"CAMPOS MÓRFICOS Y LA PSICOLOGÍA"

 

Artículo Publicado por la U. de Occidente, Dic./1999

Para este segundo número de la revista Spiral hemos preparado algo muy interesante, esperemos que les guste. Primeramente, queremos profundizar y aclarar algunos aspectos de los Campos Mórficos que no fueron señalados en la publicación anterior , así como establecer sus fundamentos de una manera más amplia para que el lector interesado pueda profundizar en estos conocimientos. Después, les comentaremos un experimento que llevamos a cabo en el Laboratorio de Psicología Experimental de la Universidad de Occidente, Campus Mazatlán, donde obtuvimos unos resultados bastante controvertidos. De paso, aprovechamos este medio para agradecer a todas las personas que participaron en el mismo, tanto estudiantes que se sometieron al ejercicio, como profesores que nos apoyaron incondicionalmente. En especial al Doc. Leobardo Acosta  quien supervisó todo el proceso de investigación. 
Los Campos Mórficos podemos entenderlos como estructuras inmateriales, por lo tanto no perceptibles empíricamente, que se encuentran en la naturaleza y representan un soporte para que la información fluya entre y por los organismos.
El investigador que propuso este  concepto se llama Rupert Sheldrake, sin embargo, hoy en día, ya existen muchas aproximaciones científicas que hablan sobre "Campos" de influencia en la naturaleza (la Teoría Sistémica podría ser un ejemplo).
El concepto surgió cuando Sheldrake investigaba sobre como se forman los organismos; es decir, de que manera un pino se estructura como tal aquí, en China o cualquier otro punto del planeta (claro, con las variables ambientales que puedan suceder), o el mineral del Oro posee la invariable composición química que lo hace característico, etc. De esta manera, este científico  empezaba  a  cuestionar  la  hipótesis  de  Darwin  de  la  "Selección Natural" y se preguntaba porque de tantas combinaciones posibles los organismos siempre recurrían a una en común.

Tras un largo período de reflexión y experimentación, Sheldrake propuso la hipótesis de la "Causación Formativa", la cual hacía énfasis en que la memoria es inherente a la naturaleza. Así, comenzó a edificar un sistema teórico que, bajo la convicción de que existen influencias no visibles sobre los seres que poblamos el planeta, desemboca en una serie de conceptos como el de "Campos Mórficos" o "Resonancia Mórfica".

Rupert Sheldrake define así los Campos Mórficos:
Los campos mórficos, como los campos conocidos de la física, son regiones materiales de influencia que actúan a través del tiempo y del espacio. Se localizan tanto en los sistemas que organizan como a su alrededor (…). Son patrones organizados de influencia potenciales, y pueden volver a aparecer físicamente en otro tiempo y lugar, en el momento y lugar en que las condiciones físicas sean adecuadas (…) contienen una especie de memoria acumulativa y tienden a ser cada vez más habituales (Sheldrake, 1990: 16).

De esta manera el autor nos sugiere que existe en la naturaleza una tendencia (inteligente) a archivar la serie de acontecimientos que suceden y así influir en las sucesiones futuras. Obviamente esta postura suscita muchas interrogantes. Una de ellas sería, por ejemplo: ¿Cómo puede haber una transmisión de influencias del pasado al presente, qué además burle las concepciones Newtonianas de tiempo y espacio?. Ante preguntas como estas el autor tuvo que proporcionar un nuevo concepto, "la Resonancia Mórfica", la cual definió como un proceso en el que el pasado se hacía presente en los Campos Mórficos. Para clarificar un poco más el concepto se puede decir que la "Resonancia Mórfica" es la propagación de la información que se encuentra en los Campos de la naturaleza ya citados. Así, se conoce que el hábito o repetición es fundamental para que este proceso ocurra. Al afirmar que los Campos Mórficos poseen memoria también se hace énfasis  en que esta es acumulativa, entonces, cuando dicha repetición ha tenido lugar a  escala astronómica a través de miles de millones de años, como en el caso de muchos átomos, moléculas y cristales, la naturaleza de tales objetos es tan habitual que resulta inmutable, o aparentemente eterna. En resumidas cuentas, la repetición de un evento hace que se forme un Campo Mórfico que es determinante para futuras apariciones del evento. 

A estas alturas tal vez alguien haya escuchado también el concepto de Campo Morfogenético y se esté preguntando si no es lo mismo que Campo Mórfico. Pues bien, la diferencia es que el concepto de Campo Morfogenético fue expuesto en los años 20 por un grupo de biólogos, también para explicar los patrones de crecimiento y formación de los organismos, pero con la limitante de que se pensaba que al morir el organismo  este campo desvanecía. Por lo tanto, la innovación provino cuando R. Sheldrake sostuvo sus Campos Mórficos que de alguna forma incluían a los primeros pero que se mantenían en la naturaleza evolucionando o modificándose con la misma.

Después de todo este rollo, tal vez el lector se pregunte, y ¿qué tiene esto que ver con la Psicología?. A simple vista se podrían confundir los lazos existentes entre estas teorías biológicas y las concepciones psicológicas. Sin embargo, agudizando en detalle nuestra visión, nos percataremos que las repercusiones para la psicología de teorías como la de los Campos Mórficos es asombrosa.
Realmente un análisis sobre ese punto nos llevaría más espacio que el que los editores de la revista nos permiten utilizar, así que trataremos de ser breves y concentrarnos en uno de los múltiples puntos. Por otro lado sería de suma satisfacción para nosotros si el lector, dentro de sus reflexiones, haya otros senderos que relacionen la teoría de Sheldrake con la práctica psicológica. La idea de los Campos Mórficos permite rescatar todas aquellas concepciones holísticas de la Psicología que pretendían que el ser humano además de ser un ente individual pertenece a una colectividad que debe aceptar y conocer. En palabras de R. Sheldrake se leería así:

Esta idea permite ver el funcionamiento de la memoria individual, la herencia de los instintos, las capacidades de conducta como aspectos diferentes de un mismo fenómeno. Todos dependen de resonancia mórfica, pero el funcionamiento de la memoria individual es más específico que la herencia de instintos y conductas. La memoria, las capacidades individuales de aprendizaje operan contra el fondo de una memoria colectiva heredada por la resonancia mórfica de los miembros anteriores de la especie. En el reino humano, un concepto de este tipo ya aparece en la teoría junguiana del inconsciente colectivo como memoria colectiva heredada. La hipótesis de la resonancia mórfica permite considerar el inconsciente colectivo no sólo como un fenómeno humano sino como un aspecto de un proceso más general, en virtud del cual los hábitos se heredan en todo el mundo natural (Sheldrake, 1994:129).

Seguramente el lector ya se está percatando de que esta teoría tiene una repercusión directa sobre la terapia psicológica, en especial la terapia junguiana y aquellas otras que toman en cuenta la influencia de antepasados y otros agentes en la psique individual. No obstante, nosotros no iremos tan lejos, nos va a bastar (por el momento) saber que cuando un suceso es repetido un gran número de veces se formará en la naturaleza un patrón que posteriormente tenderá a repetirse o a modificar eventos futuros parecidos. Obviamente no debemos perder de vista el hecho de que "la mente individual" posee sus propias determinaciones (deseos, creencias, valores, etc.) que harán que no siempre se lleve a último término un patrón preestablecido en los campos mórficos. No obstante, y considerando este riesgo, realizamos en el laboratorio de psicología experimental la siguiente práctica, la cual fue destinada a recoger información sobre la formación de campos mórficos por la repetición de un ejercicio y la participación de los mismos campos en la conciencia de un sujeto (experimental).
El experimento fue el siguiente: se escondió la figura de una vaca de cerámica en el segundo cajón del lado izquierdo del escritorio del laboratorio de psicología experimental de la universidad. Se les pidió a diferentes personas que entraran una por una y buscarán el objeto mencionado. Se cronometró el tiempo que tardaron en encontrarlo desde el momento que terminan las instrucciones hasta que lo hallaron. La muestra constó de 100 alumnos. Después, comparando las mediciones entre los primeros y últimos nos dimos cuenta que los últimos tardaban menos que los primeros. Lo que nos sugirió que en el laboratorio se formó un patrón que facilitó el hallazgo de la figura.
 La aportación principal que surge de este sencillo experimento para la psicología es que el hábito es un factor que muchas veces determina  la adquisición del conocimiento, así como de nuevas habilidades. Además, hace suponer que las generaciones venideras tendrían ventajas sobre las antiguas ya que existe en la naturaleza un conjunto de patrones o información en los campos mórficos que les facilitaría la adquisición de éstas. No obstante, el total de variables que afecta a la percepción de los contenidos de los campos mórficos es demasiado extensa como para considerar que el aprendizaje este siempre determinado por éstos. Por variables nos referimos a: actitudes, intereses, expectativas, valores, aptitudes, y demás características de personalidad. Bueno, por esta ocasión es todo lo que les podemos aportar. Nos vemos para la próxima.

BIBLIOGRAFIA

1.      Jung, Carl Gustav (1992). Formaciones de lo inconsciente. Paidós. Barcelona.

2.      Jung, Carl Gustav (1998). Lo inconsciente. Losada. México.

3.      Sheldrake, Rupert (1990). La presencia del pasado. Kairós. Barcelona.

4.      Sheldrake, Rupert (1994). El reconocimiento de la naturaleza. Paidós. Barcelona.

5.      Sheldrake, Rupert (1995). 7 experimentos que pueden cambiar el mundo. Paidós. Barcelona.

6.      Zohar, Danah (1997). El yo cuántico. Edivisión. México.

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Universidad de Occidente

                                                                                    Por: Jesús Saiz y Perla Zamudio a quien deseamos el mayor de los éxitos en su nueva etapa profesional.

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