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Gonçal
Vicenç Bordes
LA
VELLETA VERDA LOS
MOSTRUOS DE LOS LAGOS
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LOS EFECTOS DEL SOL
EL MONSTRUO DEL LAGO
SIBERIANO DE VOROTA EL MONSTRUO DEL LAGO SARA-TCHELEH EL MONSTRUO DE LAS ISLAS COMANDOR EL MONSTRUO DEL LAGO ILIAMNA (ALASKA) IGOPOGO DEL LAGO SIMCOE (ONTARIO) MINIPOGO DEL LAGO MANITOBA (GRANDES LAGOS) LOS PLESIOSAURIOS DE LAS ROCOSAS
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Serían una variante de la serpiente de mar, atrapados en tiempos remotos en los lagos. Todos se desplazan por medio de ondulaciones verticales, y como tienen un cuerpo alargado, desde lejos, se aprecia como una sucesión de montículos que sobresalen del agua. El lugar donde más monstruos acuáticos se han observado son los lagos de norteamérica y Canadá. El asunto puede que tenga algo que ver con las abundantes tradiciones y folklore amerindio que hablan sobre el tema. Sabemos que los indios de los Grandes Lagos, los algonquinos, al igual que los mic-mac de Nueva Escocia, así como los iroqueses que vivían al norte del estado de New York, hablaban de un monstruo o serpiente fabulosa a la que llamaban Onijore. Los potawatomi (Indiana) creían que el en río Wabash (lago Manitú), vivía una criatura monstruosa. Tambien creían en monstruos los indios de la Montañas rocosas: ellos contaban la historia de un reptil, tipo dragón, muerto por un mago con la ayuda de una jóven. El monstruo Aturki vivía en Oregón y se parecía a una foca o nutria de mar.
Desde que la proa de las naves vikingas llevaba el Dragón del Mar como mascarón, el folklore escandinavo y céltico ha estado lleno de referencias a una criatura de cuello largo con una giba en el lomo. El obispo de Bergen, Erik Pontoppidan, en su Historia Natural de Noruega (1752), hacía referencia al gran kraken, tema de mitologías e historias de pescadores; otra de las criaturas "míticas" era el Sor-Orm, criatura parecida a una serpiente pero con ondulaciones verticales. El kelpie ol caballo de agua aparecen en el folklore de los Highlands escoceses.
Kelpie No se han descubierto demasiados engaños, pero se supone que deben ser elevados y parecidos al que ocurrió en 1855 en el lago Silver (New York), cuando el dueño de un hotel fabricó un muñeco hinchado con aire y difundió que se había observado una serpiente marina; el engaño se descubrió al incendiarse el hotel y los bomberos descubrieron en un desvan la serpiente hinchable. Muchos de los monstruos se han visto en los lagos con aserraderos, como el caso que ocurrió en Noruega. La policia investigó el caso y observó que la masa negra no eran más que restos de serrín fermentando con otras brozas del fondo que salieron flotando por efecto de los gases de la fermentación. Es curioso el caso del periodista Jhon G. Maher el cual fabricó el monstruo del lago Alkali (actual lago Walgen) en Nebraska. Se hicieron numerosas investigaciones sin encontrar nada, pero el hombre reincidía de nuevo con sus historias de monstruos, sin percatarse que el año 1889 el lago se había secado completamente y no se halló ni rastro del monstruo. En la web "Lo inexplicable" encontramos una explicación: " ¿Los efectos del Sol?. El científico canadiense W. H. Lehn ha descrito un efecto atmosférico que podría producir una deformación de los objetos normales dando así pie a los relatos sobre monstruos. Se produce cuando una capa de aire relativamente caliente se superpone a una capa de aire frío justo encima del agua. Los rayos de luz que parten de un objeto que está en el agua, como por ejemplo un escollo, se desvían hacia abajo en la zona de transición entre las dos capas de distinta temperatura. Una persona situada a una distancia apropiada vería una composición de múltiples imágenes del objeto: una formada por los rayos de luz que han llegado en línea recta hasta sus ojos, y otras formadas por los rayos que han seguido una trayectoria curva. Esta imagen compuesta del objeto puede quedar deformada de muchas maneras. Uno de los efectos más comunes es el desproporcionado alargamiento vertical de la imagen. La forma resultante es muy parecida a algunas de las descripciones de cuellos de serpientes marinas. Puede ocurrir que el objeto sea reconocible (por ejemplo, un barco). O puede que las condiciones atmosféricas se normalicen. Pero en otros casos las capas de aire frío y caliente superpuestas pueden crear la ilusión óptica de una criatura que se sumerge y reaparece. Puede que el movimiento del objeto tenga una base real: por ejemplo, una "serpiente marina" podría ser una orca que levantara un instante la cabeza por encima del agua (modalidad de caza). El fenómeno es, de hecho, un espejismo". Nessy, Ogopogo, y otros: Los monstruos lacustres son pieza fundamental en el folklore mundial. No se les considera criaturas mágicas, y para muchos entusiastas, por el contrario, son tan sólo fósiles vivientes (últimos sobrevivientes del plesiosauro, un reptil prehistórico) o alguna clase de animal desconocido por la ciencia. Por regla general aparecen en lagos profundos y fríos, y su apariencia es la de alguna especie de dinosaurio. De estos monstruos, el de Loch Ness en Escocia es el más conocido y durante años se han documentado sus apariciones, llegando incluso a organizarse serias expediciones científicas para buscarlo. Por su parte, Canadá cuenta con Ogopogo, ser monstruoso que habita el lago Okanagan; Estados Unidos tiene al monstruo del lago Champlain, apodado "Champ", y al monstruo del río White, todos ellos con las mismas características de Nessy.(Rodrigo de Alba) La mayoría de los testimonios son actuales, mezclandose los de personas corrientes con los de personas con estudios. El único nexo en común es que todos buscan desesperadamente al monstruo, tienen una avidez infinita por encontrarlo y documentar su existencia con fotografías o películas. Se diría que son personas fáciles de sugestionar o autosugestionables. Es el más famoso de todos y, aunque se habla de él deste tiempos antiguos, es a partir de 1933 cuando se da a conocer mundialmente, al parecer despertado de su letargo, o asustado por los barrenos de las numerosas voladuras que se hicieron para abrir la carretera que iría desde Inverness a Fort Augustus, bordeando el lago. Por los años 60 se publicaron artículos sobre el tema, destacando los siguientes: Antonio Ribera, "El enigma del Loch Ness", revista nº 3 MUNDO SUBMARINO, enero-febrero 1960 Heuvelmans, "Cómo vencí a la Gran Serpiente de Mar", revista PLANÈTE, nº 24, sept-oct. 1965 Los que se acercan a su estudio gustan de opinar que se trata de un animal que se considera extinguido desde hace millones de años, el cual se refugia en el fondo del lago Ness, al cual consideran insondable a causa del saliente formado en uno de sus lados.
En las entrevistas realizadas a los naturales de la zona, éstos hablan con toda naturalidad y afirman haber visto al monstruos en muchas ocasiones. Así lo relata el buceador William A. Nicholas (revista "Mundo Subacuático", artículo arriba citado). En el valle de Glen Urquhart, orilla occidental del Ness, aparecieron huellas parecidas al rastro que dejaría un elefante , por lo que piensan que el mostruo sale del agua y cruza las carreteras en sus paseos (relatado por la BBC en 1958, según les contó un tal James Mac Intosh), lo cual demuestra que es un anfibio y nos acerca a la hipótesis del reptil prehistórico. Como pruebas de su existencia se aduce la película filmada en 1960 por Tim Dinsdale (ingeniero aeronautico) que fue validada por el JARIC (Joint Air Reconnaissance Intelligence Centre) de la Royal Air Force en 1966. Del análisis de la misma y de las fotografías existentes nos sale un dibujo misterioso de un gigantesco ser, algunos dicen que con forma de plesiosaurio, otros dicen que es una enorme y gigantesca babosa merina, otros creen que es un gusano marino…
Postal del monstruo Tim Dinsdale en su libro "El monstruo de Loch Ness" resume las descripciones de multitud de testigos, según los cuales el monstruo tendría tres jorobas, que avanzan a través del agua dejando una estela espumeante. Tiene la cabeza tan ancha como el cuello, con una boca que mide entre 30 o 45 cm. Su lomo parece el de un elefante (el visible fuera del agua) con una altura de 1 m por 3'5 m de ancho. Su velocidad supera los 50 km/h. El apellido de NessiePor Josué Dany HernándezSe cuenta que los navegantes de la Edad Media le tenían temor al Océano Atlántico, al que llamaban el Mar Tenebroso. Contaban esos buenos hombres de mar, que el Mar tenebroso estaba lleno de toda clase de formidables proporciones. Por supuesto, ahora nosotros sabemos que el Atlántico no tiene ni monstruos marinos, ni krákenes, ni bestias del Jurásico. Pero aún en estos tecnificados tiempos, existen buenas personas que creen en la existencias de bestias de todo tipo: El hombre de las nieves (al que le pusieron abominable, aunque nadie le ha visto la cara), el licántropo, la serpiente de mar, el chupacabras, etcétera. Pero de todos los monstruos modernos, el más conocido es el llamado Monstruo del lago Ness. El lago Ness es un lago al norte de Escocia, en las Islas Británicas. El primer relato sobre su existencia data de la Edad Media (¡Cómo no!) y a partir de ese cuento, se ha hilvanado una sarta de mentiras, embustes y tonterías que pretenden probar, confirmar y verificar la existencia de ese enorme ser. En el año 565, el misionero irlandés Columba juró haber salvado a uno de sus discípulos de las garras de una gigantesca serpiente que salió de las oscuras aguas del lago. Centenares de testimonios (seguramente los ilusos de la región) aseguran que el monstruo del lago Ness fue despertado en 1933 por explosiones de dinamita en la región del lago. Estas opiniones hacen suponer que el monstruo había dormido por mil cuatrocientos años, como si estuviera hibernando o algo así. Muchos de los relatos dicen que el monstruo es de color rojo oscuro, tiene piel brillante y mide entre ocho y nueve metros de longitud. Las hipótesis han surgido a más no poder, pero la que ha llevado la voz cantante y la que más aceptación ha obtenido entre el público, es la que declara que el monstruo del lago Ness es un plesiosaurio, una especie de dinosaurio marino. El plesiosaurio es un animal extinto, que tenía una gran cabeza, un cuello muy largo que lo asemeja a una serpiente y unas aletas natatorias muy convenientes en el mar. Era, en efecto, un verdadero monstruo, que tenía que vérselas en aquellos lejanos tiempos con otros seres tan monstruosos como él. En 1934 surgió una prueba de su existencia: Una foto tomada por el médico inglés Robert Wilson en la que se mostraba al monstruo sacando su cabeza y alargado cuello fuera de las aguas del lago, teniendo como fondo un precioso atardecer que hacía que fuera imposible ver bien al animal. Prácticamente, solo se veía una sombra. Pero este asunto no pasó, como era lógico que fuese, de ser un duradero y auténtico fraude. Fue descubierto casi sesenta años después. En 1993 el hijastro de un periodista inglés confesó que la figura era un muñeco de caucho puesto encima de un flotador, mandado a fabricar por su padrastro como venganza por haber sido despedido del Daily Mirror, un periódico inglés. Vean pues, amigos míos, cómo a los humanos nos fascina engañar a los demás. La credulidad humana es increíble cuando se trata de estas cosas. Ah, pero es que lo natural hubiera sido que nadie creyera, a partir de 1993, en el ya clásico monstruo. Pero ¡Ay, somos humanos! La gente más bien comenzó a perder su tiempo y dinero, con gran alegría para los comerciantes de la región, en libros, excursiones y paseos por el lago del tan buscado animal. Hasta se han ofrecido recompensas por la primera fotografía. Incluso hay una ley escocesa de 1933 que prohíbe a cualquier persona o institución capturar o herir a la bestia. Ahora hasta en las revistas científicas se tocan estos temas. Roberto Rines, bostoniano, y Pedro Scott, escocés, le han colocado un apellido científico al monstruo del Lago Ness, al que los lugareños llaman familiarmente Nessie o Bobby. Para aprovechar la propaganda y cumplir con una ley británica que exige un nombre científico para cualquier animal que deba ser protegido de la extinción, Rines y Scott propusieron, hace algunos años, en la prestigiosa revista Nature el nombre oficial de Nessie: Nessiteras Rhomboteryx y que quiere decir algo así como: maravilla de Ness con aleta romboidal.
Fotografías del monstruo del lago Ness Ésta es una foto con historia. Se trata de la más conocida imagen del monstruo del Lago Ness, que ha dado la vuelta al mundo en varias ocasiones y... que podría ser un fraude montado por venganza. Pero vamos por partes. Esta supuesta imagen de Nessie fue tomada en 1934 por el cirujano londinense Kenneth Wilson y muestra un elegante, sereno y hermoso animal que parece estar posando para la cámara. En ella se pueden distinguir tanto los círculos concéntricos descritos por el agua alrededor del cuello, rematado por una pequeña cabeza parecida a la de una serpiente, como una suave estela que parece indicar los movimientos autónomos del animal en cuestión. Todo parecía indicar - y diversos análisis así lo certificaron - que se trataba de una fotografía auténtica... Hasta que saltó a la luz el escándalo que seguramente más ha perjudicado a Nessie en su larga existencia: la imagen en cuestión podría haber sido un montaje perfectamente orquestado por un fotógrafo de prensa para vengarse de sus colegas de profesión. Además del propio Wilson, los acusados como implicados en este presunto fraude fueron el cámara enviado especial del periódico Daily Mail para seguir la pista del monstruo, Marmaduke Wetherell - auténtico artífice del engaño - , un hijo y un hijastro de éste -Ian y Christian Spurling, respectivamente -, así como el agente de seguros Maurice Chambers. El asunto fue destapado por Spurling poco antes de su fallecimiento en 1994, cuando contó con pelos y señales a los investigadores David Martin y Alastair Boyd los trucos que, al parecer, habían empleado para realizar la más famosa foto de Nessie.
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En 1933 -según dijo- había recibido
una llamada de su padrastro, Wetherell, pidiéndole ayuda para fabricar un
monstruo. El propio Wetherell habría comprado los materiales necesarios,
mientras que su hijastro se habría encargado de modelar la criatura, trabajo
que realizó en sólo ocho días. Finalmente, este falso Nessie habría sido
colocado sobre una base de madera flotante y fotografiado, plasmándose así
la imagen que ha estado dando la vuelta al mundo desde entonces.
Pero lo peor de este caso no es ya el fraude en sí mismo, sino la motivación que llevó a Marmaduke Wetherell a idear tal artimaña: la venganza. Resulta que Wetherell había dado anteriormente muestras de falta de profesionalidad cuando, también en 1933, aseguró haber descubierto en la orilla del lago Ness unas huellas del monstruo que, una vez analizadas por el Museo de Historia Natural de Londres, resultaron ser pisadas realizadas con la pata disecada de un hipopótamo. Tan burdo truco llevó a los periódicos de la época a ridiculizar en extremo la figura del frustrado periodista. Y fue entonces cuando Wetherell decidió crear a Nessie... Sin embargo, el mismo año en que el fraude fue pertrechado (1934) hubo más testigos que aseguraron haber visto al auténtico monstruo. Es el caso de un estudiante apellidado Grant, quien aseguró haber avistado a Nessie un frío 2 de enero a 30 metros de distancia y a quien pertenece una de las descripciones más llamativas y detalladas que existen sobre esta extraña criatura: "se trataba de algo negro, situado en la orilla derecha de la carretera. Detuve la moto y moví el faro en dirección a ese bulto. Sentada en la carretera, la criatura movió la cabeza, primero hacia la derecha y luego en sentido contrario. Se levantó y se me acercó. Pegó un salto. Fue a dar a mitad de la carretera. Se trasladaba mediante las aletas posteriores, cubiertas por una membrana natatoria. Pude contemplarla desde la cabeza hasta el rabo. Tenía cabeza como de serpiente, pequeña y redonda. El ojo se encontraba hundido de forma profunda en la cabeza. Era grande, llena. Tenía grandes mandíbulas. En cuanto al cuerpo, como el de un canguro, aumentaba al ir hacia atrás. El rabo era grueso y un poco arrollado en su extremo. La longitud total del animal oscilaría entre los 16 y 20 pies (4 a 6,5 metros) y su piel, color gris oscuro, era parecida a la de una ballena. Todo parecía indicar que el animal saltó sobre el lado izquierdo de la carretera y se echó al agua. Lo vi sumergirse. Hubo una gran ola, como su pasase un bote". Por cierto, que también poco antes -el 27 de diciembre- Nessie había sido visto por otro testigo, según el cual el misterioso habitante del lago poseía una cabeza "similar a la de un ciervo sin cuernos" y que sobresalía unos 60 centímetros sobre las aguas. Ninguna de las múltiples imágenes tomadas al presunto monstruo del lago Ness han terminado de resultar totalmente convincente para los más críticos. LAGO NESS :¿LA MANSIÓN DE NESSIE? Con una extensión de 40 kilómetros en línea recta y una profundidad media de 145 metros, que en algunos puntos sobrepasa los 300, el lago Ness -formado probablemente hace unos 12.000 años- es el mayor y más profundo de los lagos escoceses. Se trata de un lugar paradisíaco, rodeado de verdes colinas, que se encuentra en el canal Gran Glen que atraviesa Escocia uniendo el Mar de Irlanda con el del Norte. Debido a la turba que flota en él, a tan sólo doce metros de profundidad sus aguas son de color negro. Además, el fondo desciende tan abruptamente que sólo a dos metros de la orilla ya casi es invisible desde la superficie, circunstancia que ha dificultado todos los intentos serios de investigación submarina. Pese a los rigurosos inviernos que soporta la zona, la temperatura de este hábitat natural se mantiene estable a 5,5º C, debido a alguna corriente de agua cálida. Al menos ésta es la hipótesis sostenida por los exploradores Carrie y Hogan, según los cuales bajo el Ness existiría otro lago subterráneo que podría cobijar todo tipo de vegetales y seres prehistóricos. Hay quien dice, incluso, que las orillas de este lago podrían albergar escondidas cuevas que servirían a Nessie como morada habitual. Por si el misterio fuera poco, en el Ness hay salmones que alcanzan hasta los dieciocho (18) kilos, lo que hace suponer una propiedad desconocida en esas aguas y, al parecer, las crías allí pescadas baten records de velocidad para volver a los ríos, como si fueran presas de un pánico ancestral. ¿Podría ser Nessie la causa? Publicado en "Imágenes de lo sobrenatural", monográfico "Más Allá de la Ciencia", agosto de 1997. El monstruo del lago siberiano de Vorota El lado de Vorota se encuentra en la meseta de Sordong, a una altitud de mil metros sobre el nivel del mar, en uno de los lugares más frios del planeta. Esta meseta es tan grande como Bélgica y está semiexplorada. En 1962 el geólogo ruso Boris Tverdochlebov estaba realizando sus estudios cuando, a unos 300 metros dentro del lago vio hervir las tranquilas aguas y salió un ser cilíndrico de diez metros de largo, de color gris brillante, terminado con una cabeza de 2 m. de anchura con dos ojos enormes; la cabeza estaba rematada con una aleta triangular. El animal se sumergió y hasta la fecha los rusos no han dado con su paradero. Únicamente lograron pescar en el lago un pez de carne anaranjada y que no pertenece a ninguna especie conocida. Tambien descubrieron unos musgos rojos pertenecientes al terciario y que sólo se conocían en estado fósil. El monstruo del lago Van (Turquía) Un profesor de la Universidad afirma haber grabado en vídeo un animal en un lago de Turquía, en el lago Van. El animal mide 15 metros.
Tambien afirma haberlo visto un diputado gobernador provincial de esa región de Turquía, afirmando que le recordaba a los monstruos de los dibujos animados, de color negro y con protuberancias triangulares en el dorso.
Parece ser que las imágenes han sido enviadas a la Universidad de Cambridge para ser analizadas y determinar qué es lo que aparece en ellas. Como es lógico, también se han alzado voces escépticas, como la de Orhan Erman, profesor de biología de la Universidad Ataturk de Erzurum, que considera que "no es posible que en un lago cerrado como el Van viva una criatura del tamaño que aseguran los testigos que tiene el monstruo". Extracto del artículo publicado en Año Cero Nº 85, agosto de 1997. Por Miguel Seguí. El monstruo del lago Sara-Tcheleh Es un lago de 8 km. De longitud en la frontera rusa con china. Los habitantes de la región afirman que es insondable y que en su interior vive una serpiente blanca. Un día el historiador ruso B.F. Porchnev lo vió perfectamente, un ser plateado parecido a los reptiles prehistóricos. El animal parecía medir 15 m. de largo y se elevaba ligeramente sobre el agua. Al acercarse con su lancha motora el animal se sumergió y no se ha vuelto a ver más. El monstruo de las islas Comandor El cazador de ballenas Iván Skripkin observó durante años, en el noroeste del Pacífico y a la altura de las islas Comandor u animal serpentiforme, que medía entre 10 y 50 m. de longitud, parecido al observado en el lago Sara-Tcheleh. Tampoco se ha sabido nada más del asunto, a pesar de que el buque ruso oceanográfico Vitiaz investigó el asunto. El lago Flathead se encuentra en Montana (USA). La primera vista del monstruo la realizó en 1960 la Sr. Zigler de Polson (Montana) y, posteriormente, lo vieron otras personas. El lago está habitado por truchas Mackinaw de gran tamaño. Se trata de un ser corpulento, pero no se sabe si es un pez, un mamífero o un reptil. Dicen que es de color negro brillante y avanza con un movimiento ondulante suave, de arriba abajo. El monstruo del lago Iliamna (Alaska) El lago Iliamna, en Alaska, tiene 1 600 km2 de superficie, y es el séptimo del mundo por su tamaño. Tiene 145 km de longitud, mientras el lago Ness sólo tiene 35. Los esquimales hablan de una criatura, que sin duda está relacionada con antiguas leyendas indias, la de Manitú Niba Nabais, el dios de las aguas y lagos. Muchas personas afirman haber visto un monstruo. A mediados de los años 60 unos
astronautas de la NASA que volaban en avión sobre el lago vieron
grandes sombras que se desplazaban por el agua.. Los guardabosques
creen que se trata de un esturión gigante.
Ogopogo es el nombre del "monstruo" del lago Okanagan, en Canadá. Para muchos, Ogopogo es el Nessie de Norteamérica, "puesto" que también le disputa Champ, el legendario monstruo del lago Champlain. Una gran cantidad de testigos aseguran haber visto a Ogopogo desde 1850, y sus apariciones continuarían hasta nuestros días. Se le describe como largo, de colores oscuros y cuello largo. Además, se dice que tiene jorobas, igual que "el monstruo del Lago Ness". En variadas ocasiones ha sido avistado por personas que se hallaban cerca del lago. Así, por ejemplo, en 1968 Art Folden filmó a Ogopogo nadando en el lago. En 1976 fue captada la fotografía que arriba se ve, por Ed Fletcher, quien persiguió al monstruo por todo el lago durante varias horas, tomándole algunas instantáneas.
Película de Art folden
Igopogo del lago Simcoe (Ontario) Esta criatura fué vista en 1963 y era de "color carbón, de 9 a 21 m de longitud y con aletas dorsales". Fue descrito como un animal con cara de perro, cuyo cuello tenía el diámetro de la chimenea de una estufa. Su cabeza tenía dos veces y media el volumen de una cabeza humana, lucía una joroba de camello y una cola de más de 2 m de largo. "Allí estaba, con unos ojos grandes como los de una vaca, saltando en el agua durante varios minutos" (De la web "Lo inexplicable"). Minipogo del lago Manitoba (Grandes Lagos) El monstruo se parece a una gran serpiente y lanza silbidos como los trenens de mercancías. El 12 de agosto de 1962, dos pescadores, Richard Vincent y John Konefell, fotografiaron algo que, según ellos, era Manipogo.
La misteriosa criatura del lago Champlain, fotografiada en 1977. Es la primera fotografía de un monstruo lacustre que es avalada por la ciencia. Igualmente se desconoce que clase de animal sería. Se atribuye al explorador francés
del Canada, Samuel de Champlain, la primera descripción de un monstruo
lacustre, pero al parecer, fué un herror de un periodista, porque
Champlain, en su informe, mencionaba un monstruo marino que frecuentaba la
costa marina del estuario de San Lorenzo.
Fotografía de Area51 El esqueleto que aparece en la imagen fue capturado a finales de mayo de 1996 al norte de la isla de Langkawi, en Malasia.. Para el criptozoólogo Karl Shuker, la criatura posee dientes y vértebras de mamífero, pero la cabeza corresponde a un reptil. En cuanto a la posibilidad de que se tratara de una ballena, el experto británico ha especificado que ninguno de estos cetáceos posee una boca tan alargada. LOS PLESIOSAURIOS DE LAS ROCOSAS En el lago La Metrie se habla de grandes criaturas marinas, semejantes a los plesiosaurios. Se encuentra en las Montañas Rocosas. En Utah, cuando se establecieron los mormones, empezaron a citarse avistamientos de plesiosaurios, sobre todo en el Lago Bear: "una criatura de unos 6 metros de longitud que se desplazaba en el agua por acción de las patas y de la cola." Noticias anteriores hablaban de un cuello de 1 metro, aletas, pelaje marrón parecido al de las nutrias y una cabeza que sugería "una morsa sin colmillos". Los indios shoshone habían dicho que esos animales solían salir del lago. En el lago Payette tambien se vió un animal oscuro, largo y dotado de jorobas.
El verano de 1999 apareció en las playas de Kuwait los restos de este pez bautizado como Monstruo de Fintas. Su descubridor, Mohammad Al-Obaid, congeló el insólito hallazgo hasta que el experto en biología marina y ecología de la Universidad de Kuwait, doctor Manaf Behbehani, lo pudo estudiar detenidamente. Los resultados de su examen preliminar han descartado que se trate de un mamífero marino como el dugón, como muchos pensaron en un principio, dejando abierta la posibilidad de que se trate de una variedad de raya, de una especie tal vez desconocida.
La prensa sensacionalista utilizó cadáveres disecados y convenientemente arreglados de la raya "Mylyobatis californicus" para vender sus periódicos y alimentar las mentes calenturientes de los fanáticos por el tema. | ||