De
nuevo un hombre en mi cama
Las huellas del tiempo causan inseguridad
en muchas mujeres e inhiben su deseo de
un nuevo amante. El miedo y los complejos
bloquean el deseo de sentir placer, en
este aspecto, las emociones pueden ser
muy complicadas, y la lista de temores
que se llevan a la cama, muy larga.
Si pertences al grupo de mujeres que se
mantiene en buena forma, segurísima
de tu poder de seducción y de tus
atractivos físicos, puedes pasar
de largo estas páginas. Problamente
eres capaz de disfrutar sin complejos
del sexo con agradables compañeros
de cama.
Pero hasta eso que llaman sólo
sexo sin compromiso, se transforma en
un “no sé si quiero”
y encima “no puedo”, para
muchas mujeres, sobre todo, si han pasado
por un par de embarazos y llevan años
de monogamia.
Así lo explica Isabel Alcántara,
abogada de 39 años, madre de dos
niños y separada de su esposo desde
hace 9 años. “Una cosa es
irte a la cama con el hombre que conociste
hace poco cuando eras un bombón
de veinte años a hacerlo con el
que has convivido y tienes confianza,
y otra muy distinta es tener sexo a mi
edad con una cicatriz de cesárea
que me cuesta mucho enseñar y con
el pecho lleno de estrías. Pensar
en desnudarme delante de un nuevo amante
al que le puedo parecer una vieja decrépita
me quita completamente las ganas. En otra
época hubiera aceptado algunas
propuestas que he tenido, pero ahora me
falta valor”.Para algunas mujeres
la cuestión no es precisamente
su peso ni una parte del cuerpo que consideran
imperfecta. La inseguridad sobre su cuerpo
que oculta un sentimiento de vergüenza
sexual más profundo. El temor de
que exista algo poco atractivo en sus
genenitales.
Lucía es una mujer de 35 años,
de pelo negro y largo, con una cara bonita
y unos ojos muy brillantes y expresivos.
Cuando la entrevistamos llevaba unos jeans
con botas de punta y un suéter
moderno y ajustado. Puede gustarle a cualquier
hombre. Es muy atractiva, pero está
convencida de que se le ha pasado el tiempo
y de que hay demasiadas jovencitas provocando
a los hombres y no está para competir.
¿”Crees que un hombre me
va a tomar en serio a esta edad, caundo
ni siquiera mi vagina luce igual que antes”?
El
valor de la juventud y la belleza
Es agradable sentirse joven, mantenerse
físicamente lo mejor posible, pero
la edad no tiene por qué paralizarte
en ningún sentido, menos en el sexo,
si se es consciente de lo que se puede ganar
con ella, en la sabiduría tan atractiva
como la belleza.
Claro, el aspecto físico no se valora
igual en los hombres como en las mujeres.
Por razones obvias, las mujeres se han creído
el cuento de que los hombrtes maduran y
ellas envejecen. Y a la mayoría les
perturba mucho el hecho de envenjecer y
dejar de ser actractivas.
La belleza sigue siendo facultativa para
los hombres y estratégicas para las
mujeres, cuyas imperfecciones físicas
les influyen sicológicamente mucho
más que en ellos.
Molestas y acomplejadas muchas mujeres reducen
sus espectativas y ambiciones sin darse
cuenta de que el atractativo físico
que proyectan a los demás, es muy
superior al grado de satisfacción
que sienten ellas consigo mismas. Es cierto
que los hombre se sienten muy atraídos
por la apariencia, que a toda mujer en el
fondo le gustaría tener. Y que el
fin llegue a su debido momento, pero que
nos encuentre con todo en su sitio y en
perfecto estado de conservación.
Lamentablemente hoy por hoy todavía
es una utopía. La realidad es que
la juventud física dura poco y, cuando
ya ha pasado para percepción del
reloj biológico es una presencia
casi constante para las mujeres.
Para ellas volver a empezar después
de un divorcio o recuperar el placer del
sexo tras un largo período fuera
de juego, no supone sólo vencer los
fantasmas del fracaso o el miedo a un nuevo
compromiso que repita la historia. Antes
de llegar a ese punto, otros temores frenan
el comportamiento, de muchas, que, ante
la proximidad de disfrutar de una relación
sexual con un hombre nuevo, se llenan de
inseguridad y pierden un tiempo precioso
analizando supuestos defectos con la dureza
de la mejor enemiga.
Temor
al rechazo
Leonor es jefa de relaciones públicas
en una empresa hotelera, tiene 38 años
y aparenta seis o siete menos. Después
de 16 años de matrimonio, dos hijas
y un divorcio de mutuo acuerdo ha vuelto
a vivir sola. “Mi vida ha dado un
giro de 180 grados y lo que pensaba que
nunca me iba a pasar acaba de ocurrirme
hace unas semanas: creo que me he enamorado
otra vez. Pero después de mucho tiempo
de casada con un hombre que me conoció
joven y con todo cinco centímetros
más arriba que ahora, con el que
tenía una confianza comodísima,
ahora me siento insegura de mi cuerpo como
una quinceañera. A veces temo resultar
un poco patética haciéndome
la adolescente con casi cuarenta años.
Cuento los minutos que faltan para vernos,
me compro ropa y cosméticos que nunca
me hubiera atrevido a comprar y vivo con
una ilusión completamente nueva.
“La primera noche que pasamos juntos
fue un desatre. Durante la cena estaba tensa
y atraida como una autista. Sólo
podía pensar que llegó la
hora de desnudarme y la idea me quitaba
las ganas de comer, de hablar y de seguir
adelante. Cuando entramos a la habitación,
me sentía de todo, menos exitada.
Entré al baño, me vi desnuda,
me agobié muchísmo y salí
corriendo. Luego volví, hablamos
de lo que pasaba, me hizo reír, comparó
su cuerpo con el mío y pude vencer
mis complejos.
Soluciones
para vencer tus complejos
Solución
1
Debido al carácter psicológico
de la timidez, nada mejor que un espacio
terapéutico para trabajarla. Sin
embargo, si no te fuera posible recurrir
a una terapia psicológica, tal vez
sea el momento de que te “hagas amiga
de tu cuerpo”.
Solución
2
Recuéstate en tu cama desnuda y quédate
un rato así y hazte masajes suaves
en todo el cuerpo. Levántate y camina
por tu cuarto desnuda. También sirve
mirarse al espejo con detenimiento. Primero
estando quieta y luego moviéndote.
Solución
3
Cuando estés con tu pareja, si te
atormenta quedarte sin ropa, puedes lucir
muy sexy con una camiseta y un panty. La
idea es que vayas paso a paso, sin que nadie
, especialmente tú, te apure creándote
defectos tontos.
Solución
4
Tienes que creer que las mujeres gozan y
hacen gozar más del sexo a los hombres
a medida que van adquiriendo experiencia
erótica. Para que menos te preocupes,
a ellos siempre les aterroriza no poder
dar la talla en la cama.
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