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Una bonita
aldea inglesa, en las afueras el castillo feudal del
duque de Jetkinsson. Marta confiesa a Ana (ambas
doncellas del castillo) que no tiene ningún admirador, a
excepción de sir Edmund, el hijo del Duque, quién tiene
apalabrada su inminente boda con su prima Ketty. Edmund
jura amor eterno a Marta, y aunque ella le dice que es imposible, la
magia supernatural de la noche es
manifiesta y cae en sus amantes brazos. Edmund triunfante
canta una Romanza apasionada.
Al enterarse el duque, jura
exiliar a su hijo lejos del Estado para siempre. Ketty se
comparece de la muchacha y promete abogar ante el Duque
en su favor, Marta besa las manos de su rival con
gratitud. El Duque, convencido por las palabras de Ana y
de Ketty, concede el perdón a su hijo Edmund, y Marta
con su inmenso cariño e infinita dulzura ablanda el
corazón del viejo aristócrata, obteniendo su permiso
para casarse con Edmund. |