(Alejandro
Frómeta)
Mama,
traigo este ritmo para demostrar
cómo
se pone bueno este lugar
cuando
mi banda comienza a tocar
Mama,
puedo matarte con esta y volver
después
con otra mas caliente que
te
sude entre los senos sal y miel
Yo
vine pa’ verte descontrola’
Yo
vine pa’ que no me digas más
ya
no es a ti al que yo quiero
Tus
nalgas no resistirán
tus
caderas se moverán
mientras
perdure ese fuero
Mama,
traigo un sonido nuevo pa’ luchar
Un
paso alante y otro para atrás
ya
no te pierdas, cógele el compás.
Yo
vine pa’ verte descontrola’
Yo
vine pa’ que no me digas más
ya
no es a ti al que yo quiero
Agarra
este tumbao circunstancial
cuando
hojas secas caen al manantial
de
mi cerebro congelado
Tiene
un mendó tremendo.
Tiene un sabor abierto.
Mientras permanecen así, como hipnotizadas por la música, son inofensivas. Pero se tornan muy agresivas cuando cesa la tonada. Las rítmicas contorsiones de sus movimientos son tales, que cualquier espectador pensaría que durante aquel éxtasis estuvieran interpretando la cadencia de la música.
Es conocido que para inmunizarse de los mortales efectos de su feroz embestida, es necesario vacunarse dosis periódicas del veneno que inoculan.
Pero, ¿quién sabe como?
Tiene
un mendó tremendo
Tiene
un sabor abierto.