"CAMPOS
MÓRFICOS Y LA PSICOLOGÍA" Artículo Publicado por la U.
de Occidente, Dic./1999 Tras
un largo período de reflexión y experimentación, Sheldrake propuso la
hipótesis de la "Causación Formativa", la cual hacía énfasis
en que la memoria es inherente a la naturaleza. Así, comenzó a edificar
un sistema teórico que, bajo la convicción de que existen influencias no
visibles sobre los seres que poblamos el planeta, desemboca en una serie
de conceptos como el de "Campos Mórficos" o "Resonancia Mórfica". De
esta manera el autor nos sugiere que existe en la naturaleza una tendencia
(inteligente) a archivar la serie de acontecimientos que suceden y así
influir en las sucesiones futuras. Obviamente esta postura suscita muchas
interrogantes. Una de ellas sería, por ejemplo: ¿Cómo puede haber una
transmisión de influencias del pasado al presente, qué además burle las
concepciones Newtonianas de tiempo y espacio?. Ante preguntas como estas
el autor tuvo que proporcionar un nuevo concepto, "la Resonancia Mórfica",
la cual definió como un proceso en el que el pasado se hacía presente en
los Campos Mórficos. Para clarificar un poco más el concepto se puede
decir que la "Resonancia Mórfica" es la propagación de la
información que se encuentra en los Campos de la naturaleza ya citados.
Así, se conoce que el hábito o repetición es fundamental para que este
proceso ocurra. Al afirmar que los Campos Mórficos poseen memoria también
se hace énfasis en que esta
es acumulativa, entonces, cuando dicha repetición ha tenido lugar a escala astronómica a través de miles de millones de años,
como en el caso de muchos átomos, moléculas y cristales, la naturaleza
de tales objetos es tan habitual que resulta inmutable, o aparentemente
eterna. En resumidas cuentas, la repetición de un evento hace que se
forme un Campo Mórfico que es determinante para futuras apariciones del
evento. Esta
idea permite ver el funcionamiento de la memoria individual, la herencia
de los instintos, las capacidades de conducta como aspectos diferentes de
un mismo fenómeno. Todos dependen de resonancia mórfica, pero el
funcionamiento de la memoria individual es más específico que la
herencia de instintos y conductas. La memoria, las capacidades
individuales de aprendizaje operan contra el fondo de una memoria
colectiva heredada por la resonancia mórfica de los miembros anteriores
de la especie. En el reino humano, un concepto de este tipo ya aparece en
la teoría junguiana del inconsciente colectivo como memoria colectiva
heredada. La hipótesis de la resonancia mórfica permite considerar el
inconsciente colectivo no sólo como un fenómeno humano sino como un
aspecto de un proceso más general, en virtud del cual los hábitos se
heredan en todo el mundo natural (Sheldrake, 1994:129).
BIBLIOGRAFIA 1.
Jung, Carl Gustav (1992). Formaciones de lo inconsciente.
Paidós. Barcelona. 2.
Jung, Carl Gustav (1998). Lo inconsciente. Losada. México. 3.
Sheldrake, Rupert (1990). La presencia del pasado. Kairós.
Barcelona. 4.
Sheldrake, Rupert (1994). El reconocimiento de la naturaleza.
Paidós. Barcelona. 5.
Sheldrake, Rupert (1995). 7 experimentos que pueden cambiar el
mundo. Paidós. Barcelona. 6.
Zohar, Danah (1997). El yo cuántico. Edivisión. México.
Por: Jesús Saiz
y Perla Zamudio

Para este segundo número de la revista Spiral hemos
preparado algo muy interesante, esperemos que les guste. Primeramente,
queremos profundizar y aclarar algunos aspectos de los Campos Mórficos
que no fueron señalados en la publicación anterior , así como
establecer sus fundamentos de una manera más amplia para que el lector
interesado pueda profundizar en estos conocimientos. Después, les
comentaremos un experimento que llevamos a cabo en el Laboratorio de
Psicología Experimental de la Universidad de Occidente, Campus
Mazatlán,
donde obtuvimos unos resultados bastante controvertidos. De paso,
aprovechamos este medio para agradecer a todas las personas que
participaron en el mismo, tanto estudiantes que se sometieron al
ejercicio, como profesores que nos apoyaron incondicionalmente. En
especial al Doc. Leobardo Acosta
quien supervisó todo el proceso de investigación.
Los
Campos Mórficos podemos entenderlos como estructuras inmateriales, por lo
tanto no perceptibles empíricamente, que se encuentran en la naturaleza y
representan un soporte para que la información fluya entre y por los
organismos.

El
investigador que propuso este concepto
se llama Rupert Sheldrake, sin embargo, hoy en día, ya existen muchas
aproximaciones científicas que hablan sobre "Campos" de
influencia en la naturaleza (la Teoría Sistémica podría ser un
ejemplo).
El
concepto surgió cuando Sheldrake investigaba sobre como se forman los
organismos; es decir, de que manera un pino se estructura como tal aquí,
en China o cualquier otro punto del planeta (claro, con las variables
ambientales que puedan suceder), o el mineral del Oro posee la invariable
composición química que lo hace característico, etc. De esta manera,
este científico empezaba
a cuestionar
la hipótesis
de Darwin
de la
"Selección Natural" y se preguntaba porque de tantas
combinaciones posibles los organismos siempre recurrían a una en común.
Rupert
Sheldrake define así los Campos Mórficos:
Los
campos mórficos, como los campos conocidos de la física, son regiones
materiales de influencia que actúan a través del tiempo y del espacio.
Se localizan tanto en los sistemas que organizan como a su alrededor
(…). Son patrones organizados de influencia potenciales, y pueden volver
a aparecer físicamente en otro tiempo y lugar, en el momento y lugar en
que las condiciones físicas sean adecuadas (…) contienen una especie de
memoria acumulativa y tienden a ser cada vez más habituales (Sheldrake,
1990: 16).
A
estas alturas tal vez alguien haya escuchado también el concepto de Campo
Morfogenético y se esté preguntando si no es lo mismo que Campo Mórfico.
Pues bien, la diferencia es que el concepto de Campo Morfogenético fue expuesto en los años 20 por un grupo de biólogos,
también para explicar los patrones de crecimiento y formación de los
organismos, pero con la limitante de que se pensaba que al morir el
organismo este campo desvanecía.
Por lo tanto, la innovación provino cuando R. Sheldrake sostuvo sus
Campos Mórficos que de alguna forma incluían a los primeros pero que se
mantenían en la naturaleza evolucionando o modificándose con la misma.

Después
de todo este rollo, tal vez el lector se pregunte, y ¿qué tiene esto que
ver con la Psicología?. A simple vista se podrían confundir los lazos
existentes entre estas teorías biológicas y las concepciones psicológicas.
Sin embargo, agudizando en detalle nuestra visión, nos percataremos que
las repercusiones para la psicología de teorías como la de los Campos Mórficos
es asombrosa.
Realmente
un análisis sobre ese punto nos llevaría más espacio que el que los
editores de la revista nos permiten utilizar, así que trataremos de ser
breves y concentrarnos en uno de los múltiples puntos. Por otro lado sería
de suma satisfacción para nosotros si el lector, dentro de sus
reflexiones, haya otros senderos que relacionen la teoría de Sheldrake
con la práctica psicológica. La idea de los Campos Mórficos permite
rescatar todas aquellas concepciones holísticas de la Psicología que
pretendían que el ser humano además de ser un ente individual pertenece
a una colectividad que debe aceptar y conocer. En palabras de R. Sheldrake
se leería así:
Seguramente
el lector ya se está percatando de que esta teoría tiene una repercusión
directa sobre la terapia psicológica, en especial la terapia junguiana y
aquellas otras que toman en cuenta la influencia de antepasados y otros agentes en la psique individual. No obstante,
nosotros no iremos tan lejos, nos va a bastar (por el momento) saber que
cuando un suceso es repetido un gran número de veces se formará en la
naturaleza un patrón que posteriormente tenderá a repetirse o a
modificar eventos futuros parecidos. Obviamente no debemos perder de vista
el hecho de que "la mente individual" posee sus propias
determinaciones (deseos, creencias, valores, etc.) que harán que no
siempre se lleve a último término un patrón preestablecido en los
campos mórficos. No obstante, y considerando este riesgo, realizamos en
el laboratorio de psicología experimental la siguiente práctica, la cual
fue destinada a recoger información sobre la formación de campos mórficos
por la repetición de un ejercicio y la participación de los mismos
campos en la conciencia de un sujeto (experimental).
El experimento fue el siguiente: se escondió la
figura de una vaca de cerámica en el segundo cajón del lado izquierdo
del escritorio del laboratorio de psicología experimental de la
universidad. Se les pidió a diferentes personas que entraran una por una
y buscarán el objeto mencionado. Se cronometró el tiempo que tardaron en
encontrarlo desde el momento que terminan las instrucciones hasta que lo
hallaron. La muestra constó de 100 alumnos. Después, comparando las
mediciones entre los primeros y últimos nos dimos cuenta que los últimos
tardaban menos que los primeros. Lo que nos sugirió que en el laboratorio
se formó un patrón que facilitó el hallazgo de la figura.
La
aportación principal que surge de este sencillo experimento para la
psicología es que el hábito es un factor que muchas veces determina
la adquisición del conocimiento, así como de nuevas habilidades.
Además, hace suponer que las generaciones venideras tendrían ventajas
sobre las antiguas ya que existe en la naturaleza un conjunto de patrones
o información en los campos mórficos que les facilitaría la adquisición
de éstas. No obstante, el total de variables que afecta a la percepción
de los contenidos de los campos mórficos es demasiado extensa como para
considerar que el aprendizaje este siempre determinado por éstos. Por
variables nos referimos a: actitudes, intereses, expectativas, valores,
aptitudes, y demás características de personalidad. Bueno, por esta
ocasión es todo lo que les podemos aportar. Nos vemos para la próxima.
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