a mayores distancias, consiguiendo más alimento y un aumento demográfico.

 

      El cambio climático y la presión cinegética ocasiona una destrucción de las grandes manadas de rumiantes. Los cazadores sustituyen estas piezas por los peces, productos del mar, aves acuáticas y pequeños mamíferos.

 

      Durante el Mesolítico se desarrolla una industria lítica de microlitos (de 1 a 2 cm) semicirculares, triangulares o trapecios, los cuales se utilizaban enmangados en piezas de hueso, madera o cuerno.

 

 

 

 

NEOLÍTICO

 

      Hace unos 12.000 años el hombre aprende a cultivar los vegetales y a criar los animales. En la Península Ibérica aparece hace 7.000 años. Con la aparición de la agricultura y de la ganadería se inicia una economía de producción.

 

      Aparecen las hachas y azuelas  fabricadas mediante el pulido de piedras muy duras como la fibrolita y cornubitiana.

 

      Se siguen utilizando los instrumentos de silex, pero aparecen los de metal.

      El uso de la cerámica repercute en una mejor cocción de los alimentos, en su almacenamiento y transporte