El
Evangelio de Tomás
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Dicho
1 Dicho
2 Cuando
encuentre, sufrirá perturbación. Cuando
sufra perturbación, se asombrará, y reinará sobre todo.” |
Dicho
3
“Más
bien, el reino está dentro de vosotros y fuera de vosotros. Cuando os conozcáis
a vosotros mismos, entonces seréis conocidos, y comprenderéis que sois hijos
del Padre viviente. Pero si no os
conocéis a vosotros mismos, entonces vivís en la pobreza y encarnáis la
pobreza.”
Dicho
4
Dicho
5
Dicho
6
“¿Quieres
que ayunemos?
¿Cómo
debemos rezar?
¿Debemos
dar a la caridad?
¿Qué
comida podemos tomar?”
Jesús
dijo, “No mintáis ni hagáis lo que no os gusta, pues todo está claro para
el cielo. Porque no hay nada oculto que no vaya a ser revelado, ni nada cubierto
que no vaya a ser descubierto.”
Dicho
7
Maldito
el humano que se come el león, para que el león se haga humano.”
Dicho
8 Dijo, “Una persona es como un pescador sabio que lanzó una red al mar y la
sacó del mar llena de peces pequeños. Entre ellos el pescador sabio descubrió
un buen pez grande. Así que el pescador arrojó al mar a todos los peces pequeños,
y sin dudarlo se quedó con el pez grande. Quien tenga oídos para oír debería
escuchar.”
Dicho
9
Dicho
10 Jesús dijo, “He lanzado fuego al mundo y, mirad, lo mantengo hasta que
prenda.”
Dicho
11
“Los
muertos no están vivos, y los vivos no morirán.”
“Durante
los días en los que comisteis lo que está muerto, le disteis vida.”
Cuando
os iluminéis, ¿qué haréis?
El
día en que fuisteis uno, os volvisteis dos. Pero cuando lleguéis a ser dos, ¿qué
haréis?”
Dicho
12
Jesús
les dijo, “No importa donde residáis, tenéis que acudir a Santiago el Justo,
por quien el cielo y la tierra fueron hechos.”
Dicho
13
Simón
Pedro le dijo, “Eres como un ángel justo.”
Mateo
le dijo, “Eres como un filósofo sabio.”
Tomás
le dijo, “Maestro, mi boca es totalmente incapaz de decir a quién te
pareces.”
Jesús
dijo, “No soy vuestro maestro. Os habéis intoxicado porque habéis bebido de
la fuente burbujeante que yo he tendido.” Y tomó a Tomás y se retiró, y le
dijo tres cosas.
Cuando
Tomás volvió con sus amigos, le preguntaron, “¿Qué te ha dicho Jesús?”
Tomás
les dijo, “Si os contase tan solo
una de las cosas que me dijo, cogeríais rocas y me apedrearíais. Entonces un
fuego saldría de las rocas y os devoraría.
Dicho
14
“Si
ayunáis, traeréis el pecado sobre vosotros.
Si
rezáis, seréis condenados.
Si
dais dinero a la caridad, dañaréis vuestros espíritus.
“Cuando
vayáis a cualquier país y vaguéis de aquí para allá, y la gente os reciba,
comed lo que os sirvan y curad a sus enfermos. Pues lo que entre por vuestra
boca no os contaminará; Sino que lo que salga de vuestra boca os contaminará.”
Dicho
15
Tres
estarán contra dos
Y
dos contra tres,
El
padre contra su hijo
Y
el hijo contra su padre,
Y
se quedarán solos.”
Dicho
17
Dicho
18 Los discípulos dijeron a Jesús, “Háblanos sobre el final.”
Jesús
dijo, “Habéis ya descubierto el principio para que ahora podáis buscar el
final? Porque donde esté el principio, el final estará.
Bienaventurado
el que se mantiene firme en el principio: ese conocerá el final, y no probará
la muerte.”
Dicho
19
Dicho
20
El
les dijo, “Es como una semilla de mostaza, la más pequeña de todas las
semillas. Pero cuando cae sobre suelo preparado, crece y se hace una planta
grande y da refugio a los pájaros del cielo.”
Dicho
21
El
dijo, “Son como niños pequeños que viven en un campo que no es suyo. Cuando
vengan los dueños del campo, dirán, “Devolvednos el campo.” Los niños se
quitarán la ropa en presencia de los dueños y así les devolverán el
campo.”
“Por
esta razón digo: si el dueño de una casa sabe que viene un ladrón, el dueño
estará en guardia antes de que venga el ladrón, y no dejará que el ladrón
allane la morada de la propiedad y robe las posesiones.”
“En
lo que respecta a vosotros, entonces, guardaos del mundo. Ceñíos y preparaos
para la acción, para que los ladrones no encuentren ninguna forma de triunfar
sobre vosotros, pues el problema que esperáis vendrá.
“Que
haya entre vosotros una persona que entienda. Cuando la cosecha estuvo lista, un
segador vino de prisa con una hoz en la mano y la recogió. Quien tenga oídos
para oír debe escuchar.”
Dicho
22
Ellos
le dijeron, “¿Entonces nosotros entraremos en el reino como bebés?”
Jesús
les dijo.
Dicho
23
Dicho
24
El
les dijo, “Todo el que tenga oídos para oír, debería escuchar. Hay luz
dentro de una persona iluminada y brilla en todo el mundo. Si la luz no brilla,
está oscuro.”
Dicho
26
Dicho
27
Dicho
28
Dicho
29
Dicho
30
Dicho
31
Dicho
32
Dicho
33
Dicho
34
Dicho
35
Dicho
36
Dicho
37
Dicho
38
Dicho
39
Dicho
40
Dicho
41
Dicho
42
Dicho
43
“No
sabéis quién soy por lo que os digo. En vez de eso os habéis hecho como los
judíos: O aman el árbol pero odian su fruto, o aman el fruto pero odian el árbol”.
Dicho
44
Dicho
45
Dicho
46
Dicho
47
Dicho
48
Dicho
49
Dicho
50
Dicho
51
Dicho
52
Dicho
53
El
les dijo, “Si fuese útil, un padre produciría los hijos ya circuncidados de
su madre. En su lugar, la verdadera circuncisión espiritual es útil en todos
los aspectos.”
Dicho
54
Dicho
55
Dicho
56
Dicho
57
Dicho
58
Dicho
59
Dicho
60
El
dijo a sus discípulos, “¿Por qué lleva el cordero con él?”
Ellos
le dijeron, “Para poder matarlo y comérselo.”
El
les dijo, “No se lo comerá mientras esté vivo, sino solo después de que lo
maten y se haya convertido en una carcasa.”
Ellos
dijeron, “No puede ocurrir de otra manera.”
El
les dijo, “Así sucede también con vosotros: buscad un lugar de descanso para
vosotros, para que no os convirtáis en una carcasa y seáis comidos.”
Dicho
61
Jesús
dijo, “dos estarán descansando sobre un sofá:
Uno
vivirá,
Uno
morirá.”
Salomé
dijo, “¿Quién eres, señor? Te sentaste en mi sofá y comiste de mi mesa
como si fueses alguien.”
Jesús
le dijo,
“Yo
soy del Uno que está completo,
se
me otorgaron los bienes de mi Padre.”
Salomé
dijo. “Yo soy tu discípula.”
Jesús
dijo, “Por esto digo:
El
que esté íntegro será llenado de luz,
Pero
el que está fragmentado será llenado con oscuridad.”
Dicho
62
Jesús
dijo, “Yo revelo mis misterios a los que son dignos de mis misterios. No dejéis
que vuestra mano izquierda sepa lo que vuestra mano derecha está haciendo.”
Dicho
63
Jesús
dijo, “Había un granjero rico que tenía gran cantidad de dinero. El granjero
dijo, ‘Voy a invertir mi dinero para poder sembrar, cosechar, plantar y llenar
mis almacenes de productos. Entonces lo tendré todo.’ Estos eran los planes,
pero esa misma noche el granjero murió. Quien tenga oídos debería
escuchar.”
Dicho
64
Jesús
dijo, “Cierta persona iba a recibir invitados. Cuando la cena estuvo lista, el
anfitrión envió a un sirviente para invitar a los convidados.
“El
sirviente fue al primero y dijo, ‘Mi señor te invita.’
“El
invitado dijo, ‘Unos comerciantes me deben dinero, y van a venir a verme esta
noche. Debo ir a darles instrucciones. Por favor dispénsame de la cena.’
“El
sirviente fue a otro invitado y dijo, ‘Mi señor te invita.’
“El
invitado dijo, ‘He comprado una casa, y tengo que ausentarme por este día. No
tengo tiempo.’
“El
sirviente fue a otro invitado y dijo, ‘Mi señor te invita.’
“El
invitado dijo, ‘Se va a casar mi amigo, y tengo que preparar la cena, así que
no podré ir. Por favor, dispénsame de la cena.’
“El
sirviente fue aún a otro invitado y dijo, ‘Mi señor te invita’
“El
invitado dijo, ‘He comprado una granja, y voy a recoger el alquiler, así que
no podré ir. Por favor, discúlpame.’
“El
sirviente volvió y díjole al señor, ‘Los que ha invitado a cenar han pedido
ser disculpados.’
“El
señor le dijo al sirviente, ‘Sal a las calles y trae a quienquiera que
encuentres para tomar mi cena.’
“La
gente de negocios y los comerciantes no entrarán en el reino de mi Padre.
Dicho
65
El
dijo, “Había una buena persona que poseía un viñedo. El propietario lo
alquiló a unos labradores, para que los labradores lo trabajasen y el
propietario recogiese la ganancia. El propietario envió a un sirviente, para
que los labradores entregasen la ganancia del viñedo, pero, en lugar de eso,
agarraron, golpearon y casi mataron al sirviente. Así el sirviente volvió y se
lo contó al señor. El señor dijo, ‘Quizás el sirviente no les conocía.’
“El
propietario envió a otro sirviente, y los labradores le golpearon también.
“Entonces
el señor envió a su hijo y dijo, ‘Quizá muestren algo de respeto a mi
hijo.’ Pero, puesto que los labradores sabían que si hijo era el que iba a
heredar el viñedo, atraparon y mataron al hijo.
“Quien
tiene oídos debe escuchar.”
Dicho
66
Jesús
dijo, “Mostradme la piedra que rechazaron los constructores: esa es la piedra
angular.”
Dicho
67
Jesús
dijo,
“Quien
lo sepa todo pero carezca interiormente no tiene nada.”
Dicho
68
Jesús
dijo,
“Bienaventurados
seréis cuando os odien y persigan,
y
nadie descubrirá el lugar dónde os han perseguido.”
Dicho
69
Jesús
dijo,
“Bienaventurados
los que han sido perseguidos en sus corazones:
ellos
conocen verdaderamente al Padre.
“Bienaventurados
los que tienen hambre, porque el estómago de los hambrientos será llenado.”
Dicho
70
Jesús
dijo,
“Si
sacáis lo que está dentro de vosotros, lo que tenéis os salvará.
Si
no tenéis eso dentro de vosotros, lo que no tenéis dentro de vosotros os
destruirá.”
Dicho
71
Jesús
dijo, “Destruiré esta casa, y nadie podrá reconstruirla.”
Dicho
72
Una
persona le dijo, “Dile a mis familiares que dividan la propiedad de mi padre
conmigo.”
El
dijo, “Señor, ¿quién me hizo una persona que dividiese?”
Se
volvió a sus discípulos y les dijo, “Yo no soy una persona que divida, ¿verdad?
Dicho
73
Jesús
dijo, “La cosecha es grande pero los obreros son pocos, por tanto rogad al Señor
que envíe obreros a la cosecha.”
Alguien
dijo, “Señor, muchos están alrededor del pozo, pero nadie está en el
pozo.”
Jesús
dijo, “Muchos están al lado de la puerta, pero aquellos que estén solos
entrarán a la cámara nupcial.
Dicho
74
Jesús
dijo, “El reino del Padre es como un comerciante que tenía una provisión de
mercancía y luego encontró una perla. Entonces el comerciante fue listo: vendió
la mercancía y compró esa única perla para él.
“Así
es también para vosotros: buscad el tesoro
inagotable,
permanente,
donde
ninguna polilla viene a comérselo,
y
ningún gusano lo destruye.”
Dicho
75
Jesús
dijo,
“Yo
soy la luz que está sobre todas las cosas.
Yo
soy todo: todo salió de mí, y todo llegó a mí.
Partid
un trozo de madera, y allí estoy yo.
Tomad
una piedra, y allí me encontraréis.”
Dicho
76
Jesús
dijo, “¿Por qué habéis salido al campo? ¿Para ver cómo el viento sopla
sobre la hierba? ¿Y para ver a una persona con ropas costosas, como vuestros
gobernantes y aristócratas?
Ellos
visten con ropas costosas, pero no pueden entender la verdad.”
Dicho
77
Una
mujer de la multitud le dijo, “Bendito es el vientre que te tuvo y los pechos
que te alimentaron.”
El
le dijo,
Bienaventurados
los que han escuchado la palabra del Padre y verdaderamente la han guardado.
Porque
llegará la hora en que diréis, ‘Bendito es el vientre que no ha concebido y
los pechos que no han producido leche.’
Dicho
78
Jesús
dijo,
“Todo
el que ha venido a conocer el mundo ha descubierto el cuerpo,
y
todo el que ha descubierto el cuerpo se merece más que el mundo.”
Dicho
79
Jesús
dijo,
“Que
el que sea realmente rico reine,
y
que el que tenga poder renuncie a él.”
Dicho
80
Jesús
dijo,
“Quien
está cerca de mí esta cerca del fuego, y quien está lejos de mí está lejos
del reino.”
Dicho
81
Jesús
dijo, “Las imágenes son visibles a la gente, pero la luz interior está
oculta en la imagen de luz del Padre. El se revelará, pero su imagen está
oculta por su luz.”
Dicho
82
Jesús
dijo,
“Cuando
veis un retrato vuestro, os ponéis contentos.
Pero
cuando veáis las imágenes de vosotros que fueron hechas antes que vosotros, y
no mueren ni se hacen visibles, ¡cuánto seréis capaces de tolerar!”
Dicho
83
Jesús
dijo, “Adán salió de un gran poder y una gran riqueza, pero no era digno de
vosotros.
Pues
si hubiese sido digno, no habría probado la muerte.”
Dicho
84
Jesús
dijo, “Los zorros tienen guaridas y los pájaros tienen nidos, pero el Hijo
del Hombre no tiene donde reposar su cabeza y descansar.”
Dicho
85
Jesús
dijo,
“Despreciable
es el cuerpo que depende de otro cuerpo, y despreciable es el alma que depende
de ambos.”
Dicho
86
Jesús
dijo, “Los ángeles y los profetas vendrán a vosotros y os darán lo que es
vuestro. Vosotros en respuesta, dadles lo que tenéis, y decíos a vosotros
mismos, ‘¿Cuándo vendrán a tomar lo que es suyo?’
Dicho
87
Jesús
dijo, “¿Por qué laváis la parte de fuera de la copa? ¿No comprendéis que
quien hizo la parte de dentro también hizo la parte de fuera?”
Dicho
88
Jesús
dijo, “Venid a mí, pues mi carga es ligera y mi mandato es suave, y encontraréis
paz para vosotros.”
Dicho
89
Ellos
le dijeron, “Dinos quién eres para que podamos creer en ti.”
El
les dijo, “Estudiáis la superficie del cielo y de la tierra, pero no habéis
llegado a conocer al que está ante vosotros, y no sabéis como estudiar este
momento.”
Dicho
90
Jesús
dijo, “Buscad y encontraréis. En el pasado no contestaba todas vuestras
preguntas. Ahora estoy dispuesto a contestarlas, pero ya no preguntáis.
Dicho
91
“No
deis lo que es santo a los perros, porque pueden soltarlo en un montón de estiércol.
No
arrojéis perlas a los cerdos, porque pueden dejarlas sin valor.”
Dicho
92
Jesús
dijo,
“Quien
busque encontrará,
a
quien llame se le dejará entrar.”
Dicho
93
Jesús
dijo,
“Si
tenéis dinero, no lo prestéis con intereses. Mejor, dádselo a alguien que no
lo vaya a devolver.”
Dicho
94
Jesús
dijo, “El reino del Padre es como una mujer que tomó un poco de levadura, la
metió en una masa, e hizo grandes barras de pan. Quien tenga oídos debe
escuchar.”
Dicho
95
Jesús
dijo, “El reino del Padre es como una mujer que llevaba una jarra llena de
harina. Mientras caminaba por un camino lejos de casa, el asa de la jarra se
rompió y la harina se derramó tras ella por el camino. Ella no lo sabía: no
se había dado cuenta del problema. Cuando llegó a su casa, bajó la jarra y
descubrió que estaba vacía.
Dicho
96
Jesús
dijo, “El reino del Padre es como alguien que quiso dar muerte a una persona
fuerte. Sacó su espada en casa y dio una estocada en la pared, para averiguar
si su mano la atravesaría. Después mató a la persona fuerte.”
Dicho
97
Los
discípulos le dijeron, “Tus hermanos y tu madre están fuera.”
El
les dijo, “Aquellos que están aquí que hacen la voluntad de mi Padre son mis
hermanos y mi madre. Ellos entrarán en el reino de mi Padre.”
Dicho
98
Le
mostraron a Jesús una moneda de oro y le dijeron, “La gente del César exige
que paguemos los impuestos.”
El
les dijo,
“Dad
al César lo que es del César,
dadle
a Dios lo que es de Dios,
y
dadme a mí lo que es mío.
Dicho
99
“Quien
no odie a su padre y madre como yo no puede ser mi discípulo, y quien no ame a
su padre y madre como yo no puede ser mi discípulo.
Pues
mi madre...,1
Pero
mi verdadera madre me dio la vida.”
Dicho
100
Jesús
dijo, “Ay de los Fariseos, pues son como un perro que duerme en el comedero de
las vacas; ni come el perro ni deja comer a las vacas.”
Dicho
101
Jesús
dijo,
“Bienaventurada
la persona que sabe cuándo van a entrar los ladrones.
Puede
entonces la persona ponerse en movimiento, reunir los bienes, y prepararse para
la acción antes de que irrumpan los ladrones.”
Dicho
102
Ellos
le dijeron, “Ven, recemos hoy, y ayunemos.”
Jesús
dijo, “¿Qué pecado he cometido, o en qué he errado?
“Mejor,
cuando el novio salga de la cámara nupcial, que la gente ayune y rece.”
Dicho
103
Jesús
dijo, “Quien reconozca a su padre y madre será llamado el hijo de una ramera.”
Dicho
104
Jesús
dijo,
“Cuando
hagáis que los dos sean uno, os haréis hijos del hombre, y cuando digáis, ‘¡Montaña,
muévete!’ se moverá.”
Dicho
105
Jesús
dijo, “El reino es como un pastor que tenía cien ovejas. Una de ellas, la más
grande, se extravió. El pastor dejó las noventa y nueve y buscó a ésa hasta
que la encontró. Después de tener este problema, el pastor le dijo a la oveja,
‘Te amo más que a las noventa y nueve.’
Dicho
106
Jesús
dijo, “Todo el que beba de mi boca será como yo,
y
yo seré esa persona,
y
lo que está oculto le será revelado.”
Dicho
107
Jesús
dijo, “El reino es como una persona que tenía un tesoro oculto en un campo
pero no lo sabía. A su muerte el propietario dejó el campo a su hijo. El hijo
tampoco tenía conocimiento del tesoro, pero tomó posesión del campo y lo
vendió. El comprador estuvo arando y descubrió el tesoro, y comenzó a prestar
dinero con intereses a quien le pareció.”
Dicho
108
Jesús
dijo,
“Que
el que encuentre el mundo y se haga rico, renuncie al mundo.”
Dicho
109
Jesús
dijo, “Los cielos y la tierra serán enrollados ante vosotros, pero todo el
que viva del Viviente no conocerá la muerte ni el miedo.”
Dicho
110
Jesús
dijo, “Quien encuentre el yo se merece más que el mundo.”
Dicho
111
Jesús
dijo,
“¡Ay
de la carne que depende del alma!
¡Ay
del alma que depende de la carne!”
Dicho
112
Sus
discípulos le dijeron, “¿Cuándo vendrá el reino?”
“No
vendrá por buscarlo. Ni tampoco por decir, ‘¡Mirad, aquí! ¡Mirad, allí!’
Más bien, el reino del Padre está extendido por la tierra, pero la gente no lo
ve.”
Dicho
113
Simón
Pedro les dijo, “Que María nos deje, pues las mujeres no son dignas de la
vida.”
Jesús
dijo, “He aquí, yo la conduciré para hacerla un varón, para que ella pueda
también hacerse un espíritu viviente como vosotros los hombres. Pues toda
mujer que se haga varón entrará en el reino del cielo.”