TERRADILLOS  DE  ESGUEVA.  SAN  GREGORIO.  SIGLO  XV.

 

LA VIRGEN DE LA  BUENA LECHE Y SAN GREGORIO DE OSTIA.

Las tallas que representan a  María como Madre de Dios, theotokos, van evolucionando a través de los siglos, como veíamos ya en la última página; y uno de los elementos más significativos para marcar la evolución a través del gótico, a partir de aquel "majestuoso" modelo románico de Kiriotisa , sería la relación de la madre con el niño. El niño abandona su posición central, hierática, frontal e independiente y se irá moviendo hacia uno de los lados. Movimiento que no significa que la madre deje de lado al hijo; al contrario, sólo así madre e hijo podrán mirarse a la cara, sonreírse, mater amabilis, e iniciar una verdadera relación madre-hijo. Quizás la relación más humana, natural e íntima entre madre e hijo sea la de madre nutricia que aparece en este retablo; el hecho de que la Virgen amamantase al Niño debió de gozar, en estos siglos, de mucha devoción en el ámbito popular como lo demuestra el  trasiego de reliquias de lacte de Sancte Marie, tal como reza uno de los pequeños carteles encontrados en la imagen relicario, ya citada, de la Virgen de la Majestad de Astorga. Pero ni con tanta devoción,  encontró sitio este título en las letanías que se rezan en honor de la Virgen. En los libros de arte aparece la denominación de galaktotrofusa para estas imágenes. Mas  en el acervo popular permaneció a lo largo de los siglos la hermosa, y sin duda ingenua, advocación de Virgen de la Buena Leche que dará título a obras tan dispares como pueden ser una imagen sedente del siglo XV, venerada en la iglesia mozárabe de Santa María de Lebeña, un cuadro del Greco que se conserva en Madrid o el medallón de Salzillo que podemos encontrar en Murcia.

La tabla de Terradillos, a medio camino entre pintura de muro y luminosa vidriera, pertenece al retablo gótico de San Gregorio de Ostia, conocida ciudad-puerto romana adonde nos dirigíamos magnis itineribus con Cesar y sus legiones en nuestros primeros escarceos latinos. ¿Qué hace un obispo de Ostia en Terradillos? Cuidar de sus campos desde el siglo XV, se podría responder sucintamente; pues aunque no fuera agricultor como San Isidro, a quien precede en un siglo, parece ser que hizo mucho por el campo allá en el siglo XI. Monje benedictino y abad del convento de San Cosme y San Damián en Roma, fue nombrado obispo de Ostia por el papa Juan XVIII; hombre de letras, fue también bibliotecario apostólico y, con Benedicto IX, llegó a cardenal. Este mismo papa le enviaría en misión de legado apostólico a Navarra. Pero, ya en España, las circunstancias le condujeron a una tarea menos intelectual y cortesana. Se dice que una serie de plagas asolaba los campos de Navarra y la Rioja. San Gregorio recorrió sus pueblos donde les instaba a penitencia y organizaba rogativas. Pero, al parecer, llegó más lejos en su labor, ya que la tarea le duró cinco años; fue ayudado por su discípulo Santo Domingo de la Calzada, de quien es bien conocida su relación con la ingeniería de caminos y montes, y, en definitiva, consiguió sanear la región. Milagro, quizás, pero no sin trabajo; o, como dicen en Terradillos: "Hay que pedir que llueva; pero también hay que hacer  arroyo". Su trabajo, dicen, le llevó a la muerte. Hoy sus restos reposan en la basílica que lleva su nombre, levantada en el monte Piñalba, sobre lo que fue la ermita de San Salvador, en el pequeño pueblo navarro de Sorlada, del Valle de la Berrueza, por lo que también recibe el nombre de San Gregorio de la Berrueza. Aunque sólo una parte de sus restos goza realmente de descanso en una arqueta; ya que su cabeza, revestida ahora con  preciado relicario de plata, sigue hoy, como entonces, visitando  pueblo a pueblo de Navarra,  bendiciendo sus campos  para librarlos, como entonces, de sus plagas.
Y esto mismo procura para Terradillos de Esgueva este Isidro ilustrado, un obispo de Ostia, bendiciendo cada nueve de mayo sus campos.

Vigila tranquilo desde su retablo. A bendecir los campos, el nueve de Mayo, se saca en procesión a la Virgen de las Angustias, patrona del pueblo. Algo parecido, es suponer, a lo que él recomendaba hacer en vida. Y el nueve de mayo, tras la procesión,"si no llueve, al menos cambia el viento".

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