Gonçal Vicenç Bordes

 

LA VELLETA VERDA

 

MENTALIDADES, SIMBOLOGÍA, HIPNOSIS Y SUGESTION

 

Las mentalidades.

 

    Desde siempre el hombre de Cromañón ha gustado de creerse diferente de los otros pueblos vecinos y ha desarrollado una conciencia que se manifiesta en la hostilidad hacia los demás grupos,  sintiendo que los usos y creencias  distintos son condenables o menospreciables. Digo "Cromañón", porque es el único hombre que ha quedado en la faz de la tierra, despues de la aniquilación que causó sobre la otra especie evolucionada de hombres, los de Neanderthal, que quizá tuvieran una mentalidad menos simbólica y una capacidad de abstracción inferior al Cromañón, pero lo cual no supone que tuvieran menos inteligencia, sino que pensaban y veían las cosas de manera diferente:  a mí me gusta pensar que las veían tal y como son en  realidad.

      Los hombres actuales, los Cromañones, vemos dioses, espírtus, fantasmas…etc y nos matamos en defensa de religones, banderas y otras zarandajas por el estilo. Los miembros de nuestra especie se esfuerzan por mantener un aspecto exterior distinto a los demás, mediante tatuajes, mutilaciones, vestidos…     

 

¿Por qué los hombres se creen diferentes de los demás?

 

      Los estudiosos del tema creen que el único criterio suficientemente objetivo en el que se basan las diferencias entre los cromañones es el tipo de civilización al que pertenecen, descartando los factores geográficos, climáticos, de raza, lengua y políticos. "Por que se puede pertenecer a un mismo tipo de civilización y hablar lenguas diferentes, habitar climas distintos, no practicar la misma religión y poseer otra forma de organización política" (Gaston Bouthoul "Las Mentalidades". Ed. Oikos-tau 1971).

      En la misma línea, piensan que el elemento en el que se fundamenta la civilización es, como no podría ser menos entre los cromañones, un elemento de orden psicológico: la mentalidad. La conducta de todo grupo humano responde a su mentalidad, porque se trata de acciones conscientes y no maquinales, nuestra selección obedece a creencias morales. O así, al menos lo piensan los cromañones, que desechan la posibilidad de haber obrado maquinalmente: así, su conducta siempre tendrá una explicación o una justificación. Estas se basan en fórmulas simplificadas (clisés, slogans, etc) de la ideología dominante, en la vulgarización de la misma, en la imitación de los personajes ejemplares, santos o héroes oficiales de su propia civilización. En general, el modelo más elevado que ilustra una ideología es el de los hombres por ella sacrificados. La forma de transmitir esta cultura se basa en la literatura: ella nos muestra cómo los diversos grupos se han imaginado a sí mismos, o cómo han sido pintados y animados por sus vecinos; nos muestra la concepción que las sociedades tienen de sus arquetipos; la literatura consiste en la educación, en especial de las clases dirigentes, que consiste en enseñar a identificarse con determinados modelos, que llamamos arquetipos, originados en la literatura de la clase dominante y que sirven de modelo para los futuros líderes de la sociedad. Los arquetipos son en muchas ocasiones personajes históricos, de los que se prescinde su parte negativa y se narra de ellos todo lo positivo, su valor, su inteligencia, su heroísmo… hasta quedar convertidos en un mito, más que una persona. Pero los arquetipos tambien pueden ser ideas, conceptos, como el tiempo, la cuaresma, el carnaval… etc, como ya explicó Julio Caro Baroja, los cuales pasan por un proceso de personificación y se convierten en un mujer flaca o en un hombre gordo. En el caso de las leyendas observamos como no son más que unos arquetipos, entendidos como una reunión de características de varios ejemplares o individualidades que se convierten en una noción general superior a las partes individuales de las que han surgido.
 

 

LA SUGESTION

 

      Serían sugestionables únicamente los individuos anormales; el problema surge cuando el número de éstos es excesivo en una sociedad. Estos individuos son las víctimas propiciatorias de los políticos charlatanes, de los charlatanes de ayer y de todos los explotadores de la miseria. La sugestión es  especialmente fácil entre los sujetos que poseen una personalidad histérica.

      El estudio de la hipnosis comenzó en el siglo XVIII (al renacer de nuevo la epidémia de sugestión alrededor de la cubeta de Mesmer) cuando se creía en un magnetismo animal (fluído que emitía el magnetizador). Fueron los estudios de Charcot los que dieron cabida a la hipnosis en el seno de la neurología. Pero el impulso más grande se lo dio Freud, el cual colocaba a su paciente en un estado de duermevele, consiguiendo así hacerlo franqueable.

      Otras técnicas para quebrantar el libre albedrío de las personas son la hipnósis química o narcoanálisis, que empezó con la escopolamina y se ha desarrollado con el pentothal (suero de la verdad , apto para los lavados de cerebro). Los métodos de shock que entrañan un coma convulsivo (insulina, cardiazol, electroshock) y , en especial, la psicocirugía, que transforma el carácter al actuar sobre los lóbulos prefrontales, convirtiendo al hombre en un ser sin combatividad, sin resistencia y sin interés por nada.

      Los síntomas de la histéria serían: "los ojos se extravían, las gargantas se enfurecen, las cabezas se abaten; lloran, ríen, gritan, gimen, tosen, escupen, se sofocan, padecen vértigos, se adormecen, caen en éxtasis, los hay que sienten secretos ardores; después se suceden los gritos, ahogos, movimientos convulsivos, volteretas. En especial las mujeres se lanzan unas contra otras; abochornadas o pálidas, el semblante descompuesto, los cabellos flotantes o pegados a las sienes, se abrazan, se repelen, se tumban por los suelos o dan cabezazos contra la pared (acolchada)" Esto, en realidad, es la descripción de lo que sucedió en el cementerio de Saint Médard y, más de cien años antes, en el convento de Loudun.

      Los individuos histéricos son los más susceptibles para las manifestaciones hipnóticas de letargia, catalepsia, sonambulismo… Los histéricos presentan trastornos espontáneos muy variados: crisis convulsivas, parálisis, zonas insensibles, etc. Todos los síntomas tan extraordinarios presentados por los histéricos sólo son el producto de la sugestión . Los histéricos no hacen nada que no se pueda simular. Las grandes y espectaculares crisis histéricas desaparecen el día que no se les presta atención

      En 1646, Kircher observa que, trazando ante el pico de una ave, en especial un gallo, una raya en el suelo con un pedazo de tiza, el ave se inmoviliza completamente durante unos instantes. Los animales, al igual que los hombres, devienen catapléxicos tras excitaciones periféricas que sean súbditas, brusca y violentas. Tras excitaciones periféricas prolongadas, débiles y uniformes, se hacen hipnóticos. Se reserva el nombre de cataplexia a un sueño parcial patológico, que a veces se manifiesta en el hombre por crisis o de un modo fugaz en el instante de despertar. Los músculos se hallan paralizados y sin tono, pero el sujeto permanece consciente. Es una sensación muy desagradable.

      Para poder comprender cuál puede ser el poder de la sugestión sobre el cerebro y el pensamiento del hombre, primeramente es preciso estudiar el estado llamado de trance. Se sabe, desde muy antiguo, que la histeria puede imitar todas las enfermedades sin que haya otros trastornos que los de la función cerebral. La sugestión del histérico es tal, que crea un obstáculo irreductible a su examen médico, el cual debe ser practicado como en un animal, sin que el médico pueda llamar la atención sobre un síntoma, puesto que aparecería inmediatamente. Muchos de los "estigmas" de la histeria no tienen, de este modo, ninguna base objetiva.

      Los arquetipos y la histeria nos pueden explicar la cacería de Brujas. Así pues, ya tenemos unos jueces, que con ejemplaridad no se apartan ni un ápice de la mentalidad creada por la literatura de la época: son el perfecto arquetipo de su cultura medieval, queman a una mujer sin el más mínimo remordimiento, porque creen que queman al demonio. Y por otro lado, podemos tener a unas perfectas histéricas que se creen ser agentes del demonio, viejas mujeres sin amor, tratadas peor que a un perro.  Ver la historia de la Brujería.

 

LOS SIMBOLOS

 

      Olivier Beigbeder "La Symbolique". Presses Universitaires de France 1968 define el símbolo: "En sentido lato, el símbolo es un intento de definición de toda realidad abstracta, sentimiento o ideas, invisible a los sentidos, bajo la forma de imágenes u objetos. Es un todo que no puede descomponerse…Sólo los seres primitivos o los niños usan habitualmente el símbolo, que corresponde a un estadio de la asociación de ideas y a una concepción religiosa, o acaso mejor, mágica del mundo".

      Lo cual nos devuelve otra vez a un Cromañón infantil y primitivo -a pesar de los avances científicos actuales,  creo porfundamente en esta descripción-, frente a un hombre más evolucionado, con sentidos capaces de captar lo que no podemos captar los cromañones. Pero, bueno, ya dentro de los cromañones, que es lo único que queda, se podría afirmar que la consciencia escribe con letras y números y el subconsciente con símbolos, a pesar de todo, las primeras escrituras conocidas están muy próximas a los símbolos.

      Si la civilización que tiene cada grupo humano es la que ocasiona las diferencias y la hostilidad hacia los otros grupos, y sabiendo que la civilización se basa en la mentalidad propia de cada grupo, podemos afirmar que la inmensa mayoría de la especie cromañón es primitiva, porque utiliza el símbolo para describir aquello que sus deficiencias (o mejor, sus sentidos deficientes) le impiden ver, cayendo siempre en interpretaciones fantásticas de la realidad y siendo únicamente capaz de ver aquello que su mentalidad le permite ver.

      Si la literatura educa a las clases dirigentes para identificarse con los arquetipos, lo cual se realizaría através de la escritura (elemento racional), el psicoanálisis (en particular Jung) afirma que el inconsciente se halla gobernado por los arquetipos. Es decir, que por la via racional y la irracional llegamos al mismo lugar: los arquetipos. ¿Son los arquetipos los símbolos de una realidad inalcanzable para los sentidos del común de los mortales? Estos símbolos se conocen como mitos, los cuales intentan explicar el origen del mundo y la del hombre: el diluvio universal, los mitos del paraiso perdido.

      Cuando en el cromañón se produce una debilitación del pensamiento simbólico, aparecen las religiones organizadas: Akhenatón en Egipto, Lao-tse y Confucio en china, Buda en la India, Zoroastro en Irán, Yhavé en Israel y Mahoma en Arabia. Esta religiones suponen la ascensión de un peldaño hacia el  dominio de la consciencia sobre el inconsciente, pero para poder ser digeridas por la mayoría de los cromañones, tuvieron que admitir símbolos. Como reacción a la creación de las religiones se produce un periódo de estancamiento: la Edad media y el catarismo , auténtica religión de tradición simbólica, que se manifiesta en el arte románico, de marcado carácter simbólico. El hombre actual, a pesar de su aparente racionalismo, está inmerso en los símbolos albergados en su inconsciente, como lo demuestra el estudio del folklore, antología de los rituales y creencias irracionales del cromañón.

      En resumen, los símbolos se pueden dividir en dos grupos importantes: el sol, con su aparición diaria, representa la idéa de regularidad, de la rigidez, e impone a sus adeptos costumbres austeras, ascéticas. La luna-agua, representa la anarquía, la lujuria, la orgía, el preludio de la necesaria restauración del orden para que todo vuelva a funcionar.

 

Los símbolos primitivos

 

      Los símbolos más importantes se pueden dividir en esotéricos ( el círculo, la serpiente, el dragón, la gruta o santuario, los símbolos solares y de resurrección) que serían manejados por las élites dominantes y en sociedades secretas (tienen su origen en las grutas prehistóricas y caracteriza las culturas evolucionadas),  y los exotéricos (el centro, la espiral, la montaña, símbolos lunares, de repetición y fecundidad)  más difundidos entre la mayoría; culminarían en las iglesías románicas del Midi francés y norte de España, siendo los más próximos a la mentalidad primitiva. El símbolo más evolucionado es el triángulo, que culmina en el árte gótico, y tiene un papel importante en el origen de la escritura y la numeración.

      El historiador observa como los símbolos tienen un caracter universal y una absoluta identidad aunque hayan surgido en épocas y lugares distintos. Constata la existencia de una especie de base común  la cual se ha fijado en la psique de hombres de épocas y sociedades diferentes, pero que su origen no está en la transmisión cultural, sino en las sensaciones y emociones que han sufrido los hombres al contemplar cosas como el cielo azul, el sol, la luna, la noche… Se ha comprobado que en distintas etápas de su história, en lugares y épocas diferentes han llegado a las mismas conclusiones. Que el Cielo, la boveda celeste llena de estrellas luminosas que contemplaban los cazadores de las estépas, era nuestro superior, nuestro Padre, nuestro Dios. A continuación, en importancia, le seguía el Sol, dios creador de vida, pero en una posición inferior al Cielo y, por último la Tierra, la Luna y la Noche serían los principios femeninos, la Diosa-Madre a la que nos podemos dirigir para demandar su intercesión y conseguir que el Cielo nos otorgue nuestros deseos o nos libre de nuestros males.

 

El círculo

      El símbolo esotérico por excelencia, el santuario, se opone a al mito del eterno retorno y de la recreaciones periódicas (más propias de los símbolos exotéricos).

      Representa el oficialismo, la metafísica, la inmovilidad, la conciencia frente al inconsciente.  Es el símbolo  de la sociedad patriarcal y de la intolerancia.

      El santuario representa la eternidad, la protección, la bóveda celeste, la inmutabilidad de la cual contrasta con la vida terrestre. Representa el símbolo de lo absoluto, el centro del mundo. Protege contra los dioses anárquicos y terribles, contra el peligro de las repeticiones periódicas y las destrucciones provocadas por la naturaleza, como el rey protege contra las provocas por los hombres. Dentro de los símbolos exotéricos nacería el monoteismo, la concepción de un dios celeste único (se dice que originario de las regiones septentrionales -y tal vez desiertos- donde domina la vasta monotonía de las estepas glaciares, siendo la bóveda celeste el único espectáculo). Este dios celeste único raramente es objeto de figuración, es normalmente, una noción abstracta, asexuado -principio que nos conduce a la transformación en un principio metafísico-, omnipresente y omnisciente que protege a las tribus de los terrores ancestrales del hombre ( ser devorado por sus semejantes o por un animal; evocar a dios…). El hombre primitivo designa a dios por epítetos diveros, ya que teme designarlo por su nombre: nombrar es "evocar", suscitar su presencia siempre terrible.

      La serpiente que se muerde la cola sería una representación del círculo. La serpiente es el símbolo masculino. También representaría la bóveda celeste.

 

El centro

 

      Su símbolo por excelencia es la espiral que expresa la idea de los relativo, del devenir, la idea del eterno retorno, de la repetición. Otros símbolos asociados son el agua, la luna, las plantas, los animales con cornamente, la mujer, las técnicas agrícolas, la tierra…

      Otro símbolo del centro es la fecundidad: el rombo y el triangulo simbolizan la matriz, la doble serpiente enlazada el acoplamiento, de la que derivarían el nudo, el Ankh egipcio, el laberinto, la cruz (cristiana, esvástica, doble hacha…)

      Dentro de los símbolos del centro está muy arraigado el origen del mundo dentro de un caos primordial concebido bajo forma acuática (apsu mesopotámico, el agua dulce de donde sale la tierra para oponerse a Tiamat, el agua salada poblada de monstruos); los babilonios dicen que del océano salió Oannes, mitad hombre y mitad pez, que enseñó a los hombres la cultura, la escritura y la astrología. En Micenas y Creta hacen salir los animales y la humanidad del mar, a través de una evolución que comienza a partir de las algas, los pulpos y las conchas de forma espiral.

      Los mitos del diluvio (sobrevive un solo individuo que regenera la humanidad) y del bautismo a nivel individual, son regeneraciones a través del agua.

      Las piedras horadadas eran el símbolo de la matriz divina. Pasar por el agujero implicaba una regeneración, pero significaba tambien liberarse del ciclo kármico (según el cual esta vida es el elabón de otras vidas, que nos pueden conducir finalmente a la liberación material y a convertirnos en espiritu, o a convertirnos en el más execrable animal).

      En la fiesta ritual del solsticio de invierno, donde se anuncia el retorno de la primavera, se opera una fusión entre los cultos agrarios y funerarios y la promesa de la resurrección del grano se extiende a las almas de los muertos. Un símbolo del acto sexual y posterior fecundidad es la unión del arbol (sus ramas proyectadas al cielo son la representación de dios) y de la piedra, medio enterrada, que simboliza a la gran diosa (madre tierra). En mitologías avanzadas se sustituye al árbol como consorte de la diosa madre, poniendo en su representación a otras divinidades: Tammuz en Mesopotamia, Osiris en Egipto y Adonis en Siria. Lo mismo que el grano está sometido a una muerte aparente, los padres mueren para renacer después o son solamente objeto de una mutilación (el escandinavo Tyr sólo tiene un brazo, en grecia los uránidos -de la dinastía de Uranos- son los servidores de Zeus en la creación y tienen un solo ojo -cíclopes- o cien brazos -los titanes-); los seres celestes en relación con la tierra, los genis del mar, de las fuentes, de la vegetación,  tienen algo de insólito en su aspecto: son gigantes (atlantes, Asura en la India) o enanos (kobolds o gnomos en los paises septentrionales), múltiples brazos (en la India), o seres con doble naturaleza (centauros, nereidas, ninfas, tritones, sirenas) .

 

La unión del círculo y del centro.

      Géminis, símbolo al cual Krappe da valor de universalidad (Asven védico, Dioscures espartáno, Rómulo y Remo romanos, entre otros) son, de alguna manera, una manifestación de los dioses celestes, uno siendo hijo del cielo (apolíneo), el otro de la tierra y del trueno (dionisiaco).

 

El árbol y la piedra

 

      Como la montaña, la piedra, por su indestructibilidad, el árbol, por su duración han inspirado la idea de eternidad. La piedra protegía contra la muerte, transmitiendo al alma del difunto su incorruptibilidad. En el Pacífico las piedras personifican al espíritu de los antepasados; en realidad, son el espíritu petrificado de los antepasados.

      Pero la piedra está muy próxima al hombre, es muy corriente; para que llegue a ser símbolo  arquetípico celeste, un objeto tiene necesidad de un cierto alejamiento, de una cierta rareza, de una cierta dimensión: de ahí las dimensiones de los megalitos. Las piedras más veneradas, en tanto que habitáculos de los dioses, algunas veces on los meteoritos, piedras venidas del cielo, como la Kaaba de la Meca y la Roca Negra de Pessinonte, o incluso las piedras raras de una región determinada.

      Lo normal, como ya habíamos visto antes, es que la piedra sea simplemente símbolo de fecundidad; numerosos pueblos primitvos erigen piedras fálicas, siendo el falo el símbolo de la duración, de la existencia, de la potencia.

      La piedra negra, piedra del rayo, la cual generalmente se admite que ha sido lanzada por el dios del cielo, es la representación de la gran madre, diosa de la fecundidad, en principio sin labrar, pero más adelante se le da forma humana como se observa en las venus de Grimaldi, Willendorf o Lespugne ( que por otra parte, evocan la presencia de la raza negra en nuestros parajes). "Numerosas vírgenes negras son una simple sustitución de la piedra negra" afirma Olivier Beigbeder en su estido sobre los símbolos (Oikos-tau 1971, pág. 55). Por lo tanto, la mayoría de "las morenetas" y sus procesiones,  "recuerdan la sustitución por el culto a la Virgen del culto celta antecedente " (Obra antes citada, misma pág.). De las vírgenes negras la más célebre es la de Puy, muy parecida a la más antigua Santa Fe de Conques, y que imita singularmente la Isis egipcia. El culto de la Virgen negra, no hace más que reemplazar el culto celta de las virgo paritura, virgenes antes de dar a luz. Por eso la antigüedad del culto a la Virgen es mayor en el valle del Ródano que en Roma; la creencia en la Inmaculada concepción seguirá los mismos caminos: Irlanda, países anglosajones, Lyon, y más tarde Catalunya, con el Rosellón.

      El árbol, como la piedra, tiene diversas significaciones; puede ser asimilado a la montaña como pilar y soporte del cielo, pero su función primordial es la de regir la reaparición periódica de la vida, debido a la propiedad que tiene de reverdecer en primavera; tiene, por lo tanto, valor de fecundidad.

 

La imagen circular

      Los símbolos precedentes, exotéricos, son por lo general de gran tamaño. Ahora veremos algunos símbolos exotéricos, que representan lo inmutable, lo contrario al cambio. En primer lugar la Mandala  (budismo) que reproduce el santuario, la protección divina, el templo de dios: el mandala toma a menudo el aspecto de una ciudad amurallada cuadrada, con cuatro puertas principales (China) con círculos concentricos.

      La imagen específicamente china de la forma circular sería el yen-yan, síntesis del principio masculino y el femenino.

      En los egipcios, el cultor solar monoteista, ha inspirado imágenes circulares con el son el el centro, como el disco solar alado, y su curioso análogo mexicano, el llamado calendario azteca de Tenochtitlan.

      Los templos representan una imagen del universo, con su parte terrenal y su parte celestial.

 

Los símbolos románicos

 

      El racionalismo solar provocó el empobrecimiento de los símbolos. La mitología griega no aporta nada, excetuando el hecho de que lo ha reducido todo a escala humana. La desaparición del simbolismo primitivo bajo la influencia helénica, no se producirá en Occidente hasta el siglo XIII, época en que se da el paso del arte románico al arte gótico. El arte románico es un arte supranacional, mientras que el gótico es un arte francés, un arte racional.

      Los símbolos románicos vienen directamente de los símbolos primitivos, en concreto, están influenciados por los egipcios, como podemos observar en un capitel de la iglesia de Chanteuges (Francia), que representa el acceso del alma al paraíso, una imitación libre del viaje fúnebre del alma (Ba), siendo el signo en diente de sierra sobre los vasos, desde los tiempos neolíticos, el símbolo del agua.

      El grifo engullendo miembros humanos imita al monstruo andrófago, forma particular del símbolo universal del animal psicopómpico que, según la tradición celta, engulle al hombre para hacerlo acceder al cielo.

      Olivier Beigbeder está convencido que el simbolismo de los claustros  y portaladas de la Provenza tienen un origen egipcio, y que la influencia mesopotámica permite descifrar los grandes conjuntos de León, Jaca y Compostela, así como los del sudoeste francés hasta Charente y orillas del Loire, donde las fuentes egipcias y mesopotámicas confluyen y se mezclan.

      El pschent de los faraones se convierte en la tiara pontificial; el cayado de Osiris, cayado del pastor, se convierte en el báculo del obispo; los egipcios utilizaban las aspersiones de inicienso, la iluminación de capillas, las procesiones, el culto a las reliquias (las de Osiris, cuyo cuerpo cortado  a trozos, había sido reconstruído por Isis), el dogma de la maternidad divina (Isis representada amamantando a Horus; más tarde la iconografía bizantina lo imitaría a través de las iglesias coptas)… Orígenes, primero de los grandes teólogos de la época patrística, se basó en la simbología y jeroglífica de la tradición egipcia.

      Los libros sibilinos interpetan, como relacionados con la historia de Cristo, las profecías de las Sibilas; el Apocalipsis de Juan adapta al nuevo espíritu la concepción griega de los Campos Elíseos; por último, los escritores resumen las leyendas del bestiario antiguo, que inspirarán a los imagineros.

      Los coptos, o bien ocuparon antiguos santuarios egipcios, o los imitaron cuando construyeron los suyos. Las aldabas de los santuarios coptos provienen de los egipcios y fueron copiadas en la arquitectura militar de la Edad Media. En el exterior aparece la imagen del crismón,  dando la impresión de un disco solar alado. El mismo simbolismo solar en las águilas o los bucos (símbolos de Amón-Ra) que decoran los capitales. En los bajorrelieves san Jorje sucede a Horus, que también tiene cabeza de halcón. Cristo aparece en el carro de la visión de Ezequiel, tema solar que recuerda la cuádriga de Apolo y los carritos solares prehistóricos.

      Y así podriamos seguir hasta enumerar un sinfín de estos símbolos y su origen antiguo, pero por el momento detendremos la exposición y, espero que pronto, intentaré retomar el desarrollo de la misma.