El
Libro de Tomás o los dichos secretos del Salvador.
|
2 El
Salvador dijo: «Hermano Tomás, mientras todavía te quede tiempo en el mundo,
escúchame y te explicaré aquello sobre lo que has estado reflexionando en tu
cerebro. 3 «Como se
dice que eres mi gemelo y mi amigo verdadero, examínate a ti mismo y comprende 4 Dado que
te llaman hermano mío, no deberías ser ignorante sobre ti mismo. Sé que
comprendes algunas cosas, pues ya comprendes que yo soy el conocimiento de la
verdad. |
5 Mientras
estás caminando conmigo, aunque ignoras otras cosas, ya has obtenido
conocimiento, y serás descrito como uno que se conoce a sí mismo.
6 Pues
quien no se conozca a sí mismo no sabe nada, más quien se conozca a sí mismo
ya ha adquirido conocimiento acerca de la profundidad del universo.
7 Así, Tomás,
hermano mío, tú has visto lo que se oculta a las personas, aquello con lo que
tropiezan en su ignorancia».
Capítulo
2:1 Tomás le dijo al Señor: «Por eso te ruego que me digas lo que pregunto
antes de tu ascensión.
2 Cuando te
oiga decir sobre las cosas que están escondidas, entonces, podré hablar de
ellas. Pues para mí está claro que la verdad es difícil de lograr ante la
gente».
3 El
Salvador contestó y dijo: «Si lo que puede verse te resulta oscuro, ¿cómo
puedes comprender lo que no puede verse?
4 Si los
hechos de la verdad que son visibles para el mundo te resultan difíciles de
cumplir, entonces, ¿cómo cumplirás cosas que son invisibles, cosas
relacionadas con las exaltadas grandeza y plenitud?
5 ¿Cómo
se os puede llamar trabajadores? Porque todavía sois estudiantes, y aún no habéis
alcanzado la grandeza de la perfección».
6 Tomás
contestó y dijo al Salvador: «Háblanos de estas cosas que dices que no pueden
verse sino que están escondidas de nosotros».
7 El
Salvador dijo: «Todos los cuerpos de humanos y animales son irracionales desde
el nacimiento. A decir verdad, esto es claro por la forma en que una criatura...
8 Los seres
que vienen de arriba, sin embargo, no viven como las criaturas que vosotros podéis
ver.
9 Sino que
derivan su vida de su propia raíz, y su cosecha proporciona nutrición para
ellos.
10 «Estos
cuerpos que podéis ver, por otro lado, se alimentan de criaturas como ellos, y
por esta razón están sujetos a cambios.
11 Todo lo
que está sujeto a cambios perecerá y se perderá, y no tiene más esperanza de
vida, porque este cuerpo es un cuerpo animal.
12 Del
mismo modo que los cuerpos animales perecen, también perecerán estas figuras.
¿Acaso no son fruto de la copulación, igual que los cuerpos animales?
13 Si esta
clase de cuerpo es también fruto de la copulación, ¿cómo puede dar a luz
algo distinto de los animales?
14 «Por
esta razón, pues, sois niños hasta que alcanzáis la perfección».
Capítulo
3:1 Tomás contestó: «Por eso te digo, Señor, que las gentes que hablan de lo
que es invisible y difícil de explicar son como arqueros que disparan flechas
contra un blanco durante la noche.
2 Por
supuesto, disparan flechas como cualquier otro arquero, toda vez que disparan
contra un blanco, mas en este caso el blanco no se puede ver.
3 Cuando
sale la luz, sin embargo, y
destierra las tinieblas, entonces lo que cada persona haya hecho se hará
manifiesto.
4 «Tú
eres nuestra luz, y tú traes iluminación, Señor».
5 Jesús
dijo: «La luz mora en la luz».
6 Tomás
dijo: «Señor, ¿por qué esta luz visible que brilla sobre la gente se alza y
se pone?».
7 El
Salvador dijo: «Bienaventurado Tomás, esta luz visible brilla sobre ti no para
mantenerte aquí, sino para hacer que te vayas.
8 Cuando
todos los elegidos dejen a un lado su naturaleza animal, esta luz se retirará
al reino de su ser, y su ser le dará la bienvenida debido a su excelente
servicio».
9 Entonces
el Salvador continuó y dijo: «¡Oh, amor inescrutable de la luz!
10 Oh
amarga figura que arde dentro de los cuerpos humanos, en la médula de los
huesos, que arde dentro de ellos noche y día, bramando dentro de las
extremidades humanas,
11
embriagando las mentes y trastornando las almas, incitando a hombres y mujeres día
y noche, incitándolos secreta y visiblemente.
12 Pues los
hombres son incitados, y ellos incitan a las mujeres y las mujeres incitan a los
hombres.
13 «Por
tanto se dice: “Todo el que busca la verdad de la verdadera sabiduría formará
alas para irse volando y escapar de la pasión que inflama los espíritus
humanos”. El buscador formará alas con el fin de escapar de todos los espíritus
que pueden verse».
Capítulo
4:1 Tomás contestó y dijo: «Señor, esto es lo que estoy preguntando, porque
sé que tú puedes ayudarnos, como tú dices».
2 El
Salvador contestó a su vez y dijo: «Por eso debemos hablar contigo, pues esto
es instrucción para aquellos que son perfectos. Si queréis ser perfectos,
guardaréis estas enseñanzas.
3 Si no,
merecéis que os llamen ignorantes. Pues una persona sabia no puede unirse a un
necio. La persona sabia es perfecta en toda la sabiduría, mas para el necio, el
bien y el mal son una misma cosa.
4 Pues la
persona sabia será nutrida por la verdad, y será como un árbol que crece
junto a un río.
5 «Algunas
personas tienen alas pero corren detrás de lo que pueden ver, lo que está
lejos de la verdad.
6 Porque el
fuego que las conduce dará ilusión de verdad, y brillará sobre ellas con
verdad transitoria.
7 Las hará
prisioneras de los deleites de las tinieblas, y las capturará en placeres aromáticos.
8 Las cegará
con pasión inextinguible, inflamará sus almas, y será como una estaca clavada
en sus corazones y que jamás podrá sacarse.
9 O como un
bocado en la boca, las dirige como desea.
10 «Este
fuego ha atado a estas personas con sus cadenas, y atado todas sus extremidades
con el amargo lazo del deseo de cosas visibles, las cuales cambian y decaen, y
fluctúan a su impulso.
11
Semejantes personas son siempre arrastradas hacia abajo. Cuando se les da
muerte, se unen a todos los animales inmundos».
12 Tomás
contestó y dijo: «Esto está claro y ha sido dicho...».
13 El
Salvador contestó y dijo: «Bienaventurada la persona sabia que busca la
verdad. Cuando uno la encuentra, descansa en ella para siempre, y no teme a
aquellos que quieren perturbarle».
14 Tomás
contestó y dijo: «¿Es bueno para nosotros, Señor, encontrar descanso entre
nuestra propia gente?».
15 El
Salvador dijo: «Sí, es una ayuda. Es bueno para vosotros, toda vez que lo que
es visible en la existencia humana pasará.
16 Porque
el cuerpo carnal de las personas pasará, y cuando se desintegre, encontrará su
lugar en lo que es visible y puede verse.
17 «Entonces
el fuego que esas personas ven las hará sufrir, debido a su amor por la fe que
otrora tuvieron. Serán devueltas al reino visible.
18 Además,
esas personas que pueden ver en el reino visible serán consumidas, sin ese
primer amor, en su preocupación por la vida y el bramar del fuego.
19 «Apenas
queda tiempo antes de que pase lo que podéis ver. Entonces fantasmas informes
vendrán y vivirán en las tumbas entre los cadáveres, trayendo para siempre
dolor y destrucción al alma».
Capítulo
5:1 Tomás contestó y dijo: «¿Qué podemos decir ante estas cosas? ¿Qué
diremos a las personas que son ciegas? ¿Qué instrucción daremos a estos
miserables mortales?
2 Ellos
dicen: “Hemos venido a hacer el bien, no a maldecir”, pero añaden: “Si no
hubiéramos nacido en la carne, no habríamos sabido del pecado”».
3 El
Salvador dijo: «Eso es verdad: no los consideréis como seres humanos, sino
consideradlos como animales.
4 Pues del
mismo modo que los animales se devoran unos a otros, también estas personas se
devoran unas a otras.
5 «Además,
el reino les es arrebatado, toda vez que aman los deleites del fuego, son
esclavos de la muerte, y se deleitan en la inmundicia.
6 Cumplen
la lujuria de sus padres. Estas personas serán arrojadas al infierno, y serán
comidas como merecen sus naturalezas amargas, malvadas.
7 Serán
azotadas para conducirlas hacia lo desconocido, y dejarán los miembros de sus
cuerpos atrás, no con valor, sino con desesperanza.
8 «Más
estas personas, siendo necias y locas, son felices en las angustias de esta
vida.
9 Algunos
de los que acuden corriendo a esta locura no se dan cuenta de que son necios,
sino que creen que son sabios. Se ven atraídos a la belleza del cuerpo, como si
no fuera a perecer.
10 Sus
mentes se vuelven hacia ellas mismas, sus pensamientos se ocupan de sus propios
intereses, mas el fuego las consumirá».
11 Tomás
contestó y dijo: «Señor, ¿qué harán las personas que sean arrojadas de
esta manera? Temo por ellas, pues muchas fuerzas se les oponen».
12 El
Salvador contestó y dijo: «¿Acaso tú no tienes también una vida visible?».
13 Judas
llamado Tomás dijo: «Señor, tú deberías hablar y yo debería escuchar».
14 El
Salvador contestó: «Escucha lo que te diré y cree en la verdad.
15 Lo que
siembre y lo que es sembrado pasarán en el fuego, en el fuego y el agua, y serán
escondidos en tumbas tenebrosas.
16 Después
de mucho tiempo el fruto de los árboles perversos aparecerá y será castigado
y muerto en bocas animales y humanas, a instigación de la lluvia, el viento, el
aire y la luz que brilla arriba».
Capítulo
6:1 Tomás contestó: «Nos has convencido, Señor.
2 Hemos
llegado a esta comprensión y ahora está claro: esto es como es y tu palabra es
suficiente para nosotros. Mas estos dichos que pronuncias son risibles y ridículos
para el mundo, pues son mal interpretados.
3 ¿Cómo
podemos salir y predicarlos, toda vez que el mundo no nos respeta?».
4 El
Salvador contestó y dijo: «En verdad os digo: quien escuche lo que tengáis
que decir y se aleje, o se burle, o sonría afectadamente ante estas cosas será
entregado al gobernante que está en lo alto, que gobierna como rey sobre todas
las potencias.
5 El
gobernante obligará a estas personas a volver atrás y las arrojará al
infierno, donde serán encerradas en un lugar estrecho y oscuro.
6 No podrán
volverse ni moverse debido a la gran profundidad de Tártaro y a la acerba carga
del infierno, que las mantiene sujetadas.
7 Estarán
aprisionadas allí y jamás escaparán, pues su locura no será perdonada.
8 Los
gobernantes que las persiguen las entregarán al ángel Tartarouchos.
Tartarouchos cogerá látigos de fuego y las perseguirá con látigos de fuego
que despedirán chispas contra los rostros de los que son perseguidos.
9 Si corren
hacia el oeste, encuentran fuego. Si se vuelven hacia el sur, también allí lo
encuentran. Si se vuelven hacia el norte, el fuego en erupción vuelve a
amenazarlas.
10 No
pueden encontrar el camino hacia el este tampoco, para correr hacia allí y
ponerse a salvo.
11 Porque
mientras todavía estaban encarnadas no hallaron el camino que necesitarían
seguir en el día del juicio».
Capítulo
7:1 Entonces el Salvador continuó y dijo: «¡Ay de vosotros, gente sin Dios,
que no tenéis esperanza, que os aferráis a lo que nunca ocurrirá!
2 ¡Ay de
vosotros, que tenéis esperanza en la carne, y en la prisión que perecerá!
3 ¿Cuánto
tiempo dormiréis? ¿O creéis que lo que juzgáis imperecedero no perecerá?
4 ¿Basáis
vuestra esperanza en el mundo, y vuestro dios en esta vida. ¡Estáis
destruyendo vuestras almas!
5 ¡Ay de
vosotros con el fuego rugiendo dentro de vosotros, pues es inextinguible!
6 ¡Ay de
vosotros, porque en vuestras mentes giran ruedas!
7 ¡Ay de
vosotros, porque por dentro sois un fuego que arde lentamente!
8 ¡El
fuego devorará vuestra carne visiblemente, y rasgará vuestras almas
secretamente, y preparará a cada uno para los demás!
9 ¡Ay de
vosotros prisioneros, pues estáis atados en cuevas!
10 ¡Os reís!
¡Expresáis vuestro deleite con risa necia!
11 ¡No os
dais cuenta de que seréis destruidos, no os dais cuenta de vuestra situación,
no comprendéis que vivís en tinieblas y muerte!
12 ¡Pero
estáis borrachos de fuego y llenos de amargura.
13 Vuestras
mentes están trastornadas por el fuego que arde lentamente dentro de vosotros,
y os deleitáis con el envenenamiento y los golpes por vuestros enemigos!
14 ¡Las
tinieblas se han alzado sobre vosotros como luz, pues habéis cambiado vuestra
libertad por la esclavitud.
15 Habéis
oscurecido vuestras mentes, habéis entregado vuestros pensamientos a la
necedad, y habéis asfixiado vuestros pensamientos con el humo del fuego de
vuestro interior!
16 ¡Vuestra
luz ha sido escondida dentro de una nube oscura, os habéis encariñado con la
ropa inmunda que vestís, y os habéis aferrado a una esperanza que no es
esperanza!
17 ¿A quién
creéis? ¿Acaso no sabéis que sois todos...? ¡Bautizasteis vuestras almas con
el agua de las tinieblas! ¡Os precipitasteis a todo lo que deseabais!
19 ¡Ay de
vosotros los que vivís en el error!
20 No veis
que la luz del sol, que juzga al universo y desprecia al universo, lo rodeará
todo y convertirá en esclavos a sus enemigos.
21 Tampoco
os dais cuenta de cómo la luna mira hacia abajo noche y día y ve vuestros
cuerpos sacrificados.
22 ¡Ay de
vosotros que amáis el coito y la inmunda asociación con las mujeres!
23 ¡Ay de
vosotros, porque los poderes de vuestros cuerpos os harán sufrir!
24 ¡Ay de
vosotros sobre los que actúa el demonio perverso!
25 ¡Ay de
vosotros que tentáis los miembros de vuestros cuerpos con fuego!
26 ¿Quién
esparcirá un fresco rocío sobre vosotros, para apagar todo el fuego y las
llamas en vuestro interior?
27 ¿Quién
hará que el sol brille sobre vosotros, para ahuyentar las tinieblas de vuestro
interior y apartar las tinieblas y el agua inmunda de la vista?
Capítulo
8:1 «El sol y la luna os darán un dulce aroma y al aire, al espíritu, a la
tierra y al agua.
2 «Porque
si el sol no brilla sobre estos cuerpos, se gastarán y morirán como cizaña o
hierba. Si el sol brilla sobre la cizaña se vuelve vigorosa y puede asfixiar
una vid.
3 Mas si
una vid se vuelve vigorosa, proyecta su sombra sobre la cizaña y el resto de
matorrales que crecen junto a ella, y se extiende y florece, la vid sola hereda
la tierra donde crece y domina donde quiera que proyecte su sombra.
4 Cuando
crece, pues, domina la tierra entera, produce abundantemente y hace al señor aún
más feliz.
5 Pues el
señor hubiera sufrido mucho a causa de esta cizaña antes de arrancarla
finalmente, mas la vid la eliminó y la asfixió sin ayuda.
6 Así que
la cizaña murió y se volvió como la tierra».
Capítulo
9:1 Luego Jesús continuó y dijo: «¡Ay de vosotros, pues no habéis aprendido
la lección..., que resucitan de la muerte!
2
Bienaventurados los que conocéis de antemano lo que puede atraparos, y que huís
de lo que os es extraño.
3
Bienaventurados los que sois burlados y despreciados a causa del amor que
vuestro Señor tiene en vosotros.
4
Bienaventurados los que lloráis y sois afligidos por los sin esperanza, porque
seréis liberados de todo lo que os ata.
5 «Vigilad
y rogad para que no nazcáis en la carne, sino para que podáis dejar las
amargas ataduras de esta vida.
6 Cuando
recéis, encontraréis reposo, pues habéis dejado atrás el dolor y las
injurias.
7 Cuando
dejéis los dolores y pasiones corporales, recibiréis descanso del Bueno, y
reinaréis con el Rey, vosotros unidos con el Rey y el Rey unido con vosotros,
ahora y para siempre y siempre. Amén».