Cuando
(Jorge
Fandermole)
Cuando me despierte cada día
con el cuerpo de aire y ese olor
feliz del tiempo manso de las lilas,
sin miedo al movimiento y al dolor.
Cuando ya no tenga casi nada
de sangre en la garganta de papel,
ni un agrio pez nadando en la mirada
ni quiera mas amparo que la piel.
Van a ser los días esos barcos
de luz que una vez supe escribir
y la alegría que hemos olvidado
volviendo por los huesos a subir.
Yo me alimento con una quimera
en que los ojos al sol verán brillar
los brazos de mi padre en las banderas
y una ceniza negra y una ceniza negra
y una ceniza negra que se va.
Cuando me convenza que la suerte
me rige a la par que la pasión
y no el terrible arcángel de la muerte
rondando por el campo del reloj.
Si lo concebido y lo posible
tienen siempre la cara del horror
en esta patria de lo inaccesible
en este tiempo olvidado de Dios,
yo digo que mis ávidos amores
son fuertes y viven mas que yo
son gigantes tenues como flores
que alientan a este pobre corazón.
Los alimento con una quimera
en que los ojos al sol verán brillar
los brazos de mi padre en las banderas
y una ceniza negra y una ceniza negra
y una ceniza negra que se va.
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