|
Gonçal
Vicenç Bordes
LA VELLETA VERDA LA GRAN SERPIENTE DE MAR |
|||
|
LEVIATÁN SERPIENTE DE MAR
|
La leyenda de la Gran Serpiente de Mar es una de las más difundidas del flolklore marino universal. Se cree que el significado en hebréo de Leviatán ("liviah tan" = monstruo tortuoso) hace referencia a esta serpiente. La existencia de criaturas marinas desconocidas en los fondos de los océanos se puede sustentar todavía porque la mayor parte de los abismos están por explorar. Leviatán: Monstruo marino que aparece en varios pasajes bíblicos. En el libro apócrifo de Enoc se le menciona como una hembra moradora del "abismo encima del manantial de las aguas", pero la mejor descripción se encuentra en el capítulo 41 del Libro de Job: "Se muestra feroz si lo despiertas; nadie puede resistir su semblante [...] Espanta el cerco de sus dientes [...] Cuando él se levanta tienen miedo los fuertes." El temor del hombre hacia los monstruos marinos es una constante universal. El Leviatán y las serpientes marinas son tan sólo dos caras del mismo temor. (Rodrigo de Alba) Serpientes marinas: Las serpientes marinas de proporciones gigantescas han preocupado a los marineros desde tiempos inmemoriales. Antes de que se difundieran los avistamientos de la serpiente en casi todo el mundo, parecía ser propia de los países escandinavos. Así, Olaus Magnus, arzobispo del siglo XVI de Uppsala, Suecia, describe a la serpiente marina como un ser de 60 metros de largo y 6 de grueso, de color negro, escamas filosas, pelo en el cuello, sumamente peligrosa y augurio de desastres. (Rodrigo de Alba) . Han citado las serpientes de mar el misionero noruego, Hans Egede, que informó de la aparición de un monstruo marino en la costa de Groenlandia el 6 de julio de 1734. El obisbo de Bergen, Erik Pontoppidan, publicó en 1752 un libro con relatos de avistamientos de serpientes marinas, una de las cuales tenía una cabeza gris semejante a la de un caballo, grandes ojos negros, boca negra y larga melena blanca. Detrás de la cabeza del monstruo, pudieron apreciar hasta siete u ocho promontorios que salían del agua, y el cuerpo de la bestia se retorcía formando espirales.
Serpiente de Olaus Magnus ("Cosmographia Universalis") Representación griega Los testigos dicen que se desplaza por medio de ondulaciones verticales, lo cual, vista desde lejos, le confiere el aspecto de una sucesión de pequeñas eminencias que afloran a la superficie del agua. Los zoólogos, sin embargo, arguyen que de tratarse de una serpiente nadadora, estas ondulaciones serían horizontales, pues así se desplazan todos los ofidios. En el siglo XVIII un científico noruego, Peter Ascanius, afirmó que las ondulaciones verticales que observaban los marineros, o la serie de jorobas, no eran más que cabriolas de una comitiva de delfines. Los testigos más fiables suelen ser barcos de guerra, así, en 1848 el buque británico HMS Daedalus, afirmó haber divisado una serpiente marina. Los científicos pensaron entonces que a lo mejor se trataba de un plesiosaurio, un ictiosaurio o cualquier otro de los gigantescos reptiles que vivieron en el Jurásico. El 15 de mayo de 1833, cuatro oficiales del ejército británico y un intendente militar, que habían salido de pesca, vieron una serpiente de unos 24 metros de longitud que nadaba por el mar a no más de 180 metros de donde ellos estaban. La aparición se produjo en Mahone Bay, a unos 65 km. al oeste de Halifax, en Nueva Escocia. En 1898, en la bahía de Along (Indochina) el cañoñero francés L'Avalanche avistó otra serpiente. En 1905 los zoólogos E.G.B. Meade-Waldo y Michael Jhon Nicoll, a bordo del crucero científico Walhalla, avistaron otra serpiente.
Antonio Ribera señala que "durante la guerra de 1914-1918, un hecho rarísimo se produjo durante el torpedeamiento de un vapor británico por el submarino alemán U-28. Ante la atónita tripulación de este último, una especie de cocodrilo de veinte metros de longitud saltó por los aires a consecuencia de la explosión". Con anterioridad se produjo un avistamiento semejante. En mayo de 1901, cuando los oficiales del vapor Grangense, que navegaba por el Atlántico Occidental, vieron desde el puente una criatura monstruosa semejante a un cocodrilo, con dientes de 15 cm de largo. En 1947, en el Pacífico, el transatlántico Santa Clara, abordó a una serpiente de mar. Hay tres teorías: 1ª. Que se trata de una foca gigante (Dr. Oudemans, 1892) 2ª. Se trata de un reptil prehistórico superviviente. 3ª. Se trata de una anguila o cóngrio gigantesco. Pero, en realidad, las únicas serpientes marinas que existen son la "Laticauda colubrina", muy venenosa, de 1'50 m. de longitud que habita las costas australianas hasta la China meridional y golfo de Bengala y la serpiente marina de vientre amarillo "Pelamydrus platurus", de 1'50 m. de longitud, pardo-azulada por el lomo y amarillo-anaranjada por el vientre, muy venenosa, vive siempre en el mar, habitando todo el Pacífico, desde Africa hasta América.
Laticauda colubrina
Fotografía tomada por Le Serrec. El fotógrafo francés Robert Le Serrec en 1964 mientras navegaba en aguas poco profundas de la costa de Queensland, Australia, en la isla Whitsunday, fotografió este enorme renacuajo de 24 m. De longitud. Al parecer, Le Serrec se encontraba junto a su familia y un amigo en una pequeña lancha cuando su esposa divisó a este monstruo marino con forma de renacuajo gigante, enorme cabeza y cuerpo de serpiente, que medía entre 23 y 25 metros de longitud. En la espalda de la criatura, los testigos dijeron haber observado una gran herida, lo que, en su opinión, hizo que permaneciera inmóvil durante los primeros momentos del encuentro, si bien cuando comenzaron a filmarla hizo ademán de dirigirse hacia ellos para desaparecer después en las profundidades del mar. Hubo que esperar hasta febrero del siguiente año para que La Serrec hiciera público su hallazgo que no fue nada bien recibido en la comunidad científica, tanto por la escasa calidad de las imágenes obtenidas como por la credibilidad de su autor. En efecto, Le Serrec había sido buscado por la Interpol en 1960 acusado de haber transportado en su yate cargas ilegales y había huido con los fondos de dos compañeros a quienes aseguró que regresaría con grandes cantidades de dinero por algo que, según sus socios, "tenía que ver con una serpiente de mar". |
No obstante, el naturalista Heuvelmans pensó que se trataba de un enorme Selaceo serpentiforme ( grupo de condrictios que presentan endoesqueleto cartilaginoso, con notocordio persistente, parcialmente sustituido por vértebras cartilaginosos. El grupo incluye cocodrilos, tiburones y rayas), mientras que para el americano Ivan Sanderson, sería un gigantesco pez anguiliforme, perteneciente a la familia de los Simbranquidos, que carecen de vejiga natatoria, y las branquias suelen estar atrofiadas; poseen, por tanto, respiración prinmordialmente bucofaríngea e intestinal. Son propios de aguas dulces tropicales. La mejor explicación la dio un pescador y explorador submarino llamado Linklater. Según su parecer, lo que Le serrec había observado podía ser una masa de pececillos, de talla y forma parecida a nuestros salmonetes y llamados catfishes (Plotosus lineatus), en vías de migración. Por su parte, el investigador J.M. Sunter, basándose en un filmación de Hans Hass, afirmó que el "monstruo" estaba formado por la aglomeración de miles de minúsculos calamares.
Cardúmen de Plotosus lineatus En unas piedras de la costa, cerca de Querqueville, campo de aviación de Cherburgo (Francia), encalló un "monstruo marino" de 8 m. de largo con un cuello muy fino de 1 m. de longitud y cabeza sumamente pequeña, parecida a un camello. Toda la piel está cubierta con abundante pilosidad, con aletas natatorias de gran tamaño, dos en el pecho y una en la esplada; estas aletas poseen en los bordes exteriores una espesa crin de aproximadamente ochenta cm. Muchos piensan que se trataba de los restos en descomposición de un cetáceo. No se ha hablado nunca más del tema. La superanguila, así llamada por Heuvelman, el cual afirma que es, probablemente, un pez cuyo hábitat normal reside en las profundidades del océano, y que cuando es visto en la superficie está por lo general cerca de la muerte. Este pez, lo digo yo, se llama "Regalecus glesne", en catalán "Rei dels peixos" y en castellano Rey de los arenques. Tambien la conocen los valencianos como la "mare dels peixos", narrando una história sobre ella Enric Valor. La "madre de los preces" sólo se pesca en la bahía de Xàbia. "Regalecus glesne" embestida por un barco americano en 1996 en Coronado Beach, San Diego (California). El animal mide 7 m. de longitud. Esta especie vive entre los 300 y 900 m. de profundidad y se alimenta de krill. Sólo suben a la superficie para morir. Uno de los monstruos más activos de los últimos años es el que recibe el nombre de Morgawr (en dialecto cómico, gigante de los mares), que ha sido visto con frecuencia durante 1975 y 1976 junto a Falmouth Bay, en la costa de Cornualles (Inglaterra).
Morgawr en Cornualles, 1975 Los restos de Christchurch, Nueva Zelanda Las fotografías que aquí mostramos, obtenidas de la web Area51, muestran algo parecido a lo encontrado en Cherburgo. El animal capturado se encontraba a unos 3000 metros y fue atrapado por las redes de la embarcación japonesa Zuiyo Maru mientras bordeaba la costa de Christchurch, Nueva Zelanda, pescando caballa el 25 de abril de 1977. Este monstruo marino medía unos 10 metros, poseía un largo cuello y cabeza, cuatro aletas y pesaba unos 2000 kilos. Los restos fueron vistos por los 18 tripulantes de la embarcación.
Del animal que aparece en estas imágenes sólo quedan las fotografías. Su cuerpo putrefacto fue devuelto al mar poco después de haber sido rescatado de sus profundidades Tras analizar las imágenes de que se disponía, los científicos pensaron en un principio que bien podía tratarse de un plesiosaurio, un reptil marino supuestamente extinguido y cuya supervivencia hasta nuestros días es defendida no por pocos investigadores. No obstante, otros estudiosos se manifestaron posteriormente en el sentido de que este animal era en realidad una especie bastante común de tiburón. EL PEZ QUE NO DEBERÍA EXISTIR "Esta antigua especie marina, conocida como celacanto -un animal de gran tamaño, color negro azulado y escamas que le dan el aspecto de una armadura- se creía extinguida desde hacía setenta millones de años. Sin embargo, uno de estos ejemplares fue rescatado de las aguas del Océano Índico por las redes de un pesquero sudafricano en 1938. Cuarenta y cinco años después, en 1983, otro pescador llamado Ahmed Hussein capturaría un nuevo ejemplar de celacanto cerca de la orilla de Ajuan, una de las islas de Comoro. Al parecer los habitantes de éstas estaban muy familiarizados con la extraña especie, a la que llaman kombessa y consideran comestible. Ambos hallazgos supusieron un acicate para la comunidad científica, que una vez más volvía a hacerse la eterna pregunta: si un humilde animal como éste, aparecido hace trescientos millones de años y carente de protecciones especiales, ha podido sobrevivir hasta nuestros días, ¿no es posible que otras reliquias del pasado mucho más dotadas hayan corrido igual suerte? ¿Y no es el océano el mejor escondite para esas especies?"
|
Serpiente de mar avistada en Massachusetts en 1817 Serpiente de mar observada por el Daedalus en 1848 De la "Cosmographia Universalis" de Sebastian Munster La serpiente de mar según Olavo Magno (1555) Laticauda colubrina Foto tomada por Le Serrec el 12 de diciembre de 1964
Cardúmen de Plotosus lineatus
|