Gonçal Vicenç Bordes

 

LA VELLETA VERDA

LA EDAD MEDIA

(Basado en "Los Monstruos marinos" de Antonio Ribera. Ediciones Telstar)

     Durante la Edad Media la sociedad vivió de espaldas al mar, y se alimentó un espíritu de tenebrosa hostilidad hacia las azules aguas del océano. El mar estaba poblado de seres monstruosos, si hacemos caso de los pocos marineros que surcaban los océanos en aquellas épocas. Las ballenas, los calamares, leónes marinos...etc, todo era convertido en "monstruo" cuando el marinero narraba el animal que había visto y el ilustrador intentaba dibujarlo, como si estuviese haciendo un retrato robot del sospechoso, el producto final era un monstruo marino.

    El jesuíta Fournier nos dejó este relato sobre una extraña ballena: "pues el ejemplar surgió a medias sobre las aguas, navegando como un barco con sus grandes aletas. Avistada por un navío, se le disparó un cañonazo, que le rompió una aleta. El monstruo penetró con gran majestuosidad por el Estrecho de Gibraltar, lanzando terribles rugidos, y vino a embarrancar en Valencia, donde encontró la muerte. El caparazón de su cabeza era tan grande, que podeía contener a siete hombres, y en su boca cabía un hombre a caballo. En el vientre se encontraron a dos hombres muertos. Todavía puede encontrarse en El Escorial la mandíbula de este monstruo, que alcanza 17 pies de longitud".

Visayas



La isla de San Brandan

     De esta época es la epopeya de San Brandano, que narra el viaje de unos monjes irlandeses que se aventuraron sobre el océano para ir en busca del Paraíso. En esta epopeya celta, los monjes viven una verdadera pesadilla, pues escriben: "y en el agua pululaban bestias odiosas que subían de las profundidaades al encuentro de la nave, chocando con sus costados de cuero, embistiendo los remos y trepando a bordo de ella para ver mejor a los frailes". Se dice que finalmente se detuvieron en una isla de las Antillas.

Las sirenas medievales

     Las sirenas medievales ya no son las aves de presa de los griegos. GERARDO LYON en su "Diálogo de las criaturas moralizadas" (Ginebra, 1481) las describe con medido cuerpo de mujer y una cola de pez.. En el "Bestiario del Amor" (1250) de RICARDO DE FOURNIVEL aún se recordaba a la sirena griega con cuerpo "medio mujer y medio ave".
     La concepción de sirena moderna arrrranca en esta época. Son la mermaid inglesa, la lady of the lake de Escocia, la meerfrau alemana, la mor-greg bretona, la dona d'aigua catalana y la rusalka eslava. En la página de sirenas las podrás ver todas.
   Al parecer, la idéa de sirena moderna arranca de las ondinas que ya en el siglo IV a.C. mencionara el filósofo griego Teofrasto. Son las personificaciones del alma brumosa de los ríos, como la Lorelei del Rin o la fata Morgana (mor-greg bretona), hija del rey de Is, la ciudad bretona que según la leyenda se sumergió bajo las aguas.
     Hasta bien entrado el siglo XVIII se creyó en su existencia. Así el obispo danés ERIK PONTOPPIDAN en "Historia de Noruega" (1752) creyó facilitar numerosas pruebas de su existencia. En realidad, incluyo hoy en día se comercializa con falsificaciones realizadas con un tronco de un lemúrido y cola de pez, en las costass del océano Índico.
 



El manatí y los conquistadores españoles.

    A finales del siglo XV y principios del XVI los conquistadores, al contemplar las dos mamas del manatí, creyeron ver auténticas sirenas. Los manatís y los dugongos sirvieron para disparar la imaginación de los antiguos y mantener el mito de las sirenas.
 

manati



dugongo

   .

   Lo más probable es que, tanto a griegos como a conquistadores, la presencia de los dugongos del mar Rojo y océano índico, los manatíes del orínoco y Guinéa, las focas que abundaban en el Mediterráneo, hicieron pensar esos seres prodigiosos, "mescolanza de hombres y pescados", afirma Antonio Ribera.

      Si te interea el tema puedes ampliarlo en el siguiente artículo sobre el dugongo

Relación de escritores que citan a los manatíes

     José Gumilla, nacido en Cárcer (Valencia) hacia 1687, a los 18 años pasó a América, donde se ordenó sacerdote jesuíta, siendo por mucho tiempo misionero en el Orinoco, donde murió. Hacía 1741 apareció su libro "El Orinoco ilustrado", Madrid, obra de amenísima lectura que da una muy buena descripción de los manatíes.

José Gumilla


     Tambien los describe
Pedro Mártir de Anglería, en un libro aparecido en 1516 en Alcalá, titulado "De Orbe Novo", en el que cuenta el caso de un manatí domesticado por un indio, que vivió durante veinticinco años comiendo de la mano de los indígenas.
     La misma história del manatí amaestrado cuenta
Francisco López de Gómara, nacido en Soria en 1511, en su obra "Historia de las Indias" publicada en Zaragoza entre 1552-1553 y Antonio de Torquemada en su "Jardín de flores curiosas" aparecido en Salamanca en 1570.
      Otra descripción del manatí la facilita
Gonzalo Fernández de Oviedo, nacido en Madrid en 1478, el cual publicó su "General y natural historia de las Indias" (1553, 1ª parte).

Fossegrim

    Fray Bartolomé de las Casas, nacido en Sevilla en 1470 escribió la "Apologética historia de las Indias", que permaneció inédita hasta 1909, cuando Serrano Sanz la editó en Nueva Biblioteca de Autores Españoles, describe así a los manatíes:
     "Hay en esta mar, en especial por estas islas, a la boca de los ríos, entre el agua salada y dulce, los que llaman manatíes, la penúltima sílaba luenga; éstos se mantienen de yerba, la que nace en el agua dulce junto a las riberas. Son tan grandes como grandes terneras, sin pies, sino con sus aletas, con que nadan, y bien tienen tanto y medio como una ternera; no es pescado de escama, sino de cuero como el de las toninas o atunes, o como de ballenas; el que lo comiese delante quien no supiese qué era, en Viernes Santo, creería que comía propia carne, porque así lo parece. Es mu sabroso y precioso que ternera, mayormente los que se toman pequeños, echados en adobo como se suele comer la ternera."
      Y así podríamos seguir narrando las descripciones de
Juan de Salinas Loyola, capitán descubridor del río Ucayali, origen del Amazonas, que en 1571 envió a la corte la carta "Relaciones geográficas de las Indias", Madrid 1897 en la que dice acerca del manatí  "que aunque tiene nombre de pescado, no lo es en el sabor ni en el color; susténtase de yerba, y así anda por las orillas del río adonde la hay y la puede alcanzar, sacando la cabeza desde el propio río".  Fray Toribio Motolinía, en sus "Memoriales" (1541) describe los manatíes de la región de Papaloapan, en Veracruz, en las inmediaciones de Otlatitlán. Fray Diego de Landa, 1524-1579, que se ganó a perpetuidad el odio de los arqueólogos por su celosa destrucción de los ídolos mayas, en su "Relación de las cosas de Yucatán", vuelve a contarnos la história del manatí criado por un cacique indio, de la cara de vaca que tienen, de lo buena y sabrosa que es su carne…
     
José de Acosta, nacido en Medina del Campo en 1539, escribió la "Historia natural y moral de las Indias", Sevilla 1590 escribió: "En las islas que llaman de Barlovento…se halla el que llaman manatí, extraño género de pescado, si pescado se puede llamar animal que pare vivos a sus hijos, y tienen tetas y leche con que los cría…"
     
Baltasar Dorantes de Carranza, nació en México en 1548 y escribió "Sumaria relación de las cosas de la Nueva España" en la que redunda sobre las descripciones anteriores.
     
Alexander von Humboldt  en "Voyage au régions équinoxiales du Nouveau Continent", París 1807, hace la primera descripción anatómica del manatí, ironizando sobre su consumo por los padres misioneros en la cuaresma.

 

Principal Acerca de mí | Aficiones Sitios favoritos Galería de fotografías | Comentarios 

Novedades ] Organización ] Servicios ]

Envíe un mensaje a lytri@lycos.es con preguntas o comentarios sobre este sitio Web.
Copyright © 2002 La Velleta Verda
Última modificación: 1de diciembre de 2003