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Alejandro Frómeta

 

 

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Tras la desintegración, por causas ajenas a su voluntad, del grupo de cantautores, poetas y narradores que solía reunirse en las muy edificantes tertulias llevadas a cabo los sábados por la noche en la esquina de 13 y 8 del Vedado habanero, hacia 1991, Raúl Ciro y Alejandro Frómeta decidieron aunar esfuerzos y así nace Superávit, concebido durante un utópico proyecto de grabación titulado N.t 68-90 (1990). En septiembre de 1991 logran grabar un demo titulado Dos por Dos, contentivo de tres canciones: "Villa de París", "Público mío" y la que da nombre a la cinta demostrativa, es decir, "Dos por dos". Este material da muestra de un acercamiento a una suerte de rock acústico. El empleo de guitarras con cuerdas de acero y el uso de la harmónica -ejecutada por Raúl Ciro- por momentos trae un aliento de música folk en un contexto de sonoridad country. De igual modo, la forma de manejar las voces le hace a uno evocar las influencias del rock nacional argentino y en especial de Sui Géneris. Hay en Superávit en ese período, como afirmara por entonces el crítico Humberto  Manduley, "un sorprendente empaste vocal, en el que las limitantes de tesituras aportan, sin embargo, curiosas armonías." (2)

 

La propuesta musical del dúo  se complementaba por aquella época con un sutil manejo de teclados a cargo de Alejandro Frómeta y una discreta utilización de percusión menor. En 1992 graban su segundo demo, denominado No te dejabas ver, en el que sobresale la pieza nombrada "Éxito", para mí el tema que mejor sintetiza el estilo de Superávit en lo que sería su primera etapa, período finalizado con una tercera cinta demostrativa bajo el título de La otra cara y que vería la luz en 1994. Un repaso del repertorio de los años iniciales permite concluir que el mismo resulta ecléctico pues abarca desde un bolero, un blues, hasta momentos muy líricos como la versión de "Arenas movedizas", original del talentoso inglés David Bowie.

 

Sus textos de esos días, pletóricos de fuertes imágenes y un análisis metafórico del entorno,  ofrecían una visión intimista y a veces desgarradora en relación con temáticas de corte universal. En canciones como "Regulación menstrual", "Perla enlatada" o "Coopere con el artista cubano", el pragmatismo raya en el dolor y así, lo hermoso se torna corrosivo y viceversa. Hay, incluso, una marcada intencionalidad de transgredir, de irreverencia e ironía en el tratamiento de símbolos, figuras y temas, como se manifiesta en la pieza de Alejandro Frómeta titulada "Padre nuestro que estás en la isla".

 

El conocimiento de una mínima porción de la obra de Raúl Ciro y Alejandro Frómeta por parte de lo que eufemísticamente pudiera llamarse "el gran público" tuvo lugar con la salida al mercado del álbum Habana Oculta (importantísimo testimonio sonoro de eso que algunos han dado en nombrar "la otra cara de la música cubana"), producido por la disquera española Nubenegra y que sirvió para sacar del anonimato al grupo de creadores artífices de la peña de 13 y 8. En este fonograma, grabado en agosto de 1995, Superávit interviene con dos temas pertenecientes a la firma de Alejandro Frómeta: "En la distancia" y "Bolero", pieza esta última que ha gozado con la suerte de ser versionada por gentes como Aries, Pablo Milanés y Lolita Flores. En dichas canciones, así como en las incluidas por Carlos Santos (guitarrista y compositor, también procedente de la experiencia de 13 y 8 e incorporado luego a la membresía de Superávit) en el propio disco, se percibe un mismo objetivo: buscar en formas tradicionales cubanas el punto de partida y la proyección hacia códigos universales y contemporáneos.

 

En tal sentido, concuerdo con Alfredo Pérez cuando expresa: "Es innegable en la factura final de "En la distancia", "Bolero", "Extraño azul", la presencia de improntas musicales cubanas: expresadas a través del ritmo característico de los batá, de los aires vitroleros de nostálgicas trompetas asordinadas o las diáfanas reminiscencias bolerísticas que por momentos se evidencian o imbrican, en la sonoridad rock. Existe sin embargo un acercamiento más sutil a la tradición, la cual engarza al receptor con sus referentes culturales, aunque estos se encuentren camuflados en las más estridentes expresiones rockeras."  (fuente: oreja.trovaclub.com)

 

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