CARTAS A DON COSME
Alcantarilla, a 18 de Diciembre
Muy distinguido amigo de todo mi aprecio:
Correspondo a su favorecida de día 10 desde el pueblo de mi adorable esposa al que arribamos ayer saludados por acequias rumorosas y ricas huertas. Mucha familia encontramos, parientes de dignas costumbres. Despedí a su cuñado Gabán días atrás para mi dicha, y tomó portón el bandullo que codo y diabluras donde quisieres, mas la Navidad con las mujeres. Quedó Manola en Villavieja a la espera de su hermana, y dejome dicho mi manchega que hiciese grandes celebraciones glotonas cada día, pues nadal fue invento de San Juan Crisóstomo y San Gregorio Nacianzeno, y como los evangelios no mencionan fechas y no es probable que Jesús naciera en 25, dispensaría el Cristo mucha gula por jornada. Aconsejé a la obesa que marchase a “misa de gallo” sin mucha hartura de vientre, que los parroquianos convirtieron el santo rito en expresión devota de flatulencias y agrios por las pesadas cenas, y más debiera renombrarse la ceremonia de “misa del capón trufado”.
Estas tierras murcianas, Don Cosme, han trocado en huertano país de moros y negros deslomados, y como no resucite Pelayo veremos pronto a estos diligentes con buena hacienda y mejor sayo. Me han avisado por estos pagos que no ose pronunciar la palabra “moro”, pues esta voz trastorna el seso al progresista y al renegado, que mejor “norteafricano”, y en justa correspondencia decidido tengo alborotarme si un betunes me llama “cristiano”. Igual me advierten que en lugar de “negro” exprese “coloreado”, y como un tizón me diga “blanco”, gresca tendrá por verme insultado. Cuántos hipócritas hispanos hacen el indio con estos juegos, y cuántos payos con tales cuentos chinos se refocilan. Con adjetivo varón se lo pongo, Don Cosme, que políticamente correcto semeja dar a la “a” sexo hembra: por “racisto” me tengo, quede V. persuadido, pero no por cuestión de color, credo, cultura o hábitos, y así diferencio tan sólo dos bandos: el de los necios y el de los sabios, que buenas y malas almas habrá por todos lados, y si me mostrara intolerante y altanero, sería con los lerdos, maleantes y asnos que abundan como repollos y cardos por el mundo entero.
Hay entre estos emigrantes gentes de mucha decencia, y bienhallados sean, pues los naturales abominan de ciertos trabajos por amor propio y vanidad, y sólo cohabitan para darse gusto, mas no por prole apañar. Viven algunos de estos pudientes con disimulo, en la apariencia de que no carecen de nada, y debajo de su pantalón bien puesto, debajo de la levita bien acondicionada, tal vez sólo se encuentre calzón condecorado y zurcido o vinagre en camisa muy remendada. La contratación de sirvientas efebas en las casas principales también genera graves conflictos, pues el amo de las babas se lisonjea con el apetito de las bellas carnes, mientras su señora moscas coge y ojerizas por la sospecha de romance y fornicio a su espaldas. No siempre estará la necesidad en los arrabales más pobres de la población, penétrese de esta verdad, Don Cosme: pudiera llegar el día en que los hoy aventajados en público, dieran noticia de muchos quebrantos, y para ellos se acabasen los miramientos, se entibiasen las amistades, se alejaran las relaciones y se perdiera todo crédito.
Le endulzo el momento por estas penas, y así remito los versos del villancico oficial que ha compuesto y publicado mi ayuntamiento levantino para las señaladas fechas. No recuerdo su tonalidad musical, pero sí que la armadura cuenta con muchos bemoles. La bellísima obra está concebida para solista y coro, con acompañamiento de pandero y de un dificultoso terceto de zambomba sólo alcanzable para prácticos de notable pericia y ejercitada mano. Dice así, mi buen amigo:
Pastorcillos, pastorcillos, venid todos a pensar, montaditos, cacahuetes, almendritas se os darán.
Zagalillos, zagalillos, vamos a reflexionar, polvorones, peladillas, que llegó la Navidad.
La Virgen lava los lienzos, en Aguas de mi lugar,
si no se anda con tiento, alguien se los birlará.
San José busca una casa, de protección oficial,
como ya no queda suelo, el portal alquilará.
Y el buey muge, muge: mú, mú, mú, y la mula hace, hace: iió, iió, iió
los pardillos con sus silbos: piú, piú, piú, y el sapo con sus graves: cró, cró, cró.
Gloria a Dios en las alturas, de la planta ciento diez.
Paz en la tierra que urbana, a tortazos tienen tres.
Sea. Adquiriré estos días algunos boletos de lotería moderna para el 22, y cómo no, guardaré para V. los impresos, y gran suerte le deseo que de gozarla será con V. compartida, aunque mucho me temo que de haber gordo, aparecerá en mi oriunda villa. Reciba mis grandes expresiones por estas fechas familiares, y hago muchos votos para su feliz prosperidad del año entrante. Mis respetos a Doña Gertrudis y a V. de su apasionado amigo.
P.S. Esta mañana disfrutamos los parientes de un delicioso paseo por las granjas, y grandes regocijos y risas tuvimos por las guasas de mi cuñado, Don Críspulo, quien gustose de requebrar a los moros que topaba con el convite a las fiestas de matanza. Mondongos, tocino y licores prometía para todos, y malsinaban los morunos entendidos de la chanza.
Don José Luis