TERRADILLOS DE ESGUEVA.  IGLESIA DE SAN ANDRÉS.  SIGLO XII

Podemos visitar en Terradillos una de las iglesias más típicas del románico del Esgueva, aunque, como casi todas ellas, y como suele pasar con la mayoría de  los edificios vivos, haya sufrido transformaciones a lo largo de las distintas épocas. Se conserva la portada original que, aunque no tan vistosa, encontramos también en las iglesias de Pinillos y Cabañes. Por el contrario, el ábside, que, en algunas iglesias del valle como la de Oquillas, Bahabón y Pinillos de Esgueva, se mantiene casi intacto, lo encontramos aquí sobrealzado, presentando, frente al juego de volúmenes de la iglesia de Pinillos, una línea de cubierta plana hasta la torre. La evolución a través de los tiempos se puede apreciar con más detalle en su interior. Tras el ábside, de cuarto de círculo, vemos una bóveda de medio cañón, sostenida por arcos fajones, apoyados en columnas simples.

En los dos tramos siguientes la bóveda será de crucería, sobre arcos apuntados y apoyados en columnas triples. Las distintas épocas van dejando su huella y estilo que podemos recorrer  paso a paso, siglo a siglo,  a través de las imágenes que encierra. La talla más antigua, Santa Marina, pertenece al final del siglo XII. Avanzamos al XIII con Santa Marinilla. La imagen de San Juan Bautista pertenece ya al XIV. El retablo de San Gregorio nos permite contemplar una obra del XV. De siglo XVI podemos ver tres obras: el retablo de San Pedro, la "Virgen del Rosario" y una talla del patrono del pueblo San Andrés "el pequeño", pues "el grande", que se halla en el retablo mayor, pertenece al XVII, lo mismo que la patrona "Nuestra Señora de las Angustias".

Y no podemos poner punto final sin destacar como algo peculiar en esta iglesia la existencia de una construcción, habitual, por otra parte, en monasterios y conventos; pero poco común en las parroquias, la cilla, local  adosado junto a la torre, que nos recuerda el dato histórico de la recaudación de diezmos y primicias. También nos permite recordar otros datos de tipo político y de historia más reciente, como la desamortización, por la que este edificio pasaría a manos de particulares quienes, durante largos años, lo utilizarían como lagar en un pueblo donde el vino y el pan no eran exclusivos de la mesa del Señor; molinos y lagares eran parte natural de su paisaje. Hoy, restituido, restaurado, sigue cumpliendo su función original de cilla o almacén aunque ya no haya diezmos ni primicias. 

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