"DICHOS"
"¡CÓGELA, EPI, QUE ESTÁ COMO UN TRAPO!"

Sería
imperdonable dejar sin registrar un dicho tan popular y, a la vez, tan peculiar
de Terradillos de Esgueva, como éste; me lo recuerda Tebaes/Esteban en una de
sus frecuentes comunicaciones en el libro de visitas, que agradezco, y que
termina diciendo: "...y cuando mi tío Epi fue a coger la liebre, saltó y corría
que se las pelaba".
Mi tardío recuerdo se debe, quizás, a mi escasa relación con el mundo de la
liebre. Bueno, recuerdo, una vez... una noche de marzo... una liebre... con la
que sufrí un encontronazo inevitable en carretera que glosé en unos versos que
acababan:
¡Maldita
liebre de marzo,
que se me va a indigestar;
pues me la voy a comer...
y no la quise matar!
Aparte
de esta ocasión, el mundo de la liebre me cae tan lejano, que, para no dejar la
hoja sin ilustración, he tenido que acudir a mi preciado libro de Pawlak sobre
Durero. (Verlagsgesellschaft mbH.). No le sucedía esto al protagonista de la
historia. Cazador de ventaja, le había avisado el tal Epi, que, como buen
profesional del pastoreo, conocía cada recoveco del campo y lo que en él
sucedía, del lugar donde una liebre encamaba. Allá que fueron los dos a tiro
hecho. ¡Y la hallaron encamada! Con todo el tiempo del mundo, se echa la
escopeta a la cara y suena el disparo. La liebre sigue inmóvil. Y el cazador
acuña la frase: "Cögela, Epi, que está como un trapo". Pero debía
tratarse de una liebre sorda y los perdigones ni la habían rozado. Pues, cuando
el tal Epi fue a echarle mano a la liebre "saltó y corría que se las
pelaba".
Los dos quedaron sorprendidos y, burlado, el cazador. Y, como de esas burlas,
casi siempre, se suele sacar mucho partido, los del pueblo repiten, desde
entonces, cuando se ha ganado una baza inesperada, sea en el juego de las
cartas, donde es habitual la frase, sea en cualquier otra ocasión de la vida
cotidiana: "Cógela, Epi, que está como un trapo, dijo Charrines"
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