LA VELLETA VERDA

Gonçal Vicenç Bordes

 

 

EL ORIGEN DEL HOMBRE

 

Clasificación de los primates

 

      Los primates se dividen en dos subórdenes: los estrepsirrinos y los haplorrinos. Los primeres tienen rinario, es decir, orificios nasales rodeados de una superficie húmeda y desnuda y el labio superior fusionado a las encías. Se les llama prosimios. Los auténticos simios son los haplorrinos con la nariz cubierta de piel seca y el labio móvil, sin fusionar a las encías.

 

Foto MEC

      Los prosimios están representados actualmente en los lemures, indris y aye.aye en la isla de Madagascar; en África por los gálagos y potos y en Asia por el loris.

      Los simios (haplorrinos) se dividen en tarseros, catarrionos y platirrinos. Los tarseros habitan en filipinas, Borneo, Sumátra y el sudeste asiático. Los catarrinos tienen los orificios nasales delante de la nariz y se dividen en cercopitecoidea y hominoidea. La primera familia tienen cola, cara prominente y andan a cuatro patas, estando representados por los cercopitecos y los colobos. La familia hominoidea utiliza la braquiación para desplazarse y forman parte de ella los gorilas, orangutanes, chimpancés, gibones y las personas. El grupo de los platirrinos tienen los orificios nasales a los lados de la nariz, se les conoce como monos americanos, y forman parte de este grupo los titis, aulladores, saimiris y monos araña.

 

El hombre entre los primates

      Del orden de los primates se conocen 175 especies que viven en un medio forestal cálido y lluvioso: bosques tropicales húmedos (pluvisilva) o subtropicales de tipo monzónico. Las únicas excepciones las constituyen los humanos desde hace 2’5 m.a., los papiones de las sabanas africanas y los macacos de las regiones frías del norte de África, sur de Europa, faldas del Himalaya y Japón. A Australia y Tasmania jamás llegaron los primates.

      La causa principal de la ausencia de monos más allá de los trópicos es la estacionalidad del clima. No pueden soportar largos períodos en los que no haya fruta, hojas verdes, tallos y brotes tiernos o insectos.

      Compartimos todos los primates unos rasgos comunes, consecuencia de nuestra adaptación a la vida en los árboles. Tenemos el dedo pulgar  abatible, lo que permite cerrar el puño y sostenernos en las ramas; este pulgar oponible está en la base de la capacidad de unir las pulpas de los cinco dedos, lo cual faculta la presión de precisión y la manipulación de objetos; los ojos frontalizados permiten que a nuestro cerebro lleguen dos imágenes muy similares –a mayor distancia más diferentes-, siendo la base de la vista estereoscópica en 3D que nos permite estimar con gran precisión las distancias; tenemos uñas planas; las crías nacen con la capacidad de agarrarse al pelaje de sus madres y no caerse…

      Los primates son sociales. La vida en grupo aumenta la posibilidad de obtener comida y la defensa ante los depredadores. La compleja vida social de los primates está relacionada con un notable desarrollo de su inteligencia (encefalización). Para aprender las normas sociales, no instintivas, los primates requieren periodos de aprendizaje largos, lo que se consigue prolongando la infancia con una leche materna de baja calidad, que a la vez evita el estrés de la madre y aumenta los cuidados de la cría, lo cual disminuye la mortalidad infantil.

      Los hominoideos compartimos un antepasado común que vivió alrededor de hace 24 m.a. La línea de los gibones fue la primera en desgajarse del tronco común hace 20 m.a. Después el orangután hace 14 m.a. El último antepasado común de los hominoideos africanos (gorilas, chimpancés y hombres) vivió hace 7 m.a Los chimpancés y los humanos se separaron hace 5 m.a. El chimpancé es nuestro hermano, pero no antepasado de las personas; el chimpancé está más emparentado con las personas que con el gorila.

 

Evolución hominoideos según Eric Delson (Dibujo MEC)

 

Los primates arcaicos

 

      Aparecieron en el Mesozoico. Los restos más antiguos son los de un molar de 66 m.a hallado en Montana (USA) bautizados como Purgatorius ceratop, por se contemporáneo del Triceratops. El Purgatorius pertenece al suborden de los plesiadapiformes, abundantes en el Paleoceno, pero que se extinguieron durante el Eoceno hacen entre 55-36 m.a. Este suborden se encontraba en ambos lados del Atlántico, lo cual prueba la unión de los continentes.

      De primates hay dos grupos, los arcaicos (plesiadapiformes ) y el resto o euprimates.

 

Los primates modernos

 

      Los euprimates aparecen durante el Eoceno (55-36 m.a.) y se dividen en adápidos y omomíidos.

      Los adápidos tenían más cerebro que los plesiadapiformes y se consideran antepasados de los estrepsirrinos (prosimios).

      Los omomíidos son los antepasados de los tarseros. Tenían órbitas grandes y hocicos cortos, lo contrario de los adápidos. De omomíidos se conocen tres familias: anaptomorphinae, omomyinae y microchoerinae.

 

Los primeros simios

 

      Los primeros simios descienden de los omomíidos. Aparecen durante el Oligoceno hace entre 36 y 25 m.a., siendo los restos más antiguos los de El Fayum en Egipto, pertenecientes al Aegyptopithecus zeuxis.

 

 Aegyptopithecus zeuxis (Foto MEC)

 

      En el Mioceno había grandes superficies arbóreas que favorecieron el crecimiento de los antropoides prehumanos. Pero, a continuación, la sequía se apoderó del planeta. Ese periodo seco, el Plioceno, que duró 10 millones de años, puso a prueba al máximo la capacidad de supervivencia de los primates: sólo sobrevinieron los que podrían bajar de los escasos árboles y moverse por el suelo para ir de arboleda en arboleda en busca de comida.  Sin embargo, lo que ocurrió en el Plioceno sólo puede deducirse, debido al vacío de diez millones de años entre el Sivapithecus y  el Australopithecus que apareció al final del periodo.

 

Los hominoideos

 

      Durante el MIOCENO, que duró desde hace 24 hasta hace 5 m.a. surgieron en África los HOMINOIDEOS: el Proconsul, con 23 m.a, es el más antiguo. Se piensa que Proconsul no se había adaptado a la braquiación arborícola, pues tenía los brazos más cortos que las piernas.

 

 

Reconstrucción de un Proconsul (Mec)

       Hace 20’6 m.a. apareció el Morotophithecus y con él la braquiación. Este género se sitúa un poco antes de la separación del tronco común de los gibones. Hace 14 m.a. la aproximación de la placa africana a Eursaia permitió que los hominoideos se expandieran por todo el mundo: en Europa el Dryopithecus, en la china el Sivapithecus, en Turquía el Ankarapithecus… Hubo un tiempo en que se relació al Ramapithecus como un antepasado nuestro. Hoy en día se sabe que el esqueleto que dio origen a Ramapithecus se trataba de un individuo femeníno de Sivapithecus, por lo que ha quedado englobado dentro de Sivapithecus, que és el antepasado de los orangutanes.

      En Can Llobateres (Catalunya) Salvador Moyà-Solà descubrió recientemente un esqueleto de Dryopithecus laietanus , muy similar a un orangután actual. Vivió hace 9'5 m.a. en un tipo de bosque llamado laurisilva, con árboles de hoja caduca y un clima con estacionalidad.

 

Dryopithecus de Can Llobateres. ( Dib. Mec)

 

      Algunos autores sostienen que el antepasado del clado africano (gorilas, chimpancés y hombres) y, aquí recordaremos que un clado es un conjunto de especies con un antepasado común, es el Ouranopithecus (o Graecopithecus) encontrado en Grecia, pero otros afirman que lo és el Kenyapithecus. El primero es más moderno (10-8 millones) que el segundo (15 a 12 m.a.), encontrándolo un poco antiguo para ocupar este lugar evolutivo.

 

      Hace 7 m.a. se pierde el rastro de los hominoideos, a excepción de la aparición de Gigantopithecus giganteus , con un tamaño de gorila y que derivaba del Sivapithecus. Posteriormente surgió otra especie llamada Gigantopithecus blacki que vivió en China y Vietnam hasta hace medio millón de años, conviviendo con seres humanos, y cuyo tamaño era el doble de un gorila. Se alimentaba de cañas de bambú.

 

 Mandibula  de Gigantopithecus hembra y macho. En medio de gorila. (Foto Mec)