Agradecimiento
Después de haber leído el libro “En el corazón del Maestro" de Fernando Salazar Bañols y como consecuencia de ello sacamos la siguiente conclusión:
Conocemos la gnosis a través de los libros del V.M. Samael Aun Weor, y en alguna medida por los resultados que hemos tenido por haberla puesto en práctica. Así como las vivencias en la vida diaria donde una vez más comprobamos que la doctrina del Maestro es real, valida y por lo tanto objetiva.
Pero
carecemos del conocimiento que da el haber vivido y hablado físicamente con el
Maestro Samael.
Por
lo que admiramos y respetamos a quienes si la recibieron y sobre todo, siguieron
con el pasar del tiempo difundiendo la filosofía gnóstica, para que otros la
pudiéramos conocer, como fue mi caso.
En
este libro, quedan reflejadas esas experiencias de un misionero que al margen de
otras consideraciones, nos da sus testimonios, los cuales los agradecemos y nos
alienta a seguir en la lucha de la comprensión de la necesidad de trabajar en
los tres factores de la revolución de la conciencia.
Ese
es el motivo de incluir este libro en esta página y no otro.
Paz
Inverencial
Jesús S. G. ( jesusagrario@yahoo.es)
EN EL
CORAZÓN DEL MAESTRO
(Mi vida "Fdo. Salazar Bañols" con Samael Aun Weor)
Con el advenimiento de la Era de Acuario, en todas
partes del mundo surgieron movimientos, Órdenes, sectas, maestros, gurús,
instructores, músicos, magos, tarotistas, y una infinidad de especialistas e
instituciones esotéricas.
Hace 2.000 años, en los tiempos del Cristo, cuando
comenzó la Era de Piscis, aconteció la misma cosa. En cada esquina de la vieja
Jerusalén había un Mesías o un profeta anunciando su propio evangelio. Al público,
en aquél tiempo también, le tocó la difícil decisión de separar la cizaña
del trigo. Para los que estén llegando ahora cabe esclarecer que Samael Aun
Weor es el Gran Maestro de la Nueva Gnosis. Escribió 66 libros entre 1950 y
1977, cuando desencarnó en México. Así mismo, aunque aclamado por millares de
discípulos, esparcidos por todos los continentes del mundo, Samael aún es
desconocido entre los no versados en gnosticismo, o público en general.
En el corazón del Maestro es un libro que vino para
documentar, para la historia de la Era de Acuario, que Samael Aun Weor no es un
avatara más, u otro gurú más entre los tantos otros que hay
diseminados por el mundo. Aquí el lector no encontrará ni apologías ni
elogios gratuitos. Mas, simplemente, el relato de innumerables episodios vividos
por el autor en su convivencia con el Gran Maestro Gnóstico de este siglo.
Quien, sin preconceptos, investigó, estudió y conoce el gnosticismo,
ciertamente sabe que los gnósticos siempre fueron respetados y temidos, jamás
comprendidos. Sirve así este libro como una importante contribución para
desmistificar muchas creencias atribuidas a los gnósticos, del pasado y del
presente, a medida que transmite enseñanzas a través de episodios diarios de
su mayor representante en los tiempos actuales. Mas que teorías o sistemas
doctrinarios, En el corazón del Maestro, pasa la vivencia, la experiencia de
vida que siempre fue la mayor propuesta del gnosticismo en todos los tiempos.
DEDICATORIA
AGRADECIMIENTOS
También agradezco a José y Graciela, José Antonio,
Isabel, Enrique, Denis, Guillermo, Sonia y Juan, Manolo, Lucy, Nora y Telma,
Carola, Jeanete, Elga y Paulo, Bassani y Mónica, Lino y Odila, Claudio y
Marcia, Silvia, Paulinho y Mario.
A Daniela, que, con su amor, me ha inspirado a
convertirme en un ser humano mejor y más digno.
A los amigos y amigas de diversos países de América
Latina y de Europa, los cuales, en estos últimos años de duras pruebas, me
apoyaron y me motivaron a llevar adelante la idea de escribir este libro.
EL POR QUE DE ESTE LIBRO
No quiero abandonar este mundo llevando conmigo los
tesoros de sabiduría que recibí del Verbo Eterno de Samael Aun Weor. A Través
de este libro quiero compartir con todas las almas puras, capaces de intuir que
Samael no fue apenas un escritor, una simple foto o un mensaje impreso en unos
cuantos libros traducidos para una decena de idiomas. Por eso, antes que la
Madre Muerte me lleve otra vez para su misterioso seno, quiero registrar, para
la posteridad, algunas de las Verdades Eternas que durante muchos años me tocó
recibir directamente en el Corazón del Maestro.
SUMARIO
Capítulo 1: La Vida Diaria del Maestro
Capítulo 2: Los Viajes de Trabajo
Capítulo 3: El Maestro y el discípulo
Capítulo 4: Enseñanzas Magistrales
Capítulo 5: El Movimiento Gnóstico
Capítulo 6: La Obra Escrita
Capítulo 7: La Bendita Madre Muerte
Apéndice 1: Samael por Él mismo
Apéndice 2: Evocación del Gran Maestro
Apéndice 3: Exhortación
Apéndice 4: La fundación Samael Aun Weor
CONTRAPORTADA
Fernando Salazar Bañol nació el 13 de noviembre de
1952 en la ciudad de México. Anticipadamente supo, por intermedio de un xamán
azteca, que estaba destinado a vivir con un Maestro de Sabiduría. Sin saber,
cuando ingreso en las filas del gnosticismo, a los 18 años, que estaba dando el
primer paso para llevarlo directamente al corazón del Maestro Samael Aun Weor.
Salazar Bañol se convirtió en su secretario personal y discípulo dilecto.
Antes de esto, tuvo que pasar por innumerables pruebas, cumplir muchas misiones
en decenas de ciudades de América Central y del Norte. Después que Samael
desencarnó en México, en 1977, Salazar Bañol se dedicó a escribir libros y a
dictar conferencias sobre los temas Gnósticos preconizados por su Maestro y a
realizar expediciones arqueológicas y culturales en todo el mundo occidental.
Sus libros circulan hoy en todos los Países de las Américas y en algunos Países
europeos como España y Alemania. Ahora, con esta obra, que relata toda su
experiencia de su vida con Samael,
hace su nueva presentación al público hispano.
PRESENTACION
El Maestro Samael, en vida, llegó a tener millones
de simpatizantes y estudiantes en diferentes partes del mundo. Más seguramente,
tuvo pocos amigos. Uno de ellos el más cercano, habiendo, inclusive, actuado
como su secretario particular durante muchos años fue Fernando Salazar Bañol,
autor de este libro.
Por las leyes de la vida reencontré a Fernando en el
inicio de los años 80. Mas fue en las recurrencias existenciales de muchas
vidas que nació y se solidificó nuestra amistad, a la cual nos une el amor, la
admiración y la gratitud que le tenemos al mismo Maestro y a su obra.
Siempre dentro de las mismas leyes de la vida, me tocó
ahora el honor y la tarea de presentar esta obra al público brasileño tarea
bastante difícil, por la propia naturaleza del contenido de este libro.
*
Quién es Samael Aun Weor?
*
Cuántos, de hecho conocen a Samael?
*
Cuál es su papel en la historia contemporánea?
*
Qué influencias ejercieron sus ideas sobre la cultura, la ciencia y la
religión del nuevo milenio?
*
Cómo la humanidad puede admitir que el Cristo de Acuario ya vino y se
fue de nuestro convivio corporal?
*
Si Samael es el Avatara, dónde está ahora?
Estas y muchas otras preguntas son contestadas a lo
largo de este libro, el cual intenta pasar una idea de la verdadera dimensión
de ese Ser Glorioso, conocido como el Quinto de los Siete, o Logos de Marte, o
Cristo Rojo, el verdadero Maestro Ascencionado del Quinto Rayo que vivió anónimamente
entre los terrícolas del siglo XX..
Para aquellos que nunca oyeron hablar de Samael Aun
Weor se torna necesario tejer algunos comentarios acerca de su obra y de su misión
terrena en este siglo, independientemente de escepticismo que buena parte de los
lectores de este libro eventualmente puedan tener al respecto de nuestras
palabras.
Esta obra busca reflejar la más pura verdad de los
hechos. Para narrarlos, nadie mejor que Salazar Bañol como el Maestro lo
llamaba que convivió día tras día durante muchos años en la intimidad de la
vida de SAW.
De nuestra parte, todo lo que podemos aseverar fue
resumido y catalogado a lo largo de 25 años de trabajos prácticos y concretos
en el campo de la espiritualidad universal, de la Alta Magia y de las religiones
occidentales y orientales. Por lo tanto, pudimos reunir suficiente material de
observación directa, sea en este plano físico, sea en los planos superiores de
la naturaleza, que nos llevaron naturalmente, a ser, al mismo tiempo, discípulos
de SAW y testigos oculares de su obra en diferentes partes del mundo.
Es con base a estos hechos y en todo ese trabajo de más
de dos décadas que nos animamos a escribir esta presentación, dejando al
lector libre para opinar como quiera, mas, al mismo tiempo, queriendo llamar su
atención para el hecho de que la Alta Magia, la Alta Teurgia y la Alta Iniciación,
aunque estén ahora abiertas a todos indistintamente, continúan siendo
extremadamente exigentes y rigurosas.
Resumiendo: la auténtica Iniciación Blanca es para
pocos y Samael fue uno de esos pocos.
En base a lo anterior veamos los puntos más
importantes acerca de la vida y obra de Samael Aun Weor que necesitamos destacar
para que le lectura de este libro se torne más clara, interesante y
comprensible.
El primer y más marcado acontecimiento de la vida de
SAW ocurrió en 1948, cuando el entonces Boddhisattwa Aun Weor, que vivía en
Colombia, recibió, de su propio Padre Interno, Samael, la sagrada y difícil
misión, dividida en tres partes:
1.Formar una nueva cultura
2.Forjar una nueva civilización
3.Crear el Movimiento Gnóstico (un Ejército de
Salvación Mundial para actuar en los difíciles tiempos del fin).
En 1950 son editados los primeros libros de Aun Weor,
provocando una verdadera revolución en el mundo espiritualista. Aun Weor es
llevado a prisión, por haber cometido "el error de todos los Maestros,
Buddhas e Iniciados": enseñar la verdad eterna.
El 27 de octubre de 1954, en un templo subterráneo,
cavado a pico y pala por un grupo de héroes anónimos, dirigidos por Aun Weor,
en las rocosas laderas de la Sierra Nevada, Santa Marta, Colombia, aconteció
el advenimiento o el nacimiento del Cristo Samael en el corazón del
Bodhisattwa de Aun Weor.
Para los menos versados en los Misterios de la
Iniciación Blanca, aclaramos que ese acontecimiento es normal: el Cristo
siempre nace en el corazón de todo Bodhisattwa debidamente preparado y, Aun
Weor, en este fecha, había completado todas las exigencias de las cinco
Iniciaciones Mayores. Mediante ese acontecimiento cósmico, nada más ni menos,
el Señor de Marte, el Quinto Logos, encarnaba en un cuerpo físico en este
planeta, pasando a vivir como una persona común entre los terrícolas.
El día 4 de febrero de 1962 se iniciaba,
oficialmente, la Era de Acuario, Samael Aun Weor ya había creado y establecido
el Movimiento Gnóstico (el MGCU) en diversos países de América Latina. Sus
libros ya circulaban y eran leídos por millares de personas.
Desde esa fecha hasta el final de su vida terrena, en
1977, creó el Partido Socialista Cristiano Latinoamericano (POSCLA), el
Instituto de la Caridad Universal (ICU), la Iglesia Gnóstica Cristiana
Universal (IGCU) y la Asociación Gnóstica de Estudios Antropológicos y
Culturales (AGEACAC), más allá de haber escrito otras docenas de libros y
proferido centenas de conferencias y creado grandes eventos internacionales como
los Congresos de Antropología y Ciencias que llegaron a reunir más de 3.000
(tres mil) participantes oriundos de todos los continentes.
En 1976, ya en los procesos altamente
trascendentales de las Iniciaciones Logoicas (no conocidas por la mayoría
de las escuelas esotéricas de nuestros tiempos), comienza a hacer un
intercambio de las moléculas de su cuerpo que vivía en México con un cuerpo
que poseía en el antiguo Egipto hace cerca de 4.000 y que hasta esta fecha
estaba en un estado de catalepsia (las llamadas momias vivas algo completamente
desconocido para la ciencia oficial y por los propios doctos espiritualistas).
El 24 de diciembre de 1977 Samael abandona su cuerpo
(desencarna) y absorbe, mediante procesos alquímicos solamente conocidos en las
esferas más reservadas de la Gran Fraternidad Blanca, a su antiguo cuerpo
egipcio. Es con ese cuerpo que vive hoy en el Tíbet Secreto con Jesús y
Melquisedec (y, claro, los demás grandes seres que hacen parte de la Muralla
Guardiana de la Evolución Terrestre o, que simplemente, que forman el Gobierno
Secreto del Mundo).
Intentando resumir todos esos procesos en pocas
palabras, podemos decir que Samael es el Logos de Marte y que por los procesos
iniciáticos que vivió hasta 1977, acabó encarnando al Cristo Cósmico, tornándose,
por tanto, el Cristo de la Era de Acuario, hecho que sólo será reconocido
dentro de algunos siglos.
La obra de SAW aún no terminó. SAW regresará para
completarla después de la gran catástrofe que pondrá fin a la civilización
ariana (esperada para el Katún 13 de los mayas, en nuestro calendario, entre
los años 2040 y 2043).
Con estas palabras queremos pasar la idea, muy clara,
de que SAW no es un simple escritor esotérico; no es simplemente un estudioso
del hermetismo, tampoco es creador de otra secta más. Es temprano aún para el
común de las personas visualizar que el pensamiento, la obra y la cultura
dejadas por SAW servirán de base para la nueva civilización y para comenzar el
proceso de la Sexta Gran Raza Humana (para de aquí a unos 25.000 Años).
Samael, como nadie, supo sintetizar
y unificar el buddhismo y el cristianismo, descodificó la ciencia alquímica,
enseñó el Gran Arcano y abrió las puertas de la antropología esotérica que
nos da el hilo perdido para unificar todas las culturas y civilizaciones del
pasado y del presente, más allá de remitirnos para las avanzadas
civilizaciones extraterrestres.
Así como Dios se esconde en su propia Creación
también SAW está escondido en su propia obra. Aquellos que, después de la
lectura atenta de este libro quisieran iniciarse en el estudio de la ciencia, de
la doctrina y de la cultura que heredamos de los antiguos gnósticos, desde ya
quedan invitados a hacer nuestro curso de Nueva Gnosis, y también, a leer todas
sus obras, editadas por la Fundación Samael Aun Weor (FUNDASAW), en Curitiba,
Paraná, Brasil. (http://www.fundasaw.org.br )
El Maestro me había enseñado que hay que aprender con la naturaleza. Motivado por la objetividad de esta enseñanza tan simple y genial; en una tarde de otoño, cuando las hojas de los árboles comenzaban a caer, decidí hacer un retiro en una montaña de las Sierra de Córdoba, Argentina, con el propósito de escuchar la sutil palabra de la madre naturaleza y recibir de ella la inspiración del texto de para introducción de este libro.
Corroborando lo que dice el Maestro acerca de las
enseñanzas de la madre natura, la voz del espíritu de la montaña me recordó
la infinita majestad de Dios y algunas de las siguientes enseñanzas que me dejó
Samael.
La dura roca sobre la que estaba sentado durante la
contemplación me recordó las enseñanzas tántricas, dadas por el Maestro, que
permiten a todos los seres humanos remontarse por el sexo a la divinidad.
La montaña estaba pintada con tonalidades
esmeraldinas, avivando dentro de mí ese verde de la esperanza de un futuro
mejor para la humanidad, sembrada en mi por el Maestro, al anunciar que la
religión del futuro sería el resultado de lo mejor del esoterismo cristiano
con lo mejor del esoterismo budista.
Los vuelos de las palomas que se elevaban de la
tierra al cielo me evocaban los esfuerzos sobrehumanos que el Maestro hizo para
rescatar al espíritu humano, hundido en el lodo de los errores, para elevarlo
al Reino de la Luz y de la redención.
Los nidos de las aves en los árboles estaban vacíos
porque los pichones ya habían aprendido a volar con sus propias alas, tal cual
como aquellos seres que aprendieron con la Nueva Gnosis de Samael a elevarse
como águilas altaneras rumbo a la conquista del Ser.
Los canes que vivían cerca de los caminos, de los
cuales me hablara el Maestro, eran los celosos guardianes que alejan a los
profanos del camino que conduce a la Vida Eterna.
Delante de mis ojos estaba el imponente y radiante
sol de la Reveladora Gnosis que nos dejara el Maestro. ¡Oh, Sol del
Conocimiento! ¡Tú serás nuestro lucero y nuestra llama divina!
El murmullo del arroyo me traía a la memoria el
dulce canto de la voz del Maestro, que debe ser para nosotros una fuente de fe,
de confianza y de eterno amor. Y la corriente del arroyo, ¿qué me recordaba?
Me hacía recordar aquella enseñanza: ¡El río nunca corre su corriente atrás!
La encantadora mariposa que volaba entre las flores
de otoño era para mi el símbolo de la excelencia del alma libre, que asocio a
las cátedras dadas por el Maestro sobre la libertad psicológica y la libre
manera de pensar.
Las flores, como las virtudes del Alma, habían
nacido a la vera del camino, haciéndome recordar con su delicadeza angelical,
otra enseñanza del Maestro: ¡Nacer en las virtudes, morir en los defectos!
Las aves, que de la mañana a la tarde, cantaban
desinteresadamente me recordaban la expresión del Maestro: “es preciso
renunciar a los frutos de la acción sin esperar nada a cambio” ...Y los pájaros
cantaban: ¡Oh, Señor! Te amamos por Ti mismo y no por recibir consolación.
La chicharra, incansablemente, con su canto incesante
me hacía recordar otra enseñanza: “¡Despierta, Consciencia! Consciencia que
duermes, cuan diferente serías si despertaras de tu sueño! Conocerías las
Siete Sendas de la Felicidad, brillaría por todas partes la luz de tu amor, se
regocijarían las aves entre el misterio de sus bosques, resplandecería la Luz
del Espíritu y los elementales de la naturaleza cantarían para ti versos de
oro”.
Las montañas con sus subidas y bajadas, me
recordaban la Ley del Péndulo de la que tanto me habló el Maestro: Antes de
cada subida hay un descenso y antes de cada exaltación, una humillación.
El cielo azul era visto tan vastamente como el amor
del Padre-Madre celestial que me enseñara a percibir y a bendecir el Maestro.
El pequeño potro que vi pasar con su madre me hizo
recordar al imitatus que me hablara el Maestro, el cual, de acuerdo con su
propio desarrollo, un día se tornaría en un adeptus el hijo de sus propias
obras.
La blanca garza de armonioso vuelo que posaba en la
copa de un árbol no ponía resistencia al viento de la existencia, eso me
recordaba otra enseñanza: ¡No te identifiques! No te identifiques!
La aterciopelada grama que cubría los montes me hacía
volver a sentir la inolvidable serenidad y paz que experimenté en el día que
apoyé mi cabeza sobre la cabeza del Maestro. En ese día aprendí: “Si
quieres dar paz a tus hermanos busca primero tu paz interior”.
Los pinos con sus puntas afiladas mirando a lo alto
me decían: “¡Vamos, hombre! Levántate! Levántate!”. Ese llamado a la
lucha, a su vez, me recordaba otra enseñanza del Maestro: “No son las pérdidas
ni las caídas que llevan a los hombres al fracaso, mas si, su incapacidad para
levantarse y seguir adelante”.
De repente, la voz del espíritu de la montaña, con
su tonalidad estremecedora, me hizo recordar el servicio desinteresado y el
sacrificio consciente para con la humanidad.
Finalmente, la voz del espíritu de la montaña
exclamó: “Conocerte es la senda más segura para conducirte a Dios”.
En seguida, recuperándome del estremecimiento
provocado por la voz del espíritu de la montaña, mi memoria se tornó más lúcida,
y recordé el contenido de una carta de Carola mi hermana en Cristo y en Samael
que transcribo textualmente a continuación:
(...) En la obra Superdinámica Mental, entre el
contenido del libro, escribiste varios relatos y vivencias con el Maestro.
Ciertamente, lo que más me impactó, como estudiante de la gnosis, fueron,
justamente, estos relatos y vivencias. Recuerdo que los releía con avidez,
sumergiéndome en los mínimos detalles para de ahí extraer alguna oculta enseñanza,
porque es sabido que la gente aprende más con el ejemplo que con las palabras.
Para aquellos que no pudieron convivir con el Maestro, recibiendo la enseñanza
directa de su ejemplo, sus gestos, sus silencios, etc., ese libro era un
verdadero manantial.
Queremos aprovecharte, explorarte al máximo en
cuanto estés vivo con el objetivo de que queden, para las generaciones futuras,
versiones fieles del paso de Samael en la tierra. Ni tu ni nosotros nos damos
cuenta ahora, 1993, del alcance que la obra del Maestro Samael tendrá en los próximos
siglos. Pero, debemos aprender las lecciones de la Historia. Estoy absolutamente
segura que aquellos que convivieron
con Jesús tomaron todas sus vivencias en Tierra Santa con naturalidad, devoción
y gratitud, sin jamás haber soñado que aquellas enseñanzas eran la chispa
inicial de 2 mil años de historia religiosa, incluyendo las guerras
fratricidas, las adulteraciones, los reinos, la política, la Inquisición, los
santos, las matanzas en nombre de Cristo, etc.
Por este motivo creo que cuanto más documentos
fidedignos dejemos en el comienzo más evitaremos las terribles adulteraciones
que ya, solamente pasados 16 años de la partida del Maestro, están siendo
practicadas en todos los países.
Hermano, coloquemos nuestro pequeño grano de arena,
tal cual hicieron aquellos que pacientemente escribieron los pergaminos del Mar
Muerto, íntimamente sabiendo que algún día, en algún lugar, alguien iría a
descubrirlos y unos pocos irían a valorizarlos”.
Así, por tanto, haciendo el más fiel y sincero
esfuerzo para extraer de las arcas de mi memoria las enseñanzas dadas por el
Maestro, cumplo mi deber con la humanidad de entregar este libro de sabiduría,
rogando al Cristo y la Divina Madre que me juzguen de acuerdo con el valor de
esta obra, la cual ofrezco a mi hermano, el hombre, con el corazón en la mano y
dando gracias a Dios por haberme permitido haber estado bien cerca del corazón
del Maestro.
PROLOGO DE LA
¿Por qué eligió a Brasil para publicar este libro?
Esta fue una de las preguntas más destacadas que me hicieron los
periodistas en las entrevistas realizadas en los medios de comunicación del
Brasil.
Brasil fue elegido porque considero que es el país
que cuenta con la mayor libertad religiosa en el mundo, y porque su pueblo es
profundamente místico. En Brasil conviven pacíficamente las más diversas
filosofías y religiones que se puedan imaginar.
¿Por qué escribió este libro? Mi respuesta fue:
para dar testimonio de mis experiencias
espirituales vividas con Samael Aun Weor un Maestro sin artificios y con
profundo respeto a las religiones del mundo.
Cuando me preguntaron si yo era gnóstico..., respondí
que era un “aspirante”; consciente
que muchos estudiosos de Gnosis se autocalifican de gnósticos. De acuerdo a mi
experiencia, considero a Samael Aun Weor y a Carl Jung como verdaderos gnósticos.
También me preguntaron la diferencia entre el
destacado escritor brasileño Paulo Coelho y mi persona; respondí que Coelho es
un mistificador, y que yo me consideraba un desmistificador.
Quiero destacar que a diferencia de mis doce libros
anteriores, esta obra no la considero mía, debido a que siento que es de Samael
y de todos los que creen en él.
Considero al libro En el Corazón del Maestro como
una obra mágica... Mencionaré algunos hechos que considero mágicos y que
contribuyeron a la edición y distribución de este libro: el editor no tenía más
dinero y como un homenaje a su Maestro arriesgó su futuro comercial; el
traductor estaba enfermo de cálculos renales y a pesar de los terribles dolores
que sentía, en medio de la selva húmeda, en su retiro espiritual, realizó
sacrificios conscientes para llegar al final de la traducción. A pesar que los
gnósticos siempre han sido temidos y perseguidos, los periodistas de la prensa,
radio y televisión abrieron cariñosamente las puertas para que el pueblo
brasileño conociera la existencia de Samael Aun Weor.
El lanzamiento del libro se realizó en las
principales librerías de San Pablo, Río de Janeiro y Curitiba. El dueño de una de las editoriales más grandes
del Brasil en una sola noche leyó el libro con profundo interés, hasta el
punto que, al día siguiente, fui invitado a un almuerzo, en donde me preguntó
sobre el misterio de la momia de Samael.
Era tanta la magia del libro, que en diversas
familias, los padres tuvieron que esperar a que sus hijos adolescentes lo
leyeran primero.
Concluyendo, todos
sin distinción alguna se sintieron atraídos por el contenido del libro, debido
a que Samael es un personaje polémico y misterioso.
Más allá del gran amor y admiración que siento por
Samael, presiento que ha llegado el momento histórico en el que su vida y obra
será dignamente reconocidas a nivel mundial.
He podido constatar, que este libro conquista los
corazones de personas legas en el gnosticismo, hecho que me satisface de
sobremanera.
Y si a los desconocedores del gnosticismo les
encanta, con mayor a los estudiantes y admiradores de Samael, quienes en esta
ocasión podrán estar En el Corazón
del Maestro.
CAPITULO 1
1.- -¿Usted sabe lo que significa el mono cinocéfalo?-
-No, Maestro!-
-Ese símbolo enseña que debemos aprender, imitar y obedecer a la
naturaleza-.
Fue de esa forma, en un diálogo con Samael Aun Weor,
idealizador de la Antropología Gnóstica, que tomé conocimiento del rico
simbolismo contenido en la obra de Jofra, autor de las trascendentales pinturas
sobre los doce signos zodiacales. La representación del cinocéfalo es la de un
mono con cabeza de perro, adorado por los antiguos egipcios, que porta un compás
en la mano y está sentado sobre el globo terrestre.
Desde el día de esa inolvidable lección de
simbolismo universal ya cayeron muchas hojas del calendario de mis viajes por el
mundo, a través de los cuales indagué sobre los secretos de los misteriosos
monumentos arqueológicos dejados por las diversas culturas a lo largo de la
historia humana. Y, más que nunca, las palabras de un rishi(1) hindú dirigidas
a James Churchward siguen presentándose como verdaderas: “Recorra el mundo,
finalmente mi hijo, y aprenda con lo que escribió la naturaleza. La naturaleza
es la gran escuela de la vida... La naturaleza es la verdad personificada...
Cada roca trae escrita en su rostro arrugado y curtido por los elementos una
historia verdadera... Cada mota, cada hoja, cada arbusto tiene un susurro para
los oídos abiertos a escuchar...”
2.- La alimentación del Maestro Samael era hecha de
acuerdo con las indicaciones dadas por su Madre Divina, desde los Planos
Internos. Si, por ejemplo, como aconteció en cierta época, tenía que comer
solamente frutas durante un mes, para purificar su cuerpo, así lo hacía.
Samael siempre obedeció rigurosamente todas las orientaciones dadas por su
Madre Kundalini(2).
3.- El Maestro Samael no hacía la menor diferencia
entre las personas. Amaba todos los seres humanos por igual. Cierta ocasión en
Monterrey, en una reunión informal con estudiantes de gnosis, uno de ellos le
pregunta:
Samael golpea su mano con fuerza en la mesa para
llamar la atención de todos, y responde:
-Cuando el Ser pasa hacia el otro lado del río, está
más allá de los afectos y de los sentimientos y su amor se torna universal.
Para mi no existen discípulos preferidos. Yo amo a la humanidad más que a mis
hijos. Para mí, todos son iguales, como nos ven los ojos de Dios-.
4.-Samael no era un hombre curioso. Frecuentemente,
al recibir regalos, no los abría de inmediato. Tamaña era su paciencia que a
veces los regalos permanecían meses sin ser abiertos. Solamente cuando sus
hijos se mostraban muertos de curiosidad, finalmente, él se decidía a
abrirlos. El Maestro jamás perdió su capacidad de asombro. Por eso, cuando abría
los regalos, se alegraba como los niños. Asimismo, jamás se apegaba a ellos.
Era común que el Maestro recibiera de regalo lapiceras finas, y relojes de
marca. Si alguien pedía su reloj, lo daba de muy buen agrado. Cuando se acababa
la tinta de las estilográficas que le regalaban, por más caras o joyas finas
que fueran, no dudaba en arrojarlas a la basura.
5.- Cierto día estaba el Maestro Samael desayunando
con su familia cuando escucha a alguien tocar la puerta de su casa. El mismo fue
a atender y, cuando regresa, su familia se sorprende al verlo sin camisa. No
entendiendo lo que había pasado, preguntaron qué aconteció. Él responde:
-Un mendigo necesitaba ayuda y yo le di mi camisa, que era lo que mejor
que tenía en el momento-.
6.- Al visitar Samael un templo budista, el guardián
no quiso dejarlo entrar. Interviniendo el maestro del templo ordenó al guardián
que permitiese su entrada. Sin embargo, el guardián insistía en no dejarlo
entrar por no ser un budista. Entonces el dirigente del templo ordenó que
Samael se acercara, pidiendo, al mismo tiempo, a un monje que consiguiera un
hilo. En seguida, el maestro budista ató el dedo pulgar derecho de Samael con
su pulgar izquierdo. Finalizada la simbólica unión, el maestro del templo
comentó:
-La religión del futuro será el resultado de la unión
de lo mejor del esoterismo crístico con lo mejor del budismo-.
7.- Un día estábamos con Samael en la Isla de
Cozumel, en el Caribe mexicano. Como el Maestro sentía fuertes dolores en su
espalda me pidió que le hiciera un masaje en el punto de mayor dolor. Cual fue
mi sorpresa cuando noté, en medio de los omóplatos, una protuberancia
semejante a la que poseen las aves. Percibiendo mi agitación interior, el
Maestro me dice con toda naturalidad:
-Son mis alas que comienzan a nacer-.
8.- Las manos de Samael ya mostraban las marcas o los
estigmas de la cristificación. En una ocasión, un estudiante gnóstico, al
percibir que el Maestro exponía sus manos al sol, preguntó:
-¿Qué está haciendo, Maestro?
Con simplicidad respondió Samael:
-¡Dando un baño de sol a mis estigmas, hermano!
9.- Samael siempre vivió franciscanamente. Jamás
tuvo casa propia ni coche cero kilómetro. Su patrimonio eran los libros que
escribió sobre gnosis, esoterismo cristiano y budista, para el bien de la
humanidad.
10.- Los sabios de todos los tiempos siempre dejaron
sus mensajes escritos en piedra para que no fueran borrados. Al respecto, dice
el Maestro:
-Yo pasaré, pero las piedras hablarán por mí-.
11.- En San Blas, Nayarit, estábamos el Maestro, su
esposa y yo pasando unos días de vacaciones que Samael acostumbraba a tomar
durante el año. Un día cualquiera nos encontrábamos en una playa cercana a un
manglar y vi cómo un enorme enjambre de mosquito tropicales volaban alrededor
de Samael. En un momento dado el Maestro habló en voz alta, dirigiéndose a los
mosquitos:
-¡Píquenme mosquitos, soy todo vuestro!-.
Pude ver, justo en ese momento, una gran nube negra
de mosquitos cubriendo todo el cuerpo del Maestro. Impresionado con la escena,
pensé lo peor:
-¡Los mosquitos se van a comer vivo al Maestro!-.
Más sorprendente fue lo que vi luego: la nube de
mosquitos se alejó en dirección al mangle sin dar ni una picada al Maestro.
Ese día ni yo pregunté ni el Maestro comentó nada sobre lo ocurrido. Mas, al
día siguiente, Samael narró su experiencia astral, ocurrida en el Templo
Elemental de los mosquitos, a través de la cual fue transmitida a El toda la
sabiduría acerca de la vida secreta de los mosquitos, la cual infelizmente no
me podía transmitir.
12.- Tres fueron los secretarios del Maestro Samael:
Rafael Ruíz Ochoa, Antonio Maldonado y este que relata los hechos. Doy también
testimonio que, durante varios meses, Ofelia Hickie trabajó en la transcripción
del libro Misterio del Aureo Florecer.
13.- A pesar de haber sufrido las persecuciones de la
Iglesia Católica y de ir a prisión en el inicio de los años 50, por haber
escrito El Matrimonio Perfecto( ), Samael jamás guardó o alimentó
rencor o venganza en su corazón. Prueba de eso es la carta que escribió
al Papa Pío XII, en el final de la década del 50. (Pío XII, 1876-1958)
[buscar la carta].
14.- A través de los comentarios hechos por el
propio Maestro, siempre supe que su misión era dirigida por el Arcángel
Miguel. He aquí otra muestra de la humildad de Samael. Y, es importante también
destacar que Samael siempre hizo y constantemente recomendaba hacer la voluntad
del Padre. Esa siempre fue la clave del éxito de Samael. Feliz de aquél que
sabe entregarse a las manos del Padre y hacer su voluntad, tanto en la tierra
como en el cielo. ¡Nada le será imposible! ¡Nada le será negado!
15.- Cierta ocasión el Maestro me hizo el siguiente
comentario: “Llegará el día que habrá una Iglesia Gnóstica que construirá
grandes catedrales mas no tendrá nada de “Gnosis”. Y, para dar el pedestal
que la divina Gnosis merece, transcribo a continuación un fragmento de los
escritos gnósticos descubiertos en Khenoboskion:
(...) “Mira, Padre mío dice Jesús. Perseguida por
la desgracia, el Alma yerra sobre la Tierra, lejos del Espíritu. Ella busca
escapar del odioso caos; Ella no sabe cómo atravesarlo. A causa de esto, Padre,
envíame, Yo descenderé; portando los sellos. Yo cruzaré todos los océanos;
Yo develaré todos los Misterios; Yo denunciaré las Formas de Dios y, con el
nombre de “Gnosis”, Yo transmitiré los Secretos de la Santa Vía (...)
16.- En 1975, dos años antes de su muerte, Samael
autorizó la formación de la Orden del Escarabajo Sagrado. Originalmente, esa
Orden era integrada exclusivamente por estudiantes gnósticos que recordaban
plenamente sus vidas pasadas. Por las circunstancias de la vida, la Orden no
tuvo continuidad. Después de la muerte del Maestro, de la Orden del Escarabajo
Sagrado restaron apenas los estatutos con la rúbrica de Samael. Cuando dejé mi
función como Secretario de las Sede Mundial de las Instituciones Gnósticas en
México, esos documentos estaban debidamente archivados para la posteridad. ¡Hoy,
no sé lo que se ha hecho con ellos!
17.- El Maestro, Antonio Maldonado y yo estábamos un
día almorzando en el restaurante del Hotel Panorama, en San Luis Potosí. A
cierta altura de la conversación el Maestro se dirige a nosotros y pregunta:
-¿Ustedes quieren que yo cambie de rostro?-
Respondí, con duda:
-No sé, Maestro. Haga lo que usted sienta más
conveniente-.
Cuando terminé de responder, el Maestro comenzó a
pasar sus manos en el rostro mientras entonaba un sutra budista. Cuando retiró
las manos del rostro, Antonio y yo quedamos maravillados al ver que su fisonomía
se había transformado en la de un joven de 18 años. ¡Quedamos mudos! El
Maestro volvió a repetir los movimientos y el sutra y, al descubrir nuevamente
el rostro, vimos que él mostraba la apariencia de un hombre de 40 años. Una
vez más repitió el procedimiento y, después, golpea fuertemente las manos
sobre la mesa. ¡No podíamos creer lo que veíamos! Su rostro parecía una
escultura de un ángel en piedra, con trazos rectilíneos y de gran belleza.
Volvió el Maestro a repetir el rito y, finalmente, su rostro tornó a la
normalidad.
Para mí, este episodio fue el más elocuente de
todos, del increíble poder de mutación que el Maestro poseía.
18.- Uno de los juegos favoritos del Maestro era el
de desintegrar nubes. Siempre que estabamos juntos, pedía que yo escogiese la
nube y le dijera el tiempo que llevaba en disipar la misma. Cierta ocasión el
Maestro utilizó ese recurso para dos de sus mejores discípulos (Rabolú( ) y
Gargha Kuichines( ). Los dos habían viajado a México desde Colombia, para que
Samael les solucionara un problema que había entre ambos. Después de varias
horas de discusión sin que ninguna de las partes se diese por vencida, Samael
nos llevó a todos a la terraza de su casa, y dijo:
-¿Ustedes quieren que les desintegre una nube?-
Los dos, sin entender muy bien lo que estaba
aconteciendo, aceptaron la propuesta. Disipada la nube, descendieron hasta la
oficina y, ya sentados, Samael pregunta:
-Entonces, ¿cuál es el problema?-
Respondieron:
-¡Ninguno, Maestro!-
Este episodio fue, para todos, una gran enseñanza.
El Maestro, con eso, demostró que los problemas, cuando la gente no se
identifica con ellos, simplemente desaparecen. Es por esto que el Maestro
siempre decía que la mejor manera de pensar es no pensar.
19.- Una de las grandes metas del Maestro siempre fue
la de que sus libros tuviesen un buena presentación, que fuesen bien baratos y
al alcance de cualquier persona.
20.- El Maestro Samael fue una de las personas más
simples y despojadas que conocí en toda mi vida. No usaba reloj, agenda, nada.
Hasta su billetera quien la llevaba era su esposa, Dondita conocida como la
Venerable Maestra Litelantes. Cuando viajaba, como mucho, llevaba una lupa, una
regla, una máquina de afeitar eléctrica, el Tarot Egipcio, un cuaderno de
apuntes, una lapicera y su libro de cabecera: Las Moradas Filosofales, de
Fulcanelli .
21.- En septiembre de 1977, el Maestro, su esposa y
yo tuvimos que visitar Poza Rica, una ciudad localizada en el Estado de
Veracruz. Dos eran las razones de ese viaje: hacer un estudio en el centro
arqueológico de Tajín y realizar algunas conferencias públicas. Recuerdo que
cierta mañana cuando estábamos tomando el desayuno, el Maestro, discretamente,
se acerca a mí y comenta:
-Tome y guarde este sello que un Maestro Maya me dio
como símbolo de la finalización de la Gran Obra( ).
Hasta hace unos años guardé cuidadosamente el sello
en una pequeña caja, junto a un colmillo de tigre el que simbólicamente
representa el guardián de tan maravillosa joya. Pero, lo más importante, ¿qué
simboliza este sello?
-Para los gnósticos contemporáneos, es una joya
preciosa. Además, poseedora de un gran poder espiritual. Materialmente
hablando, se trata de una simple pieza de barro. Espiritualmente, es de oro
puro. Por eso los estudiantes gnósticos procuran llevarlo grabado de forma
permanente en sus mentes y en sus consciencias, debido a que representa el poder
de la voluntad, de la fuerza y de la sabiduría de Samael. Ese sello sagrado, en
su simbolismo, recordará para siempre la voz poderosa del Maestro, alertando:
“Permaneced alertas y vigilantes como vigías en tiempo de guerra”. Recuerda
también al propio Samael en continuo combate con los Demonios Rojos de Seth (
), empuñando la espada de la voluntad y manteniendo siempre encendido el ideal
del Ser en su corazón, hasta haber logrado la completa aniquilación budista(
).
Personalmente considero que, el Sello Maya es tan
importante para el universo esotérico y espiritualista de nuestra época que
llegó a animarme a escribir un libro. No solamente sobre el sello en sí y su
significado, mas también sobre los acontecimientos que lo envuelven, antes y
después de haber sido entregado al Maestro Samael.
22.- En una noche, en la habitación del Maestro, días
antes de abandonar su cuerpo, junto con Isis, su hija mayor, le oí comentar que
ella tenía pocos defectos psicológicos, razón por la cual era instruida en el
mundo de los sueños por los lamas del Tíbet.
23.- En los últimos años de vida el Maestro llegó
a tener tres túnicas de caballero del Santo Grial: una blanca con cruz dorada
en el corazón, otra, también blanca, con palomas bordadas con hilos de plata,
y la tercera con las palomas bordadas en hilos de oro. Siempre que vestía esas
dos túnicas, también usaba un manto que le cubría también la cabeza. Sobre
el manto, en el medio de la frente estaba prendido un pequeño cáliz de oro,
con un brillante en el centro. Cuando el cuerpo del Maestro fue incinerado, el cáliz
y el brillante fueron retirados de su vestidura para luego ser guardados, con
todo amor, por su esposa. La espada usada por el Maestro en los rituales gnósticos,
fue donada posteriormente al Sumum Supremum Sanctuarium ( ). Se trataba de una
espada con empuñadura dorada formando la cabeza de un león; lámina estilo
romana, cromada; funda de cuero blanco, con Samael Aun Weor grabado en ella.
24.- El Maestro Samael como Gandhi y Francisco de Asís
no dejó herencia. Era tan grande
el desprendimiento de Samael por las cosas materiales y por el dinero que terminó
recibiendo a su gran amiga Madre Muerte en pequeño y humilde catre, que se tornó
su propio lecho de dolor. Sobre todo esto, Samael pensaba lo siguiente:
“El ser humano es demasiado pobre espiritualmente;
por esto, necesita de dinero, posición social y bienes para la satisfacción
personal. Cuando alguien es pobre internamente, busca fuera lo que le falta
dentro. Es por esto que las cosas materiales acabaron tomando proporciones
gigantescas, y por ellas el ser humano está dispuesto a robar, explotar,
mentir, matar. Conduce todo esto al conflicto entre el capital y el trabajo,
patrones y empleados, explotadores
y explotados. Los cambios políticos son inútiles sin previa comprensión de
nuestra propia pobreza interior. Es verdad que todos necesitamos del dinero. Mas
es necesario comprender profundamente la justa relación entre el hombre y el
dinero. Ni el místico ni el ganancioso jamás comprenderán cuál es la justa
relación entre ser humano y dinero. No es renunciando al dinero ni codiciándolo
que podremos comprender esta relación. Necesitamos darnos cuenta de nuestras
necesidades materiales sin depender totalmente del dinero. Cuando hayamos
comprendido esa relación terminará el dolor del desprendimiento y el terrible
sufrimiento producido por la competencia. Tenemos que aprender a diferenciar
nuestras necesidades físicas inmediatas y la dependencia psicológica de las
cosas. Esto crea la explotación y la esclavitud”.
25.- La túnica de Samael que no quedó en manos de
Litelantes fue la de color blanca, sin ningún adorno grabado o fijado. Por
directa voluntad de Litelantes, esa túnica fue donada al Sr. Gonzalo Núñez,
quien entre 1978-79, aún cumplía funciones de Vicario de la Iglesia Gnóstica
Cristiana Universal, en Nueva York - USA..
Gonzalo Núñez
también posee cuatro videos originales de los programas de televisión
que realizamos con el Maestro en el canal 13 de San Luis Potosí. Además, tiene
los videos de las intervenciones del Maestro durante el Congreso Internacional
de Antropología Gnóstica y del Concilio Internacional de Isis y Sacerdotes Gnósticos,
que se realizaron en Guadalajara del 27 al 2 de noviembre de 1976.
Lamentablemente, Núñez jamás quiso compartir este material con las
instituciones gnósticas.
26.- El Maestro gustaba aprovechar su tiempo de diversas formas. Una de ellas era
visitar a Alois Poppenreiter, uno de sus discípulos más allegados. Cuando
Samael con su esposa, llegaban a la casa de Alois, pasaban a disfrutar de la
excelente discoteca de música clásica que Alois poseía. Una de las músicas
preferidas por Samael en estos “conciertos en casa”, era la Flauta Mágica,
de Mozart y el Parsifal, de Wagner. Las audiciones de esas maravillosas obras
musicales siempre eran completadas con los sabios comentarios del Maestro y por
los deliciosos pasteles de banana, los preferidos del Maestro, hechos con amor
por las mágicas manos de María Eugenia, esposa de Alois.
27.- Uno de los lugares preferidos del Maestro eran
las Grutas de Cacahuamilpa. Allí, llevaba
grupos de estudiantes y delegados extranjeros que lo visitaban en México.
Habitualmente, el programa seguía los siguientes pasos: breve conferencia en el
auditorio subterráneo, meditación en el fondo de las grutas, en un lugar donde
decía haber un pasillo de acceso a un templo en Jinas ( ) y, después, una
caminata subterránea, en la cual los estudiantes aprovechaban para compartir
problemas o necesidades con el Maestro. Casi siempre, al regresar a la
superficie, la mayoría de las personas que entraban enfermas, retornaban
curadas.
28.- Otro lugar muy visitado por el Maestro con
grupos de estudiantes y delegaciones extranjeras, era Teotihuacan, la ciudad
donde los hombres se hacen Dioses. Allí, el Maestro hacía el trayecto que
comenzaba por el palacio de los Caballeros Tigres y de los Caballeros Aguilas,
continuando hacia la Pirámide de la Luna, por la Calzada de los Muertos, y
subiendo a la Pirámide del Sol, dirigía una práctica y, finalmente, descendía
para encaminarse al Templo de la Serpiente Emplumada. El caudal de sabiduría
entregado por el Maestro a sus estudiantes durante ese recorrido era
extraordinario.
29.- Estos son los nombres de los nombres de los
hijos que Samael tuvo en esta encarnación: Isis, Hypatía, Horus, Osiris,
Imperator y Salomón.
30.- Samael siempre supo cumplir ejemplarmente sus deberes de padre y jefe de familia. Dio a todos sus hijos la educación que ellos quisieron sin nunca faltarles nada en casa, a pesar de la vida franciscana que llevaba. No tenía preferencia por ninguno de los hijos. Cierta ocasión, cuando robaron el carro de su hijo Osiris, el Maestro, con todo su amor paterno y gran desapego expresó:
-¡Toma! Estas llaves son para ti. ¡De ahora en
adelante mi coche es tuyo!
31.- Siempre que el clima lo permitía el Maestro
acostumbraba a salir de paseo por los parques cercanos a su casa y, antes de
regresar a su residencia, tomaba un
helado de mantequilla escocesa. Su marca preferida era Danesa 33.
32.- Samael trataba a todo el mundo por igual, puesto
que veía el Dios interno de cada criatura. Por esa razón conquistó la simpatía
de cuatro agentes federales designados por las autoridades de Guadalajara para
acompañar al Maestro durante la realización del I Congreso Internacional de
Antropología Gnóstica en 1976. Recuerdo la gratitud de los agentes hacia el
Maestro por haber curado a sus esposas y por invitarlos a sentarse en la misma
mesa en que comía cuando iba a los restaurantes de lujo. Durante todo el tiempo
Samael trató a los federales como si fuesen sus hermanos de sangre.
33.- Muchas fueron las ocasiones en que escuché al
Maestro hablar que en México surgiría una nueva revolución social, peor que
la de 1910.
Hoy final del siglo XX, sintomáticamente nos
tornamos espectadores del nacimiento de las primeras chispas de lo que podría
ser una nueva revolución mexicana. Se trata de los conflictos armados que
surgieron en enero de 1994 entre el Ejército Zapatista de Liberación Nacional
y el Ejército Federal.
El levantamiento indígena contra el gobierno
mexicano, que mató a centenas de personas, repercutió de forma dramática en
la economía mundial, despertando sospechas en las instituciones de crédito,
que pasaron a ver a México como un lugar de gran riesgo.
Hasta la aparición del Ejército Zapatista, México
caminaba en un aparente camino de prosperidad y justicia social. Al final, la
política de reformas económicas y el Tratado de Libre Comercio implementados
por el presidente Carlos Salinas de Gortari venían provocando los aplausos en
el medio económico y financiero internacional.
Mas, todo esto sirvió para despertar al mundo de la
realidad mexicana: el México que se caracteriza por las disparidades sociales,
por una incipiente base industrial y un sistema agrícola que históricamente
siempre fue fuente de problemas y conflictos sociales.
Acontece que la insurrección indígena contra el
gobierno ocurre en la región de Chiapas, habitada por más de tres millones de
almas. La mayoría de los habitantes es de descendencia maya; algunas decenas de
miles de personas son refugiados de Guatemala. En cuanto para la mayoría de los
85 millones de habitantes de México la renta per cápita es de cerca de US$3.000,00
anuales, en Chiapas es apenas de US$250,00. Chiapas fue castigada por la caída
mundial de los precios del café y por el tradicional talón de Aquiles de la
economía mexicana: la agricultura. México es un país donde la reforma agraria
jamás funcionó. La distribución de la tierra a los campesinos, hecha por la
revolución entre 1910 a 1930, hizo que los pequeños agricultores vivieran en
parcelas antieconómicas de 5 a 10 mil metros cuadrados, denominados ejidos.
Como resultado del fracaso de la agricultura para
servir como fuente de capital, los intentos de México en el desarrollo económico
se han caracterizado por extremos altibajos, desarrollo interrumpido que se
sobre-extiende y se cancela, como ocurrió en los `80, luego de que el final de
la bonanza petrolera provocara la crisis de la deuda mexicana.
Pero, la realidad humana y económica de México ha
cambiado. ¡Basta considerar la reacción oficial a este levantamiento!, dice
Edwards, el economista del Banco Mundial.
México ha conocido violencia terrible en su
historia, su revolución fue tan sangrienta que los grupos principales
terminaron en los años `30 con un partido único que ha gobernado el país
hasta hoy. En 1968, el gobierno del presidente Gustavo Díaz Ordaz, acribilló
sin más a los manifestantes estudiantiles en la ciudad de México. Ojalá, esta
vez, sea diferente...
Sobre una posible nueva revolución en México, es
necesario considerar que grandes Iniciados ( ), como Samael, jamás revelarían
todo lo que sabían sobre el futuro de un país, con recelo de provocar pánico
colectivo. Cierta ocasión, pregunté:
--Maestro, ¿usted no dice siempre todo lo que sabe,
verdad?
--¡Recuerda que el buen comandante nunca enseña sus
armas!
34.- Durante muchos años el Maestro Samael desarrolló
las Terceras Cámaras ( ). Las actividades allí realizadas eran destinadas
solamente a los estudiantes más antiguos y más avanzados. Durante los años
`70 el Maestro premió muchos estudiantes extranjeros, dejando que ellos
participasen de las actividades de ese grupo especial. En Tercera Cámara eran
dadas cátedras magistrales, luego transformadas en libros, como fue el caso
específico de Tarot y Cábala( ), La Alquimia Sexual( ) y Antropología Gnóstica
( ). En otras ocasiones, consagró Obispos para la Iglesia Gnóstica.
El programa desarrollado por el Maestro en Tercera Cámara
seguía, invariablemente, el siguiente orden:
*
Cátedra sobre un tema específico
*
Mantralización
*
Meditación no dirigida
*
Entrega de la unción
Para oficiar en Tercera Cámara el Maestro usaba una
túnica blanca muy simple, con una cruz dorada bordada en la región del corazón.
Como un gran Iniciado de los tiempos actuales, el Maestro daba sus conferencias
internas en frente del ara sagrada, en una actitud que daba la impresión, de
que allí, sobre el ara, estaba su fuente inspiradora. A su lado izquierdo
quedaba el coro de Isis ( ), compuesto por mujeres de diferentes edades, la
cuales escuchaban con mística emoción el Verbo de Samael.
La esposa de Samael siempre estaba presente. Con su
simplicidad característica, vestía una túnica blanca, que contrastaba
positivamente con su piel morena. Ella siempre me impresionaba por su humildad,
su silencio y por el brillo de sus ojos, que titilaban como las estrellas en la
noche.
Vestido con su túnica blanca, el Maestro era figura
imponente . Su voz grave y firme retumbaba todo el recinto y también nuestras
consciencias. Su rostro, de piel blanca y nacarada, su mirar dulce mas
penetrante, inspiraba en todos nosotros a los altos vuelos del espíritu.
Las tres velas encendidas sobre el altar irradiaban
una luz que iluminaba los contornos del cuerpo del Maestro, dando siempre la
impresión de que su luminosa aura se estaba materializando para la felicidad de
todos sus discípulos.
El incienso que era quemado durante esas actividades
se mezclaba con la fragancia del amor del Maestro para con sus discípulos,
siempre abiertos para recibir y aceptar la reveladora ciencia.
Sus cátedras internas se caracterizaban por la
simplicidad y por la síntesis. Realmente, todos nosotros, los que tuvimos la
oportunidad de participar de esos momentos de pura sabiduría, pudimos alimentar
nuestras almas con el tercer canon del pensamiento ( ). Las enseñanzas gnósticas
dadas por el Maestro, efectivamente, eran el más auténtico néctar servido en
el anfiteatro de la Ciencia Cósmica.
Los mantras que entonábamos con el Maestro y que
luego pasaban a vibrar en la regiones más profundas de nuestra consciencia hacían
que nuestro cuerpo y psiquis vibrasen con superlativas emociones.
Lo que más me gustaba de la meditación en Tercera Cámara
era el hecho de que el Maestro no la dirigía. Con esta actitud, Él enseñaba a
convertirnos en Adeptus, o sea, aquél que trabaja para convertirse en el dueño
de su propio conocimiento. Siempre admiré el hecho de que el Maestro jamás nos
motivó a ser Imitatus, o sea, practicar o motivar a otros a repetir mecánicamente
sus propios conocimientos e ideales.
Jamás podré olvidar aquellos sublimes momentos
cuando el Maestro bendecía el pan
y el vino vertido en un cáliz sagrado. Esto siempre me transportó al pasado de
los Caballeros del Grial ( ). Samael, para mí, era el propio Anfortas, el rey
de los Caballeros del Santo Grial, elevando a los cielos el símbolo divino de
la carne y la sangre de nuestro Señor el Cristo. Y nosotros, los participantes
de esta ceremonia sagrada, éramos los propios Caballeros sedientos de la
Verdad.
35.- Todos los rituales y misas oficiadas por Samael
terminaron transformándose en apoteósicas cátedras para el espíritu de los
participantes.
Sus conjuraciones ( ) eran tan poderosas que vaciaban
nuestra mente de pensamientos mundanos, transformándola momentáneamente en un
odre nuevo para recibir el vino nuevo que era la Santa Unción que Él distribuía.
Cuando ingeríamos el sagrado alimento nuestro Ser se llenaba de gloria.
Recuerdo claramente cuando en la realización del I Concilio Internacional de
Isis y Sacerdotes Gnósticos, celebrado en Guadalajara en 1976; mas de 2500
participantes recibieron, cada uno, de manos del Maestro, el cuerpo y la sangre del Salvador del
Mundo.
Durante la realización de cualquier ceremonia
oficiada por el Maestro, la congregación reunida trascendía el dogma de la
separatividad, constatando, aunque fuera por algunos instantes, que todos somos
hijos de Dios y que todos constituimos una única alma y un único cuerpo, para
honra y gloria del Creador.
Terminado el ritual salíamos del templo plenos de
amor y compasión conscientes.
36.- Miles fueron las personas que vinieron hasta
Samael con el anhelo de ser curados. De hecho, Samael supo curar el cuerpo y el
alma de mucha gente. Su amor y su bondad eran tan grandes y profundos como los
océanos de la tierra. Recuerdo el caso de una mujer que se decía poseída por
el demonio y que, en última instancia, vino hasta el Maestro para salvarse.
Ella fue atendida en la sala de visitas de la casa
del Maestro. En los primeros encuentros el Maestro usó las conjuraciones y los
exorcismos. Después, en los encuentros siguientes el Maestro pasó a decir que
ella ya estaba curada, y que ningún espíritu la perseguiría. Mas, ella insistía
diciendo que una entidad tenebrosa continuaba interfiriendo en su mente.
Frente a esos comentarios el Maestro decía que ella
estaba ahora con una obsesión, y de ese problema tenía ella misma que
liberarse porque su curación ya no dependía más de Él. Terminada la visita,
el Maestro me indicó que no la recibiéramos más en su casa.
El tiempo pasó y cierto día cuando Samael dejaba el
predio de la Asociación Gnóstica en México D.F. nuevamente apareció la
mujer. Obedeciendo la indicación dada anteriormente por el Maestro, intenté
impedir que ella se acercara a Samael. Mas, Él, de forma serena pidió:
-¡Déjala llegar! ¡Hoy ella necesita de amor!
Ella entonces llegó hasta el Maestro, que abrazó y
acarició sus cabellos. En seguida, ella le entregó un ramo de flores que tenía
escondido en su abrigo.
Meses, más adelante, esa misma dama, liberada de sus
sufrimientos, regaló al Maestro un lienzo donde había pintado el verdadero
rostro de Jesús. Fue esa misma estampa que brilló y se transformó durante el
proceso vivido por el Maestro en sus últimos días en México (ver capítulo
7).
37.- Un día, encontrándome envuelto en las tareas típicas
de un secretario, suena el teléfono cerca de la hora del almuerzo. En el otro
lado de la línea, uno de los principales periodistas de El Sol de México,
amigo del Maestro, le informa que una nave espacial había caído en las
inmediaciones del poblado de Tres Cruces, en el límite de los estados de Puebla
y Veracruz. La fuente de la noticia era el hermano del propio periodista que,
por ser médico, había sido llamado para atender a dos seres extraños, muy
altos y delgados, vestidos con túnicas largas, los cuales, a su vez, traían un
compañero herido.
El periodista al final del relato, preguntaba al
Maestro si quiere ir hasta el lugar de los hechos. El Maestro pidió un tiempo
para entrar en meditación y consultar a su propio Padre Interno, para ver si Él
daba el permiso.
Cuando el Maestro estaba en meditación, el teléfono
sonó nuevamente. Era otra vez el periodista, informando que los militares ya
habían llegado al lugar, mas asimismo, si Samael quisiese, Él encontraría la
forma de llegar hasta el lugar.
Coincidentemente, en ese mismo día el Maestro recibió
la visita del teniente-coronel Moisés Rodríguez Tapias, quien más allá de
ser un militar, era, también, el Presidente Nacional de la Asociación Gnóstica
en México.
Finalizada la meditación, Samael vino a saludar a
Moisés, ocasión en que abordaron la cuestión de la nave accidentada en Tres
Cruces.
El teniente-coronel se ofreció para acompañar al
Maestro hasta el lugar, en caso de desearlo, dándole inclusive la debida
cobertura de su rango militar.
El Maestro agradeció de todo corazón, mas comentó
que su Padre Interno no le había dado permiso para ir al lugar de los hechos...
El periodista vuelve a llamar para avisar que habían
aparecido agentes de la Policía Judicial Federal en casa de su hermano, amenazándolo
de muerte para que no revelase ni comentase nada sobre lo ocurrido.
De todos modos, el hermano del periodista había
podido comunicar a este que uno de los seres extraterrestres había muerto, pero
los otros dos consiguieron huir a tiempo.
A la noche, en reunión de Tercera Cámara, el tema
fue el incidente de la nave. Al final, el Maestro pidió a todos nosotros que
nos arrodilláramos orando a Dios por la protección de los ET’s que habían
huido.
Me sentí
profundamente conmovido, al ver aquél hombre grande y corpulento arrodillarse
frente al ara gnóstica en oración por sus hermanos del cosmos.
38.- El Maestro siempre fue una persona determinada a
aprovechar bien su tiempo. Cada paseo que hacíamos era una oportunidad para
enseñar algún tema en el campo del esoterismo o de la antropología.
Luchando siempre contra la enfermedad del mañana, en
un viaje a San Luis Potosí, fuimos a un lugar conocido como el Valle de los
Fantasmas.
El Valle era un lugar diferente, extraño.
Siempre había neblina, cubriendo las rocas con formas pintorescas como
si fuese un velo de misterio. En esa ocasión fui testigo de una experiencia
extraordinaria. El Maestro cerró sus ojos en forma de concentración, puso sus
manos sobre una extraña roca y a través de su agudo sentido de percepción
extra-sensorial, describió todo lo que había
visto en aquél Valle.
Después, a medida que íbamos recorriendo aquel
extraño paraje fui verificando personalmente la realidad de la descripción
dada por el Maestro momentos antes.
Fue allí donde aprendí la importancia de la investigación directa.
39.- Samael siempre fue en contra de toda y cualquier
tipo de adoración o culto que se quisiese hacer a su persona. En 1977 su yerno
Raulito fue a pedirle autorización para mandar a diseñar un busto con su
rostro. Excepcionalmente, el Maestro autorizó el trabajo. A partir de ese día
tuvo inicio una larga serie de visitas a la casa de un escultor. Fue difícil
para el artista esculpir el rostro del Maestro, a tal punto que comentó:
¡Este señor cambia de rostro todos los días!
El mismo Maestro cuando vio la obra acabada, expresó:
¡No se parece a mí!
Y se puso a reír.
40.- Siempre que las personas leían u oían hablar
sobre la Sede Mundial de las Instituciones Gnósticas en México generalmente
hacían fantasías, imaginando un imponente edificio, con innumerables
escritorios, empleados, salas de reunión, máquinas de escribir, etc.
La famosa Sede Mundial de los gnósticos del siglo XX
nunca pasó de una pequeña oficina ubicada en el segundo piso de la casa de
Samael. En la sala, apenas había un escritorio de color metálico, una máquina
eléctrica de escribir IBM, comprada y donada por el grupo de Nueva York y un
sillón reclinable, donde el Maestro hacía sus meditaciones, daba orientaciones
y dictaba cartas.
Ni siquiera un archivo de acero llegó a tener el
Maestro. El nunca guardaba nada, y todas las cartas eran quemadas tiempo después
de haber sido recibidas.
La biblioteca del Maestro tenía aproximadamente unos
20 volúmenes entre los cuales había una obra escrita en sánscrito por
Sivananda ( ), con quien el Maestro tenía correspondencia (ver numeral 61).
En su oficina, dos eran los objetos preferidos por el
Maestro: un mapamundi y una estatua de Buda. En las desnudas paredes, apenas un
cuadro: el del signo Géminis, diseñado por Joffra.
Resumiendo: la oficina de Samael era verdaderamente
franciscana.
41.- Sobre los accidentes de tránsito, muy comunes
en la capital de México, Samael siempre decía:
¡Los despiertos siempre son víctimas de los
dormidos!
42.- Innumerables veces el Maestro se expresaba a
través de juegos simbólicos de palabras. Por ejemplo, refiriéndose a la
difusión de la Gnosis en Asia, decía: ¡Yo entraré como un chino en China!
43.- Después de la realización de un gran simposio,
organizado por la Gran Fraternidad Universal en Guadalajara, esta institución
editó un folleto con pesadas críticas hacia la Gnosis, el cual fue distribuido
en la vía pública. Por este motivo, viajaron hasta la ciudad de México dos
representantes de la Asociación Gnóstica a fin de consultar al Maestro sobre
qué medidas deberían tomarse ante un ataque público. Samael respondió:
No es necesario defendernos porque las críticas sin
fundamento son nuestra mejor propaganda. Por lo tanto, no hagan nada, no
reaccionen y aprovechen la oportunidad para practicar el A-Himsa (la doctrina de
la no-violencia).
44.- Era frecuente en el Maestro responder cartas sin
abrirlas. Se sentaba en su sillón reclinable en actitud de meditación, llevaba
el sobre a la región de su corazón y pasaba a dictar lo que debía ser
contestado. Pude notar entonces que, en innumerables ocasiones, me pedía que
arrojara algunas cartas a la cesta de basura. No resistiendo mi curiosidad, un día
pregunté:
¿Maestro, por qué usted me pide que yo arroje esas
cartas a la basura?
Es porque estas cartas sólo traen críticas y
palabras negativas. No merecen otra
cosa que la cesta de la basura.
También había ocasiones que percibía que el
Maestro quedaba triste al recibir una carta. Estas pedían solamente poder y
riquezas. Pocas eran las que pedían orientaciones sobre la muerte mística o el
nacimiento espiritual, explicaba.
45.- El lugar preferido de Samael para meditar era su
propia oficina. Allí, en su simple sillón reclinable buceaba en largas
meditaciones que duraban horas, durante las cuales dialogaba directamente con
Dios y experimentaba el éxtasis supremo. Era tan grande el grado de concentración
del Maestro que podía meditar tranquilamente aunque yo estuviera escribiendo a
máquina. Otro detalle que siempre admiré en el Maestro era su respeto por mi
libre albedrío. Nunca me dijo ni dónde
ni cuando debería realizar mis propias meditaciones. De la misma forma,
jamás me señaló algún defecto.
46.- En mi opinión, Samael fue un gran Teurgo ( ).
Sabía invocar a los ángeles y exorcizar a los demonios. Lo que más me
impresionaba era que el Maestro hacía estos trabajos de Alta Magia sin utilizar
efectos especiales, aparatos, poses o demostraciones externas de poder y de
mando. Recuerdo que una vez fueron a pedirle que liberara una casa embrujada,
en Guadalajara. Samael llegó a la dirección indicada sin portar
absolutamente nada en las manos, simplemente vestido de traje y corbata como una
personal normal. Entró en la casa, y, utilizando el poder de su amor
consciente, liberó a ésta del mal que ahí reinaba. No usó exorcismos, velas,
inciensos, nada. Simplemente hizo el trabajo en el más absoluto silencio y
simplicidad. Con mucha razón decía Apolonio “La verdadera magia es
ejercida a través del amor y del odio. Es a través de estos dos polos que los
magos operan con sus filtros y encantamientos”.
47.- Para que quede registrado en la historia: Samael
siempre estuvo en contra de cualquier tipo de deporte violento, como el boxeo,
lucha libre, toreo, etc. Mas de ninguna manera,
era una persona sedentaria, sino todo lo contrario; motivaba siempre a
sus alumnos a practicar algún tipo de ejercicio físico, respetando siempre la
naturaleza individual de cada uno y principalmente la integridad del prójimo.
48.- No puedo dejar de testificar públicamente también
mi reconocimiento y admiración para con Don Rafael Ruiz Ochoa, que considero ha
sido el amigo y discípulo más fiel de Samael durante su vida. Todas las
semanas Él se reunía con su Maestro en el Alameda Central de la ciudad de
México para recibir de labios a oídos conocimientos jamás escritos o
publicados por el Maestro. Era tan grande la fe y la felicidad de Rafael que aún
después del desencarne del Maestro, se
dirigía semanalmente al mismo y agradable lugar anhelando volver a tener nuevos
encuentros con su querido Maestro.
49.- Inolvidables días pasé con Samael escuchando música.
Acostumbrábamos a reunirnos en la sala de su casa para escuchar música clásica.
El Maestro se acomodaba en una silla individual estilo Luis XV forrado en
terciopelo rojo; yo me sentaba en un cojín color dorado a los pies del Maestro.
Más allá de la música clásica, barroca y romántica, Samael gustaba de la música
árabe y de la música folklórica mexicana. Sobre los valses siempre decía:
-¡Los valses son música de triunfo!
50.- Samael tuvo que hacer muchos sacrificios económicos
y personales para crear y establecer el Movimiento Gnóstico. Mantenía a su
familia vendiendo libros de medicina naturista e hierbas medicinales, que su
esposa, Dondita, preparaba en su casa. Otra fuente de ingresos era a través de
la lectura del Tarot y de la quiromancia, este tipo de trabajos los hacía sin
cobrar, apenas aceptando las espontáneas donaciones.
Sin embargo en los últimos años Samael dejó
orientación para que se rechazase cualquier propuesta de lectura del Tarot o de
las manos por parte de las personas. A esta altura de su vida Samael entonces se
dedicaba totalmente a los asuntos internacionales de la Gnosis. Samael jamás en
su vida ambicionó ganancias. Muchos se volvieron ricos con sus enseñanzas
espirituales, mas el optó por la pobreza en relación a las cosas del mundo,
escogiendo en contrapartida los Tesoros de Dios. Samael se definía a sí mismo
con el siguiente apelativo:
-¡Yo soy un limosnero con smoking!
51.- Cierta estudiante venezolana, en vías de entrar
a la Universidad, de visita en México, preguntó al Maestro su opinión sobre
esta idea. Y respondió:
-¡Querida hermana, el actual sistema académico
adultera los valores del Ser!
52.- En otra ocasión, frente a un grupo de
estudiantes, también de Venezuela, una de las estudiantes preguntó al Maestro
sobre los peligros que eventualmente podrían existir en el mundo de los sueños.
Dice el estudiante:
-¿Y si yo encontrara un demonio?
-Y por qué un diablo debería temer a otro diablo,
reafirmó Samael
53.- En el final de 1976 organizamos una serie de
conferencias sobre arqueología esotérica. Para dictarlas invitamos diferentes
instructores. Uno de los temas fue el de la Atlántida. Justo en ese día, el
Maestro no puede asistir, tocándome
la tarea de representarlo ante el público. Todo corría normalmente, hasta la
hora de las preguntas, al final de la conferencia. Sucedió que estaba presente
un arqueólogo del Instituto Nacional de Antropología e Historia, el cual, con
argumentos científicos, simplemente desarmó toda la conferencia del instructor
responsable en el tema. Con mucha tristeza regresé a casa del Maestro, narrándole
lo ocurrido. Entonces, el Maestro decidió:
--No voy a permitir más que destruyan a mis
instructores...
Fue entonces que el Maestro preparó siete estupendas
cátedras sobre Antropología Gnóstica, donde presentó sólidos argumentos
para refutar los ataques de la ciencia materialista.
Más allá de esto, él me hizo espiar las reuniones
de los catedráticos de antropología y arqueología de México. El resultado de
todo este trabajo está sintetizado en el libro Antropología Gnóstica.
54.- Cierto día pregunté al Maestro:
-¿Usted tiene problemas?
-¡No, porque no permito que ellos se forme en mi
mente!
Recuerdo también el día en que tuve que viajar
desde Guadalajara hasta la ciudad de México por causa de algunos problemas
ocurridos sobre la organización del Congreso Internacional. Nunca fui una
persona habituada a llevar mis problemas a otros, mas en esa ocasión, fue
inevitable. Finalizada la reunión, quise saber lo que el Maestro pensaba de mi
actitud de llevar a él los problemas en esa ocasión. Nunca olvidé su
respuesta:
--Si yo tuviese una nave espacial te llevaría hasta
el laboratorio avanzado del cosmos para hacer un examen completo y descubrir cómo
es que el ego consiguió entrar en tu mente y te hiciera sentir que tenías
problemas.
55.- Una de las máximas del Maestro eran el servicio
y el trabajo desinteresado en favor de la humanidad. Sobre esto siempre decía:
“¡El premio al que trabaja es más trabajo”!
El Maestro jamás encaró el trabajo por la humanidad
como un peso, una carga, mas, si como una oportunidad brillante que Dios nos
ofrece para irradiar su amor a través de nosotros.
56.- En una de las tantas reuniones que acostumbrábamos
a realizar en la casa de Alois Poppenreiter,
un día, a la hora del almuerzo, el Maestro comentó, refiriéndose a mí
y a Dondita, su esposa:
-¡Ustedes dos tienen el Daimón
muy negro! ¡Necesitan blanquear el latón y quemar los libros!
Solamente muchos años después
vine a comprender el profundo sentido de esos términos. Aprovecho,
ahora, para comentarlo para mis lectores. El Divino Daimón es nuestro Lucifer
interno, la sombra de nuestro Dios Interno dentro de nosotros mismos. En aquella
época, estábamos, por cierto, muy ennegrecidos por las cosas de la vida.
Luego, teníamos que purificarnos internamente de forma más profunda y amplia,
buscando así el mayor desarrollo de nuestras virtudes del alma. Quemar los
libros, significa que aún estábamos muy presos a las teorías espirituales;
por lo tanto, necesitábamos de más práctica, de más vivencias.
57.- Aún siendo conocido como el Maestro de la
Psicología Revolucionaria. Samael jamás señalaba los defectos de las
personas. Nunca el Maestro apuntó un sólo defecto mío, a pesar de tener
muchos.
58.- Otra frase que Samael acostumbraba a repetir
era: “Hay hombres que respiran luz y otros que respiran oxígeno”.
59.- Samael era un adepto practicante de la filosofía
del “todo pasa”. Hay sobre esta práctica, un hecho marcado en su vida. Siendo niño, cuando sus padres
se separaron, los hijos tuvieron que ir a vivir con el padre. Y, este había
prohibido terminantemente que visitasen a la madre, bajo pena de hasta de
castigos físicos. Era lo que siempre ocurría cuando visitaban a la madre a
escondidas. Después del castigo, el Maestro y su hermano iban a su cuarto a
llorar. En esos momentos Samael decía a su hermano:
-¡Observa, nos pegaron de nuevo, estamos llorando,
mas, todo pasa!
Un día, acontece que el padre escuchó lo que Samael
decía a su hermano. Irritado, le dio otra tremenda golpiza. Samael, antes de
comentar lo ocurrido con el hermano, fue a espiar por la puerta, y repitió:
-¿Vio? ¡Nos descubrieron infraganti de nuevo! ¡Ahora,
nos está doliendo dos veces más! Mas, no olvide: ¡todo pasa!
Fue de esa infancia sufrida que el Maestro aprendió
que todo pasa y todo termina en la vida. Pasan los imperios, pasan las glorias,
pasan las civilizaciones, hasta la vida también pasa...
--De la vida la única cosa que vale la pena es la
conciencia de nuestras experiencias, acostumbraba a repetir el Maestro.
60.- Para mí, una de las enseñanzas más valiosas
dejadas por el Maestro es la del despertar de la consciencia. La consciencia
comienza a despertar dentro de nosotros cuando aprendemos a dividir la atención
entre sujeto, objeto y lugar. Las grandes oportunidades de la vida son
desperdiciadas porque no estamos atentos al fenómeno en sí, a lo que pasa
dentro de nosotros y el escenario, el ambiente, las circunstancias.
El auto-recuerdo es un ejercicio para ser practicado
en forma continua: ¿Quién soy? ¡Qué estoy haciendo? ¿Dónde estoy? La práctica
de este ejercicio bloquea la mecánica de
la mente. Bloqueándose la mecánica de la mente, acabamos también bloqueando
la mecánica de la vida. Acabándose la mecánica de la vida podemos llegar a
los grandes descubrimientos del espíritu, de la consciencia superlativa de
nuestro Ser.
Así, a cada nuevo día debemos dar más que un paso
rumbo al descubrimiento de nuestro propio Ser Interior (quién soy), del motivo
de nuestra existencia (qué estoy haciendo) y del por qué estamos pasando por
esta o aquella circunstancia (dónde estoy).
La meditación íntima, la meditación trascendental
es uno de los más poderosos ejercicios para el despertar de la consciencia. Por
eso, debe ser practicada diariamente.
Sobre todo eso, el Maestro decía:
-¡Siempre que sea posible, debemos mandar el mundo
al diablo!
61.- La actitud de Samael y su Gnosis contemporánea
no es sectaria, esto se puede constatar a través del hecho contundente de que
mantuvo muy buenas relaciones con los grandes maestros, tal cual como lo
demuestra el siguiente extracto de la carta
que Swami Sivananda le enviara al Maestro, el 15 de setiembre de 1958:
(...) “Inmortal y Bendito Ser. Saludos y
Adoraciones.
Me he deleitado con el contenido de su amable
carta...
Estoy lleno de un inmenso gozo al ver el gran
servicio que usted hace a través del Aryabarta Ashram a su gente. Esta
institución puede prosperar gloriosamente y traer la paz al mundo. Será una
gran felicidad para mí el poder ayudarle en su Misión Divina...
Le deseo el mayor éxito.
CAPITULO 2
1.- Siempre que el Maestro hacía sus viajes
misionales, para divulgar las enseñanzas del gnosticismo universal,
acostumbraba a vestirse elegantemente para las entrevistas con la prensa y para
dictar las conferencias públicas. Cierta ocasión, en Hermosillo, Sonora, con
una temperatura de 40 grados, estaba el Maestro vestido con traje negro, camisa
blanca y corbata bordó. En una entrevista le pregunta un periodista:
--Dígame, Maestro Samael, ¿por qué se viste así?
Samael respondió:
-¡Me visto así por respeto a usted!
La respuesta impresionó de tal manera al reportero
que acabó escribiendo uno de los mejores artículos publicados
sobre el Maestro.
2.- Dos misioneros fueron enviados para ayudar en los
trabajos de la Asociación Gnóstica en Monterrey. Transcurrido cierto tiempo,
estando el Maestro de visita en esa ciudad, tuvo que oír los reclamos del
dirigente de la Asociación que se quejaba de que los dos eran muy perezosos,
que se levantaban muy tarde. Con mucha gentileza y gran espíritu de colaboración,
dice al director:
--Mañana bien temprano usted me deja entreabierta la
puerta de la Asociación.
Al día siguiente, al despuntar el alba, llegamos con
el Maestro a la Asociación. La puerta estaba entreabierta; entramos
silenciosamente y nos dirigimos al cuarto donde dormían profundamente los
misioneros. El Maestro entró en el cuarto, abrió las cortinas, y habló
en voz alta:
-¡Los misioneros se levantan con la luz del sol!
Dio media vuelta y salió, dejando a los dos
aturdidos por la sorpresiva aparición.
3.- La visión clarividente del Maestro era muy
poderosa. Recuerdo los primeros viajes que hice con el Maestro a San Luis Potosí
y, después a Monterrey. Durante el recorrido a esas ciudades, el Maestro iba
describiendo la forma de cada elemental ( ) de las plantas que aparecían en el
camino. De igual forma, el Maestro saludaba a los Espíritus Guardianes de las
Montañas. El amor y el respeto que el Maestro sentía por la naturaleza me hacía
recordar a Francisco de Asís.
4.-Cierta ocasión llegamos con el Maestro a la
ciudad de Saltillo, para una conferencia pública. Cual fue nuestra sorpresa al
encontrarnos solamente 10 personas en el auditorio. De mi parte, como estaba
habituado a ver al Maestro en grandes audiencias y plateas, pregunté al
Maestro:
-¡Maestro, si usted quiere, estoy dispuesto a
cancelar la conferencia, porque son muy pocas personas...!
Samael, con mucho amor, manifestó:
-¡Con una, diez, cien o mil personas es necesario
dar el mensaje!
5.- El Maestro llegó a Guadalajara en un jet
ejecutivo, y desembarcó en la plataforma oficial. Finalizado el protocolo de
desembarque, después de la ejecución del Himno de las Instituciones Gnósticas,
y frente a más de 2500 participantes al Congreso de 1976 que fueron al
aeropuerto a recibir al Maestro, el Jefe de Aduanas, que se encontraba a mi
lado, me comentó:
--Estoy acostumbrado a recibir toda clase de
personalidades del mundo político, mas no sé lo que tiene este señor, siento
que tiene una gran fuerza interna y un poderoso magnetismo... Eso no me aconteció
antes.
Guardé el más absoluto silencio...
6.- Tengo que confesar que perdí la cuenta de la
cantidad de conferencias que el Maestro realizó en las cuales participé como
asistente. Rescato ahora de mi memoria la forma utilizada por el Maestro en los
diferentes auditorios a través de los cuales pregonó el mensaje del Quinto
Evangelio o Evangelio de la Síntesis.
Siempre fui admirador de la sinceridad con que el
Maestro daba el mensaje. También siempre me llamó la atención que en todas
sus conferencias o actividades jamás dejó de mencionar al Cristo y a la
Virgen, a la cual denominaba de Eterno Femenino de Dios.
Otro aspecto que debe ser mencionado es que Samael
jamás cobró o dejó que cobrasen un centavo para que participaran de sus
conferencias. Su precepto, propuesto con su propio ejemplo, era de que no se podía
cobrar por la enseñanza gnóstica; él decía: “Fuera con el comercio de la
Gnosis”.
Su Verbo resonaba siempre como trueno, haciendo
estremecer hasta las profundidades de la mente de los participantes.
Innumerables ocasiones el Maestro demostró su osadía, cuando con su dialéctica,
desafiaba a los pontífices de ciencia moderna. Solamente un hombre que poseyó
algo de divino dentro de sí es capaz de desafiar al Anticristo de la ciencia,
sin que eso se caracterizase como un insulto o provocación y sin perder la
serenidad y el dominio de sí.
7.- Samael, con su simplicidad y calor humano,
siempre supo ganarse la simpatía de todos, pobres y ricos, simples y educados.
Por eso, siempre era bien recibido en todos los lugares, siendo invitado por los
presidentes municipales y gobernadores a dar conferencias en sus ciudades y
estados, como aconteció cierta ocasión en Nogales, Sonora.
Cuando llegamos a la entrada de la ciudad vimos una
patrulla de tránsito esperándonos junto con el coche de los dirigentes de la
Asociación Gnóstica local. Para llegar al Hotel Fray Junípero Serra, donde
quedaríamos hospedados, teníamos que seguir por la avenida principal de la
ciudad. De cada lado de la avenida comenzó a aparecer gente para saludar al
paso de nuestro coche. Los que venían por la avenida en sentido contrario
encendían los faroles de los carros, tocaban el claxon, en fin, luego notamos
que atrás de nosotros se había formado una caravana de automóviles.
A cierta altura del recorrido un campesino muy
humilde, en actitud de admiración, retiró el sombrero de la cabeza, a lo que
el Maestro retribuyó con una venia. En seguida noté que el Maestro, juntando
los dedos pulgar, índice y medio, los llevó al entrecejo, cerrando los ojos.
Estando en esa actitud de recogimiento, me dirigí a
él preguntando:
-¡Qué está haciendo, Maestro?
--Estoy entregando a mi Padre Interno todos esos
honores y saludos porque mi humana personalidad nada vale; lo único que merece
todo es la chispa divina que mora dentro de mí.
8.- En un viaje a Nogales, invitados por Oscar Uzcátegui,
uno de los más valorados discípulos de Samael, aconteció algo que vale la
pena de ser relatado. Vivía en esa ciudad un pistolero conocido como Guadalupe.
Él había comentado cuando se enteró de la venida del Maestro:
--Cuando llegue ese tal Maestro Samael yo mismo voy a
comprobar si se trata de un ser de Luz. Voy a mirarlo fijamente en los ojos,
y si no baja su mirada probaré que no existe nada divino dentro
de él; y por eso voy a matarlo de inmediato...
Terminada una conferencia, Guadalupe se interpuso en
el camino del Maestro, mirándolo fijamente a los ojos. Era una escena
impresionante. Guadalupe, bajito y fortachón. Samael, un gigante de mirar
amoroso. Sus miradas se cruzaron y se mantuvieron por algunos momentos, hasta
que Samael, con su característica humildad, bajó la suya. Acto seguido,
Guadalupe, sorprendiendo a todo el mundo, saltó en los brazos del Maestro,
gritando:
-¡Usted es un ser de Luz! ¡Usted es un ser de Luz!
Desde ese día nació en Guadalupe una fe muy grande
por Samael. Recibiendo de él mucha ayuda, como la de haberle salvado su vida y
la de su familia en distintos atentados.
9.- Como tantos otros mensajeros de la luz, Samael
también tuvo sus enemigos secretos. En uno de sus viajes a Guadalajara, estando
ya en la ciudad, recibió una llamada telefónica anónima, amenazándolo de
muerte, en caso de realizarse la conferencia en la Universidad de Guadalajara.
Uno de los integrantes del grupo del Maestro, sugirió que sería mejor cancelar
el evento. Otro, que se formara un grupo de seguridad. El teniente-coronel Moisés
Rodríguez Tapias, también presente, se propuso ir uniformado, para imponer
respeto. Mas, Samael se mostró irreductible:
--Ni una cosa ni otra. Ahora, más que nunca, voy a
dictar la conferencia en la Universidad.
Dicho y hecho, el Maestro se encaminó ala
Universidad, en cuyo auditorio estaban reunidos 2500 estudiantes. El tema de la
conferencia fue intencionalmente polémico: Los tiempos del fin y los anillos
radiactivos de Alcione.
Para alegría de todos nosotros, que estábamos
presentes, no hubo ningún atentado porque el amor es más fuerte que el odio y
el temor.
10.- Cierta vez, durante una reunión realizada Querétaro,
uno de los participantes se acercó al Maestro con un papel en la mano, y dice:
-¡Vea, Maestro! ¡Lea lo que comentan en esta ciudad
acerca de los gnósticos!
Quedé
observando la reacción de Samael que, como de costumbre, estaba sereno. Mas, la
persona volvió a insistir:
-¡Pero, Maestro! ¿Usted no se interesa en saber lo
que están diciendo referente a su institución?
El Maestro, entonces, suave, mas firmemente, respondió:
-¡Hermano, no me interesa llenar mi cabeza de
basura! Las críticas o elogios no deben alterar nuestro equilibrio emocional.
Triste hecho es el llenar el pensamiento de hirientes palabras sin valor.
Miserable condición es la del hombre que siempre está dispuesto a abrir sus oídos
para el mal que dicen de los otros y que pasa como la ola del negro lodazal.
11.- En 1975, en los alrededores de Guadalajara, en
un paraje muy bonito, llamado Bosque de la Primavera, junto con decenas de
personas pude ser testigo del poder en las curaciones milagrosas realizadas por
Samael en ocasiones muy especiales. Era una de aquellas tranquilas mañanas
cuando vi a un ciego recuperar su
vista, y a un paralítico, su caminar. Otras personas tuvieron también su salud
restablecida.
Samael, de hecho, dominaba la medicina oculta, que
siempre fue practicada por un reducido número de Adeptos ( ) y Santos,
antes como después de Cristo. La medicina oficial combate los males del
cuerpo. Un Adepto, como Samael, actúa directamente sobre el alma del enfermo, a
través del cuerpo astral y del cuerpo físico. Lo mismo sucede con las
curaciones magnéticas. Samael operaba por medio de las fuerzas que existen en
todas las personas, utilizando dosis muy elevadas, poderosas y concentradas.
¡Samael no hacía esas curaciones por
exhibicionismo! Como otros Santos o Grandes Iniciados, presentó delante los
escribas y fariseos de los tiempos modernos su facultad de curar los cuerpos
como prueba de su poder de perdonar o curar las almas. Así, la curación del
cuerpo siempre se torna una contraprueba de la curación moral, facultándole
decir: ¡Hombre, levántate y anda!
CAPITULO
3
1.- A la luz de ciertas experiencias místicas que
había experimentado en el mundo de los sueños, me surgieron algunas dudas, las
cuales fueron llevadas al Maestro. Hecha mi exposición, Samael me respondió:
-¡Las dudas ocasionan serios problemas en el cuerpo
mental! No debes dudar nunca de aquello que “ves”, porque, si lo haces,
aparecerán tensiones que abren, imperceptiblemente, ciertos huecos mentales por
los cuales, pueden entrar algunas entidades negativas que podrán llevarte hasta
la locura, como aconteció con Salas, ¿recuerdas?
2.- En Hermosillo, estando con Samael en el
restaurante del Hotel Continental donde nos habíamos hospedado, me comenta el
Maestro:
--Todo aquél que decide seguir el camino para el
Absoluto ( ) no puede fumar ni tomar ningún tipo de bebida alcohólica.
Volví a preguntar:
-¿Aquellos que piensan un día seguir el camino para
el Absoluto, como usted, pueden empezar esta disciplina desde ahora?
--Así es, me respondió el Maestro.
--¿Eso quiere decir que no podemos ni hacer un
brindis, como usted recomienda, para poder convivir socialmente?
--En verdad, ni una copa, reafirmó el Maestro.
Decidí, entonces, iniciar mi entrenamiento allí
mismo, tomando la decisión de jamás volver a beber ni siquiera una gota de
vino. Pasó el tiempo... Cierto día, en otro viaje, que hicimos para Torreón,
el Maestro fue invitado a una cena de bienvenida, organizada por los estudiantes
de la gnosis de esa ciudad. Cuando estábamos ya sentados a la mesa, noté que
al frente de Samael habían puesto una botella de vino. Pasados algunos minutos
vi al Maestro abrir la botella y pasó a servir la bebida para todos aquellos
que estaban cerca, llenando también su propia copa. En seguida hicimos un
brindis, y todos nosotros, inclusive el Maestro, bebimos de la copa. Mas tarde,
como era mi costumbre, me acerqué a Samael para recibir sus enseñanzas. Me
dice el Maestro:
--Actuaste muy mal...
--¿Por qué, Maestro?
En tono suave y bondadoso, respondió:
--Si habías decidido jamás volver a beber alcohol, ¿cómo es que hoy, para imitarme, te
olvidaste de tus propósitos? ¿Quiere decir que si yo hago lo contrario de lo
que te enseñé, tu también me seguirás? No acepto que las personas me imiten,
ni siquiera en los buenos ejemplos. Cada uno debe ser libre y jamás imitar o
seguir a alguien, a no ser su propio Ser.
Días después comprendí que todo lo que el Maestro
hizo en aquella noche fue para ponerme a prueba.
3.- Uno de los tantos viajes misionales que hice con
el Maestro al Norte de México, específicamente a la ciudad de Chihuahua, a la
hora de cenar, nos dirigimos a un restaurante cercano a la plaza central. Esa
noche fue inolvidable para mí porque pude realizar una atrevida disputa con el
Maestro en cantidad de comida. Samael repetía un plato y yo hacía lo mismo.
Tamaña era la cantidad de comida que estábamos ingiriendo que, a cierta
altura, discretamente, el cocinero se asomó a la puerta de la cocina para
observar quienes eran los visitantes que tenían tanto hambre.
Después de comer la más amplia variedad de platos
salimos del restaurante rumbo al hotel donde estábamos hospedados. Como
siempre, permanecí con el Maestro hasta tarde
para escuchar las enseñanzas del día.
--¿Acaso no percibiste tu conducta gregaria, me
preguntó el Maestro?
--¡No, respondí! ¿Por qué pregunta?
--En la cena yo pedía cada vez más comida sólo
para observar tu reacción, para ver si tú me imitabas. Infelizmente, me
imitaste. Mas yo te digo que jamás debes imitar a nadie. Recuerda siempre que
al intentar la transformación de nosotros mismos tenemos que volvernos cada vez
más individuales.
El tiempo pasó, mas esa lección, de la no imitación,
quedó grabada en lo más profundo de mi Ser. Hoy puedo comprender que no
podemos construir nada sobre la figura del Maestro mas sí sobre su doctrina,
que tanto él defendió y cuyo desconocimiento es la causa de tantos desacuerdos
entre los estudiantes y dirigentes gnósticos.
Por eso, para el futuro, es de gran importancia la
actitud de no edificar nada sobre la figura del inimitable. Antes, necesitamos
construir sobre el morir ( ), el nacer ( ) y el servir a la humanidad.
Me viene a la memoria una frase del evangelio de San
Juan, cuando Jesús dice: “Si perseverases en mi doctrina seréis
verdaderamente mis discípulos; conoceréis la verdad y la verdad os libertará”
(Juan 8, 30-32).
4.- Unos días antes de morir, desde su lecho de
dolor, Samael me preguntó:
--¿Mano, usted me va esperar?
No supe qué responder. El Maestro volvió a
preguntarme:
--¿Usted me va a esperar?
Entonces Norma, casada con uno de los hijos de Samael,
presente en el cuarto, se dirige a mí:
--Vamos, hermanito, responde al abuelo.
Entonces, inmediatamente, respondí:
--Sí, Maestro, voy a esperarlo.
Hoy, más que nunca, comprendo que esperar significa
encarnar las enseñanzas gnósticas en nuestros corazones.
5.- Muchas fueron las pruebas a las cuales Samael me
sometió en el mundo físico. Una de ellas fue esta. Coordinamos de encontrarnos
valiéndome apenas de mis facultades internas. Comencé entonces a viajar por
diferentes ciudades y pueblos mexicanos, donde suponía que él podía estar.
Pasé por San Luis Potosí, Guadalajara y Tepic. Cuando llegué a la terminal de
ómnibus de Tepic, escuché, por el altoparlante, la salida de un ómnibus para
San Blas. Subí al ómnibus y me dirigí al exótico puerto del estado de
Nayarit. Cuando llegué a la ciudad, me dispuse a recorrer todos los hoteles y,
la respuesta, siempre era negativa. Finalmente, cuando estaba por desistir, me
confirmaron que, de hecho, Samael estaba en aquél hotel. Gentilmente, me dieron
el número de la habitación donde estaba hospedado el Maestro. Cuando toqué el
timbre, una voz de anciano, que me era familiar, preguntó:
--¿Quién es?
Con duda y con cierta preocupación de haberme
equivocado de habitación, respondí:
--¡Salazar Bañol!
La puerta se abre, asomando la cabeza
un anciano, que me decía con voz senil:
--¡Entra, entra!
Reticente, entré. Nuevamente, el viejo señor,
expresó:
--¡Siéntate, siéntate!
Ya incomodado por la situación, me senté sin perder
la vista al viejo señor que, a pesar de todo, me parecía familiar, aunque no
tuviese nada que ver con Samael. En seguida, el anciano se dirige al espejo, se
mira y, cuando da media vuelta, se transforma totalmente, adquiriendo la forma
del Maestro Samael. Con la mayor naturalidad, dice:
--¡Mano, al fin me encontraste!
Respondí:
--¡Así es, Maestro!
6.- En un viaje, durante el recorrido entre
Hermosillo y Ciudad Obregón, el Maestro me pidió que yo cerrase los ojos y me
concentrase en su corazón. Cuan grande fue
mi sorpresa cuando vi que su corazón tenía dos alas blancas y en el centro
brillaba un resplandeciente ojo azul.
7.- En el inicio de febrero de 1977, cuando conducía
el coche del Maestro al centro de la ciudad de México, él me hizo el siguiente
comentario:
--¡Sabe, mano! Anoche vi en el astral que
Krishnamurti ( ) estaba muerto y que usted estaba al frente de la caravana fúnebre.
--¿Qué quiere decir, Maestro?
--Todo lo que acontece simbólicamente en mundo de
los sueños con Krishnamurti, acontece conmigo en el físico.
--¡No diga eso, Maestro!
--¿Y por qué temer? Yo no le tengo miedo a la
muerte. La muerte siempre fue mi mejor amiga a lo largo de los tiempos.
Lo curioso de ese dialogo con el Maestro es que,
meses después, exactamente en el día 28 de diciembre de 1977, me tocó ser el
organizador de la caravana fúnebre que acompañaría al cuerpo del Maestro. Fui
también el primero en llegar al Panteón de Dolores y recibir el coche fúnebre.
¡La visión del Maestro se había cumplido al pie de
la letra!
8.- Fue un xamán en Guadalajara que me predijo que
en poco tiempo yo llegaría a los pies del Maestro. Confieso que dudé de esa
previsión, al saber que Samael no acostumbraba a recibir visitas. Pero, por las
leyes de la vida, un día fui sorprendido con una carta en la cual el Maestro me
designaba para una misión en toda América Central. Tenía que entregar la
Gnosis desde Costa Rica hasta Guatemala. Fue de esa forma que las circunstancias
me favorecieron en la realización de ese viaje misional. Después de un año y
medio en misión por América Central, recibí otra carta de Samael donde decía
que, después de haber terminado mi misión allí, debería dirigirme a la
ciudad de México, para una entrevista personal. Tuve que leer la carta varias
veces porque no podía creer que iba a estar personalmente con el Maestro.
Terminada la misión en Guatemala, tomé un avión de
Air Guatemala, que me llevó hasta la capital mexicana. Pasados algunos días,
finalmente llegó la fecha que habíamos coordinado para la reunión. La sede de
la Asociación Gnóstica, localizada en la calle Colima 265, en la Colonia Roma,
fue el local escogido para tan anhelado encuentro. Era la noche de un día
jueves cuando estaba en la recepción de la Asociación. En cierto momento
percibo una agitación que venía de la entrada de la casa; presentía que era
el Maestro que estaba llegando, rodeado de cierto número de estudiantes que
fueron a su encuentro. Durante los instantes que aguardaba para verlo cara a
cara, sentía que mi corazón latía cada vez más de prisa, y no sabía qué
pensar... En un momento dado percibí un
sombrero de piel que me recordó a Gurdjieff ( ). Después, un grupo abre paso y
descubro la figura de un hombre corpulento como Marpa ( ), vestido con traje
color marfil. En el momento exacto en que mis ojos se posaron en su insondable
mirada, me estremeció un
sentimiento de indescriptible felicidad, perdiendo completamente la consciencia
del ambiente que me rodeaba. Cuando me recuperé de ese estado, dije:
--¿Entonces, usted es el gran Maestro Samael?
Me respondió:
--¿Y usted es Salazar Bañol, verdad?
--¡Sí, soy yo!
--Ya oí hablar mucho de usted. Usted está invitado
a pasar a la Tercera Cámara.
Hubo varios momentos en que me pregunté si iba
aguantar tanta emoción. Minutos más tarde, cuando ya me encontraba dentro del
templo para participar de las actividades de la Tercera Cámara, dirigida por el
Maestro, quedé muy nervioso. Creo que jamás en mi vida había controlado tanto
mis pensamientos porque sentía que Samael estaba leyendo mi mente... Fue todo
normal para mí hasta que el Maestro me pidió que dirigiera algunas palabras a
los presentes. Mentalmente me dije:
--¡Era eso lo que me faltaba! ¡Tener que hablar en
presencia del Maestro!
Sinceramente, no se de dónde surgieron estas
palabras:
--Maestro Samael,
yo no le estimo ni le amo... (jamás olvidaré la cara de asombro de los
presentes, al pronunciar estas palabras). Y continué:
--Solamente el día en que encarne al Cristo en mi
corazón podré decirle que le amo sinceramente.
Terminadas mis palabras, el Maestro pidió un
aplauso, y antes de que me retirara del templo, me dijo:
--Tu misión será ahora en Guadalajara, y si quieres
tener éxito en tu trabajo, dedícate a entregar la Gnosis en forma de cursos.
9.- Desde el momento en que fui designado para asumir
en la Asociación Gnóstica de Guadalajara los viajes misionales de Samael se
volvieron muy frecuentes. También, muchas fueron las conferencias públicas que
tuve que organizar para el Maestro. Cabe destacar que, de forma sorprendente,
todos los medios de comunicación abrieron sus puertas para divulgar las
conferencias del Maestro. Paralelamente a su actividad pública, Samael dio cátedras
inolvidables para los estudiantes avanzados de la Asociación. En 1975, por
determinación del Maestro, realizamos el I Encuentro Internacional de la
Cultura Hermética, en el hotel Guadalajara Marriot.
10.- Cuando había tiempo libre, era aprovechado por
el Maestro para ir hasta el Lago de Chapala, en los alrededores de Guadalajara.
Allí, siempre gustaba almorzar en un restaurante que había en la Isla de los
Alacranes. Mientras navegábamos por el Lago, bajo el sol y la brisa cálida, el
Maestro pasaba su conocimiento. Me viene a la memoria el día en que el Maestro
me recomendó el estudio del libro La Alquimia. Como jamás desperdicié ninguna
recomendación del Maestro, me puse a buscar el mencionado libro. Lo compré,
lo estudié, pero me enfrenté con el inconveniente de los símbolos que
no entendía. Esperé ansiosamente la siguiente visita del Maestro para sacar
mis dudas. Su respuesta, como siempre, fue simple y directa: “Debes pedir que
te sea dado el Donum Dei”. De repente, pregunté:
--¿Qué es eso, Maestro?
Él me respondió:
--Nada menos que el Don de Dios que te permitirá
comprender todo el simbolismo que existe sobre la faz de la tierra.
11.- En una de las visitas hechas por Samael a la
Asociación de Guadalajara, a la luz del contexto de mi primer noviazgo que tuve
dentro de la gnosis, pregunté al Maestro:
--Maestro, ¿usted que dice sobre los besos y abrazos
en un noviazgo gnóstico?
La respuesta del Maestro me dejó helado:
--¡Es pura lujuria!
12.- Transcurrían cinco meses que Efraín Villegas
Quintero estaba sólo de misión en Guadalajara. Estando Samael de visita en la
ciudad, comentó:
--Frater, un Iniciado como usted no debe dejar sola a
su esposa, ni espaciar tanto tiempo la práctica de alquimia.
13.- Quiero dejar registrado para la posteridad que
en ningún momento de su vida Samael llegó a entregar prácticas o rituales
sexuales con vestales ( ). Quien por ventura use el nombre del Maestro para
defender ese tipo de ideas está mintiendo descaradamente y, para esos, recuerdo
esta frase: Quien añade sabiduría, también añade dolor.
14.- Samael siempre acostumbrada a decir:
--Muchos son mis discípulos, pero pocos son mis
amigos.
15.- El Maestro Samael vivía en un estado permanente
de felicidad, pese a los problemas ajenos que llevaba consigo. Traigo a la
memoria los innumerables viajes
misionales que hicimos con el Maestro, y recuerdo que, desde el momento en que
salíamos del medio urbano, Samael no dejaba de elogiar y expresar poesías a
toda forma de vida que observaba en la naturaleza.
16.- Recuerdo que el Cine Polanco, en la capital de México,
estaba exhibiendo la película “Moisés”. Decidimos, Tony Maldonado y yo,
invitar al Maestro para ir al cine. Pero, por más que intentábamos y por más
argumentos que empleábamos, él se negaba. Un día, cuando estábamos
insistiendo una vez más, él decía de forma contundente:
--¡Ustedes son mis diablos tentadores! Mas, no voy a
perder mi iniciación a cambio de una película. (En esa época, ya hacía 25 años
que el Maestro no iba al cine).
17.- Muchas fueron las ocasiones en que el Maestro me
hizo demostraciones de desintegración de nubes. Y varias veces me motivó para
que yo también hiciera lo mismo. Mas, sólo ahora, después de haber pasado 20
años comienzo a comprender la enseñanza oculta de esta pregunta que siempre me
hacía el Maestro:
--Mano, ¿quiere que le desintegre una nube?
La comprensión vino a través de la lectura del capítulo
10 del libro Ilusiones, de Richard Bach, que sintetizo en lo siguiente:
--Independientemente del hecho de todo ser ilusión,
comprendí aún más cuán nefasto es el apego, y cuando la gente quiere
eliminar una nube de su vida, no debemos actuar en forma tan complicada, mas,
simplemente, no poner ninguna resistencia, para que sola se vaya desintegrando
de nuestra mente.
Con ese pensamiento y esa actitud positiva frente a
la vida debemos entregarnos a la voluntad de nuestro Padre-Madre celestial, que
nos conducirá de forma triunfante por la corriente de la vida, libres de todo
apego o resistencia. Es por eso que siempre repetía Samael:
--Quien renuncia al poder obtiene doble poder,
siempre y cuando no ambicione ese mismo poder.
18.- Durante el tiempo en que viví en Guadalajara
tuve la gracia divina de recibir una o dos veces por mes la visita del Maestro.
Las actividades desarrolladas por Samael eran conferencias públicas, cátedras
para los alumnos avanzados y paseos por los lugares típicos de la región,
durante los cuales entregaba valiosas enseñanzas.
Nunca el Maestro dejaba de visitar la casa de Alois
Poppenreiter, uno de sus principales discípulos nacido en Austria.
En uno de los días de la realización del Congreso
de 1976, a la hora del almuerzo, el Maestro nos sorprendió con esta pregunta:
--¿Ustedes quieren saber por qué yo tengo tanta
amistad y afinidad con Alois y Salazar Bañol?
--Sí, respondieron la mayoría de los presentes.
--Esa amistad y esa afinidad se debe al hecho de que,
en el siglo pasado, Alois y Salazar Bañol fueron mis compañeros de infortunio
en las tabernas de Austria. Fue también en esa vida que tuve el placer de
conocer al Conde Cagliostro ( ), de quien recibí enseñanzas secretas que jamás
podré revelar.
19.- Cierto
día estábamos paseando el Maestro, Rafael Ruíz Ochoa, y yo. Caminando por la
calle 1 de Mayo rumbo al Alameda Central, Rafael preguntó al Maestro:
--Maestro, por qué Fernando está nuevamente con
nosotros en esta actual existencia aquí en México. ¿Acaso también participó
con nosotros en la Revolución Mexicana?
--Salazar Bañol, en el principio de este siglo, tuvo
cuerpo como aventurero europeo, vino en un navío para México y terminó uniéndose
con nosotros para ayudarnos en la Revolución. Es por ese motivo y por la
ley de recurrencia que volvimos a encontrarnos con estos nuevos cuerpos, mas,
ahora, para compartir nuevas experiencia en una octava superior de consciencia.
Quiero dejar claro que el Maestro transmitía sus
percepciones psíquicas sobre las vidas pasadas de las personas basado en su
polividencia o como fruto de investigaciones realizadas en las memorias de la
naturaleza. Quiero registrar también que estoy sumamente agradecido con el
Maestro porque fueron pocas las veces que él me habló de mis vidas pasadas,
razón por la cual agudicé mis propios medios para descubrir mi pasado. En
pocas palabras: El Maestro nunca me dio pescado, mas, me enseñó a pescar.
Ese principio es la base de la Gnosis, que no da nada
gratis, mas ofrece todos los medios para que cada cual busque y encuentre
todo lo que quiere o necesita. La Gnosis es lo opuesto de la información. La
información no cambia la mente humana, ¡mas la experiencia directa, sí!
20.- Samael trabajó arduamente durante dos años
para develar el Pistis Sophía. Durante ese período, el Maestro practicaba
diariamente siete horas de meditación, buscando descubrir el sentido secreto de
las palabras y de las enseñanzas de Jesús. Pistis Sophía fue el último libro
escrito/develado por el Maestro. Gracias a eso, las enseñanzas secretas que el
Salvador del mundo entregó a sus discípulos en el Monte de los Olivos se
tornaron más accesibles. Así mismo ese libro continúa siendo apenas para los
iniciados. Todo aquél que venga a leer esta obra deberá tener en cuenta que
Samael vivió toda su realidad. Recuerdo perfectamente que el Maestro me
comentaba que, como estaba escrito en el Pistis Sophía, tenía que enfrentar a
las potencias del Bien y del Mal desenvainando la espada del conocimiento para
liberar a su Pistis Sophía interior. También recuerdo cierta ocasión en que
estábamos en Puerto Vallarta. Desde el balcón de nuestra habitación, en el
instante que contemplaba un lindo atardecer, el Maestro me entregó para leer
unas cuantas hojas escritas de su propio puño conteniendo la develación de una
parte del Pistis Sophía. Finalizada la lectura dice el Maestro:
--Salazar Bañol, entre en meditación y después dígame
lo que usted comprendió.
Después de haber meditado sobre el contenido de
aquellas hojas el Maestro me preguntó:
--Entonces, ¿qué es lo que usted comprendió?
Me puse a discurrir sobre el contenido de la lectura
cuando el Maestro me interrumpió pidiendo que volviera a meditar porque no había
captado el verdadero significado de la develación.
Cuando terminé la segunda meditación le expuse lo
que había captado, y Samael manifestó:
--Nunca lea los libros sagrados a la letra muerta. Es
necesario meditar siempre porque sólo a través de la meditación puedes hablar
con Dios, El te dará la sabiduría
para comprenderlos.
21.- El día 31 de diciembre de 1976, de forma
inusual, decidí vestirme con un traje negro para conmemorar el paso de año en
compañía del Maestro, de su familia y de algunos discípulos que acostumbraban
estar presentes en fechas especiales como esa. Llegada la media noche, Candita
(la nana) y otras personas comenzaron a servir la mesa para la cena de año
nuevo. En un momento dado, Hypatía comenta:
--Fernando, ¿ya se dio cuenta que estamos 13
personas en la mesa?... ¡Cuando hay 13 personas en esas ocasiones, alguien
muere!
Respondí que de mi parte no había inconveniente en
ir a comer en la cocina para deshacer el terrible número. Efectivamente, así
lo hice, y fui a comer con Candita. En ese momento comenté con ella:
--Candita, ¿por qué se dice que cuando hay 13
personas en una mesa alguien muere?
Ella respondió:
--Es verdad! Inclusive recuerdo que años atrás estábamos
sentadas 13 personas en la mesa para la cena de Navidad, entre ellas, mi hijo,
que murió el año siguiente en un accidente automovilístico.
Nada más se dijo ni fue preguntado durante el resto
de la cena de año nuevo.
Más tarde fui hasta la sala de cenar, donde estaba
el Maestro a la cabecera de la mesa, sólo. Pregunté:
--Maestro, ¿por qué se dice que cuando hay 13
personas en una mesa alguien muere?
--¡Eso es así, mano! Es que la Ley del Trece actúa
específicamente en los días 24 y 31 de diciembre de cada año.
--Maestro, ¿usted observó que hoy habían 13
personas sentadas en esta mesa? Por eso me retiré y fui a comer en la cocina.
--¡Reaccionaste correctamente! ¡Salvaste una vida!
--¿Verdad? ¿Y de quién?
--¡¡¡La tuya!!! Estaba marcado que tu muerte
ocurriría en este año de 1977. ¡Mas, como vienes trabajando intensamente en
favor de la humanidad te dieron más tiempo de vida!
Quedé mudo con el comentario del Maestro y mi mente
se vació completamente. Después, cuando volví del estado estupefacto, subí
hasta la oficina del Maestro, me senté en su sillón reclinable, y entrando en
meditación, agradecí a Dios por la concesión de más años de vida.
22.- La principal virtud de todo aquél que aspira
llegar algún día a los pies de Dios es la paciencia. No sin motivo Jesús decía:
“Con paciencia llegaréis a poseer vuestras almas”. Acerca de eso pasé una
situación muy especial. En la época que vivía en Guadalajara, donde dirigía
la Asociación Gnóstica. Habían varios instructores los cuales se alternaban
entre sí con la tarea de difundir la doctrina gnóstica. Cierta ocasión tuve
que llamar la atención porque
estaban abordando temas que escapaban de la Gnosis. La reacción fue rápida e
intempestiva inclusive con amenazas de acabar con la Asociación mediante
difamaciones que serían lanzadas por intermedio de los medios de comunicación.
No tuve otra alternativa que la de
llamar al Maestro y pedirle orientación de cómo actuar en esas circunstancias.
Me dice el Maestro, en esa ocasión:
--¡Deberás tener la paciencia del santo Job!
¡Así procedí! Al cabo de cierto tiempo sin que yo
moviese un dedo, el grupo de instructores insatisfechos se retiró pacíficamente
de la Asociación.
23.- En uno de los viajes de vacaciones que el
Maestro realizaba todos los años junto con su familia, fuimos hasta Puerto
Vallarta, en el estado de Jalisco. Cierta mañana llena de sol, al volver mis
ojos hacia las aguas del Océano Pacífico, mi atención fue despertada por la
forma en que un turista se elevaba por los aires en una especie de paracaídas
tirado por una lancha. Viendo el cuerpo del turista cada vez más pequeño,
exclamé emocionado:
--¡Maestro, observe
aquel turista...!
Samael sin vacilar expresó:
--¡Mire, mano, cómo el ego juega con aquel cuerpo!
24.- Cierta noche, estando en la habitación de
Samael, su esposa comentó:
--Fernando, usted necesita visitar a sus padres
porque hace mucho tiempo que ellos no te ven.
A lo que el Maestro enmendó:
--Deja a Salazar Bañol tranquilo. Tenga en cuenta
que el río nunca corre su corriente para atrás.
Comprendí que con ese axioma el Maestro enseñaba la
necesidad de trabajar sobre los apegos sentimentales.
25.- En un viaje que hicimos a Culiacán, Sinaloa, en
el norte de México, cuando salimos de un restaurante rumbo al Hotel Ejecutivo
donde estábamos hospedados, pregunté al Maestro:
--¿Cómo hago para materializar mi Daimón Interior y vencerlo de una vez por todas?
--Para eso, usted necesita ir al cruce de cuatro
caminos, a la media noche de un Viernes Santo. Trace un círculo de protección
en el suelo y no salga de él por nada de este mundo. En seguida, recite la Clavícula
de Salomón . Usted va a comenzar a oír gruñidos, rugidos y toda suerte de
ruidos extraños. Es necesario controlar el miedo. En seguida usted verá llegar
una bola de fuego, de la cual saldrá y se plasmará tu Daimón. Es preciso
estar muy atento, porque él es muy astuto. Va a usar toda clase de artificios
para sacarte del círculo de protección y vencerte. Mas, aconsejo antes de
plasmar a tu Lucifer, practique tratando de hacer visible al Angel Adonaí.
En el día que él aparezca, estarás preparado para enfrentar a tu propio
Daimón.
26.- También en esa misma ocasión, pedí al Maestro
que me enseñara algunas claves secretas para hacer visibles los espectros de
mis miedos por que estaba dispuesto a librarme
de ellos. La respuesta del Maestro fue muy simple.
--¡Espera un poco y verás...!
En aquella época mi nivel de comprensión era muy
limitado, motivo por el cual me dediqué a hacer mis propias experiencias para
enfrentar mis temores. Comencé a ir a los cementerios a la media noche, visitar
las iglesias abandonadas y otras aventuras más. Pero jamás imaginé que
pudiese encontrar miedos y temores , en las cosas simples de la vida. Descubrí,
por ejemplo, que yo tenía mucho miedo a la pobreza, a la enfermedad, a la
vejez, a perder un ser querido, perder la libertad, etc. Sólo ahí me di cuenta
del significado de la expresión del Maestro “espera un poco y verás...”
27.- En otro viaje que hicimos con el Maestro y
Dondita a Torreón, aconteció lo siguiente: Terminada la conferencia que el
Maestro realizó en la ciudad, como de costumbre, fui hasta la habitación para
evaluar los acontecimientos del día. Al entrar mi atención se desvió a un
voluminoso libro que estaba en el interior del portafolio del Maestro. Samael,
se dio cuenta que mi atención estaba dirigida hacia el libro, motivo por el
cual lo tomó y me lo entregó,
diciendo:
--¡Toma,! ¡Este es mi libro de cabecera!
Revisé el libro al mismo tiempo que el Maestro
comentaba que se trataba de la obra Las Moradas Filosofales, escrita por un gran
alquimista contemporáneo. Vi también que en los márgenes habían anotaciones
en código hechas del propio puño por el Maestro. Un año después, cuando estábamos
el Maestro, Dondita y yo en un supermercado, vi
una cesta de libros en oferta. Uno de ellos, era la obra de Fulcanelli.
Comenté con el Maestro lo que había visto, y él se acercó al cesto, tomó un
libro y me lo entregó, diciendo:
--¡Toma! Vas a entender este libro cuando te cases y
comiences a experimentar la alquimia sexual.
28.- En otra ocasión en Hermosillo, estado de
Sonora, cuando abría con cortesía la puerta de la habitación del hotel en el
que estábamos hospedados, el Maestro siguió mirándome fijamente mi cabeza.
Después, comentó:
--Veo en tu chacra coronario una luz de color rosa,
que simboliza el gran amor que sientes por la humanidad.
29.- Fuimos cierta vez a Chihuahua, el Maestro, su
esposa y yo. Era un atardecer muy luminoso y,
los árboles de la plaza central brillaban con mágico esplendor,
aproveché para preguntar a Samael:
--¿Maestro, podría decirme nuevamente cuál es la
Primera Joya del Dragón Amarillo?
--Sabes muy bien que no tengo la costumbre de repetir
las claves dos veces. Usted, como muchos otros estudiantes de la Gnosis, no
estaban prestando atención cuando yo revelé esa Joya, y, por eso, perdiste ese
conocimiento secreto.
--¡Entonces, Maestro, enséñeme cuáles son las
otras Joyas del Dragón!
--Yo solamente revelaré las otras Joyas a los que
tengan consciencia despierta. Por el momento, aquí en América, no existe
ninguno que la merezca. Mas, tengo la esperanza, de encontrar alguien en
Europa...
En nombre de la verdad diré que Samael fue iniciado
en la Orden del Dragón Amarillo, durante la dinastía de los Chou y, su nombre,
fue el de Chou Li. Obviamente, por esta razón Samael conoció perfectamente las
Siete Joyas del Dragón Amarillo; sin embargo, hasta el momento de su muerte no
encontró gente lo suficientemente preparada para entregarle las “claves”,
motivo más que suficiente para haber guardado en absoluto silencio toda esa
grandiosa sabiduría.
Sabemos que muchos se habrán preguntado:
--¿Cuáles son los requisitos necesarios para
convertirse en merecedores de recibir esas enseñanzas secretas?
Parece sencillo, para ello es indispensable: tener la
consciencia despierta...
30.- Con el objetivo de recaudar fondos para la obra
del Maestro, en un determinado momento de mi vida organicé una agencia de
publicidad en San Luis Potosí. Fue así que llegamos a crear un programa de
televisión denominado Acuarius 1999, que contaba con la participación de una
conocida y brillante periodista de la ciudad. Nuestra relación profesional fue
tan positiva que llegamos hasta tratarnos como hermanos. Por lo menos hasta el día
en que ella se tornó mi enemiga, así sin más ni menos, por causa de una pasión
secreta que ella pasó a alimentar por mi persona sin que yo percibiese. Sin
alternativa para salir de la situación, fui a consultar a mi mejor amigo: el
Maestro. Su orientación fue una verdadera enseñanza de vida:
--No existe peor enemiga en la faz de la tierra que
una mujer herida en su amor propio. Por eso, necesitas entrar en meditación.
Concéntrate en tu corazón y comienza a irradiar la llama azul del amor en
dirección a la persona que está en contra de ti. Al mismo tiempo, pronuncie la
sagrada sílaba OM.
31.- Un día me encontraba inquieto y preocupado
caminando permanentemente en la sala de visita en la casa del Maestro. En un
momento dado él desciende de su cuarto y dirigiéndose directamente a mí,
preguntó:
--¿Qué aconteció, mano?
--Que alguien me está difamando. Estoy preocupado de
que mi nombre haya sido ensuciado y mi imagen de misionero pierda valor. Y usted
sabe muy bien que jamás podría ser verdad lo que están diciendo de mí.
--Salazar Bañol, graba bien lo que te voy a decir.
Cada vez que alguna crítica o acusación provoque alguna reacción dentro de ti
es porque tu ego del amor propio está muy vivo y fuerte, y eso es un gran
problema para tu progreso espiritual.
32.- Una de las más exigentes pruebas, solicitadas a
todos los que se lanzan al camino espiritual, es la del desapego y la renuncia a
cualquier tipo de poder. Imaginemos por un momento cuánto sufrimos cuando
perdemos un documento o un objeto de nuestra estima. Imaginemos ahora reyes y príncipes
de las estrellas con apegos y sed de poder. Simplemente, tendríamos guerras de
mundos. El Maestro me comentaba que
su Real Ser ( ), el propio Logos de Marte ( ), no quería continuar siendo
responsable por ese trabajo. Por el simple hecho de continuar como Logos, ya
estaba demostrando un sutil apego al poder, que le llevaría a permanecer
enredado a las leyes de acción y reacción de los mundos, por toda una
eternidad. Samael, el Dios de
Marte, renunció al gobierno de este planeta,
puesto que anhelaba fundirse definitivamente en el Absoluto.
33.- Siempre me atrajeron las películas de
caballeros medioevales y de personajes de la II Guerra Mundial, hasta llegué a
creer que en anteriores vidas había pasado por esos acontecimientos y lugares,
identificándome con algunos de esos personajes que tanta admiración me
causaban. Para sacarme las dudas en forma definitiva fui a preguntar al Maestro.
Su respuesta fue para mi desconcertante:
--No, jamás estuviste reencarnado en esas épocas.
Esa atracción es originada por los átomos de violencia que existen en tu aura.
El recuerdo de vidas pasadas es algo muy serio. Es necesario ir más allá de la
memoria genética de los padres y de los abuelos. Sólo después de esas
barreras, con algún trabajo, es posible rescatar el recuerdo de las vidas
pasadas. Y el mayor objetivo de ese tipo de ejercicio retrospectivo es el de
buscar la comprensión sobre los errores cometidos para no cometerlos en el
presente o en el futuro, anulando así la ley de la recurrencia.
34.- Reiteradas veces, en la década del 70, el
Maestro profetizó el gran terremoto de México. Y siempre que hablaba sobre ese
futuro acontecimiento jamás mencionó las fechas. A las personas les sorprendía
esta actitud del Maestro, y siempre preguntaban por qué actuaba de esta forma.
Invariablemente, respondía:
--Vendrá como ladrón en la noche...
De
visita a Alois Poppenreiter, que estaba hospedado en el Hotel Regis, en el
centro de la ciudad de México, este también preguntó:
--Maestro, ¿por qué usted no dice la fecha de ese
terremoto?
--El día y la hora solamente el Padre Interno lo
sabe. Si yo llegase a decirlo, crearía pánico e histeria que acabarían
matando más gente que el terremoto.
Terminado el comentario, allí mismo en la habitación
del hotel, el Maestro pidió que formásemos una cadena para invocar a los
Arcontes ( ) de la Ley. De viva voz, en esa ocasión el Maestro pidió al
Tribunal del Karma que durante el terremoto las personas buenas y justas no
fuesen afectadas.
Finalizado el trabajo teúrgico, nos retiramos de la
habitación de Alois, y ya en el pasillo, de frente a una ventana donde se podía
ver la mayor parte de las instalaciones del hotel, el Maestro me comentó:
--De todo eso que ves no quedará piedra sobre
piedra...
Grande fue mi sorpresa cuando, muchos años más
tarde, en 1985, viviendo en
Barcelona, España, en el momento exacto que encendí la televisión, un equipo
de reporteros estaban transmitiendo las primeras imágenes
del terremoto que abatió a la ciudad de México.
Debajo de un monte de escombros, la Radio Televisión
Española mostraba el letrero “Hotel Regis”.
35.- Mucho antes de que los libros de Saint Germain
se volvieran moda o que fuesen difundidos masivamente, Samael ya hablaba
positivamente sobre el gran Conde, lo que me llevó a la admiración muy
especial para con ese Maestro de la Logia Blanca. De él, inclusive, recibí
muchas enseñanzas, las cuales, con la ayuda de los Dioses y de los amigos,
pretendo transmitir antes que termine mi vida. Sobre Saint Germain decía Samael
que se trataba del Maestro responsable por el Rayo Político de la humanidad.
36.- Dentro de su infinito amor y espíritu de
caridad universal el Maestro Samael aceptó a muchas personas que iban a
traicionarlo. Siempre tenía la
esperanza de poder regenerarlos. Preocupado por esta situación un día le
manifesté:
--Maestro, debido a mi lamentable estado interior,
siento temor que un día yo pueda traicionarlo...
--¡No, tú nunca me irás a traicionar, mano!
37.- En cierta ocasión estábamos con el Maestro en
Puerto Vallarta. Como yo estaba leyendo el libro “Mi preparación para Ganímides”,
aproveché la oportunidad para leer al Maestro el capítulo relacionado con el
tema del Shamballah ( ). Después de la lectura, con la actitud de asombro de un
niño y con voz emocionada, dijo:
--Mano, ¡te das cuenta que no soy el único que
habla sobre el Shamballah...! El Shamballah existe, es una realidad y no es una
fantasía cualquiera...!
38.- En uno de los tantos viajes de descanso que
realizamos con el Maestro a Cancún, y a raíz de las dudas surgidas a través
de la lectura de algunos capítulos del libro “La Tierra Hueca”, pregunté a
Samael:
--Maestro, ¿es verdad que los habitantes del mundo
subterráneo son asexuales?
--Eso no es verdad. Recuerda: para que exista la
continuidad de una especie es necesario la polaridad de los dos sexos.
--Maestro, también se dice en el libro que los
intraterrenos son vegetarianos, ¿usted qué opina?
--Mano, hay que tener cuidado con los fanatismos; no
hay que hacer una religión de la cocina.
39.- En un pueblito muy humilde, en el estado de
Nayarit, el Maestro expresó:
--¡Solamente una persona conoce el verdadero rostro
de Samael...!
En nombre de la verdad he de decir que en ese momento
estaba con nosotros presente la encarnación del ángel Filadelfia.
40.- Cierto día, cuando iba conduciendo el auto del
Maestro, por la autopista México-Querétaro, Samael me dice:
--Si te sigues portando bien, voy a designarte como
misionero diplomático...
41.- En una de sus tantas visitas que el Maestro
Samael hizo a la Asociación de Guadalajara, y estudiando las líneas de sus
manos junto con las mías me dice:
--Mira, señalándome en su mano derecha un trazo que
nacía desde la base de su dedo anular. Esta trazo simboliza la línea del éxito,
por lo tanto, mi Ser es un triunfador. Y por lo que veo, tu también eres un
triunfador.
42.- A raíz de un error de información, fue
publicado un artículo en periódico El Sol de San Luis en el cual se mencionaba
mi nombre, pero, anteponiéndole el título de “doctor”. En realidad esta
información era muy contradictoria, porque para ese entonces yo tan sólo tenía
21 años. Fue así que esta noticia generó que un médico planeara una demanda
por usurpación de título. Gracias a Dios, con bastante anticipación me enteré
de esta idea. De inmediato, comenté lo sucedido y solicité orientaciones a mi
amado Maestro.
--¿Maestro, qué debo hacer?
--¿Eres capaz de hablar a través de tu programa de
televisión Acuarius 1999 y decir que tú no eres “doctor”?
Entonces, contesté:
--Claro que sí, contesté al Maestro.
--¡Entonces, hazlo de inmediato!
Dicho y hecho. Con mucha alegría sin temor al qué
dirán, hice la respectiva aclaración ante una audiencia de 800 mil
televidentes de Canal 13, en San Luis Potosí.
43.- Después de terminar con nuestros
correspondientes trámites en el centro de la ciudad de México, y
estando a pocas cuadras de la casa del Maestro, él me dice:
--Salazar Bañol, no basta con cumplir el requisito
espiritual de no perder nuestra energía creadora, porque lo trascendental en
Alquimia Sexual es: “Refinar el Sacramento de Roma”.
Muchas hojas del calendario de mi vida han pasado
desde ese momento en el que el Maestro me dio esta sublime enseñanza. Y la
universidad de la vida me ha permitido ampliar mi capacidad de comprensión. Por
esta y por muchas razones quiero compartir mis correspondientes conclusiones
sobre esa cátedra de Samael:
Primero que todo he comprendido que la Magia Sexual
no es un ejercicio mecánico o fisiológico, en ella debe estar presente el
sentimiento del Amor.
Segundo, que no es el hombre con su machismo el que
debe enseñar a la mujer, sino todo lo contrario, la mujer como arquetipo
universal de la sabiduría y la inteligencia, debe ser la instructora del
hombre; recuerdo en este momento al Emperador Amarillo, quien seguía las
orientaciones de tres mujeres, conocidas como las Consejeras del Tao del Amor.
Y tercero, que si la unión sexual del hombre y la
mujer no tiene como objetivo principal el fusionarse con Dios, quedará limitado
solamente al placer perdiéndose la oportunidad de experimentar el éxtasis y la
voluptuosidad divina del magno Sacramento de Roma.
CAPITULO 4
1.- En una reunión de Tercera Cámara el Maestro
Gargha Kuichines ( ) manifiesta:
--Maestro, una mujer intentó seducirme sexualmente,
mas yo la rechacé.
Le dice Samael:
--Actuaste muy mal.
GK tornó a insistir:
--Pero, Maestro, yo no hice nada con ella. ¿Por qué
actué mal?
--Porque si no tuvieses esa mujer en tu mente, ella
no habría llegado hasta ti.
2.- Arquímedes Conde fue uno de los más destacados
dirigentes de la Gnosis en Venezuela, razón por la cual el Maestro accedía a
hospedarle en su casa. En una noche cualquiera, el sueño de Arquímedes fue
interrumpido por el Maestro, con las siguientes palabras:
--¡Arquímedes, despierta! Percibí que usted estaba
intentando salir en astral con la ayuda del elemental del
gato. ¡Acontece que primero necesita hacerse amigo del gato! Caso
contrario, eso podría ser muy peligroso para usted.
Arquímedes quedó admirado de la clarividencia que
Samael poseía en el plano astral, ya que pudo ver que él estaba intentando un
desdoblamiento con la ayuda del elemental del gato.
3.- Samael siempre tuvo un cuidado especial en cuanto
a las imágenes lujuriosas que eventualmente podían llegar a su mente. Cierta
vez, estando en una zapatería, en México D.F., un amigo que lo acompañaba,
apuntó a la fotografía publicitaria de una futbolista que exhibía
provocativamente sus piernas, diciendo:
--Vea, Maestro, como las mujeres de hoy están
deformando sus piernas...
El Maestro, sin prestar la mínima atención a la
foto, respondió:
--Yo no doy alimento a la lujuria, y mucho menos con
esas pequeñas cosas.
4.- En cierta ocasión, un grupo de personas salió
con el Maestro a un pic-nic en los alrededores de México D.F.
Al hacer una parada en un restaurante, una de las
mujeres del grupo se dio cuenta que había olvidado la sal. Muy discretamente,
se apoderó de un salero, llevándolo consigo al paseo. Cuando llegaron al lugar
del paseo, todos ya sentados para hacer la merienda, ofrecieron huevos cocidos y
sal al Maestro, a lo que él comentó:
--Yo no voy a comer de esa sal robada. Aquél que robó
la sal necesita devolverla y, como penitencia, hará un hora diaria de Viparita
( ) para pagar su falta, porque ni lo grande ni lo pequeño pueden ser robados.
5.- Cierta vez atendí una llamada telefónica para
el Maestro. Del otro lado de la línea estaba uno de los dirigentes de la
Iglesia Gnóstica de Venezuela. Coloqué al Maestro en la línea y continué mi
trabajo. Minutos después me comenta el Maestro:
--¡Observa, mano! Me llamaron de San Cristóbal para
preguntarme si yo autorizaba construir un monumento con mi busto en medio de la
plaza del Monasterio Lumen de Lumine.
--¿Y usted que dijo, Maestro?
--Que no lo autorizaba, nosotros tenemos que
construir monumentos únicamente a nuestro Señor, el Cristo.
Pasados algunos minutos, el Maestro me comenta:
--Fue muy sutil esa prueba para mi orgullo, ¿no es
así, Salazar Bañol?
6-Visitando a su hija Isis en San Luis Potosí, el
Maestro me comentó que durante muchos años, cuando trabajaba en la eliminación
de la lujuria, dejó de abrazar a los niños y niñas, porque había descubierto
que en los besos que los adultos dan a los niños sutilmente se encuentra
escondida la lascivia.
“Felizmente, hace algunos años, que ya puedo besar
a los niños con toda la pureza de mi alma”, acotó.
7.- Cierta ocasión en Tercera Cámara, el Maestro
Samael dirigió una práctica colectiva de desdoblamiento astral con 25
participantes. Todos concentrados entramos en profunda
relajación. A continuación ingresamos a un estado de sueño consciente
hasta acontecer el desdoblamiento. Ya conscientes en el mundo astral nos
colocamos en fila atrás de Samael. Flotando por el espacio-tiempo fuimos
llevados a las pirámides de Egipto. Al llegar a la tierra sagrada de los
faraones, Samael nos guió hasta el interior de la Gran Pirámide.
Una vez en su interior, el Maestro se acercaba a cada
uno de nosotros para mostrar una de nuestras vidas pasadas en el antiguo Egipto.
Cuando llegó mi oportunidad, el Maestro no me dice nada. Sin entender el por qué
de esa actitud, pregunté. El
Maestro me respondió:
--Simplemente porque nunca estuviste reencarnado en
Egipto.
Terminada la experiencia, volvimos al cuerpo físico,
intercambiando comentarios acerca
de lo vivido. Mi alegría era grande por la espontánea sinceridad del Maestro.
8.- En una oportunidad, al entrar a la oficina del
Maestro, me sorprendí al verlo leer El
Matrimonio Perfecto, que él mismo escribiera. Curioso, quise saber porqué. Me
respondió:
--Estoy estudiando las enseñanzas escritas por mi
Ser.
9.- En el día 25 de enero de 1977 fui testigo en la
ciudad de México de una visión trascendental, vivida con el Maestro Samael. Vi
al Maestro arrodillarse ante su Ser Interno para que me enviara una
esposa-sacerdotisa. Conmovido con esa actitud de humildad del Maestro, le dije:
--¡No, Maestro! ¡No haga eso!
Mas el Maestro seguía arrodillado en profunda oración.
Y mientras realizaba la súplica, vi cómo al frente de él se formaba una
figura femenina, cuyo ojo derecho estaba enfermo...
De repente se transforma la escena. Aparecen tres símbolos
del infinito: uno formado por nubes, otro por estrellas y el último por los
colores del arco iris. Estos tres símbolos se fusionaron, uniéndose el Cosmos
y la Tierra, formándose un espacio infinito, donde retumbaron fuertes voces
diciendo:
--¡Samael está muerto! ¡Samael está muerto! ¡Samael
está muerto!
Simultáneamente con las voces que hacían estremecer
el universo entero, vi, suspendido en el vacío un féretro blanco, en el cual
estaba el cuerpo del Maestro vestido de Caballero del Santo Graal.
El ataúd
blanco flotaba en el espacio y se oían las más sublimes melodías
interpretadas por trompetas celestiales que hacían vibrar hasta los astros más
escondidos del universo.
Nuevamente la escena cambió. Vi entonces a los tres
reyes magos montados en briosos corceles. Atrás de ellos venía Samael, vestido
con tánica, manto y turbante blancos como la nieve. Su turbante traía un disco
tan brillante como mil soles. De la parte superior brotaban sutiles plumas
blancas. El caballo de Samael también era blanco. Atrás del Maestro, a pie,
seguía Litelantes. Noté que la simbólica caravana había salido de una
mezquita.
Después, una nueva escena se formó. Vi a los reyes
magos frente a la entrada de una caverna, portando en sus manos bandejas de
plata, en las cuales estaban las cuatro gelatinas alquimistas: negra, amarilla,
blanca y roja. Vi a Samael descender de su caballo e iniciar el descenso por una
larga escalera en forma de caracol. En una de las vueltas estaba el séptimo ángel
del Apocalipsis tocando el cuerno de la abundancia. En cuanto su música
extasiaba el ambiente, Samael continuó descendiendo hasta llegar a otra vuelta,
donde había una puerta entreabierta, por la cual intentaban entrar, en vano,
muchas personas. Samael siguió descendiendo al fondo de la caverna, en donde
encontró una gigantesca
serpiente, vivo símbolo de Isis. Vi a Samael ser devorado por el enorme animal,
transformándose en una Serpiente Emplumada.
En nombre de la verdad tengo que decir que mi
participación en esa revelación sobrepasó mi capacidad de asombro, llegando a
sentir mi corazón pronto a explotar, puesto que era muy grande mi emoción. Lágrimas
de incontenible felicidad brotaban de mis ojos...
Horas después de esa visión, en la oficina del
Maestro, tuve oportunidad de hablar con él sobre los pormenores de esta
experiencia. Samael expresó:
--Viste todo con la más perfecta claridad de espíritu.
A continuación Samael llamó a Litelantes, y comentó:
--Donda, Salazar Bañol también estuvo presente en
la revelación.
En seguida, el Maestro me pidió que relatase a
Litelantes todo lo que había pasado. Terminada la narración, Litelantes
confirmó mis palabras y manifestó su agrado por el hecho, de que
estuviera presente en esa increíble revelación.
10.- Fue en 1977 cuando el Maestro me designó para
que estableciera las bases del Movimiento Gnóstico en Montreal, Canadá. Mi
compañero de trabajo fue Miguel Angel Neri y su esposa Michiko. Después de
varios meses de misión en Canadá, fui informado que el Maestro pedía que yo
volviera a México. Cuando supe de la decisión del Maestro, confieso que me
desagradó la noticia, porque quería continuar en Canadá para, después,
seguir hasta Alaska y, de allí, seguir a Europa.
En contra de mis deseos, llamé al Maestro, a México.
Expliqué mis planes y que, por eso, contradiciendo sus órdenes, quería
continuar en Canadá. El Maestro escuchó todos mis argumentos y, después,
comentó:
--¡Si tu quieres, puedes continuar en el Canadá,
pero, la responsabilidad es enteramente tuya!
Después de ese dialogo, comencé a meditar y a
reflexionar profundamente en el Parque La Fountaine. Concluí que era mi orgullo
el que me impedía obedecer las órdenes del Maestro. Percibí que, en verdad,
el Maestro estaba respetando mi derecho de escoger, mi libre determinación. El
simplemente podría haberme dicho
que regresara de inmediato, sin darme el derecho a decidir. Pero que distante
estaba de comprender todos los acontecimientos que irían a suceder en ese año
de 1977.
Terminadas todas mis luchas internas, tomé la decisión
de regresar a México sin importarme si el Maestro decidía mandarme a un
pueblito cualquiera a entregar la Gnosis. Comprendería, al final, que lo más
importante para Dios es, simplemente, entregar el mensaje, sin importar dónde,
porque, como decía Jesús, “serán mis testigos si anunciaren el evangelio a
todos los hombres”.
Finalmente, terminé regresando a México, volví a
ocupar el mismo cuarto en la casa del Maestro. Ya instalado, esperé tres días
para el regreso del Maestro, que estaba viajando por San Luis Potosí. Llegada
la hora de tan esperado reencuentro, el Maestro, como siempre, me invitó a
sentarme en la mesa, con su esposa y sus hijos. Después de los comentarios de
rutina, el Maestro se dirigió a mí, y dijo:
--Bien, Salazar Bañol, vas a quedarte aquí en mi casa preparándote durante 5 años
para ir a Europa.
Frente a un comentario tan inesperado, quedé sin
saber qué decir, puesto que yo estaba esperando todo, menos eso. Sólo conseguí
balbucear un “¡sí, Maestro!”
Los días fueron pasando, con intensa actividad
diaria al lado del Maestro. Poco tiempo después comprendí los motivos por los
cuales el Maestro me había llamado a México. Si yo no hubiese regresado no
habría podido estar junto a él durante todo el largo proceso que culminó en
su desencarne. Ciertamente, jamás me habría perdonado por eso.
11.- Un mes antes de la muerte del Maestro, estábamos
Isis y yo sentados al borde de la cama de Samael. En un momento determinado el
Maestro comenta:
--Un maestro tenía tres alumnos, a los cuales decidió
probar en la obediencia. Los llevó al borde de un abismo y ordenó que
saltasen, garantizando que él los salvaría de la caída. Vino el primero, tomó
impulso para saltar, mas cuando llegó al borde, retrocedió. Vino el segundo,
ni intentó saltar argumentando que no tenía tanta fe en el poder del Maestro.
Llegó el turno al tercer alumno, cuando este estaba a punto de saltar, el
maestro gritó: ¡No salte! ¡Usted es mi verdadero alumno!
12.- Borré de mi diccionario la palabra temor; ¡lo
mismo deben hacer ustedes!
Esta era una de las frases que el Maestro empleaba
con frecuencia. Inspirado por esas palabras hice profundas meditaciones y
reflexiones. Traigo ahora un pasaje del sabio hindú Chantanya Mahaprabu, el
cual creo que ayudará a comprender mejor lo que siempre decía el Maestro:
“La libertad y la ausencia de temor son la herencia
de todo ser humano. ¿Cómo puedes sentir temor si la libertad es tu verdadera
naturaleza? Debes reconocer que el poder Atmico está por detrás de todos los
pensamientos y olvidar todos los temores. Dios jamás dotó al hombre de
temores. Es nuestra debilidad la que fomenta el temor, debido a las
imperfecciones de nuestro propio ser. Aquél que jamás cometió maldad no tiene
a qué temer y, por tanto, no va a necesitar ni de protección ni de seguridad.
La ausencia de temor es una señal de divinidad. Alguien puede quedar libre de
temores por medio de la renuncia y del sacrificio.
Mis queridos hijos, comprended que nuestra verdadera
naturaleza es la de una absoluta ausencia de temores, cualesquiera que sean las
circunstancias. Permaneced leales a vuestra verdadera naturaleza”.
13.- En noviembre de 1977 estábamos reunidos con
Oscar Uzcátegui y otros en la sala de la casa del Maestro. El Maestro, quien
pese a su enigmática enfermedad, se propuso dictar en esa reunión una obra de
teatro, denominada, por él mismo, “Lucifer”. A mí tocó la tarea de
escribir el borrador de la inspiración literaria del Maestro. Terminado el
dictado, Dondita apareció en la sala para decir que la comida estaba lista. En
cuanto nos dirigíamos a la mesa, dije al Maestro:
--Comemos juntos y luego vamos hasta la oficina para
pasar a limpio la obra que usted nos dictó.
El Maestro replicó:
--¡No! Suban ahora mismo a la oficina y hagan la
transcripción. Es muy importante actuar inmediatamente para evitar que las
fuerzas del enemigo secreto (la mente) desvíen nuestro propósito.
A partir de ese acontecimiento comprendí que Dios es
la fuerza que nos lleva a la acción y, por tanto, no debemos desperdiciar
nuestra energía en cosas inútiles.
14.- Por solicitud del Maestro Samael durante el mes
de agosto de 1977, durante varios días y en forma muy esmerada, trabajé en la
realización de una síntesis del libro Quetzalcoatl, del Lic. José López
Portillo, Presidente de México. El objetivo de ese trabajo, era sintetizar la
obra literaria para que sirviera de base didáctica a una conferencia que el
Maestro realizaría el día 9 de setiembre del mismo año.
Confieso, sin ningún tipo de rodeos, que yo estaba
esmerándome en el trabajo, porque, íntimamente, quería recibir un buen elogio
del Maestro. Cuando fui a entregar el trabajo bien redactado, presentable y con
una linda encuadernación, lleno de entusiasmo lo entregué al Maestro. El
Maestro lo recibió, lo ojeó rápidamente, lo arrojó en el escritorio, dio
media vuelta y salió de la oficina sin hacer el menor comentario. En ese mismo
instante quedé mudo, perplejo y con el orgullo herido por la inesperada actitud
del Maestro. Minutos más tarde regresa el Maestro, me mira a los ojos y, con
palabras suaves, dice:
--¡Es necesario renunciar a los frutos de la acción
y dar todo sin esperar nada a cambio!
Conforme a lo planeado, el día 9 de setiembre, el
Maestro pronunció su conferencia en el Salón de Actos de la Delegación Cuaúhtemoc,
con la presencia de diplomáticos, políticos y periodistas. También estaban
presentes poetas y escritores, puesto que, en ese día, se realizaba también un
homenaje publico al Lic. Homero Bustamante Carmelo, presidente de la Asociación
Mexicana de Corresponsales y Directores de Prensa.
La conferencia dada por el Maestro Samael al ilustre
público fue titulada Comentarios exactos sobre la obra Quetzalcoatl, del Lic.
José López Portillo, presidente de la República de México. Y este es el
contenido de la conferencia:
Señoras y señores, señor Cuaúhtemoc Santana, señor
Homero Bustamante Carmelo Vamos a hacer breves comentarios sobre la magistral
obra del señor presidente de la República, Lic. José López Portillo.
Sin duda el tema de esta obra es trascendental.
Quetzalcoatl merece una reflexión profunda. Antes de todo es necesario decir,
de forma enfática y con total claridad, que Quetzalcoatl no es un mito.
Incuestionablemente Quetzalcoatl es el Verbo, la Gran Palabra, el Logos platónico,
el Demiurgo Arquitecto del Universo, el Creador.
Cuando estudiamos a Quetzalcoatl descubrimos en él
el mismo Drama Cósmico de Jeshua Ben Pandirá, de Jesús el Cristo.
Quetzalcoatl, cargando la cruz nos recuerda al mártir del Calvario. Por tanto,
en realidad, Quetzalcoatl es el Logos, es lo que es, lo que siempre ha sido y lo
que siempre será. Es la vida que palpita en cada átomo como palpita en cada
sol. Antes de que el universo existiera, ¡Quetzalcoatl ya existía!
No sería posible aceptar, de forma alguna, una mecánica
sin mecánico, como cree la antropología materialista. Nosotros debemos
comprender que por atrás de la mecánica tiene que existir principios
inteligentes. Quetzalcoatl es la Unidad Múltiple Perfecta, es el Cristo.
Cuando estudiamos a Quetzalcoatl no podemos hacerlo
desde un punto de vista literario. Debemos analizarlo cuidadosamente a la luz de
las más diversas teogonías. Quetzalcoatl, que se manifiesta en todo lo que ha
sido, es y será, es el fuego que
está enraizado en todo el núcleo universal.
Sin duda, la obra del Lic. José López Portillo es
fantástica y valiosa, como también lo es el trabajo maravilloso y
extraordinario de ese sublime autor, Lic. Homero Bustamante Carmelo, a quien
presentamos el merecido homenaje en esta noche.
No podrían ser comprendidos los Quetzalcoatls, los
Deucaliones, los Hermes Trimegistos, los Budas sin ser conocido previamente los
Misterios Crísticos. Quetzalcoatl, en realidad, es la simiente de remotos
lugares... Es la espora de rumbos desconocidos para la actual humanidad, es el
germen vivo del Superhombre.
Quetzalcoatl, como principio inteligente, puede unir
el macrocosmos con el microcosmos dentro del corazón humano. El árbol del
universo, sin duda, es altamente simbólico. Recordemos el erotismo griego. Sin
duda, el cteis formal, el útero femenino debidamente conectado con el phallus
vertical, o falo masculino, forma una cruz. Las cuatro puntas de la cruz son la
ciencia, la filosofía, el arte y la mística. Solamente mediante los Misterios
del Lingham-Yoni es posible conectar el alma con el espíritu, lo macrocósmico
con lo microcósmico. En cuanto ignoremos los Misterios Aztecas, Zapotecas,
Toltecas, etc., será imposible realizar en nosotros mismos la fusión integral
del espíritu con el alma. Los misterios del sexo son trascendentales y están
en la cruz. Repito: la inserción del Lingham vertical, el phallus masculino con
el cteis formal, el útero femenino, forman la cruz. Los Misterios Sexuales
fueron enseñados por nuestro Señor Quetzalcoatl encarnado, realmente
convertido en hombre vivo y no en un simple personaje histórico. El Cristo Cósmico,
el Logos platónico, el Demiurgo griego, es la Unidad Múltiple Perfecta.
Incuestionablemente, Quetzalcoatl es el Cristo, es el INRI, que analizado,
significa: Ignis Natura Renovatur Integram. Es el fuego que renueva
incesantemente a la naturaleza. El fuego quetzalcoatliano existe en el fondo de
toda unidad cósmica, que nace, en
el fondo de todas las constelaciones, de todos los planetas, de todos los soles.
Es por eso que Quetzalcoatl no pereció y jamás perecerá; es por eso que él
existe mucho antes del universo existir y seguirá existiendo por toda la
eternidad.
El Misterio de las Almas Gemelas es algo
extraordinario, y eso pone de manifiesto al hermano gemelo de Quetzalcoatl. No
hay dudas que la esencia pura de nuestra alma se puede manifestar en cualquier
otro organismo más allá del propio. He ahí el misterio de las almas gemelas,
uno de los mayores y más sublimes Misterios del Amor. Cuando un hombre
encuentre a su compañera gemela habrá encontrado la felicidad. Feliz el hombre
que encuentre a la mujer amada. Recordemos que el amor comienza con una chispa
de simpatía, se substancializa con la fuerza del cariño y es sintetizado en
adoración.
Un matrimonio perfecto es la unión de dos seres: uno
que ama más y el otro que ama mejor. El amor es la mejor religión asequible al
hombre. No son los astros que, en verdad, preocupan tanto a Quetzalcoatl, en sí,
los hombres. Obviamente, los seres humanos estamos sometidos a la Ley del Péndulo:
hoy queremos una cosa, mañana la despreciamos. Nuestra mente, nuestro corazón
están sujetos a la Ley del Péndulo. Hasta las naciones del mundo se mueven de
acuerdo con esta ley. Naciones que otrora fueran profundamente religiosas, al
cambiar el péndulo, se transformaron en lo opuesto, se tornaron materialistas.
Cuando el péndulo retorne a su posición original, esas naciones
se tornarán nuevamente religiosas.
Ese es el caso de actualmente de Rusia. Las mayores
conquistas parapsicológicas del mundo, de acuerdo con estimativas publicadas,
son provenientes de Rusia. Eso significa que la espiritualidad comienza a brotar
otra vez en Rusia. Lo mismo acontecerá un día con China. Se cumplirán
las palabras de Quetzalcoatl cuando el péndulo retorne a su punto de
partida, y una nueva espiritualidad tenga lugar entre los chinos, cambiando su
historia.
Quetzalcoatl en vísperas de ser juzgado y condenado
a muerte, dice el Presidente en su magistral obra, cayó en la tentación de
hacerse inmortal. Eso merece una profunda reflexión. Es mediante el amor,
mediante la mujer, mediante el sexo que podemos transformarnos verdaderamente,
convirtiéndonos en seres inmortales y poderosos.
Cuando se juzga a Quetzalcoatl, cuando es
juzgado injustamente,
diciendo que él no quiere a Tula, que no quiere a los toltecas, incurrimos en
una calumnia. Cuando se afirma enfáticamente que Quetzalcoatl quiere a los
hombres, mas que los hombres todavía no existen, es algo para ser estudiado.
Obviamente, necesitamos crear al hombre dentro de nosotros mismos. Sin duda,
traemos en nuestras propias glándulas endocrinas los gérmenes del hombre.
Ha llegado la hora de conocer los Misterios de
Quetzalcoatl, de conocer los Misterios del Arbol del Universo, de conocer los
Misterios del Sexo, estudiándolos profundamente para transformarnos
radicalmente y convertirnos en hombres y, más tarde, en Superhombres.
Tula se acaba, dicen los toltecas ¡Quetzalcoatl,
Tula se acaba! ¡Sí, se acabó! ¡Terminó el Edén perdido! ¡La antigua Tula
se convirtió en cenizas! ¡El Jardín Edénico
se transformó en polvareda cósmica! El hombre perdió sus facultades
trascendentales y, de hecho, se volvió en un mendigo; abandonó la sabiduría
antigua, se degeneró totalmente y, ahora solamente la gloria de Quetzalcoatl en
este universo puede transformarnos radicalmente y convertirnos en Superhombres.
¡Los Dioses se convirtieron en Demonios! ¿Quién
puede negar este hecho? ¿Qué fue de los grandes hierofantes del pasado? ¿Dónde
están los Moisés, los Trimegistos, aquellos que gobernaron la naturaleza?
Los Dioses cayeron dice Quetzalcoatl; se
transformaron en Demonios. Los reyes se volvieron vasallos y los esclavos, en
nada.
Estamos en una edad negra terrible. Necesitamos
regenerarnos. Necesitamos estudiar profundamente los Misterios de Quetzalcoatl y
llevar este mensaje de nuestro Señor Quetzalcoatl para
toda la América, para que toda la América arda.
Se cerró un ciclo; la serpiente mordió la propia
cola. Los paraísos de los antiguos tiempos fueron perdidos y, ahora sufriendo,
encorvado, el hombre marcha en este doloroso camino, lejos, muy lejos de la
sabiduría de Quetzalcoatl. Necesitamos regresar a la antigua sabiduría y hacer
resplandecer los Misterio de Anáhuac sobre la faz de la tierra.
Quetzalcoatl se fue en su cruz sí, porque en la cruz
están los Misterios del Lingham-Yoni; porque la cruz es un instrumento de
redención y de transformación. Quetzalcoatl se fue mas él debe seguir
viviendo en nuestro corazón, debe nacer dentro de cada uno de nosotros. Sí, él
fue sí como se iban las almas de los muertos en el viejo Egipto, navegando en
la Barca de Ra rumbo al Sol Inefable. Quetzalcoatl se fue mas debemos llamarlo
con todo nuestro corazón, debemos invocarlo, debemos eliminar de nosotros mismo
esos defectos que tenemos dentro de nosotros y que nos alejan del Señor
Quetzalcoatl.
La obra maravillosa de nuestro Presidente José López
Portillo debe ser cincelada en oro, sobre mármol divino. La obra extraordinaria
de Homero Bustamante Carmelo resplandece ahora sobre la faz de la Tierra, como
el sol abrazador cuando nace en el Oriente.
Amigos, llegó la hora en que debemos revolucionarnos
contra nosotros mismos; llegó la hora en que debemos transformarnos; llegó el
momento en que debemos abrir los viejos códices de Anáhuac y conocer la
sabiduría serpentina de nuestro Señor Quetzalcoatl”.
Estas fueron las palabras de Samael Aun Weor,
Presidente Mundial de las instituciones gnósticas, cerradas con tres vivas a México,
correspondidos por todos los presentes. En seguida todos se levantan y aplauden
de forma entusiasta los comentarios del Maestro.
Debemos aclarar también que delante de nuestro
asombro diversas personas quedaron maravilladas con la conferencia, aún sin
conocer la Gnosis. Personas del medio político dijeron que fue una conferencia
extraordinaria. Nosotros, que conocemos la enseñanza, sabíamos que se trataba
de un triunfo completo haber entrado en el medio político y, principalmente,
por saber que quien habló no fue una personalidad humana, mas sí, el real Ser,
Samael Aun Weor.
En el final de la conferencia diversos políticos
preguntaron a Samael en cuál universidad había estudiado, a lo que respondió:
--Señores, no estudié en ningún otro lugar que no
sea la universidad de la vida.
En el regreso a casa el Maestro comentó con nosotros
que había aceptado la invitación para desarrollar esa conferencia por tratarse
de una obra de José López Portillo, que era un boddhisattwa ( ) caído que
poseía conocimientos esotéricos.
15.- En el día 8 de noviembre de 1977, como de
costumbre, tuve que acompañar al Maestro en la que sería la última
conferencia de su vida, pronunciada en el auditorio de la Comisión Federal de
Electricidad en México D.F. Ese día
y más que nunca pude acompañar al Maestro y comprobar el tremendo esfuerzo que
hizo para subir las escaleras hasta el palco y el sufrimiento indescriptible que
pasó en los 14 minutos que duró su conferencia sobre Quetzalcoatl. Mientras
tanto, yo me mantenía detrás de las cortinas laterales del escenario, listo
para auxiliarlo, en caso de acontecer algún imprevisto.
A continuación transcribo la última conferencia
dictada en vida por el Maestro, convencido de que fue un acontecimiento histórico
de gran importancia:
“Mis amigos, asistimos a un acontecimiento
extraordinario. El Drama de Quetzalcoatl
resplandece en la noche de los tiempos. Se trata del mismo Drama presentado
dentro de los Misterios de Eléusis, por los misthaes, por los Iniciados. Es el
mismo Drama representado públicamente por Jesús en las calles de la antigua
Jerusalén.
No podría faltar en México, en la tierra sagrada de
los tiempos antiguos, el mismo Drama Cósmico ya esbozado aquí de forma
extraordinaria. Obviamente, Quetzalcoatl resplandece en el Cosmos Inefable; es
el Logos, la Unidad Múltiple Perfecta. Quetzalcoatl es también Mithra, Hermes
el tres veces gran Dios Ibis de Toth; es, en realidad, el Sol Espiritual.
Quetzalcoatl es la Serpiente Emplumada, la Mística
Serpiente de los Misterios de Orfeo, de los Misterios Egipcios, de los Misterios
Kabíricos y de los Misterios del glorioso México antiguo y arcaico.
Quetzalcoatl no es un personaje puramente mitológico,
como creen los ignorantes ilustrados. ¡No! Quetzalcoatl es el mismo principio cósmico
que hizo existir al universo. Es la Palabra, es el Verbo de Juan. Es con justa
razón que Juan dice: “En el principio era el Verbo y el Verbo estaba con Dios
y el Verbo era Dios; por El todas las cosas fueron creadas y sin Él nada de lo
que fue hecho existiría”.
Quetzalcoatl es el propio Verbo, la Palabra hecha
carne. Antes de que el universo existiera Quetzalcoatl ya existía. Quetzalcoatl
es la Serpiente Emplumada que se agitaba en medio de la polvareda cósmica.
Quetzalcoatl es el Omeyocan ( ) del inicio de la vida de este sistema solar.
Quetzalcoatl en sí mismo es el
Logos de Platón, el Cristo de los hebreos, el Vishnú de los hindúes.
Aquellos que no conocen la ciencia hermética,
aquellos que nunca estudiaron verdaderamente cosmogénesis, aquellos que nunca
estudiaron antropología gnóstica, aquellos que creen saber mucho (cuando, en
verdad, desconocen la religión-sabiduría de los tiempos antiguos), piensan que
Quetzalcoatl es un mito, un ídolo, y llegan hasta mirarlo con desdén.
Señores, llegó el momento de pasar por una
revalorización de principios. Ha llegado el instante de entender claramente que
Quetzalcoatl nos muestra lo que debemos hacer. Si verdaderamente queremos
transformarnos tenemos aquí un prototipo perfecto: ¡Quetzalcoatl!
Quetzalcoatl como Logos es lo que es, lo que siempre
ha sido y lo que siempre será. Es la vida que palpita en cada átomo, y en cada
sol. ¡Quetzalcoatl es la Palabra!
En verdad, la Palabra es profundamente significativa.
López Portillo, presidente de México, en su libro “Quetzalcoatl”, por
ejemplo dice que la Palabra tiene tres aspectos fundamentales: sonido,
representación y significado. Por tanto, cuando alguien pasa a conocer el valor
de la Palabra y aprende a utilizarla, sigue por el camino de Quetzalcoatl.
Ustedes vieron la representación de ese drama
extraordinario, de ese drama maravilloso. Sin duda, Quetzalcoatl es el Cristo
mexicano, es el centro de ese drama.
En verdad, mis caros amigos, llegó hasta nosotros un
momento grandioso. Se abrió en nuestra inteligencia la primera llama de la
comprensión; comenzamos a entender que el Logos puede ser visto de diferentes
maneras: desde el punto de vista hebraico o desde el punto de vista egipcio,
como también, es posible estudiarlo a luz del México antiguo.
Quetzalcoatl como Vishnú, como Logos es el Verbo.
Fue la Palabra que dio vida a este universo. Y la Palabra sustenta a este
universo.
El Logos suena, el Logos es música. La música también
es esférica y fluye en todo el universo. Dentro de cada uno de nosotros está
latente Quetzalcoatl. Dentro de cada uno de nosotros existe la posibilidad de
encarnarlo.
¡Grandioso Drama! El hombre que está en la distante
Tula, el hombre que cae en tentación, el hombre que se embriaga, que fornica y
pierde sus poderes, el hombre que se dirige a la tierra roja, a la tierra de sus
antepasados. El hombre que se mira al espejo y dice: “estoy muy viejo”. El
hombre que sufre, que llora y que anda por los caminos del mundo llevando la
cruz a cuestas. ¡Ese es Quetzalcoatl!
En fin, ya vieron todos la valiosa representación.
Resucita entre los muertos, resplandece gloriosamente en el infinito espacio
inconmensurable. ¡Es gloria! ¡Es luz! ¡Es sabiduría!
Nosotros también, como Quetzalcoatl, un día
perdimos el Paraíso del cual nos habla la Biblia. Salimos del Jardín de las
Hespérides, abandonamos los Campos Elíseos en el día en que caímos en
fornicación. Mas, delante de nuestros ojos, existe un guía maravilloso que nos
muestra el camino de la liberación. ¡Ese guía es Quetzalcoatl!
¡Mis amigos, la cruz que Quetzalcoatl carga es fantástica!
Ese Arbol del Universo contiene el propio secreto de la doctrina
quetzalcoatliana. Pensemos por un momento en el Lingham vertical y en el Yoni
horizontal. Sin duda, la inserción del phallus vertical dentro del cteis formal
hacen cruz, la cruz que Quetzalcoatl lleva en sus hombros, la cruz que el gran
Kabir Jesús también cargó hasta el Calvario, es la misma cruz valiosa de
todos los tiempos.
Mis hermanos, si la cruz es instrumento de martirio y
tortura, también, al mismo tiempo, la cruz es un instrumento de liberación. En
los tiempos de la antigua Lemuria se conoció la llave del Arca de la Ciencia.
Hombres y mujeres aún no habían perdido la inocencia edénica. Se reunían en
los Templos de Misterios para el rito de la reproducción. No se unían como los
animales, no se reproducían como se reproducen hoy los animales intelectuales.
¡No! Se reproducían como se reproducen los hombres verdaderos, se reproducían
como los Superhombres.
En ese tiempo se aceptaba claramente el don de krya-shakti
( ). Hombres y mujeres se unían para crear y volver nuevamente a crear. Nunca
derramaban el Vaso de Hermes. El resultado de eso era el ascenso de la Serpiente
Sagrada en la columna vertebral de esos seres sagrados. Esas criaturas poseían
poder sobre el fuego, el aire, el agua y sobre la tierra.
Solamente más tarde es que los seres humanos cayeron
en degeneración animal y, como consecuencia de eso, derramaron el Vaso de
Hermes y perdieron todos sus poderes.
¡Cayó Quetzalcoatl! ¡Sí, cayó! Mas, ahora todos
nosotros podemos dirigirnos a la tierra roja, a la tierra de nuestros
antepasados para obtener nuevamente la luz del esplendor.
Solamente alcanzando esa tierra bendita conseguiremos la resurrección y,
entonces aparecerá la figura de Quetzalcoatl dentro de nosotros mismos, aquí y
ahora. Y nos cubriremos de esplendores y tendremos poderes para dominar el aire,
el fuego, la tierra y todos los elementos de la naturaleza en general.
Llegará el día en que aquellos que siguen la
doctrina gnóstica podrán provocar cambios en la naturaleza. Llegará el día
en que aquellos que practicaren la doctrina gnóstica alcanzarán la resurrección
de Quetzalcoatl dentro de sí mismos, aquí y ahora.
Nosotros, los gnósticos, tenemos la clave de todos
los imperios, la clave de todos los poderes; podemos hacer temblar a la tierra y
mover huracanes porque conocemos el secreto de Quetzalcoatl. Ese secreto no es
conocido por los cerdos del materialismo. Ese secreto es el Gran Arcano.
Amigos, me despido de ustedes esta noche y felicito
muy sinceramente a todos esos nobles artistas que aparecieron en escena. En
ellos, veo la chispa de la genialidad. Mediante el arte diamantino, cargado de
sabiduría, llegaremos a todas parte del mundo. Llevaremos la Gnosis a los más
lejanos lugares de la tierra. ¡Paz Inverencial!”
Siguieron los aplausos y las felicitaciones
tradicionales. Mas, viendo el estado en que se encontraba el Maestro, junto con
sus familiares lo retiramos del palco de la manera más rápida posible.
Comentamos que nos parecía que él estaba muy mal, y nos responde que,
efectivamente, se sentía muy débil.
16.- Aún siendo un hombre tan corpulento y dueño de
una figura imponente, Samael era un ser humilde, virtud que fue probada a hierro
y fuego a lo largo de su vida. Recuerdo en una ocasión cuando el Maestro fue
agredido verbalmente y hasta violenta por una persona que no estaba de acuerdo
con su doctrina. Frente a tan violento ataque el Maestro simplemente bajó la
cabeza y guardó el más absoluto silencio, sin perder el control. Terminadas
las agresiones, el Maestro se levantó y salió del recinto.
Tiempo después, en otra ocasión, en que el Maestro
estaba dirigiendo una cadena con los estudiantes gnósticos en las ruinas de
Teotihuacan, inesperadamente comenzó a llover intensamente. Curiosamente, por
designios del propio Maestro, la lluvia sólo caía alrededor de la cadena, y
los participantes permanecieron sin mojarse.
Terminada la ceremonia, se escucharon comentarios de
sorpresa y de asombro por lo ocurrido. El
más sorprendido de todos era aquel señor que un día había atacado a Samael
en forma dura y violenta. Avergonzado y arrepentido, se dirigió al Maestro,
pidiendo que lo perdonase “porque ahora sé que el señor es un Gran
Maestro”.
17.- En todas las ocasiones el Maestro siempre
enfatizaba que la fuerza más difícil de manejar era la fuerza neutra. Samael
decía que quien controlara esta fuerza tendría todo tipo de poderes.
18.- En un viaje misional que hicimos con el Maestro
y Litelantes viajamos en un Fairlaine 500, cariñosamente llamado por Samael
como “el canario”. No podemos negar que era un vehículo antiguo, pero todavía
prestaba buenos servicios. En una
parte del trayecto hacia Guadalajara, algunos kilómetros antes de llegar a
Atotonilco, y ya anocheciendo se desató una lluvia torrencial que dificultó la
visión. Como siempre, yo conducía el vehículo. De repente el limpiaparabrisas
dejó de funcionar. Informé al Maestro. Él me dijo que siguiera adelante.
Minutos después los faros dejaron también de funcionar. Informé al Maestro, a
lo que él me orientó que me acercara a un camión, y que lo siguiera a una
prudente distancia. Pero, aparecieron más problemas. Luego noté que el volante
y los frenos también no respondían. Pregunté al Maestro que si
era mejor que paráramos. Después de evaluar la situación dijo que era
mejor que siguiéramos adelante porque estábamos en una carretera llena de
curvas, estaba lloviendo y muy oscuro, y si nos deteníamos a la orilla de la
carretera podríamos provocar un accidente. Por lo tanto, con muchas peripecias,
seguimos viaje hasta Atotonilco. No sé cómo, mas fue un verdadero milagro
haber continuado el viaje en condiciones tan adversas sin haber sufrido
consecuencias. Durante ese trayecto, cuando yo solo veía tinieblas y
nada más, el Maestro llamaba mi atención diciendo:
--¡No te identifiques! ¡No te identifiques! ¡No te
identifiques! No olvide que en tus manos está la vida del Avatara de Acuario y
de la Maestra Litelantes.
Al día
siguiente, después de haber reparado el coche, seguimos viaje hasta
Guadalajara. En el camino comenté;
--¡Cómo se está portando de bien el canario,
Maestro!
--¡Silencio! ¡Silencio! dice el Maestro, ¡si no,
el canario va a quedar orgulloso y volverá a fallar!
--¿No me diga que los coches pueden escuchar?
--¡Es verdad! ¡Todo en el universo, hasta el minúsculo
átomo, es constituido de materia, energía y conciencia!
19.- Estoy absolutamente convencido que Samael Aun
Weor será conocido en la Historia como el Ser que se atrevió a rasgar el velo
del Misterio de la suprasexualidad, revelando todos sus secretos al público.
Habiendo entregado las claves de todos los imperios y de todos los poderes del
mundo, cierta vez comentó conmigo:
--Es verdad que entregué la clave secreta del Gran
Arcano, mas estoy obligado a decir que eso sólo fue el comienzo de los
Misterios del Sexo. Cada uno debe descubrir en su propia intimidad la parte
restante que no fue revelada.
20.- “Es necesario conocer el secreto de la
mujer”, me dijo en cierta ocasión el Maestro. Inspirado en ese comentario
tengo que destacar que en toda su obra el Maestro siempre buscó exaltar a la
mujer en la sociedad actual. “Sin la mujer no existen los Dioses”,
resaltaba. Samael no siempre fue comprendido cuando decía que Jesús llegó
amar a una mujer, tal cual como se menciona en Pistis Sophía. Me he preguntado:
--¿Acaso existe algo de errado en el amor creado por
el mismo Dios?
En los tiempos actuales, con el descubrimiento de los
manuscritos de Qumran y de Nag Hammadi se comprobó que el Cristo fue
restaurador y libertador de la mujer, independientemente de lo que dijera San
Pablo y los primeros Padre de la Iglesia de Roma que, al rebajar a la mujer a la
simple función de sierva del hombre, acabaron falsificando el verdadero
pensamiento de Jesús.
En los tiempos védicos la mujer fue glorificada. Jesús
la eleva devolviendo su misión de amor. Toda mujer iniciada representa el alma
en la humanidad, Aisha como decía Moisés, o el Poder de la Intuición y la
facultad del amor y de la videncia. La impetuosa María Magdalena, a quien Jesús
expulsara 7 demonios, se acabó convirtiendo en su discípula más ardiente. Y
fue ella quien vio a Jesús resucitado por la primera vez. Las leyendas siempre
quisieron dar a la mujer apasionada y creyente como la mayor devota de Jesús, y
ellas no se engañaron, porque la historia de María Magdalena representa todo
el drama de la mujer, según el Cristo y según Samael.
21.- Samael es un auténtico hombre solar, un
verdadero mensajero divino o Avatar. En él no hay nada de artificial. No exige
de sus adeptos juramentos o profesión de fe, sino únicamente que lo acepten o
que crean en él. De hecho, Samael desarrolla el maravilloso poder de la
humildad, de la compasión por la desgracia ajena, de la bondad íntima del
corazón y de la sed y hambre de justicia. Samael irradia las virtudes vivas y
triunfantes de la misericordia, de la pureza de alma y de la bondad. Por esos y
otros motivos, comentó conmigo en cierta ocasión que su Ser era la
“Misericordia de las Misericordias” y que una de sus misiones secretas era
la de rescatar almas del infierno. Actualmente el espíritu de Samael desciende
a los mundos inferiores para buscar almas que todavía tengan alguna posibilidad
de salvación. Y cuando ve una de esas infelices criaturas en cuya aura hubiere
un poco de amor, comienza el proceso de redención. Samael, el Maestro de la Síntesis,
busca en todas las cosas el orden divino en el que la justicia reina sobre la
vida, la ciencia sobre la justicia y el amor y la sabiduría sobre las tres.
22.- Cierta vez, en uno de los salones de la Asociación
Gnóstica de San Luis Potosí, Samael estaba dando una conferencia. De pronto,
delante de todo el público, el Maestro se dirige a mí en tono severo:
--¿Por qué estás dudando de lo que yo digo?
--¡Pero, Maestro!...
--¿Dudas de lo que estoy diciendo sólo porque no lo
leíste en un libro o porque nadie dijo esto antes de mi?
--¡Disculpe, Maestro! Mas, sinceramente, de forma
consciente no siento duda alguna. Puede ser que en niveles inconscientes de
hecho yo esté dudando.
Mirando fijamente, entonces comentó el Maestro:
--Ahora estoy viendo que el color verde de la duda
está desapareciendo de tu aura.
Confieso francamente que ese episodio me desequilibró
totalmente. Quedé blanco y rojo, sudando frío, todo al mismo tiempo. Mas, la
enseñanza dada en ese día por el Maestro jamás se borró de mi memoria,
motivo por el cual paso a transmitirla:
Relataba el Maestro que durante la dinastía del faraón
Kefrén, él y otros tres hierofantes egipcios acostumbraban dar al pueblo
cierto tipo de enseñanza superior. Los buscadores recibían esas enseñanzas en
los alrededores de las pirámides de Kefrén y de Queops. Entre los oyentes
ellos percibieron que había un personaje que no se interesaba por lo que decían.
Un día cualquiera lo llamaron para saber por qué continuaba asistiendo a las
enseñanzas si no le interesaban. La respuesta fue sorprendente:
--La única cosa que me interesa es no volver a tener
cuerpo físico en ninguno de los cuatro reinos inferiores de la naturaleza.
Entonces, los hierofantes comentaron que si él
despertaba la consciencia lo ayudarían a no encarnar más en este mundo.
Pasaron cinco años. Cuando ese extraño personaje se
volvió a encontrar con los hierofantes, les dijo:
--¡Ya desperté mi consciencia! ¡Ahora, cumplan con
vuestra promesa!
En cumplimiento de la palabra empeñada, los cuatro
hierofantes llevaron al extraño a una de las cámaras secretas de las pirámides
donde le enseñaron el mantra con su nota clave para provocar su desencarne. Los
hierofantes advirtieron al extraño que pasaría por diferentes y sorprendentes
situaciones en el otro lado, y que por eso, jamás, debería identificarse.
Aquel extraño egipcio, con mucha fe y esperanza,
pronunció su mantra secreto y, como consecuencia, desencarnó. Ya del otro
lado, plenamente consciente, en un momento dado se sintió atemorizado por la
terrible oscuridad. Luego recordó
la orientación dada por los hierofantes: ¡jamás identificarse!
Continuando su camino por la dimensión desconocida,
advierte un grupo de monstruos. Sintió el impulso de huir o de retroceder, mas
notó que a su alrededor existían muchos huecos profundos.
Nuevamente recordó la enseñanza de sus Maestros: ¡jamás
identificarse! Y adelante.
Continúa su camino y encuentra un gran número de
parejas haciendo el amor. Por el intenso magnetismo erótico-sexual del
escenario se sintió atraído por una mujer que lo invitaba a hacer el amor.
Empero, se recordó nuevamente de
la clave: ¡no identificarse con ninguna cosa!
Prosiguiendo su insólita jornada por lo desconocido,
fue atraído por una tempestad. Pensó en buscar refugio en una caverna, para
evitar la furia de la tormenta. Y, otra vez recordó las palabras de los
Maestros: ¡no se identifique con nada!
Cuando la tempestad pasó, el egipcio observó que
por dentro de ella aparecen los cuatro hierofantes, y acercándose lo felicitan
por haber pasado con éxito todas las pruebas:
--Si usted se hubiera identificado con la oscuridad
del otro lado, habría retornado al mundo físico, porque esa oscuridad era la
oscuridad de un vientre materno. Si usted se hubiera identificado con los
monstruos y hubiera retrocedido y caído en cualquiera de los huecos,
habría retornado nuevamente, porque esos huecos eran vientres maternos
en la tierra. Si usted se hubiera identificado con las parejas haciendo el amor
también habría retornado al vientre de una de ellas. Y si usted se hubiera
identificado con la tempestad y hubiera buscado refugio en la caverna, también
habría vuelto a obtener cuerpo porque esa caverna también era un vientre
materno en la tierra. Mas, con usted pasó por todas las pruebas, conquistó el
derecho de no volver a tener cuerpo en el mundo físico. De ahora en adelante su
morada será el Mundo Molecular de Maitreya ( ), donde se encuentran los
planetas espirituales del Cristo.
23.-Veníamos de Acapulco el Maestro, Dondita, el Dr.
José Vicente Márquez y yo. Durante el trayecto hasta la ciudad de México, el
Maestro reveló aspectos muy interesantes relacionados al universo de la política.
Habló el Maestro sobre la Geopolítica, la Psicopolítica
y la Magicopolítica. La Geopolítica es “a donde vayas, haz lo que vieras”.
La Psicopolítica consiste en el autodominio, para jamás caer en la corrupción.
La Magicopolítica es una especie de ajedrez de la vida, sobre cuyo tablero las
Logias Blanca y Negra viven en constante disputa por las almas del mundo.
24.- Uno de los mayores misterios que rodea al
gnosticismo antiguo es la ciencia de las Momias Vivas. El Maestro Samael, por
ejemplo, vivía México, como cualquier ciudadano mexicano. Pero, al mismo
tiempo, poseía otro cuerpo, en Egipto, en estado de catalepsia (momia viva),
desde hace unos 5 mil años aproximadamente. Ocasionalmente, Samael podía
reanimar su otro cuerpo, para realizar alguna tarea específica. Es lamentable
que la ciencia y las religiones actuales no conozcan nada sobre las momias
vivas; sólo conocen y estudian las momias muertas. Intimamente, siento que los
científicos piensan que existe algo diferente al extraño proceso de momificación
de los antiguos egipcios. Al final, ¿por qué ellos querían conservar el
cuerpo? Lo cierto es que en aquel
tiempo existían dos procesos: uno conocido por los sacerdotes y Altos
Iniciados, y, otro, imitado toscamente por el pueblo.
Por lo tanto, nadie mejor que Samael nos puede hablar
acerca de ese antiguo misterio perteneciente a la Química Oculta o ciencia Alquímica.
Nos dice al respecto:
“La reencarnación o ley del eterno retorno es una
simple teoría para la mayoría de las personas. Hay quienes
dicen que es una simple hipótesis. No falta también quien atribuya a
todo eso la idea de simple superstición, cosa de ignorantes. Mas, la
reencarnación es un hecho concreto e irrefutable para aquellos que recuerdan
sus vidas pasadas. En nombre de la verdad necesito decir que yo recuerdo con
absoluta certeza todas mis vidas anteriores; recuerdo a ellas porque soy una
persona de consciencia despierta. Cualquiera de ustedes que despierte la
consciencia también se recordará de sus vidas pasadas.
Quiero hablar ahora de una reencarnación muy
especial que tuve en el antiguo Egipto, en el tiempo del faraón Kefrén. Pienso
que jamás me voy a olvidar de los detalles de esa existencia en la tierra
asoleada de Khem. Yo era muy joven cuando, andando por las arenas del desierto,
me encontraba ante una avenida de esfinges blancas y negras. Recuerdo también
que de lejos podía ver a un Maestro vestido de tánica blanca, sandalias y un
manto para protegerse del sol. Prosiguiendo, alcancé la base de una de las tres
grandes pirámides que aún hoy existe (la de Kefrén). Me senté a la sombra de
la gran pirámide para acomodar mis sandalias. Después, fui a buscar la entrada
del templo que había en la pirámide. Fui obstaculizado por un guardián, con
espada en mano y vestido solamente con una pieza de cuero duro (mandil)
cubriendo su región genital. Frente a frente, preguntó:
--¿Usted qué quiere?
--¡Soy un ciego buscando la luz, respondí!
--¿Qué anhelas?
--¡Luz...!
Entonces, el guardián tomándome bruscamente por el
brazo izquierdo, me llevó hacia el interior del templo de la pirámide. Jamás
pude olvidar ese momento en que vi una gran piedra y que, al abrirse, vibrara
del tal forma que producía los siete sonidos de la escala musical. Ya dentro
del templo, despojado de mis vestiduras y de todas mis pertenencias (dinero,
joyas, piedras preciosas) tuve que pasar por terribles pruebas, con el objetivo
de evaluar mi disposición interna y mi carácter.
En la Prueba del Fuego tuve que atravesar un salón
ígneo, dotado de largas vigas de hierro, al rojo vivo, que producían un calor
insoportable. Entre una y otra, apenas un espacio para los pies. Abajo, un
abismo. Quien vacilase, retrocediese o fuese dominado por el miedo, generalmente
caía, siendo consumido por las llamas.
En la Prueba del Aire, fui colgado en un precipicio.
Fuertes corrientes de aire azotaban y helaban mi cuerpo. Mas, continué firme y
tranquilo.
Después, fui sometido a la Prueba del Agua. Esa
prueba era realizada en un foso o lago, lleno de cocodrilos. Me salvé porque
conocía algunas conjuraciones mágicas de gran poder. Mucho antes y después de
mí muchos acabaron triturados en
las mandíbulas de esos reptiles.
Por fin, fui sometido a la Prueba de la Tierra. Me
tuve que mantener sereno y tranquilo ante dos gigantescas moles de piedra que
amenazaban triturarme.
Quiero destacar que todas estas pruebas fueron
realizadas en carne y hueso. Los peligros eran reales. Mas, como salí
victorioso de las cuatro consagradas pruebas iniciáticas,
seguidamente fui admitido en el Sagrado Colegio de Iniciados de la Gran
Pirámide.
Siguiendo los procesos normales de la Senda de la
Iniciación, lógicamente tuve que pasar por más pruebas. De todos modos, después
de algunos años, logré alcanzar la cumbre de la Primera Montaña de las
Iniciaciones Mayores, recapitulando todos los procesos herméticos propios de
ese grado iniciático.
Habiendo terminado mi trabajo alquímico superior,
tanto la Logia Blanca como mi real Ser Interno me ordenaron que
colocase mi cuerpo en estado de catalepsia. Evidentemente que así fue
hecho, de acuerdo a los procedimientos de la Química Oculta. Después los
sacerdotes me colocaron en un sarcófago. Importante: ellos (los sacerdotes) no
necesitaron quitarme la vida. Repito: mi cuerpo quedó en estado cataléptico,
después, fue sepultado en un lugar secreto que jamás revelaré.
A través de los siglos mi Ser continuó obteniendo
cuerpo en diferentes épocas y lugares. Periódicamente me permitían usar el
cuerpo egipcio. Por ejemplo, en mi pasada reencarnación fui el Mayor Daniel
Coronado, y acabé tornándome en uno de los héroes de la Revolución Mexicana.
Cuando morí (1914), y en cuanto aguardaba una nueva encarnación, me fue
permitido usar ese cuerpo egipcio. Mas, luego tuve que devolverlo al sepulcro
porque una nueva existencia fue programada para mí (1917).
Hoy día continúo unido a aquel cuerpo y siempre lo
uso cuando es necesario. ¡Eso es posible porque es un cuerpo que todavía
continúa vivo! Periódicamente lo retiro del sepulcro, transportándolo por la
Cuarta Dimensión, y materializándolo donde yo preciso. Continúo dando
alimento y bebida a ese cuerpo, para que siga viviendo. De lo contrario morirá
¿Y por qué continúo manteniéndolo vivo? ¡Simplemente, para poder usarlo a
su debido tiempo!
Todos esos procesos, toda esa ciencia de las momias
vivas hacen parte de los Misterios de la Muerte, de Amon-Ra. Nadie en el mundo
de hoy, tiene idea de que todo eso es posible. Estoy hablando en detalles de
algo que la ciencia actual no conoce y ni tienen la mínima idea.
Es más: no soy el único que tiene cuerpo físico en
estado cataléptico. En las tierras egipcias existen muchos más. Altos
Iniciados que también poseen cuerpos en idéntico estado de conservación. Por
ejemplo, un día tuve que visitar a una señora para informarla de un hecho muy
importante. Eso aconteció hace muchos años. Sin duda, mantuve con esa señora
conversaciones muy interesantes. En cierto momento, comenté:
--¡Ya estoy cansado de esta vida! Me gustaría
morir...
Y ella respondió rápidamente:
--¡Sería bueno que usted pudiese morir! ¡Pero, ni
usted ni yo podemos morir!
Fueron pasando los años y pude comprobar que esa señora,
en realidad, era una Alta Iniciada que también mantenía un cuerpo físico en
Egipto desde hace muchos siglos. Por lo tanto, ni ella ni yo podíamos morir. De
tiempo en tiempo obtenemos cuerpos kármicos, reencarnando.
Aún al respecto de las momias vivas, tengo a aclarar
que, evidentemente, podemos abandonar esos cuerpos siempre que queramos,
siguiendo unidos apenas por el cordón de plata. Y fue eso lo que ocurrió
cuando desencarné como el Mayor Daniel Coronado. Al reencarnar, el día 6 de
marzo de 1917, tuve que devolver mi cuerpo egipcio a su tumba. Todavía, hoy,
continúo usando mi momia egipcia.
“Vean ustedes que existen misterios sobre los
cuales no se tiene la mínima idea. Hablo de esas cosas porque sé que ustedes
quieren estudiar ese tipo de ciencia. ¡Y lo que estoy diciendo puede
sorprenderlos! Y no me asombra que ustedes se sorprendan con estas revelaciones.
Mas, precisamente, estoy hablando de los grandes misterios del antiguo Egipto.
¡Despierten para que también vengan a ser conocedores de los misterios de la
vida y de la muerte!”
De mi parte, como testigo vivo de todos los hechos
que rodearon el desencarne del Maestro Samael en la noche del 24 de diciembre de
1977, en la ciudad de México, debo aclarar que en los últimos meses, el
Maestro ya había dado inicio a un proceso de intercambio de los átomos de la
momia egipcia hacia el cuerpo en el cual estaba encarnado. Precisamente, en el día
de su desencarne, todos los átomos de la cabeza ya habían sido cambiados. Y
para que todo el proceso pudiese ser completado sin ningún tipo de prejuicio,
el cuerpo del Maestro estuvo tres días en el velatorio... Fue así que él,
antes del momento final, en plena consciencia, dio orientaciones muy claras al
Dr. Jacinto Juárez médico y uno de los más fieles discípulos para que
asumiese el compromiso de mantener su cuerpo intacto durante tres días. Gracias
a todos esos cuidados, las orientaciones dadas por el Maestro y la confianza y
fidelidad del médico que atendió y
acompañó en sus últimos momentos, pudo el Maestro realizar el cambio de átomos
al cuerpo egipcio en forma completa y exitosa.
Recuerdo, inclusive, que el Maestro me había dicho:
--No sé cuál va a ser la voluntad de mi Padre: si
voy a continuar con este cuerpo o si seguiré con mi cuerpo egipcio.
Por lo tanto, nada de lo que aconteció con el
Maestro en México, en 1977, fue por casualidad, todo el proceso fue acompañado
por las Jerarquías Superiores. Mucho antes de que todo eso aconteciera, Samael
ya sabía por lo que tenía que pasar, del mismo modo que Jesús también sabía
con anticipación todo el Drama de la pasión que le aguardaba.
Es importante destacar que todos esos fenómenos son
conocidos entre los verdaderos Iniciados. Y lo que ocurrió con Samael, con Jesús,
con Francisco de Asís o con Buda, también ocurre con todos aquellos que
alcanzan las altas esferas de la Iniciación Mayor.
En este preciso momento en que escribo este libro,
decenas de aspirantes a la gnosis están siendo sometidos a las pruebas de la práxis,
porque se decidieron a caminar la Senda de la Iniciación. Debo aclarar que la
Iniciación no es privilegio de ninguna escuela, religión o secta. La Iniciación
Blanca pertenece al Cristo Cósmico y, por tanto, a todas las auténticas
religiones.
CAPITULO 5
1.- A medida que fue pasando el tiempo el Maestro
percibió la necesidad de establecer una fortaleza gnóstica en Guadalajara. Así
fueron dados los primeros pasos para la creación de un Monasterio, cuyo primer
abad fue Fernando Moya. Muchos fueron los misioneros gnósticos que se formaron
en este monasterio. En dos años de trabajo, el Maestro, con sus misioneros,
organizó 40 asociaciones en todo México. Con ellos, Samael trabajó hombro a
hombro, compartiendo sus triunfos y sus sinsabores, habiéndose tornado en el
prototipo del hombre que lucha y que se sacrifica por los demás.
2.- En su último año de vida Samael entregó, a un
reducido número de alumnos, la Cadena Tibetana. El Maestro autorizó, en esa época,
la práctica de esa cadena para grupos seleccionados. Estas fueron las personas
autorizadas para practicar esa cadena: Alois Poppenreiter, Ernesto Barón,
Fernando Moya y quien escribe esta obra. Aclaro que la Cadena Tibetana debe
permanecer en el círculo hermético al que fue entregado y no debe salir de él.
3.- A finales de setiembre de 1977,
el Maestro organizó un paseo nocturno a través del malecón del puerto
de Veracruz. Estábamos el Maestro, Dondita, Luis Casale, su esposa Karina, y
yo. En un momento de la conversación el Maestro dijo:
--Es necesario realizar grandes eventos para crear
impacto en la consciencia adormecida del público. Fue así que se planeó la
Aventura al Triángulo de las Bermudas, el Safari a la Ciudad del Oro Perdido,
el II Congreso Internacional de Antropología Gnóstica (realizado en Caracas,
Venezuela en 1978), el Congreso Internacional Gnóstico-Maya (realizado en Mérida,
Yucatán en 1983) y el Gran Vals (realizado en Viena, en 1990).
4.- El modelo de las vestiduras azules en la Segunda
Cámara fue dado al Maestro en una revelación interna. En una ocasión el
Maestro me comentó que cuando le fue mostrado el modelo del uniforme del Ejército
de Salvación Mundial no fue indicada ninguna sandalia. El Maestro me informó
que el uso de ellas fue autorizado por él por consideración hacia los
estudiantes. Vale resaltar que el color de la túnica de los coptas, antecesores
de los Esenios, también era azul.
5.- “De todo existe en la viña del Señor”...
Durante la realización del Concilio de Sacerdotes Gnósticos, realizado en
Guadalajara en 1976, el Maestro descubrió un complot para destituirlo de su
cargo de Patriarca de la Iglesia Gnóstica Cristiana Universal. Recuerdo que al
final de los trabajos, a la noche, el Maestro me comentaba:
--Me veo en los mundos internos dirigiendo un barco
que pasa peligrosamente cerca de unos acantilados.
En otra noche, comentó Samael nuevamente:
--El barco se alejó de la zona de peligro. ¡Ya está
todo bajo control!
Ante esas visiones internas, el Maestro decidió
reunirse con la delegación de Colombia, y
fueron citados los Maestros Rabolú y Gargha Kuichines. De forma
sorprendente, Samael ordena que los dos Maestros se colocaran al frente de la
delegación, pidiéndoles que se sentaran frente a frente. Ya sentados en la
forma solicitada, Samael dijo:
--Existen Maestros y Maestros, niveles y niveles, y
ustedes dos aún no aniquilaron el ego.
6.- El trabajo realizado en México para asentar las
bases del Movimiento Gnóstico se puede decir que fue al mismo tiempo hercúleo
y de mucho tacto. En esa jornada, por ejemplo, el Maestro conquistó el respeto
y el cariño de los dirigentes del sector internacional de la juventud del PRI
(el Partido Revolucionario Institucional, que quedó en el poder desde la
Revolución Mexicana, en el inicio de este siglo). Toda la nueva generación de
los políticos mexicanos fueron grandes admiradores del estilo de oratoria y
dialéctica del Maestro. En las reuniones y conferencias que el Maestro participó
siempre aprovechó para transmitir ideas sobre la importancia de una educación
básica libre de miedos y de imitaciones, buscando siempre la liberación psicológica.
El Maestro, en brillantes disertaciones, destacó siempre la importancia de
tener a Dios presente en todo y en cada una de las cosas. El Maestro también se
esforzó para despertar el interés por los temas espirituales y por la
trascendencia de un recto actuar, recto pensar y una recta manera de ganar la
vida, pero sobre todo, que siempre hubiese en ellos el puro sentimiento de amor
y comprensión para con los ciudadanos y una voluntad poderosa para ayudar a los
menos favorecidos. Muchas veces mencionó el Maestro la necesidad que existía
de implantar en la política los preceptos del Cristo Social.
7.- El Maestro Samael se supo rodear de personas del
mundo político y artístico de México, como lo fueron el Dr. Homero Bustamante
Carmelo, presidente de la Asociación Nacional de Corresponsales y Directores de
Prensa, y Nina Legrand, presidente de la Asociación Nacional de Poetas de México.
Cabe destacar aquí el equilibrio y el nivel humano
que poseía el Maestro, puesto que me tocó acompañarlo tanto en las altas
esferas políticas como también sentarme con él en el suelo a comer frijol y
tortillas con los campesinos, que siempre admiraron al Maestro Samael por su
humildad y sabiduría.
Acerca del medio político, el Maestro me decía:
--Yo puedo participar del mundo político sin
corromperme. Si intentaran dominarme por la ambición, perderán su tiempo
porque yo no tengo ambición. Si intentaran manipularme por medio de la lujuria
y de los placeres mundanos, tampoco van a conseguir nada porque yo no tengo
lujuria. Y si intentaran por el miedo, bien sabes que yo ya borré esa palabra
de mi diccionario. Es eso lo que todos los políticos deberían hacer: dominarse
a sí mismos porque aquel que se domina a sí mismo podrá dominar el mundo y
colocarlo a su servicio.
8.- En 1977, delante de un grupo de directores gnósticos
de México, Samael reveló:
--Dentro de unos 20 años la Iglesia Gnóstica se
tornará pública aquí en México.
Hasta este año de 1997, cuando estoy terminando de
pulir la edición en portugués y en castellano de este libro, la Iglesia Gnóstica
aún no se hizo pública en México, mas ya es una realidad en diversos países,
incluyendo a Brasil, cuya sede está localizada en Curitiba.
9.- A propósito de Iglesia Gnóstica, para
sedimentar bases sólidas para el gnosticismo a nivel internacional, el Maestro
tuvo que tomar una importante decisión en el año
1975. Ocurre que había surgido en los EUA una “Iglesia Gnóstica”
diabólica, y que ese hecho,
en el futuro, podría colocar en riesgo la continuidad misma del gnosticismo
real y verdadero. Decidió entonces Samael que fuese creada y registrada
legalmente la Iglesia Gnóstica Cristiana Universal en todos los países donde
la Gnosis de Samael ya estaba presente. Fue a la luz de esa decisión que nació
entonces la IGCU. La rápida acción del Maestro anuló, por así decirlo, el
movimiento del otro lado, limitando la acción de esa iglesia gnóstica diabólica
en las tierras norteamericanas.
10.- Acerca de las distintas opiniones y criterios
entre Maestros, dirigentes y
estudiantes de la gnosis en el mundo, el Maestro siempre decía:
--En el desarrollo de la vida hay dos operaciones
matemáticas que a mi no me gustan: la de restar y la de dividir. Mas adoro
sumar y multiplicar.
11.- El Maestro siempre fue una persona que apreciaba
las grandes transformaciones, pero se oponía a los cambios inútiles. Así
pensaba y así actuaba. Por eso mismo, también exigía que sus dos mayores discípulos,
Gargha Kuichines y Rabolú, actuaran de la misma forma.
Samael estaba contra los instructores que se quedaban
repitiendo siempre las mismas y viejas formas de dar el conocimiento. Recuerdo
muy bien que cierto día, del año 1975,
por solicitud de Samael, Rabolú y yo tuvimos que estudiar diariamente un capítulo
del libro Psicología Revolucionaria.
También recuerdo que en cierta ocasión, en San Luis
Potosí, Samael le dice a Gargha Kuichines que era necesario que estudiara los
últimos libros que había escrito: Antropología Gnóstica y Revolución de la
Dialéctica.
12.- Un día llegamos sin avisar a la sede de la
Asociación Gnóstica en San Luis Potosí. Grande fue nuestra sorpresa cuando
constatamos que ella estaba ubicada en un barrio de mala fama, y cerca de una
cantina. Y sus instalaciones dejaban mucho que desear. Viendo tan lastimoso
espectáculo, el Maestro mandó que
yo retirase el letrero que estaba en frente de la casa, y lo guardara en el
porta equipaje del coche. En seguida, nos marchamos, buscando otra casa, que
fuese más digna para la Asociación. Me comentó el Maestro en esa ocasión:
--Mas, cómo es posible que nosotros, siendo
poseedores del conocimiento más poderoso del mundo, estemos difundiéndolo en
una casa tan horrible como esa.
13.- Samael Aun Weor es y será mundialmente conocido
como el Maestro de la Síntesis, porque en todas sus obras encontramos la
revelación de los secretos religiosos y filosóficos del mundo. Desde 1954
el sentir del Maestro sobre las religiones era este:
“Dicen que existen siete grandes religiones y cinco
mil sectas; nosotros los gnósticos afirmamos que sólo existe una sola gran
religión: la Verdad. Creemos firmemente que sólo aquel que vivencia la Verdad
es profundamente religioso.
La verdad quiere conocerse a sí misma en cada
hombre. Jesús de Nazaret es un cuerpo viviente de la Verdad. Jesús encarnó la
Verdad. Quien encarne la verdad se hace libre. Aquellos que encarnaron la Verdad
fundaron las Grandes Religiones y las grandes Escuelas de Misterios.
Buda, Hermes, Krishna, Quetzalcoatl, encarnaron la
Verdad; y todo aquel que disuelva el yo y levante las columnas del Templo sobre
la piedra viva, encarna la Verdad.
No hay religión más elevada que la Verdad. Debemos
distinguir entre las formas y los principios religiosos. Es necesario saber que
los Principios son fórmulas cósmicas vivientes. Las formas religiosas
son los distintos sistemas de enseñar esos principios.
La Gran Religión Cósmica Universal Infinita asume
distintas formas, según las necesidades de cada raza y época. Así las formas
religiosas se han sucedido unas tras otras a través de millones de años; la
cinta sucesiva de todas las religiones que han existido en el mundo revela
siempre los mismo principios inmutables de la Verdad.
Podría un hombre no pertenecer a ninguna religión y
sin embargo ser profundamente religioso... Todo aquel que sea capaz de vivenciar
la Verdad es profundamente religioso aunque no pertenezca a ninguna religión.
¡La íntima relación de la mente con la Verdad es religión! Sólo el hombre
religioso es verdaderamente revolucionario.
Algunos filósofos dicen que las religiones han
fracasado; nosotros aseguramos que toda religión ha cumplido su misión histórica.
Con un solo Buda viviente nacido entre las filas del budismo ya el budismo ha
cumplido su misión; con un solo Cristo entre las filas del cristianismo, ya
queda justificada la existencia del cristianismo; con un solo Imán entre las
filas del islamismo, ya queda justificada la existencia de la religión
mahometana.
Todas las religiones del mundo han logrado su
objetivo con hombres que consiguieron “el religarse”, es decir, que
encarnaron la Verdad. Realmente muchos son los llamados y pocos los escogidos.
Esta ley se ha cumplido ya en todas las religiones.
No existe motivo para asegurar que las religiones
fracasaron en su misión de “religar” al hombre con la Verdad. En todas las
religiones hay hombres de perfección que alcanzaron a religarse.
No hay motivo que justifique las guerras religiosas
porque todas las religiones enseñan los mismo principios. El brujo del centro
de Africa y el Arzobispo de la Catedral Metropolitana de Roma o de Londres se
apoyan en la misma fuerza maravillosa de la Religión Cósmica; los principios
son los mismos; lo único que varía son las formas religiosas. Resulta pues
absurda la lucha fratricida entre las diversas religiones”.
No quiero dejar pasar desapercibidos los comentarios
vertidos sobre las religiones por el Maestro en su libro El Matrimonio Perfecto:
“Todas las Religiones y Escuelas Espirituales que existen en el mundo son
necesarias y sirven como antesala para entrar en el Vestíbulo de la Sabiduría.
Nosotros no debemos pronunciarnos jamás contras esas Escuelas y Religiones
porque todas ellas se hacen necesarias al mundo. En esas Escuelas y Religiones
recibimos las primeras luces de la espiritualidad. Lo grave sería un pueblo sin
religión, un pueblo donde se persiguiera a las gentes dedicadas a los estudios
espirituales. Realmente un pueblo sin religión es monstruoso. Cada grupo humano
necesita su Escuela, Religión, Secta e Instructores. Cada grupo humano es
diferente, y por lo tanto las distintas Escuelas y Religiones se necesitan.
Quien recorre la Senda de la Iniciación debe respetar las creencias ajenas.
Jamás ha faltado en religión alguna el principio
Cristo. Todas las religiones son una sola. La religión es inherente a la vida
como la humedad al agua...
No existe diferencia básica entre el sacerdote
mahometano y el judío o entre el sacerdote pagano y el cristiano legítimo. La
religión es Una. Única y absolutamente universal. La ceremonia del sacerdote
sintoísta del Japón o de los lamas mongoles es similar las ceremonias de los
brujos hechiceros del África y de Oceanía.
Cuando una forma religiosa desaparece, entrega sus
principios ecuménicos universales a la forma religiosa que le sucede, esa es la
ley de la vida.
Nosotros, los gnósticos, no estamos en contra de
ninguna Religión porque esto sería un absurdo.
La Gnosis es la llama de donde salen todas las
religiones, escuelas y creencias. La Gnosis es sabiduría y amor”.
CAPITULO 6
1.- Sorprendente era la opinión que Samael tenía
acerca de sus primeros libros:
--¡Si yo pudiese, quemaría todo!
Por eso, es importante conocer la cronología de la
obra de Samael. Como un niño, el Maestro Interno de un Iniciado crece y se
desarrolla poco a poco en gracia y en sabiduría.
Existe una gran diferencia entre Apuntes Secretos de
un Gurú y Pistis Sophía Develada.
2.- Develar y entregar al gran público la obra magna
de los gnósticos, Pistis Sophía, fue una gran aventura. Entre los tantos
episodios que envolvieron ese gigantesco trabajo, recuerdo uno. La persona que
fue de viaje a los EUA, a quien el Maestro le había solicitado traer un
ejemplar del original en inglés, al regreso sufrió un grave accidente
automovilístico. El coche se incendió, quemando todo, menos el libro Pistis
Sophía. En otra ocasión, ese ejemplar estuvo a punto de quemarse, cuando un
extraño incendio aconteció en la oficina de Tony Maldonado, a quien el Maestro
había solicitado que hiciese la traducción. Era de noche, cuando movido por
una misteriosa fuerza, Maldonado se levantó de la cama y fue hasta la oficina,
donde vio el fuego ardiendo en dirección a las hojas dactilografiadas. A pesar
del rápido accionar de Maldonado, las últimas hojas se quemaron, las que
fueron escritas nuevamente.
Qué fuerzas misteriosas se confabularon para que el
mundo no conociera la revelación de la obra máxima de los gnósticos: Pistis
Sophía.
3.- Actualmente existen publicadas en diversos países
del mundo innumerables obras atribuidas a Samael. Varias de ellas fueron
elaboradas a partir de transcripciones de cátedras y conferencias dictadas por
el Maestro en diferentes épocas y lugares. No tengo nada en contra por este
tipo de difusión. Mas, anhelo que sea restablecida la verdad y para que quede
grabada en la historia, la obra escrita de Samael, se resume en los siguientes títulos
originales, publicados en español:
1.
El Matrimonio Perfecto - 1950 (Nota: Esta obra fue conocida como El
Matrimonio Perfecto de Kinder. De acuerdo a las palabras escritas en la séptima
edición de El Matrimonio Perfecto, editado el 30 de setiembre de 1974, el V.M.
Samael comenta que esta obra fue terminada en el mes de julio de 1961).
DÉCADA DEL 60
1.El Mensaje de Acuario - 1960
DÉCADA DEL 70
1.Nociones Fundamentales de Endocrinología y Criminología - 1970
OBRAS DICTADAS POR EL MAESTRO
1. Gnosis en el Siglo XX - 1972 (Publicado en 1972, reuniendo los Mensajes
de Navidad impartidos por SAW en actividades de Segunda Cámara entre 1952 a
1963)
CAPITULO 7
1.- El médico de cabecera del Maestro Samael fue el
Dr. Pascual Legaspi, un eminente alópata y homeópata de la ciudad de México.
De él decía el Maestro:
--¡Dios en el cielo y Legaspi en la Tierra!
Casualmente, durante todo el proceso que terminó con
su desencarne en 1977, Legaspi también estaba en cama, enfermo, motivo por el
cual no pude atender al Maestro. Curiosamente, poco tiempo después del
fallecimiento de Samael, Legaspi también murió.
2.- Exactamente, 12 fueron los médicos, de
diferentes especialidades, que atendieron al Maestro durante todo su proceso,
sin que descubrieran o comprendieran la causa del mal. Por tanto, 12 fueron los
diagnósticos; ni por eso evitaron que el cuerpo de Samael fuera a cumplir su
encuentro con la Parca Soberana.
3.- Uno de los episodios más sorprendentes del que
fui testigo durante proceso de desencarne del Maestro fue la visita de un médico
budista, especialista en medicina electrónica y de quinta dimensión. Traía
consigo un traductor porque sólo hablaba japonés. Durante el tiempo que llevó
examinando al Maestro, Samael estaba sumergido en profundo descanso. Cuando el médico
salió de la habitación para hablar con la familia yo quedé a solas con el
Maestro. Cuando él abrió los ojos reporté que había sido examinado por un médico
budista. Inmediatamente, Samael pidió que lo llamase porque quería hablar
mucho con él. Antes que el médico entrara a la habitación ayudé al Maestro a
descender del lecho y acomodarse en un sillón. Pedí, entonces, al traductor
que hiciese entrar al médico porque Samael deseaba hablar con él. Después que
entró en la habitación, curiosamente se arrodilló ante el Maestro, y poniendo
su mano sobre el vientre del Maestro comenzaron a hablar fluidamente en japonés
(sin intervenir el traductor). Quedé completamente asombrado porque no entendía
ni dónde ni cuándo el Maestro había aprendido a hablar en japonés.
4.- Por esas extrañas coincidencias de la vida, vale
la pena comentar que los números de la habitación donde quedó hospitalizado
Samael, como también la placa del coche que transportó su cuerpo hasta el
crematorio sumaban entre sí el simbólico número 12. La habitación era la 345
que sumados entre sí, el resultado es 12. La placa del coche fúnebre era 426,
que también suman 12. Tanto en la Cábala como en el Tarot egipcio el 12
significa “apostolado” o “sacrificio consciente por la humanidad”.
5.- El Maestro continuaba con fuertes dolores sin
poder dormir a la noche.
Tenía que descansar sentado en un sillón y por
momentos, en el suelo, gimiendo de dolor. Cuanto dolor sentíamos nosotros
que asistíamos a todo su proceso sin poder hacer nada para poder disminuir su
sufrimiento. Le decíamos que tratara de dormir un poco, mas, él siempre nos
respondía, con infinita paciencia:
--No se preocupen. Déjenme quejar, pues haciendo
eso, consigo calmarme un poco.
Y dirigiéndose a sus nietos, nos decía:
--Déjenlos llegar a mí. ¡Los niños representan la
luz de la inocencia y, aún más, me hacen sentir mejor!
En seguida se tiraba al suelo, y decía:
--¡Déjenme en el suelo! ¡Quiero dormir como un
perro y acostumbrarme a todo!
En ningún momento dejaba su buen humor, repitiendo
siempre:
--¡Después de mí, que arda Roma!
Casi siempre en la noche se acostaba en el suelo, con
los pies apoyados en la cama. Riendo, nos decía:
--Es una forma rara de descansar, mas me sienta muy
bien.
6.- En el día 10 de diciembre, a las 18:00 hrs. el
Maestro despertó quejándose y diciendo:
--¡Pobre humanidad!
A las 18:15 hrs. entra la enfermera de turno para
aplicarle una inyección. El ambiente se calma y cada cual va a descansar
y a rezar. Organizamos los turnos para
quedarse a cuidar al Maestro. Insisten para que se quede Dondita, Hypatía y Raúl.
Esa noche comenté con los familiares del Maestro que, durante la operación
aconteció algo increíble en la casa de Samael. Una luz azul intensa,
misteriosa, había aparecido iluminando toda la casa. Entre el trayecto a casa
del Maestro y el hospital, apareció una estrella grande y luminosa, unida a
varias otras, menores, también con una luz en torno de ellas. Toda la
constelación se movía intensamente.
7.- Uno de los días previos al desencarne del
Maestro, fui a visitarlo al Hospital Inglés, donde estaba internado. Cuando
llegué a la habitación y después
de haber saludado a los familiares del Maestro, su esposa Dondita depositó en
mi la confianza para que cuidase al Maestro, mientras ella atendía otros
asuntos, propuesta que acepté inmediatamente.
Después que Dondita se retiró quedé a solas con el
Maestro. A cierta hora el Maestro me pidió que lo ayudase a descender de la
cama porque se sentía cansado de estar acostado tanto tiempo. Con todo cuidado
lo ayudé a acomodarse en el único sillón de la habitación. Estaba yo de pie,
vi que el Maestro se adormecía dejando caer su cabeza hacia adelante.
Silenciosamente, me senté en el brazo del sillón y apoyé su cabeza en el lado
izquierdo de mi pecho.
A partir de ese momento comencé a vivir una de las más
misteriosas experiencias de mi vida. Mis ojos se fueron cerrando lentamente. Dejé
de sentir mi cuerpo. Mi mente comenzó a tornarse serena hasta entrar en pleno
estado de paz interior. Seguidamente
fui arrebatado en éxtasis. No sé cuánto tiempo tardó esta experiencia
indescriptible. Sólo me recuerdo que, súbitamente, volví al estado de vigilia
cuando escuché a la enfermera dirigiéndose al Maestro:
--Señor, es hora de la inyección para dormir.
Intervine, diciendo:
--Pero, enfermera, él no necesita la inyección para
dormir. ¿No ve que ya está dormido?
--¡No importa! El médico mandó aplicar la inyección
y yo me limito a cumplir las órdenes médicas.
8.- El día 23 de diciembre de 1977 comenzó la
preocupación en todos nosotros. El
Maestro no quería comer ni tomar medicamentos. Con mucho tacto y paciencia,
Dondita consiguió que el Maestro tomase un caldo de gallina. Cuando llegué a
la habitación donde estaba el Maestro, él me dijo:
--No olvides que tienes una gran misión a cumplir.
Hasta ahora tú estás marchando muy bien.
Confieso que quedé muy alegre con esas palabras del
Maestro, y agradecí por haberme orientado acerca de mi avance en el camino
espiritual. Continué con mis actividades de secretario privado atendiendo en
casa del Maestro las llamadas telefónicas, respondiendo cartas y recibiendo a
las personas que llegaban de diversas partes del mundo para informarse sobre la
salud de Samael.
9.- Durante todo el proceso de enfermedad y muerte
del Maestro, me tocaba, siempre que no estuviese de guardia en casa de Hypatía,
donde Samael vivió sus últimos días, atender llamadas telefónicas nacionales
e internacionales, a través de las cuales los misioneros y dirigentes se
preocupaban por saber el estado de salud del Maestro y anhelaban una pronta
recuperación. Cierta mañana, cuando estaba con Samael, me preguntó:
--¿Qué dicen los estudiantes sobre el proceso que
estoy viviendo?
Respondí:
--En uno de los llamados que atendí, me comentaron
que si usted puede curar a tantas personas, ¿por qué ahora usted no consigue
curarse?
Comentó el Maestro:
--Eso me recuerda lo que se decía a Jesús: “¡Si
eres Hijo de Dios, descienda de esa cruz y sálvate”!
--Esta es una prueba terrible para el orgullo de los
Iniciados. Algunos estudiantes quieren poner a prueba mi orgullo. Es verdad que
curé a mucha gente, mas ahora sólo el Padre puede curarme.
10.- En el día 24 de diciembre de 1977,
aproximadamente a las 23 horas, por indicación expresa de la Maestra
Litelantes, me tocó dirigir el Ritual de Resurrección, durante el cual la
esposa del Maestro esperaba recibir una señal que indicara si él resucitaría
con el cuerpo que tenía en México o continuaría su obra con el cuerpo
egipcio. Después de haber pasado las diferentes etapas del rito, repentinamente
escuché la voz de Hypatía, en tono muy nervioso, exclamando:
--¡Mi Dios, Samael!
Abrimos los ojos... Yo mismo no podía creer en lo
que veíamos. Los párpados del Maestro se abrieron lentamente, volviéndose a
cerrar en seguida, una segunda y última vez volvieron abrirse y cerrarse.
Cuando los párpados se cerraron definitivamente, una
lágrima de sangre comenzó a escurrir del ojo derecho del Maestro, deslizándose
por su rostro. Litelantes corrió hasta una pequeña mesa que había en el
aposento, tomó un pedazo de algodón y absorbió su última lágrima, de
sangre, de su amado esposo.
Ese pedazo de algodón, embebido con la sangre de
Samael, está guardado hasta hoy entre las pertenencias personales de
Litelantes, en México.
Más que nunca hoy yo comprendo aquella frase bendita
del Maestro, donde decía: “Es necesario dar todo por la humanidad, hasta la
última lágrima de sangre”.
11.- Después que el cuerpo del Maestro fue llevado a
la capilla de San Fernando, en la ciudad de México, una misionera de los EUA,
con el rostro bañado en lágrimas por la pérdida de su querido Maestro, exclamó
en voz alta, delante del lecho donde había desencarnado el Maestro:
--¡Samael, si estás aquí presente, manifiéstate!
Dichas estas palabras, comenzaron a explotar todos
los objetos de vidrio presentes en la habitación donde Samael había vivido su
drama cósmico. Momentos después, la misionera se sintió tomada por una
profunda sensación de paz celestial.
12.- En el día 28 de diciembre de 1977, casi a media
noche, Dondita me encuentra en la habitación que servía como oficina del
Maestro, donde estaba descansando, y se sentó a mi lado. Abrió una urna marrón
y me comentó:
--Vea a lo que quedó reducido el abuelo.
Abriendo una pequeña urna, vi una bolsita de
terciopelo lila. Introduciendo la mano en la bolsita, sentí algo tibio y
blando: había tocado las cenizas del cuerpo del Maestro.
Después, fui a meditar sobre el significado de las
cenizas. Al final de cuentas, de aquel gran hombre que fue Samael, prácticamente
nada queda. Recordé, entonces, sus enseñanzas: ¡Todo es ilusión!
13.- Durante los tres días en que fue velado el
cuerpo del Maestro le tocó a este pobre mortal que narra estos acontecimientos
oficiar diariamente la Misa Gnóstica. Como altar usamos, simbólicamente, el
ataúd donde estaba el cuerpo de Samael. En las tres celebraciones usamos el cáliz
sagrado que perteneciera y usara el
propio Maestro en sus oficios litúrgicos. De ese cáliz bebieron vino,
estudiantes y dirigentes gnósticos que durante esos días llegaron de distintas
partes del mundo a acompañar los últimos momentos del Drama Cósmico del
Cristo de Acuario.
14.- Cierto día, dos meses después de la muerte del
Maestro, cuando yo estaba organizando los objetos personales de Samael para ser
guardado en la habitación de su esposa, encuentro una agenda de 1955(sic), donde estaban registrados diversos
apuntes, mantras y, en especial, lo que más me llamó la atención, fue una
anotación (del propio puño del Maestro), que decía lo siguiente: “Hoy me
fue dicho que a la edad de 60 años tendré que desencarnar...”.
Conclusión: Samael supo con más de 22 años de
anticipación la fecha de su muerte, la cual se cumplió con precisión.
15.- Corría el tiempo y aguardábamos el día para
esparcir las cenizas del cuerpo del Maestro en el mar, la pequeña urna donde
estaban depositadas, fue guardada en la habitación de Litelantes, permaneciendo
allí durante varios meses. En ese período siempre había una vela encendida al
lado de la urna. Todos los días yo iba hasta ese lugar para encontrar unos
minutos de recogimiento, evocando la presencia del Maestro. Lo que más me llamó
la atención durante todo ese tiempo, era el hecho de que las cenizas siempre se
conservaron tibias, aún durante el invierno, y la llama de la vela, ondulante,
aunque no hubiese corriente de aire dentro de la habitación.
16.- En vida, el Maestro siempre manifestó su deseo
de que cuando muriera, su cuerpo debería ser incinerado y las cenizas
esparcidas en el Mar Caribe. Fue así que en el inicio de 1978, Litelantes,
familiares y este que escribe estas líneas viajamos hasta Colombia. Después de
haber pasado por Bogotá, fuimos hasta Ciénaga, pasaje obligatorio para llegar
al SSS, en la Sierra Nevada de Santa Marta. Junto con los discípulos más
antiguos del Maestro, realizamos una Misa en memoria a Samael. Terminada la
liturgia, me tocó, en nombre de Litelantes, hacer la entrega de la espada que
era usada por el Maestro en los rituales del templo. Supe que algunos meses
después de haber entregado la espada a los hermanos del SSS, esta desapareció
misteriosamente del Templo.
El siguiente a la celebración en el SSS, retornamos
a Santa Marta, ciudad de bellas playas bañadas por las aguas cristalinas del
Caribe. Junto con algunos dirigentes gnósticos de esa ciudad, fuimos en busca
de un barco que pudiese transportar unas 60 personas que nos acompañarían en
la ceremonia de esparcir las cenizas del cuerpo del Maestro en el Mar Caribe.
La familia del Maestro había decidido que las
cenizas del cuerpo de Samael fuesen arrojadas en alta mar. Por lo tanto el viaje
fue planeado con una pequeña parada en una isla, para descansar, y para luego
internarnos en alta mar.
Cuando descansábamos en la isla, la tierra comenzó
a temblar, obligándonos a partir inmediatamente. Después de ese inusitado
episodio, navegamos algún tiempo por mar sereno. Percibí entonces que cuando
navegábamos la naturaleza cambió rápidamente. El cielo se tornó nublado, el
viento comenzó a soplar fuerte y las aguas se agitaban intensamente. En ese
momento, Litelantes sacó la urna con las cenizas, esparciéndolas para los
cuatro puntos cardinales. En cierto momento, no sé por qué, el viento depositó
un poco de las cenizas en mi boca.
Esparcidas las cenizas, sorprendentemente la
naturaleza se calmó, el viento paró de soplar, el mar se tranquilizó y el sol
volvió a brillar intensamente.
17.- Un detalle curioso impregna de misterio el féretro
donde fue velado el Maestro Samael.. Inicialmente, recordemos la revelación del
25 de enero de 1977, cuando Samael se ve acostado en un cajón blanco. A ese
importante acontecimiento debemos resaltar que los funcionarios del servicio
funerario del ISSTE no sabían de quién era el cuerpo del fallecido y, mucho
menos, podrían saber de la revelación que el Maestro tuviera en enero. Pero,
lo más sorprendente es que, al llegar a la capilla de San Fernando, el cuerpo
del Maestro efectivamente estaba acostado en un ataúd blanco. Y eso se torna
todavía más interesante por la estructura física del Maestro, un gigante para
los padrones mexicanos, sabiéndose que, principalmente en México, sólo se
fabrican ataúdes blancos para los niños.
Siempre me pregunté: ¿De dónde los funcionarios
del ISSTE sacaron la idea del ataúd blanco?
¿Dónde podría ser encontrado un féretro blanco en la madrugada de un
día de Navidad, justamente del tamaño del Maestro? ¿Quién o por qué fue
escogido de ese color, si nadie lo solicitó?
Finalmente, quiero destacar que después de haber
sido incinerado el cuerpo del Maestro en el Panteón de Dolores, en la ciudad de
México, la Maestra decidió dejar el cajón blanco como una reliquia en las
instalaciones de la Asociación Gnóstica, localizada en la calle Colima 265 -
Colonia Roma, lugar donde el Maestro realizaba, todos los miércoles, sus
reuniones de Tercera Cámara.
Hoy, ese féretro está sobre la custodia de AGEAC de
México, dirigida por nuestra hermano gnóstico Oscar Uzcátegui.
18.- Creo que el Dr. Jacinto Juárez, especialista en
Neurofisiología, fue uno de los discípulos más evolucionados formados
directamente por el Maestro. A pesar de ser poco conocido en el medio gnóstico
internacional, debió aprovechar
muy bien las enseñanzas entregadas directamente por el Maestro. También pienso
que fue por esas y otras razones, el Dr. Juárez cumplió la misión de
responsabilizarse clínicamente por el Maestro en el Hospital Inglés. Fue también
el responsable por la coordinación de todo el proceso post-mortem de Samael,
asegurando que su cuerpo físico no fuese embalsamado, pudiendo aún así ser
velado por tres días consecutivos.
19.- Después de haber sido comunicado el deceso de
Samael, tuve que acompañar a su esposa Dondita a casa de Hypatía y a la
residencia del Maestro, en la calle Macuiltepec 207 Colonia Campestre
Churubusco. Allí, recogimos la túnica de Caballero del Santo Graal, la espada
ritualística y las sandalias, usadas en vida por el Maestro. Volviendo a casa
de Hypatía, notamos que en el cielo se había formado un círculo de nubes, con
grupos de estrellas en el centro, justamente sobre su casa. Cuando entramos,
fuimos al segundo piso, cuando pasé a observar la posición y detalles del
cuerpo Maestro, pude ver entonces que las articulaciones de los dedos de sus
manos se mantenían flexibles y su rostro no adquirió ninguna expresión cadavérica;
por lo contrario, reflejaba la suavidad y virtuosidad de los santos.
En seguida, Dondita y sus hijas trataron de vestir al
Maestro con la tánica de Caballero del Santo Graal. Detalle: el Maestro poseía
tres túnicas: una con las palomas tejidas en hilos de oro y otra, en hilos de
plata. La tercera, con una cruz dorada en el corazón. Su esposa prefirió
vestirlo con la túnica con palomas tejidas en hilos de plata, dejando las otras
para la posteridad.
20.- La noche del 25 de diciembre fue muy triste.
Recuerdo que los dos funcionarios del ISSTE, sin tener la menor idea de quién
era el cuerpo del fallecido, primero lo pusieron sobre una sábana blanca y,
después, sosteniendo las cuatro puntas, fueron descendiendo las escaleras de la
casa de Hypatía. Aún mantengo la visión del cuerpo del Maestro golpeando en
las paredes a medida que los dos funcionarios descendían las escaleras.
Finalmente, desde la ventana del piso superior, vi cuando alzaron el cuerpo para
depositarlo dentro del furgón fúnebre.
21.- Como yo estaba enfermo, por causa de un ayuno
que hice como sacrificio por la salud de Samael, tuve que pasar parte del tiempo
en reposo en la casa donde moraba
el Maestro, durante los tres días que su cuerpo fue velado. Aconteció que,
justamente el tercer día, cuando llegué a la capilla mortuoria, vi que todos
estaban fuera y la puerta cerrada. Pregunté a las personas qué estaba
sucediendo y me explicaron que los familiares habían pedido que todos salieran.
Aún así intenté entrar en la capilla, tocando el timbre varias veces. Nadie
vino abrir. Repentinamente, sentí que una fuerza poderosa me arrastraba, llevándome
para un corredor. Me dejé llevar por la extraña fuerza, por lugares que yo jamás
había visto, hasta que finalmente llegué a un corredor largo. Seguí en
frente. Al final, me deparé con una puerta entreabierta. Asomé la cabeza por
la puerta y pude ver entonces a la familia del Maestro reunida en torno al féretro,
cuya tapa había sido retirada. Hypatía percibió mi presencia inesperada y,
dirigiéndose a mí, preguntó:
--¿No te quieres despedir del abuelito?
Sin pensar dos veces, me dirigí emocionado hasta el
ataúd. Tomé la mano derecha del Maestro y me estremecí al sentir que el
cuerpo estaba muerto. Me conmoví más aún cuando pude notar que las
articulaciones de sus dedos, continuaban flexibles.
Jamás olvidaré el momento en que besé su frente. Sentí todo mi ser
vibrar intensamente y mis labios percibieron una sensación a pétalos de rosas.
22.- En el día 28 se presentaron 4 policías
vestidos de gala, que pasaron a montar guardia de honor en las primeras horas de
la mañana alrededor del féretro del Maestro. Horas antes del traslado hacia el
Panteón de Dolores se presentaron los reporteros de 24 Horas, el mejor
noticiero de la televisión mexicana.
23.- Cabe destacar un hecho muy importante. El coche
fúnebre era del mismo color azul de las vestiduras ritualísticas de Segunda Cámara.
El uniforme de los 5 motociclistas de la policía también eran del mismo color.
Causalmente los policías formaban la figura de la estrella ígnea de cinco
puntas, con el coche en el centro, abriendo camino para la caravana por las
principales avenidas de la capital de México. Además, el dato más insólito
era la placa del coche: 426-AUM. La suma de los números es 12, que corresponde
al arcano egipcio del Apostolado. AUM, la propia sílaba sagrada.
24.- El día 28 de diciembre de 1977 es una fecha
memorable para todos los estudiantes de la doctrina del Maestro Samael. Ese día
el cuerpo del Maestro fue trasladado del velatorio de San Fernando al crematorio
del Panteón de Dolores. Mi salud andaba de mal en peor. Por eso, después de
haber sido el primero en recibir el cuerpo del Maestro en la entrada del
crematorio, y después de haber oído el Toque de Silencio, realizado por un
agente de la Policía de la ciudad de México, me fui a recostar sobre una tumba
cualquiera, tratando de mantenerme despierto. En esos momentos, el cuerpo del
Maestro descendía al piso inferior del crematorio, donde el encargado del horno
certificó que no estaba en estado cataléptico. Más tarde, todavía postrado
en la tumba, dirigí mis ojos hacia la chimenea del crematorio. Pude ver
entonces una sutil nube blanca que ganaba altura en un suave diseño serpentino.
Era una parte del Maestro que ascendía, como águila victoriosa... Mientras
contemplaba esa escena, recordé la cremación de Milarepa ( ). Milarepa llegó
al punto de reanimar su propio cadáver para que Marpa ( ) pudiese estar
presente y contemplara el proceso final de su Maestro. Alabo a Dios por darme la
dicha de ser partícipe de esos momentos, para hoy dar
testimonio sobre los instantes finales vividos por el Maestro en la
ciudad de México.
25.- Enigmáticamente, ningún calmante pudo
disminuir los terribles dolores que sentía Samael en su cuerpo. En honor a la
verdad tengo que decir ante la historia que la única forma de calmar los
intensos dolores que sentía el
Maestro, era a través de la diaria lectura que yo mismo hacía de El Libro Tibetano de los Muertos.
26.- Para que quede claro en la historia, el Maestro
Samael jamás pidió y tampoco acordó ser
llevado al hospital cuando tuvo inicio el Drama de la Pasión. Su anhelo
personal era el de ser llevado al Tíbet. Por razones sentimentales y
familiares, su esposa e hijos decidieron llevarlo al hospital y autorizaron a
los médicos una cirugía de estómago, porque ellos, todavía, no habían
podido superar los apegos materiales, afectivos y familiares. Todo eso es
perfectamente comprensible, mas, no era lo que el Maestro quería para él.
El texto que presento a continuación sirve de base
para comprender mejor el por qué Samael tuvo que soportar la enfermedad para,
después, ser llevado por la Divina Madre Muerte. Se trata de un mensaje de Jets¸n
Milarepa, dada a sus discípulos laicos del pueblo de Brin, en la India,
en una ermita construida sobre una roca, conocida como Venenosa al Contacto.
“Por lo general es norma que la enfermedad que
recae sobre el Yogui (iniciado) ha de considerarse como una exhortación a
perseverar en la devoción, y que no han de ofrecerse plegarias especiales de
ninguna especie para su recuperación. El ha de utilizar la enfermedad como
ayuda para avanzar en el Sendero, siempre dispuesto a encontrar el sufrimiento e
incluso la muerte. En cuanto a mí, Milarepa, por gracia del gracioso Gurá,
Marpa, completé todos los ritos especiales para vencer la enfermedad, de
acuerdo con su método particular; y ahora no necesito de fuerzas ni de
mediadores. Convertí a mis enemigos (infortunios de la vida) en hermanos de
leche; de modo que no necesito que se efectúen plegarias ni ofrendas
expiatorias. Tampoco necesito exorcismos, ni ritos propiciatorios a los
demonios, pues he transmutado todos los malos presagios y malignos
presentimientos en Deidades Guardianas de la Fe que cumplirán las cuatro clases
de ceremonias. Las enfermedades nacidas de los Cinco Venenos las cambié por
Bienaventuranza de las Cinco Sabidurías Divinas; por lo tanto, no necesito las
medicinas compuestas por las seis especies principales.
Ha llegado el tiempo en que el cuerpo visible,
ilusorio y físico, en que la forma mentalmente evolucionada del Cuerpo Divino
(Dharma-Kayá) debe fundirse en consagración. Las personas mundanas que
acumularon karma malo durante su vida, y que se anticipan a la cosecha, como
resultado, de las aflicciones de nacimiento, la vejez, la enfermedad y la
muerte, en este mundo, buscan en vano eludir o mejorar la intensidad y angustia
de allí por medio de ceremonias propiciatorias y tratamiento médico. Ni con el
poder o autoridad de los reyes, ni con el valor del héroe, ni con la forma
encantadora de las bellas, ni con la fortuna de los ricos, ni con la elusividad
del cobarde, ni con la oratoria de un hábil disertante, puede contenerse o
retardarse, por un instante el Decreto del Tiempo. No hay medios ni métodos,
sean pacíficos, nobles, fascinantes o rigurosos, que puedan comprar o detener
la ejecución de este decreto inalterable. Si hay algunos que verdaderamente
teman aquellos tormentos, y busquen con sinceridad impedir su recurrencia, y en
realidad estén ansiosos de alcanzar un estado de Bienaventuranza, yo poseo el
rito secreto para dicho logro.
En realidad no había razón para que me afectase
esta enfermedad, pero en este asunto no tengo opción como tal vez tú lo sabes
muy bien. Hablando en general, la enfermedad de un Yogui y la de una persona común
no son del mismo carácter; la del primero puede parecer accidental. Pero en
este caso particular mi enfermedad es para mí un adorno”.
Habiendo hablado de esta manera, Jets¸n cantó este
himno:
“Las enfermedades, los malos espíritus, los
pecados y los oscurecimientos no tienden sino a embellecerme grandemente; están
dentro de mí, modeladas como nervios, humores y semilla.
Los dones los empleo como armamento de los signos de
mi perfección; que sean expiados los pecados de los malos pensamientos.
Esta enfermedad, que me sienta tan bien, podría
transferirla, pero no es menester que eso se haga”.
APENDICE 1
Muchos piensan que Samael Aun Weor es apenas un seudónimo.
Pienso que es de gran importancia transcribir ahora lo que el propio Samael decía
de sí mismo. El texto de abajo es la transcripción de una conferencia dictada
por el Maestro en el Auditorio Cívico del Estado, en Guadalajara, en el año de
1975.
“Mucha gente cree que Samael es apenas un seudónimo.
¡No! ¡Efectivamente, yo soy Samael! Ustedes mismos deben haber oído hablar
que la Cábala habla de Samael, calificándolo como el ángel regente de Marte.
En la Biblia, Samael es calificado como demonio. ¡No importa! ¡El hecho es que
yo soy Samael! Y digo con toda franqueza y honestidad que esto es verdad y,
aunque me llevasen a un paredón de fusilamiento, no cambiaría de idea. ¡Yo no
tengo seudónimo! ¡Insisto: Yo soy Samael!
Mas, ¿por qué algunos dicen que yo soy un ángel y
otros dicen que yo soy un demonio? Simplemente porque yo caí, en un pasado muy
remoto, cuando vivía en el Asia Central, en los Himalayas, en el comienzo de la
Raza Aria. Cometí el mismo error del Conde Zanoni. En aquel tiempo, yo tenía
un cuerpo lemuriano inmortal. Fui testigo ocular del hundimiento de todo el
continente de la Lemuria a lo largo de más de diez mil años. Vi nacer la Atlántida.
Conocí toda la Atlántida, donde seguí viviendo con el mismo cuerpo lemuriano.
Vi también, después, a la Atlántida hundirse en el océano. Acompañé al Manú
Vaisvavata en su éxodo de aquel continente, antes de su hundimiento.
Mas, infelizmente, cometí un gran error. Acontece
que, después del éxodo, terminé viviendo en uno de los tantos reinos que había
en la región en la época. Yo estaba prohibido de tomar esposa nuevamente, por
causa de mi grado inmortal. Si ustedes no saben, aclaro que los hijos de los
Dioses no pueden desposar mujeres. Mas, acabé apasionándome por una bellísima
mujer y terminé casándome. ¡Gran error! Mi Divina Madre, un día, me llamó
en una caverna profunda. Y allá me mostró el futuro que me aguardaba, en caso
que continuase en aquella situación. Vi lágrimas, lluvias, enfermedades,
miserias. Me vi como un auténtico judío errante en el mundo. Pedí perdón por
el error cometido, mas, ya era tarde. Esa fue mi caída. Perdí el cuerpo
inmortal y acabé sometiéndome a la rueda de nacimientos y muertes.
Por eso digo a ustedes: mi Real Ser Interno es la Mónada
Regente del planeta Marte. En cuanto a mí, delante de ustedes, terminé
transformándome en un ángel caído. Resurgieron los egos en mi mente y me torné
un verdadero diablo. Ahora, en esta actual existencia, comprendí la necesidad
de eliminar los egos, de realizar la Gran Obra y retornar al Padre. ¡Es así,
de esta forma, que estoy aquí, hoy, hablando a ustedes, con el corazón en la
mano! Samael Aun Weor es mi verdadero nombre como boddhisattwa. Samael es el
nombre de mi Mónada.
¡Soy perfectamente consciente del amanecer de la
vida en este sistema solar! ¡Yo vi surgir esta Creación! ¡Estoy aquí con
esta humanidad, desde el primer instante! ¡Desde que el corazón del sistema
comenzó a palpitar después de una larga Noche Cósmica! ¡Vine para acá
porque para acá me mandó mi Dios Interno, ¡mi Padre que está dentro de mí!
¡Mi propósito es el de servir y de ayudar a esta humanidad! ¡Yo creo que
estoy sirviendo a mis semejantes, creo que estoy trabajando en favor de la
humanidad! ¡Durante muchos siglos estuve caído, es verdad, mas, ahora, no! Ya
me levanté del lodo de la tierra. ¡Ya estoy finalizando la Obra del Padre!
¡Por tanto, hablo de lo que he vivido y
experimentado! Estoy dentro de este cuerpo para poder ayudar a la humanidad. ¡Mas,
en nombre de la verdad, digo que yo soy el Arcángel Samael! ¡Si los ignorantes
quieren reírse de lo que estoy diciendo o si no aceptan este hecho, no importa!
¡No es problema mío! ¡A mí sólo me interesa decir lo que soy cuando me lo
preguntan! ¡Mi único objetivo es el de enseñar la doctrina del Padre, de mi
Padre que está dentro de mí!
Ahora voy a narrar algo extraordinario, relacionado a
mi actual existencia. Cuando reconquisté (tengo que decir que fue una
reconquista, porque había perdido y ahora ya recuperé) el grado de Adepto
Calificado, naturalmente fui homenajeado en el Mundo Causal. Es en ese Plano de Conciencia
Cósmica que está el templo de la Gran Logia Blanca. Los Maestros
de la Fraternidad Blanca me recibieron con desfiles militares, y todos me
saludaron como si fuesen los gnósticos. La solemnidad de la recepción,
realizada en el templo, fue en estilo militar. Los Adeptos desfilaron delante de
mi insignificante persona como lo hacen los militares en los días
conmemorativos únicamente para dar la bienvenida, del mismo modo como hacen con
cualquier otro Iniciado que alcanza determinado grado o puesto dentro de la
Jerarquía Divina.
La transmisión de grado fue hecha telepáticamente.
No recuerdo de haber visto ninguna sonrisa en el rostro de los presentes. Y allí
había Adeptos chinos, alemanes, ingleses, franceses, en fin, de todas partes
del mundo que están trabajando en la Gran Obra del Padre. Nadie estaba
sonriendo. Por el contrario: en todos existía una gran seriedad. En esa ocasión,
telepáticamente me informaron de todo lo que va a acontecer con la humanidad próximamente.
Millones de seres humanos van a perecer por el fuego, por el agua, por los
huracanes, por los terremotos, por las enfermedades, por el hambre y por las
guerras que acontecerán antes de esas catástrofes. Por tanto, nadie estaba
sonriendo; no había motivo para reír. Por lo contrario: había una terrible
severidad en todos aquellos rostros. Me fue dada a entender
también la gran responsabilidad que yo estaba asumiendo, porque, sobre
mis hombros, estaba cayendo el deber de conducir el Ejército de Salvación
Mundial de esos difíciles tiempos finales.
También me fue dicho en la época que las
instituciones gnósticas que cayesen en negligencia o que debilitaran su trabajo
serían cortadas. O sea: serían desconectadas de la fuerza cósmica, esa fantástica
energía que a todo hace crecer y progresar. Obviamente, personas y grupos
destituidos de esa energía acabarían confundiéndose y fracasando en el
trabajo, individual y colectivo.
Por tanto, es necesario crear un ejército de
personas de buena voluntad antes que venga la catástrofe y llevarlo a un lugar
seguro. Yo sé cuál es ese lugar, mas si yo lo revelase, acabaría
obstaculizando la Gran Obra del Padre. En ese lugar no va acontecer nada. A ese
lugar serán llevados todos aquellos que se muestren dignos, aquellos que
efectivamente estuvieren trabajando sobre sí mismos. En el día, hora y tiempo
exacto esas personas serán avisadas para dónde deben dirigirse. Y allí, todos
reunidos, contemplaremos la batalla entre el fuego y el agua, como aconteció en
la Lemuria y en la Atlántida, durante dos siglos.
Pasados los 200 años, cuando del fondo del mar ya
hayan surgido nuevas tierras, es para allá que será conducido ese grupo,
convirtiéndose en núcleo básico de formación de la Sexta Gran Raza.
Es obvio que, en ese intervalo, la tierra quedará
envuelta en fuego, humo y vapor. Y durante esos dos siglos esas personas tendrán
que eliminar de su mente el yo psicológico. En la nueva Edad de Oro no será
dado cuerpo físico a nadie con ego. Una sola persona con ego sería suficiente
para corromper todo el resto y colocar en peligro a la propia Edad de Oro. ¡Esa
es la dura realidad!
¡Durante la Edad de Oro no habrá fronteras, la
Tierra será transformada, y surgirá una nueva Tierra, regenerada! ¡Todo eso
que estoy comentando está simbolizado en el Toro Alado! ¡El Toro Alado es el símbolo
de la Tierra regenerada! Es el símbolo de la futura Edad de Oro. ¡La Edad de
oro no es de aquí a algunos millones de años! ¡No! Es para ahora, para la Era
de Acuario! Nostradamus dice que sobre Acuario surgirá la Edad de Oro, y
Nostradamus jamás se equivocó! ¡Más allá de esto, hechos son hechos! Hercólubus
ya está al alcance de los telescopios. No ve quien no quiere.
Por lo tanto, el objetivo de nuestros estudios es,
precisamente, el de formar un grupo de personas que sirvan de base para la
futura Sexta Gran Raza. Si ustedes cooperan con el sol, con el Logos Solar, si
trabajaren sobre sí mismos, podrán hacer parte de ese núcleo fundamental. Sería
fantástico que ustedes llegasen a ser parte de ese grupo inicial... Los tiempos
del fin están a nuestras puertas. ¡Mas, las personas, viendo, no ven, y,
oyendo, no oyen!
Hace muchos años, cuando yo era aún muy joven, me
revelaron en los mundos superiores todo esto que estoy aquí hoy comentando con
ustedes. Supe entonces que a mí estaba destinado cumplir esta misión. Yo me veía
exactamente así, delante de ustedes, en medio de los grupos, diciendo todo esto
que estoy expresando hoy aquí. A través del sentido de la clarividencia yo veía
a Hercólubus, yo me veía en las calles y en los auditorios, veía a personas
riendo de lo que yo hablaba, veía a aquellos que creían en mis palabras, en
fin, en aquel tiempo ya pude
anticiparme a todo lo que acontece hoy. ¡Todo lo que dije va a cumplirse, todo
va acontecer, no tengan duda! En la Atlántida, cuando hice el mismo trabajo que
estoy haciendo hoy, las personas también se reían, se burlaban, me llamaban de
loco, etc. Bien, antes que aquellas personas despertasen a la realidad próxima,
tuvimos que salir rumbo a nuevas tierras para evitar la catástrofe. Todos
aquellos que despreciaron nuestros avisos murieron ahogados o tragados por los
terremotos. La misma cosa va acontecer ahora, en nuestra época...”
APÉNDICE 2
Durante muchos años el Maestro jamás permitió que
fuesen a visitarlo a México. El objetivo de esa actitud era impedir el culto a
la personalidad. Con su característica humildad, el Maestro siempre decía:
“Lo único que merece ser reconocido y valorizado es nuestro Señor, el
Cristo”, a quien el Maestro reconocía y consideraba como el “Rey de Reyes,
Señor de Señores y Maestro de Maestros”.
Hubo algunas excepciones a esa regla, en las cuales
el Maestro concordó en recibir algunos discípulos del exterior. Uno de ellas
fue Efraín Villegas Quintero, el cual en esa época era un Misionero
Internacional. Efraín esperó pacientemente durante 9 años para ser recibido
por el Maestro, en México. Cuando, por fin, llegó a la casa del Maestro,
Samael le dice:
--¡Cómo cambiaron los hechos!... En el pasado, como
Julio Cesar, yo estaba caído y tú estabas de pie; ¡ahora, tú estás caído y
yo estoy de pie!
En ese momento, respondió Efraín al Maestro:
--¡Esa es la más pura realidad!
En un viaje que Efraín hizo a México; reunidos el
Maestro, Efraín y yo en una plaza de Guadalajara, Samael pidió a Efraín que
me diese a conocer el nombre de su Maestro Interno. Un tanto sorprendido con el
pedido de Samael, Efraín me informó que el nombre de su Ser Interno era
Desoto. Después, Samael comentó que el Ser de Efraín pertenecía al Rayo de
la sabiduría griega, y que, a partir de ahí, Efraín debería pasar a firmar
sus libros con el nombre de su Maestro Interno.
Efraín, muy emocionado, preguntó:
--Con tantos enemigos que tengo, cuando vean el
nombre de mi Ser Interno, ¿cómo irán a reaccionar?
Frente a esas palabras, Samael guardó el más
profundo silencio...
Con el pasar del tiempo, Efraín se vino a convertir
en uno de los más destacados discípulos del Maestro Samael. Efraín fue quien
llevó la Gnosis de Samael a España y otros países. Escribió muchos libros de
sabiduría gnóstica. En su obra Transformación Radical dio a conocer al mundo
los ejercicios de lamasería (yoga del rejuvenecimiento), que le fueron
entregados directamente por el Maestro. Efraín también recibió, por revelación
interna, el Himno del Avatara de Acuario. Le tocó también supervisar la edición
del Sagrado Libro de la Liturgia Gnóstica, fruto del
I Concilio Internacional de Sacerdotes Gnósticos, realizado en Guadalajara, en
octubre de 1976, el cual también ayudó a organizar.
Efraín fue uno de los pocos discípulos que estuvo
presente durante los últimos días de la muerte de Samael. También permaneció
durante los tres días en que se veló el cuerpo del Maestro. Cuando las cenizas
del cuerpo del Avatara de Acuario fueron lanzadas en las aguas turquesas del mar
Caribe, ahí estaba él. Efraín, realmente, amó mucho al Maestro Samael.
Prueba de eso es esta Evocación, que brotó desde lo más profundo de su alma
diamantina:
EVOCACIÓN AL GRAN MAESTRO SAMAEL
De un lejano confín del Infinito
Las virtudes del Amor nos enseñaste
A las almas enfermas alentaste
Parécenos oír desde tu gloria, tu verbo
de oro y de misterio
Recordamos tu prosa majestuosa
Con tu espada flamígera y terrible
Y si un día surgiere una tormenta
Tu noble corazón, cual tierna flor
Hoy tu bandera ondea victoriosa
Pero un día dijiste con tu pluma
Las virtudes de tu ejemplo nos dejaste
Cuando regreses a recoger tu gente,
No te olvides Glorioso Comandante
APÉNDICE 3
Sabed que yo soy Samael Aun Weor, soy vuestro
Avatara, soy vuestro Buddha Maitreya y, he descendido de los Mundos Superiores
para enseñaros, para ayudaros.
Estoy con vosotros. Invocadme cuando vosotros necesitéis;
ningún trabajo cuesta a vosotros concentraros en mí e invocarme. Podéis
invocarme mentalmente y yo concurriré a vuestro llamado para ayudaros
intensamente. Estoy dispuesto a ayudaros, quiero despertaros, quiero iluminaros.
Sabed que yo no he descendido de los Mundos
Superiores para perder el tiempo. Yo descendí para ayudaros. Descendí de los
Mundos Superiores para trabajar con vosotros, para serviros.
Soy vuestro amigo, vuestro verdadero hermano que os
aprecia con todo el corazón. Es necesario que vosotros tengáis fe en mí.
Estas enseñanzas que estáis recibiendo vosotros, se difundirán por toda la
faz de la Tierra.
Hermanos: ha llegado la hora en que nosotros debemos
lanzarnos a la lucha con esta enseñanza, ha llegado la hora en que nosotros
debemos preocuparnos por conocernos a sí mismos profundamente... ¿Entendido?
Es necesario que vosotros seáis prácticos, mis
caros hermanos. ¿Teorías? ¡No! Eso es pérdida inútil de tiempo. Sed prácticos,
tened mucha fe. ¡No os canséis... Continuad adelante con valor, con voluntad,
con tenacidad!
Yo soy vuestro verdadero amigo, un amigo que está
con vosotros; que os estima de verdad. No estáis solos, os repito; estoy yo con
vosotros en Espíritu y en Verdad. Que lo oigan los siglos, que lo escuchen las
edades: estoy con vosotros en Espíritu y en Verdad. ¡Estoy muy cerca de
vosotros! Cada vez que vosotros pensáis en mí, yo estoy con vosotros. Y estaré
con vosotros, hermanos míos, hasta la consumación de los siglos.
Samael Aun Weor
APÉNDICE 4
Existen hoy en Brasil y en el mundo centenas de
instituciones gnósticas donde la doctrina de Samael Aun Weor es estudiada y
enseñada. La Nueva Gnosis de Samael es hoy una realidad universal, puesto que
sus libros ya fueron publicados hasta en idiomas orientales, como el japonés.
También ya se ha publicado la obra de Samael en Nepal, actualmente tierra del
Dalai Lama.
En Brasil, en Curitiba, un grupo de estudiantes e
instructores crearon la Fundación Samael Aun Weor, con el objetivo de apoyar
indistintamente a todas las instituciones gnósticas del país y del mundo.
Entre otros objetivos, la FUNDSAW se propone ser la fiel depositaria de toda la
obra del Maestro, tornándose así en una institución neutral, a través de la
cual todas las demás instituciones puedan pedir asesoría, orientación y ayuda
didáctica.
Para contactos y correspondencias, tanto para la
FUNDASAW como para Fernando Salazar Bañol, escribir a:
APÉNDICE 5
Cuidaos de los falsos profetas. No aceptéis Maestros
externos, del plano físico. Aprended a salir en cuerpo astral y cuando ya
estuviereis prácticos en el astral, escoged a un auténtico Maestro de
Misterios Mayores da la Fraternidad Blanca, y consagradle la más absoluta
devoción y el más profundo respeto.
En el mundo físico deberéis andar con mucho
cuidado, pues existen falsos profetas en demasía. Nunca aceptéis ordenes
externas de nadie; deberéis únicamente obedecer las ordenes que nosotros
daremos en el plano astral.
En el mundo físico hay innumerables Iniciados de
Misterios Menores, buenos y sinceros, pero, como aún no se fundieron con su
Maestro Interno son también “muertos vivos”. Consecuentemente han cometido
graves errores, los cuales pueden extraviar al estudiante y hacerlo caer en el
abismo.
Cuando quisiéramos hacernos reconocer por algún
estudiante en el plano físico, primero daremos pruebas y haremos señales en el
plano astral, pero, mucho cuidado, vivan alertas y vigilantes como centinelas en
época de guerra, porque en estos tiempos el anticristo hace señales y
prodigios engañosos.
Sed simples como la paloma y astutos como la
serpiente. Sed mansos y humildes, pero, cuando se trate de la Verdad, sed
fuertes en pensamiento, palabra y obra.
Cuando más alto estéis, más terrible será una caída.
Cuidaos pues de caer, porque el discípulo que se deja caer tiene que luchar
mucho para recuperarse.
SAMAEL AUN WEOR.