Baños de Busot, a 2 de Octubre
Muy apreciable y considerado amigo:
Correspondo a su favorecida de día 22 desde el concurrido parador de los baños que tanto bueno hacen a mi señora a pesar de sus remilgos y fatigas en el viaje. Qué insulto a los traseros tan descuidados caminos, don Cosme, y qué padecimiento dar oídos a las blasfemias de los mayorales. Recién venidos, alojamos en un piso, alto de techo y bien ventilado, que alivia con sus aires los efectos malsanos del sudadero. Aunque las aguas del lugar son de gran beneficio y de resultas saludables, hieden a putrefacción por sulfurosas. Los sedimentos de mi esposa tras el remedio y bebedizo mineral, apenas presentan arenillas, y es notorio por su rostro que ya se halla animosa y con la piel bien encendida con el aflujo de sangre del centro a la periferia. Por mi parte, ando con mil prevenciones y no las tomo, pues bien sabe V. que la hinchazón edematosa de escroto que padecí el año próximo anterior, desaconseja su uso, y así huyo de ellas como si de Satán vinieran. Dedico mi esparcimiento a la lectura, a los largos paseos y a corresponder a tan distinguido amigo que V. lo es.
Recibí noticias del agrimensor quien regula la campa en algo más de tres hanegadas y reclama se le abone el coste de la plancheta arruinada. Estimo improcedente tal dispendio y quedo a la espera de sus instrucciones. El perito aminora el valor de la heredad por el riesgo de calenturas y tercianas que ocasiona el cercano Saladar de Calpe, mas sus apreciaciones no son del caso para el fin que nos ocupa, ya que la contaduría del fondo de hipotecas afianzará cualquier proyecto a satisfacción. Yo aconsejo que venda bien y se olvide de rasillas y enlucidos; disfrute de los dineros, y escape como el rayo de los despabilados corredores y tratantes que para ordeñarle el bolsillo no los ha de echar V. en falta.
Obtuve de un conocido un supuesto de planta y repartición de los edificios que se proyectan en este bello lugar donde convivirán en buena armonía mosquitos y pajaritos hasta que se les ahuyente a cañonazos, y a mis entendederas semejan las torres previstas colmenas ricas y generosas en mieles para el negociante en cuanto el adquirente no las tome por nichos. Según los bosquejos trazados por el práctico, quien debe de ser notable genio de escuadra y compás, las unidades se regulan en un cuadrilongo de treinta varas cuadradas de capacidad, para distribución de una alcoba y otra media, sala, cocina, retrete y terrado. Y en aras de mayor rendimiento se aparejan las ancharias a la mínima expresión, de forma que por no encajar las puertas se colgarán esterillas, a pesar de que esta solución parezca inconveniente cuando habiten personas de sexo desigual a quienes la honestidad no les permita verse indecentes.
Del excusado barrunto problemas pues por falta de espacio y respiraderos, los vahos inmundos se extenderán por las estancias, darán reparos al aviso, viéndose obligado el ocupante a permanecer paciente y valeroso hasta que escampe el bálsamo que, aunque sea de sí mismo, es poco agradable cuanto y más del compañero. Zafas cabrán sólo una y siendo tan angosto el recinto, de reflejar algo el poco espejo será si el que asome ostente de Alonso Quijano la anatomía.
La sala se cruza en dos pasos, y con los brazos extendidos en cristo y sin esfuerzo se llega a palpar ambos muros. Estimo lugar exiguo para tres escabeles o bancos arrimados; jergón ni en sueños que serían inútiles los saltos para salvarlo, y así calculo de gran inteligencia situar la cocina en pesebre junto a la portilla de entrada, y dar salida a los humos eliminando tabiques. Con este ingenio se pierde en quietud, pero se gana en luminaria, y fomenta el bullicio de los huéspedes visibles; mas si es bien cierto que la solución ocasiona conflictos en la colocación de peroles, útiles y bagajes, tampoco acomodaría una despensa de viandas, acaso un barrilito de manteca junto al fogón mustio, un trinche, una cucharón y algún librito de Vitrubio.
La disposición de la alcoba no ofrece gran comodidad, aunque por poca frecuencia en el uso de gentes, no resultará preciso que asemeje gran claustro u oratorio con arcas de ajuar y espacio para velones. La tengo por nada apropiada para lisonjas y efusiones maritales, y de concertar en ella, deberá hacerse sin alborotos, con gran comedimiento, en evitación de regocijo de vecinos. Del otro medio cuarto de dormir poco o nada podré decirle, pues como si no existiera. Las ventanas por ser de verano se forman al septentrión, y las de otoño y primavera, de haberlas, al oriente, porque la plaga estival las excluya de abundancia de humores, guisos callejeros y algarabías.
Los terrados poca novedad presentan, y aunque no recrean visión de atalaya por dar a grandeza de torre gemela, este hermanamiento no evitará que los amos, abalanzando los cuerpos sobre los antepechos y con gran riesgo, logren otear bajeles doblando bien los pescuezos. Es conveniente que el huésped que elija caballerizas, por estrechas, goce de gran pericia en el gobierno del carruaje, dejándolas numeradas según registros, y ofreciendo las de más fácil acceso y maniobra a carreteros tullidos o hembras al pescante. De habilitar vergeles, serán de caliza y mortero, que no es aprovechable la tierra del solar para la cría de repollos, achicorias o verdolagas.
Descuídese de materiales y artefactos que es cuestión menor según se indica. Cerámicas de Manises no son precisas, acaso alguna rajola sin esmalte o azulejo para dar gusto, y es que este uso decorativo es tradición de moros, y por aquí andan que muy mal vistos. Palustre por doquier se estila y poco más, que todo no sea generosidad sino economía.
Por mis observaciones convendrá que las reseñadas haciendas que serán por dos millares, asemejan mezquinos palomares, mas la obra de esta materia no presenta piélago de dificultades en su venta pues todo es justo y perfecto. Sin rumbo de conjeturas y tomando por norte mis reflexiones, regulo estas unidades que algunos tienen por Templos de Salomón, en 100.000 reales de plata, calderilla para forasteros principales y naturales aventajados.
Olvídese de estos cantos de sirena, buen amigo, y no ose dar cuenta de estas valoraciones a su respetable cuñado, don Aniceto Gabán quien, a buen seguro, tratará de convencerle de empezar a juntar piedras y apalabrar cuadrillas. Venda, don Cosme, como buen cristiano, y deje que alcancen beneficios los que muestran tanto celo en hallar sendas de fortuna. Largue bien la tierra que siempre buscan guerra los que por ella porfían, y yo le encuentro, mi estimable, corto de pertrechos, poco dado a los fusiles, y sin vocación de entuertos.
Sigo en la espera de recibir de V. los justificantes de la compra de acciones del ferrocarril, mas no desespero. Sólo deseo que no haya dejado V. la conclusión de negocio tan óptimo en manos de su respetable cuñado, pues compuestos acabáramos. Mis expresiones a doña Gertrudis y quede V. en salud.
Don José Luis