Fabricación de instrumentos de piedra.
"Generalmente, para la talla de la piedra se parte de un nódulo de piedra, al que se golpea con un percutor; éste puede ser de piedra o de madera, dependiendo de la necesidad. Mediante una serie de golpes repetidos sobre la superficie de una roca se levantan una serie de esquirlas. Estas esquirlas, conocidas como lascas, se pueden a su vez trabajar con un percutor de madera o hueso - percutor blando - o un compresor para, mediante el retoque, conformar la lasca según el diseño necesario. Así, se puede utilizar un percutor de piedra o percutor duro - que permite golpes intensos y potentes, para obtener las primeras lascas.
Habitualmente, se comenzaba por levantar una primera serie de lascas para regularizar el nódulo y levantar la capa superficial de la roca, para convertir así el nódulo en un núcleo de donde sacar lascas más regulares. Esta capa, formada por meteorización de la roca y denominada cortex, no suele tener buenas condiciones de trabajo. Por otro lado, normalmente los nódulos son irregulares, por lo que se hace necesario este trabajo de desbastado a fin de permitir que su forma permita la extracción fácil de lascas. La intención del artesano es preparar una superficie. Esta superficie conocida como plano de percusión permite, mediante la repetición de golpes con un percutor, la extracción del mayor número de lascas posible. Sin embargo, en muchos casos se hacía necesario volver a preparar el núcleo, al presentar éste irregularidades internas o por haberse agotado el plano de percusión. Del núcleo se levantan una serie de lascas, que se conocen globalmente como productos de acondicionamiento, cuya intención es restaurar o preparar otro plano de percusión. Así se levantan flancos o aristas, dependiendo de la parte del núcleo que se trabaje. En la lasca queda una parte del plano de percusión, conocido como talón, que permite, aunque no se conozca el núcleo del que viene, conocer la técnica de preparación. También sobre la lasca se puede reconocer un bulbo característico, que suele ser la mejor huella de la acción humana, quedando sobre el núcleo el negativo de este bulbo. Cuando se levanta otra serie de lascas también queda sobre su superficie la huella de los levantamientos anteriores, formando sobre la superficie de la lasca una serie de aristas que se corresponden con los negativos de las lascas que se extrajeron con anterioridad. El talón puede ser liso si viene de un plano de percusión no preparado o facetado si presenta un plano preparado por un pequeño lascado o retoque. A lo largo del Paleolítico el interés de los artesanos se centró en la optimización de la obtención de lascas. Durante las primeras épocas se utiliza una talla oportunista, en la que se sigue una cadena irregular de obtención de lascas. Ya en el Paleolítico Inferior se descubre una serie de técnicas orientadas a conseguir lascas con formas predeterminadas. La más importante es la técnica Levallois, por el yacimiento parisiense del mismo nombre. Esta técnica parte de un nódulo al que se le prepara una superficie por levantamientos periféricos, de forma que los negativos y las aristas presentan un cierto parecido con un caparazón de tortuga, posteriormente se prepara por retoque un plano de percusión y se levanta la lasca. Del núcleo así preparado se pueden obtener lascas de formas estandarizadas, bien redondeadas o bien apuntadas. La clave de la técnica Levallois es que el artesano puede predeterminar la forma de la lasca antes de sacarla del núcleo y seleccionar aquéllas más útiles en cada momento. Sin embargo, esta técnica es muy cara en materia prima, pues de un núcleo no se pueden obtener muchas lascas, normalmente de 3 a 8. Una optimización es continuar la talla por levantamientos periféricos repitiendo continuamente el proceso; esta técnica, conocida como centrípeta o helicoidal, genera lascas triangulares de formas muy semejantes, aunque de menor tamaño que la Levallois, por lo que suele ser utilizada en regiones donde las materias primas son escasas o de baja calidad. El paso final es la obtención de lascas alargadas conocidas como hojas. La técnica de obtención de hojas se descubre también durante el Paleolítico Inferior, aunque será durante el Paleolítico Superior cuando se extienda y se convierta en la base de una importante variabilidad de formas de instrumentos. La clave de la técnica de hojas es permitir que éstas se puedan obtener en gran número y que sus formas sean lo más homogéneas posibles. Mientras que las técnicas de lascas producen núcleos de formas redondeadas y más o menos globulares u otros discoides como los procedentes de la talla helicoidal, las técnicas de hojas producen núcleos piramidales o prismáticos, con largos negativos de las hojas extraídas." (De la página web http://www.artehistoria.com).