|
LA VELLETA VERDA Basado en "Ecorutas de la Comunidad Valenciana" (Pendragón P.E) |
||||||||||||||
|
LA VALL DE
GALLINERA Enclavada en las comarcas centrales del País Valenciá se encuentra La Vall de Gallinera, donde está latente la herencia musulmana en sus pueblos pequeños y blancos, muy cerca de la costa geográficamente, pero que conservan las tradiciones de siglos pasados. El valle se extiende de Este a Oeste, comenzando desde la costa a pocos kilómetros de Pego, y termina en la venta de Margarida, con unos diez kilómetros de longitud. Se trata de un lugar frondoso en su parte sur, que corresponde a la umbría, donde se asientan los pueblos, y más seco en la parte norte, que corresponde a la solana de la Sierra del Almirall. En este valle encontramos ocho pequeñas poblaciones, asentadas al lado de la rambla de Gallinera, que discurre en todo su trazado por este valle, recogiendo el agua de las precipitaciones para desaguarlas en el marjal de Pego. El valle, pese a encontrarse cerca de núcleos como Gandía, Oliva o Denia, ha permanecido aislado y sus habitantes se encuentran ajenos al bullicio de la costa, recordando los ecos de los moriscos que permanecerieron en estos lugares hasta el final; los habitantes actuales vinieron de las islas Baleares, y otros de Pego y poblaciones cercanas. LA LÁGRIMA DEL ISLAM En las "Ecorutas de la Comunidad Valenciana" (Pendragón P.E) se dice que estas tierras de la Marina Alta estuvieron intensamente pobladas durante la ocupación musulmana. Aparte de su riqueza económica, por la eficaz explotación de sus tierras, mantuvieron un alto valor estratégico. Un valle, como el de Gallinera, perpendicular a la línea de costa, se convertía en el paso natural entre las tierras del interior y el litoral. Como lugar de tránsito de primera magnitud, estuvo bien defendido por los potentes castillos cuyas ruinas aún podemos admirar en nuestros días. Además, sus imponentes farallones rocosos permitían que cualquier fortificacións construida en su cumbre se convirtiese en inexpugnable con poco esfuero. La belleza de estas tierras era proverbial ya en aquellos tiempos y cuenta la leyenda que en la época en que los musulmanes habían perdido ya todos sus territorios en la Península y comenzaba la expulsión, llegó el momento de abandonar la Vall de Gallinera. Era el siglo XVII y los musulmanes son embarcados masivamente, teniendo que dejar abandonados sus tierras, pueblos y castillos. Se dice que partiendo a su lugar de embarque en Denia, el último principe musulmán con su séquito se volvió a mirar por última vez la Vall de Gallinera pronunciando unas palabras que han llegado hasta nuestros días por tradición oral: "No me importa perder un imperio en justa batalla, pero sólo abandonar la Vall de Gallinera puede hacer llorar a un príncipe del Islam", y acto seguido sus lágrimas cayeron, por última vez, sobre las tierras de la Vall de Gallinera. COMO LLEGAR Desde la costa, por la carretera nacional 332, si venimos desde Valencia, tomaremos el desvío hacia Pego dentro de Oliva, y si lo hacemos desde Alicante, pasado El Verger, tomaremos el desvío a la izquierda hacía Pego, y ya en esta población buscarmeos la dirección Cocentaina o L'Atzuvia, llegando en pocos minutos a la Vall de Gallinera. Por el interior se puede ir desde Muro de Alcoy dirección Pego.
NATURALEZA El valle está orientado en dirección EW, enclavado en las últimas estribaciones de los sistemas Prebéticos. Dominan los materiales del terciario, sobre todo las calizas, que ocasionan interesantes fenómenos cársticos como simas y dolinas. El clima es típicamente mediterráneo, influenciado por la proximidad del mar, con inviernos suaves y veranos calurosos. La naturaleza y el paisaje se ven transformados por la intensa presión humana y los cultivos intensivos, sobre todo de cerezos. En los bancales abundan las cerrajas (Sonchus terrenimus), la verdolaga (Portulaca oleracea) y, sobre todo, el agret (Oxalis pes-caprae).
|
Amapola, Setas de la comarca y Fresno La vegetación arbórea ha sido diezmada en los últimos incendios forestales, dominando el pino carrasco. En las zónas más húmedas del valle se puede observar las encinas (Quercus ilex) y el fresno. El matorral está representado en los lentiscos (Pistacia lentiscus), palmitos (Chamaerops humilis), aladiernos (Rhamnus alaternus), coscojas (Quercus cocifera), cadas (Juniperus oxycedrus), aliagas (Ulex parviflorus). En algunos lugares de la umbría se aprecian los madroños (Arbustus unedo), los terebintos (Pistacia terebinthus), las zarzaparrillas (Smilax aspera). Tambien podemos encontrar orquídeas silvestres, como la Orchis italica.
Dibujos de Gonçal hechos en la zona: Cantárida, rapa y falo impúdico Los animales que se han adaptado a este paisaje humanizado son los que sobreviven con mayor abundancia como los pájaros insectivoros y los comedores de semillas. Destacan por su abundancia los mirlos (Turdus merula), el jilguero (Carduelis carduelis), el gorrión (Passer domesticus), el carbonero común (Parus major), el verderón común (Carduelis chloris), la lavandera blanca (Motacilla alba). Entre las rapaces domina el cernícalo (Falco tinnunculus), el mochuelo (Athene noctua) con sus maullidos es frecuente verlo sobre postes del tendido eléctrico. Entre los roedores domina el conejo (Oryctolagus cuniculus) y, gracias a su abundancia, se observa un aumento de zorros (Vulpes vulpes). Un animal que también ha experimento un gran aumento es el jabalín.
Mirlo, carbonero, cernícalo y paloma torcaz, aves que abundan en la Vall de Gallinera
En los lugares más reconditos de la Vall de Gallinera todavía se puede observar al zorro, los jabalíes, las ginetas y los tejones
Y no es raro encontrar culebreas, lagartos, ratones y toda clase de anfibios junto a las fuentes y cauces de los barrancos
|
|||||||||||||