Agradecimiento
Después de haber leído el libro “En el corazón del Maestro" de Fernando Salazar Bañols y como consecuencia de ello sacamos la siguiente conclusión:
Conocemos la gnosis a través de los libros del V.M. Samael Aun Weor, y en alguna medida por los resultados que hemos tenido por haberla puesto en práctica. Así como las vivencias en la vida diaria donde una vez más comprobamos que la doctrina del Maestro es real, valida y por lo tanto objetiva.
Pero
carecemos del conocimiento que da el haber vivido y hablado físicamente con el
Maestro Samael.
Por
lo que admiramos y respetamos a quienes si la recibieron y sobre todo, siguieron
con el pasar del tiempo difundiendo la filosofía gnóstica, para que otros la
pudiéramos conocer, como fue mi caso.
En
este libro, quedan reflejadas esas experiencias de un misionero que al margen de
otras consideraciones, nos da sus testimonios, los cuales los agradecemos y nos
alienta a seguir en la lucha de la comprensión de la necesidad de trabajar en
los tres factores de la revolución de la conciencia.
Ese
es el motivo de incluir este libro en esta página y no otro.
Paz
Inverencial
Jesús S. G. ( jesusagrario@yahoo.es)
EN EL
CORAZÓN DEL MAESTRO
(Mi vida "Fdo. Salazar Bañols" con Samael Aun Weor)
Con el advenimiento de la Era de Acuario, en todas
partes del mundo surgieron movimientos, Órdenes, sectas, maestros, gurús,
instructores, músicos, magos, tarotistas, y una infinidad de especialistas e
instituciones esotéricas.
Hace 2.000 años, en los tiempos del Cristo, cuando
comenzó la Era de Piscis, aconteció la misma cosa. En cada esquina de la vieja
Jerusalén había un Mesías o un profeta anunciando su propio evangelio. Al público,
en aquél tiempo también, le tocó la difícil decisión de separar la cizaña
del trigo. Para los que estén llegando ahora cabe esclarecer que Samael Aun
Weor es el Gran Maestro de la Nueva Gnosis. Escribió 66 libros entre 1950 y
1977, cuando desencarnó en México. Así mismo, aunque aclamado por millares de
discípulos, esparcidos por todos los continentes del mundo, Samael aún es
desconocido entre los no versados en gnosticismo, o público en general.
En el corazón del Maestro es un libro que vino para
documentar, para la historia de la Era de Acuario, que Samael Aun Weor no es un
avatara más, u otro gurú más entre los tantos otros que hay
diseminados por el mundo. Aquí el lector no encontrará ni apologías ni
elogios gratuitos. Mas, simplemente, el relato de innumerables episodios vividos
por el autor en su convivencia con el Gran Maestro Gnóstico de este siglo.
Quien, sin preconceptos, investigó, estudió y conoce el gnosticismo,
ciertamente sabe que los gnósticos siempre fueron respetados y temidos, jamás
comprendidos. Sirve así este libro como una importante contribución para
desmistificar muchas creencias atribuidas a los gnósticos, del pasado y del
presente, a medida que transmite enseñanzas a través de episodios diarios de
su mayor representante en los tiempos actuales. Mas que teorías o sistemas
doctrinarios, En el corazón del Maestro, pasa la vivencia, la experiencia de
vida que siempre fue la mayor propuesta del gnosticismo en todos los tiempos.
DEDICATORIA
AGRADECIMIENTOS
También agradezco a José y Graciela, José Antonio,
Isabel, Enrique, Denis, Guillermo, Sonia y Juan, Manolo, Lucy, Nora y Telma,
Carola, Jeanete, Elga y Paulo, Bassani y Mónica, Lino y Odila, Claudio y
Marcia, Silvia, Paulinho y Mario.
A Daniela, que, con su amor, me ha inspirado a
convertirme en un ser humano mejor y más digno.
A los amigos y amigas de diversos países de América
Latina y de Europa, los cuales, en estos últimos años de duras pruebas, me
apoyaron y me motivaron a llevar adelante la idea de escribir este libro.
EL POR QUE DE ESTE LIBRO
No quiero abandonar este mundo llevando conmigo los
tesoros de sabiduría que recibí del Verbo Eterno de Samael Aun Weor. A Través
de este libro quiero compartir con todas las almas puras, capaces de intuir que
Samael no fue apenas un escritor, una simple foto o un mensaje impreso en unos
cuantos libros traducidos para una decena de idiomas. Por eso, antes que la
Madre Muerte me lleve otra vez para su misterioso seno, quiero registrar, para
la posteridad, algunas de las Verdades Eternas que durante muchos años me tocó
recibir directamente en el Corazón del Maestro.
SUMARIO
Capítulo 1: La Vida Diaria del Maestro
Capítulo 2: Los Viajes de Trabajo
Capítulo 3: El Maestro y el discípulo
Capítulo 4: Enseñanzas Magistrales
Capítulo 5: El Movimiento Gnóstico
Capítulo 6: La Obra Escrita
Capítulo 7: La Bendita Madre Muerte
Apéndice 1: Samael por Él mismo
Apéndice 2: Evocación del Gran Maestro
Apéndice 3: Exhortación
Apéndice 4: La fundación Samael Aun Weor
CONTRAPORTADA
Fernando Salazar Bañol nació el 13 de noviembre de
1952 en la ciudad de México. Anticipadamente supo, por intermedio de un xamán
azteca, que estaba destinado a vivir con un Maestro de Sabiduría. Sin saber,
cuando ingreso en las filas del gnosticismo, a los 18 años, que estaba dando el
primer paso para llevarlo directamente al corazón del Maestro Samael Aun Weor.
Salazar Bañol se convirtió en su secretario personal y discípulo dilecto.
Antes de esto, tuvo que pasar por innumerables pruebas, cumplir muchas misiones
en decenas de ciudades de América Central y del Norte. Después que Samael
desencarnó en México, en 1977, Salazar Bañol se dedicó a escribir libros y a
dictar conferencias sobre los temas Gnósticos preconizados por su Maestro y a
realizar expediciones arqueológicas y culturales en todo el mundo occidental.
Sus libros circulan hoy en todos los Países de las Américas y en algunos Países
europeos como España y Alemania. Ahora, con esta obra, que relata toda su
experiencia de su vida con Samael,
hace su nueva presentación al público hispano.
PRESENTACION
El Maestro Samael, en vida, llegó a tener millones
de simpatizantes y estudiantes en diferentes partes del mundo. Más seguramente,
tuvo pocos amigos. Uno de ellos el más cercano, habiendo, inclusive, actuado
como su secretario particular durante muchos años fue Fernando Salazar Bañol,
autor de este libro.
Por las leyes de la vida reencontré a Fernando en el
inicio de los años 80. Mas fue en las recurrencias existenciales de muchas
vidas que nació y se solidificó nuestra amistad, a la cual nos une el amor, la
admiración y la gratitud que le tenemos al mismo Maestro y a su obra.
Siempre dentro de las mismas leyes de la vida, me tocó
ahora el honor y la tarea de presentar esta obra al público brasileño tarea
bastante difícil, por la propia naturaleza del contenido de este libro.
*
Quién es Samael Aun Weor?
*
Cuántos, de hecho conocen a Samael?
*
Cuál es su papel en la historia contemporánea?
*
Qué influencias ejercieron sus ideas sobre la cultura, la ciencia y la
religión del nuevo milenio?
*
Cómo la humanidad puede admitir que el Cristo de Acuario ya vino y se
fue de nuestro convivio corporal?
*
Si Samael es el Avatara, dónde está ahora?
Estas y muchas otras preguntas son contestadas a lo
largo de este libro, el cual intenta pasar una idea de la verdadera dimensión
de ese Ser Glorioso, conocido como el Quinto de los Siete, o Logos de Marte, o
Cristo Rojo, el verdadero Maestro Ascencionado del Quinto Rayo que vivió anónimamente
entre los terrícolas del siglo XX..
Para aquellos que nunca oyeron hablar de Samael Aun
Weor se torna necesario tejer algunos comentarios acerca de su obra y de su misión
terrena en este siglo, independientemente de escepticismo que buena parte de los
lectores de este libro eventualmente puedan tener al respecto de nuestras
palabras.
Esta obra busca reflejar la más pura verdad de los
hechos. Para narrarlos, nadie mejor que Salazar Bañol como el Maestro lo
llamaba que convivió día tras día durante muchos años en la intimidad de la
vida de SAW.
De nuestra parte, todo lo que podemos aseverar fue
resumido y catalogado a lo largo de 25 años de trabajos prácticos y concretos
en el campo de la espiritualidad universal, de la Alta Magia y de las religiones
occidentales y orientales. Por lo tanto, pudimos reunir suficiente material de
observación directa, sea en este plano físico, sea en los planos superiores de
la naturaleza, que nos llevaron naturalmente, a ser, al mismo tiempo, discípulos
de SAW y testigos oculares de su obra en diferentes partes del mundo.
Es con base a estos hechos y en todo ese trabajo de más
de dos décadas que nos animamos a escribir esta presentación, dejando al
lector libre para opinar como quiera, mas, al mismo tiempo, queriendo llamar su
atención para el hecho de que la Alta Magia, la Alta Teurgia y la Alta Iniciación,
aunque estén ahora abiertas a todos indistintamente, continúan siendo
extremadamente exigentes y rigurosas.
Resumiendo: la auténtica Iniciación Blanca es para
pocos y Samael fue uno de esos pocos.
En base a lo anterior veamos los puntos más
importantes acerca de la vida y obra de Samael Aun Weor que necesitamos destacar
para que le lectura de este libro se torne más clara, interesante y
comprensible.
El primer y más marcado acontecimiento de la vida de
SAW ocurrió en 1948, cuando el entonces Boddhisattwa Aun Weor, que vivía en
Colombia, recibió, de su propio Padre Interno, Samael, la sagrada y difícil
misión, dividida en tres partes:
1.Formar una nueva cultura
2.Forjar una nueva civilización
3.Crear el Movimiento Gnóstico (un Ejército de
Salvación Mundial para actuar en los difíciles tiempos del fin).
En 1950 son editados los primeros libros de Aun Weor,
provocando una verdadera revolución en el mundo espiritualista. Aun Weor es
llevado a prisión, por haber cometido "el error de todos los Maestros,
Buddhas e Iniciados": enseñar la verdad eterna.
El 27 de octubre de 1954, en un templo subterráneo,
cavado a pico y pala por un grupo de héroes anónimos, dirigidos por Aun Weor,
en las rocosas laderas de la Sierra Nevada, Santa Marta, Colombia, aconteció
el advenimiento o el nacimiento del Cristo Samael en el corazón del
Bodhisattwa de Aun Weor.
Para los menos versados en los Misterios de la
Iniciación Blanca, aclaramos que ese acontecimiento es normal: el Cristo
siempre nace en el corazón de todo Bodhisattwa debidamente preparado y, Aun
Weor, en este fecha, había completado todas las exigencias de las cinco
Iniciaciones Mayores. Mediante ese acontecimiento cósmico, nada más ni menos,
el Señor de Marte, el Quinto Logos, encarnaba en un cuerpo físico en este
planeta, pasando a vivir como una persona común entre los terrícolas.
El día 4 de febrero de 1962 se iniciaba,
oficialmente, la Era de Acuario, Samael Aun Weor ya había creado y establecido
el Movimiento Gnóstico (el MGCU) en diversos países de América Latina. Sus
libros ya circulaban y eran leídos por millares de personas.
Desde esa fecha hasta el final de su vida terrena, en
1977, creó el Partido Socialista Cristiano Latinoamericano (POSCLA), el
Instituto de la Caridad Universal (ICU), la Iglesia Gnóstica Cristiana
Universal (IGCU) y la Asociación Gnóstica de Estudios Antropológicos y
Culturales (AGEACAC), más allá de haber escrito otras docenas de libros y
proferido centenas de conferencias y creado grandes eventos internacionales como
los Congresos de Antropología y Ciencias que llegaron a reunir más de 3.000
(tres mil) participantes oriundos de todos los continentes.
En 1976, ya en los procesos altamente
trascendentales de las Iniciaciones Logoicas (no conocidas por la mayoría
de las escuelas esotéricas de nuestros tiempos), comienza a hacer un
intercambio de las moléculas de su cuerpo que vivía en México con un cuerpo
que poseía en el antiguo Egipto hace cerca de 4.000 y que hasta esta fecha
estaba en un estado de catalepsia (las llamadas momias vivas algo completamente
desconocido para la ciencia oficial y por los propios doctos espiritualistas).
El 24 de diciembre de 1977 Samael abandona su cuerpo
(desencarna) y absorbe, mediante procesos alquímicos solamente conocidos en las
esferas más reservadas de la Gran Fraternidad Blanca, a su antiguo cuerpo
egipcio. Es con ese cuerpo que vive hoy en el Tíbet Secreto con Jesús y
Melquisedec (y, claro, los demás grandes seres que hacen parte de la Muralla
Guardiana de la Evolución Terrestre o, que simplemente, que forman el Gobierno
Secreto del Mundo).
Intentando resumir todos esos procesos en pocas
palabras, podemos decir que Samael es el Logos de Marte y que por los procesos
iniciáticos que vivió hasta 1977, acabó encarnando al Cristo Cósmico, tornándose,
por tanto, el Cristo de la Era de Acuario, hecho que sólo será reconocido
dentro de algunos siglos.
La obra de SAW aún no terminó. SAW regresará para
completarla después de la gran catástrofe que pondrá fin a la civilización
ariana (esperada para el Katún 13 de los mayas, en nuestro calendario, entre
los años 2040 y 2043).
Con estas palabras queremos pasar la idea, muy clara,
de que SAW no es un simple escritor esotérico; no es simplemente un estudioso
del hermetismo, tampoco es creador de otra secta más. Es temprano aún para el
común de las personas visualizar que el pensamiento, la obra y la cultura
dejadas por SAW servirán de base para la nueva civilización y para comenzar el
proceso de la Sexta Gran Raza Humana (para de aquí a unos 25.000 Años).
Samael, como nadie, supo sintetizar
y unificar el buddhismo y el cristianismo, descodificó la ciencia alquímica,
enseñó el Gran Arcano y abrió las puertas de la antropología esotérica que
nos da el hilo perdido para unificar todas las culturas y civilizaciones del
pasado y del presente, más allá de remitirnos para las avanzadas
civilizaciones extraterrestres.
Así como Dios se esconde en su propia Creación
también SAW está escondido en su propia obra. Aquellos que, después de la
lectura atenta de este libro quisieran iniciarse en el estudio de la ciencia, de
la doctrina y de la cultura que heredamos de los antiguos gnósticos, desde ya
quedan invitados a hacer nuestro curso de Nueva Gnosis, y también, a leer todas
sus obras, editadas por la Fundación Samael Aun Weor (FUNDASAW), en Curitiba,
Paraná, Brasil. (http://www.fundasaw.org.br )
El Maestro me había enseñado que hay que aprender con la naturaleza. Motivado por la objetividad de esta enseñanza tan simple y genial; en una tarde de otoño, cuando las hojas de los árboles comenzaban a caer, decidí hacer un retiro en una montaña de las Sierra de Córdoba, Argentina, con el propósito de escuchar la sutil palabra de la madre naturaleza y recibir de ella la inspiración del texto de para introducción de este libro.
Corroborando lo que dice el Maestro acerca de las
enseñanzas de la madre natura, la voz del espíritu de la montaña me recordó
la infinita majestad de Dios y algunas de las siguientes enseñanzas que me dejó
Samael.
La dura roca sobre la que estaba sentado durante la
contemplación me recordó las enseñanzas tántricas, dadas por el Maestro, que
permiten a todos los seres humanos remontarse por el sexo a la divinidad.
La montaña estaba pintada con tonalidades
esmeraldinas, avivando dentro de mí ese verde de la esperanza de un futuro
mejor para la humanidad, sembrada en mi por el Maestro, al anunciar que la
religión del futuro sería el resultado de lo mejor del esoterismo cristiano
con lo mejor del esoterismo budista.
Los vuelos de las palomas que se elevaban de la
tierra al cielo me evocaban los esfuerzos sobrehumanos que el Maestro hizo para
rescatar al espíritu humano, hundido en el lodo de los errores, para elevarlo
al Reino de la Luz y de la redención.
Los nidos de las aves en los árboles estaban vacíos
porque los pichones ya habían aprendido a volar con sus propias alas, tal cual
como aquellos seres que aprendieron con la Nueva Gnosis de Samael a elevarse
como águilas altaneras rumbo a la conquista del Ser.
Los canes que vivían cerca de los caminos, de los
cuales me hablara el Maestro, eran los celosos guardianes que alejan a los
profanos del camino que conduce a la Vida Eterna.
Delante de mis ojos estaba el imponente y radiante
sol de la Reveladora Gnosis que nos dejara el Maestro. ¡Oh, Sol del
Conocimiento! ¡Tú serás nuestro lucero y nuestra llama divina!
El murmullo del arroyo me traía a la memoria el
dulce canto de la voz del Maestro, que debe ser para nosotros una fuente de fe,
de confianza y de eterno amor. Y la corriente del arroyo, ¿qué me recordaba?
Me hacía recordar aquella enseñanza: ¡El río nunca corre su corriente atrás!
La encantadora mariposa que volaba entre las flores
de otoño era para mi el símbolo de la excelencia del alma libre, que asocio a
las cátedras dadas por el Maestro sobre la libertad psicológica y la libre
manera de pensar.
Las flores, como las virtudes del Alma, habían
nacido a la vera del camino, haciéndome recordar con su delicadeza angelical,
otra enseñanza del Maestro: ¡Nacer en las virtudes, morir en los defectos!
Las aves, que de la mañana a la tarde, cantaban
desinteresadamente me recordaban la expresión del Maestro: “es preciso
renunciar a los frutos de la acción sin esperar nada a cambio” ...Y los pájaros
cantaban: ¡Oh, Señor! Te amamos por Ti mismo y no por recibir consolación.
La chicharra, incansablemente, con su canto incesante
me hacía recordar otra enseñanza: “¡Despierta, Consciencia! Consciencia que
duermes, cuan diferente serías si despertaras de tu sueño! Conocerías las
Siete Sendas de la Felicidad, brillaría por todas partes la luz de tu amor, se
regocijarían las aves entre el misterio de sus bosques, resplandecería la Luz
del Espíritu y los elementales de la naturaleza cantarían para ti versos de
oro”.
Las montañas con sus subidas y bajadas, me
recordaban la Ley del Péndulo de la que tanto me habló el Maestro: Antes de
cada subida hay un descenso y antes de cada exaltación, una humillación.
El cielo azul era visto tan vastamente como el amor
del Padre-Madre celestial que me enseñara a percibir y a bendecir el Maestro.
El pequeño potro que vi pasar con su madre me hizo
recordar al imitatus que me hablara el Maestro, el cual, de acuerdo con su
propio desarrollo, un día se tornaría en un adeptus el hijo de sus propias
obras.
La blanca garza de armonioso vuelo que posaba en la
copa de un árbol no ponía resistencia al viento de la existencia, eso me
recordaba otra enseñanza: ¡No te identifiques! No te identifiques!
La aterciopelada grama que cubría los montes me hacía
volver a sentir la inolvidable serenidad y paz que experimenté en el día que
apoyé mi cabeza sobre la cabeza del Maestro. En ese día aprendí: “Si
quieres dar paz a tus hermanos busca primero tu paz interior”.
Los pinos con sus puntas afiladas mirando a lo alto
me decían: “¡Vamos, hombre! Levántate! Levántate!”. Ese llamado a la
lucha, a su vez, me recordaba otra enseñanza del Maestro: “No son las pérdidas
ni las caídas que llevan a los hombres al fracaso, mas si, su incapacidad para
levantarse y seguir adelante”.
De repente, la voz del espíritu de la montaña, con
su tonalidad estremecedora, me hizo recordar el servicio desinteresado y el
sacrificio consciente para con la humanidad.
Finalmente, la voz del espíritu de la montaña
exclamó: “Conocerte es la senda más segura para conducirte a Dios”.
En seguida, recuperándome del estremecimiento
provocado por la voz del espíritu de la montaña, mi memoria se tornó más lúcida,
y recordé el contenido de una carta de Carola mi hermana en Cristo y en Samael
que transcribo textualmente a continuación:
(...) En la obra Superdinámica Mental, entre el
contenido del libro, escribiste varios relatos y vivencias con el Maestro.
Ciertamente, lo que más me impactó, como estudiante de la gnosis, fueron,
justamente, estos relatos y vivencias. Recuerdo que los releía con avidez,
sumergiéndome en los mínimos detalles para de ahí extraer alguna oculta enseñanza,
porque es sabido que la gente aprende más con el ejemplo que con las palabras.
Para aquellos que no pudieron convivir con el Maestro, recibiendo la enseñanza
directa de su ejemplo, sus gestos, sus silencios, etc., ese libro era un
verdadero manantial.
Queremos aprovecharte, explorarte al máximo en
cuanto estés vivo con el objetivo de que queden, para las generaciones futuras,
versiones fieles del paso de Samael en la tierra. Ni tu ni nosotros nos damos
cuenta ahora, 1993, del alcance que la obra del Maestro Samael tendrá en los próximos
siglos. Pero, debemos aprender las lecciones de la Historia. Estoy absolutamente
segura que aquellos que convivieron
con Jesús tomaron todas sus vivencias en Tierra Santa con naturalidad, devoción
y gratitud, sin jamás haber soñado que aquellas enseñanzas eran la chispa
inicial de 2 mil años de historia religiosa, incluyendo las guerras
fratricidas, las adulteraciones, los reinos, la política, la Inquisición, los
santos, las matanzas en nombre de Cristo, etc.
Por este motivo creo que cuanto más documentos
fidedignos dejemos en el comienzo más evitaremos las terribles adulteraciones
que ya, solamente pasados 16 años de la partida del Maestro, están siendo
practicadas en todos los países.
Hermano, coloquemos nuestro pequeño grano de arena,
tal cual hicieron aquellos que pacientemente escribieron los pergaminos del Mar
Muerto, íntimamente sabiendo que algún día, en algún lugar, alguien iría a
descubrirlos y unos pocos irían a valorizarlos”.
Así, por tanto, haciendo el más fiel y sincero
esfuerzo para extraer de las arcas de mi memoria las enseñanzas dadas por el
Maestro, cumplo mi deber con la humanidad de entregar este libro de sabiduría,
rogando al Cristo y la Divina Madre que me juzguen de acuerdo con el valor de
esta obra, la cual ofrezco a mi hermano, el hombre, con el corazón en la mano y
dando gracias a Dios por haberme permitido haber estado bien cerca del corazón
del Maestro.
PROLOGO DE LA
¿Por qué eligió a Brasil para publicar este libro?
Esta fue una de las preguntas más destacadas que me hicieron los
periodistas en las entrevistas realizadas en los medios de comunicación del
Brasil.
Brasil fue elegido porque considero que es el país
que cuenta con la mayor libertad religiosa en el mundo, y porque su pueblo es
profundamente místico. En Brasil conviven pacíficamente las más diversas
filosofías y religiones que se puedan imaginar.
¿Por qué escribió este libro? Mi respuesta fue:
para dar testimonio de mis experiencias
espirituales vividas con Samael Aun Weor un Maestro sin artificios y con
profundo respeto a las religiones del mundo.
Cuando me preguntaron si yo era gnóstico..., respondí
que era un “aspirante”; consciente
que muchos estudiosos de Gnosis se autocalifican de gnósticos. De acuerdo a mi
experiencia, considero a Samael Aun Weor y a Carl Jung como verdaderos gnósticos.
También me preguntaron la diferencia entre el
destacado escritor brasileño Paulo Coelho y mi persona; respondí que Coelho es
un mistificador, y que yo me consideraba un desmistificador.
Quiero destacar que a diferencia de mis doce libros
anteriores, esta obra no la considero mía, debido a que siento que es de Samael
y de todos los que creen en él.
Considero al libro En el Corazón del Maestro como
una obra mágica... Mencionaré algunos hechos que considero mágicos y que
contribuyeron a la edición y distribución de este libro: el editor no tenía más
dinero y como un homenaje a su Maestro arriesgó su futuro comercial; el
traductor estaba enfermo de cálculos renales y a pesar de los terribles dolores
que sentía, en medio de la selva húmeda, en su retiro espiritual, realizó
sacrificios conscientes para llegar al final de la traducción. A pesar que los
gnósticos siempre han sido temidos y perseguidos, los periodistas de la prensa,
radio y televisión abrieron cariñosamente las puertas para que el pueblo
brasileño conociera la existencia de Samael Aun Weor.
El lanzamiento del libro se realizó en las
principales librerías de San Pablo, Río de Janeiro y Curitiba. El dueño de una de las editoriales más grandes
del Brasil en una sola noche leyó el libro con profundo interés, hasta el
punto que, al día siguiente, fui invitado a un almuerzo, en donde me preguntó
sobre el misterio de la momia de Samael.
Era tanta la magia del libro, que en diversas
familias, los padres tuvieron que esperar a que sus hijos adolescentes lo
leyeran primero.
Concluyendo, todos
sin distinción alguna se sintieron atraídos por el contenido del libro, debido
a que Samael es un personaje polémico y misterioso.
Más allá del gran amor y admiración que siento por
Samael, presiento que ha llegado el momento histórico en el que su vida y obra
será dignamente reconocidas a nivel mundial.
He podido constatar, que este libro conquista los
corazones de personas legas en el gnosticismo, hecho que me satisface de
sobremanera.
Y si a los desconocedores del gnosticismo les
encanta, con mayor a los estudiantes y admiradores de Samael, quienes en esta
ocasión podrán estar En el Corazón
del Maestro.
CAPITULO 1
1.- -¿Usted sabe lo que significa el mono cinocéfalo?-
-No, Maestro!-
-Ese símbolo enseña que debemos aprender, imitar y obedecer a la
naturaleza-.
Fue de esa forma, en un diálogo con Samael Aun Weor,
idealizador de la Antropología Gnóstica, que tomé conocimiento del rico
simbolismo contenido en la obra de Jofra, autor de las trascendentales pinturas
sobre los doce signos zodiacales. La representación del cinocéfalo es la de un
mono con cabeza de perro, adorado por los antiguos egipcios, que porta un compás
en la mano y está sentado sobre el globo terrestre.
Desde el día de esa inolvidable lección de
simbolismo universal ya cayeron muchas hojas del calendario de mis viajes por el
mundo, a través de los cuales indagué sobre los secretos de los misteriosos
monumentos arqueológicos dejados por las diversas culturas a lo largo de la
historia humana. Y, más que nunca, las palabras de un rishi(1) hindú dirigidas
a James Churchward siguen presentándose como verdaderas: “Recorra el mundo,
finalmente mi hijo, y aprenda con lo que escribió la naturaleza. La naturaleza
es la gran escuela de la vida... La naturaleza es la verdad personificada...
Cada roca trae escrita en su rostro arrugado y curtido por los elementos una
historia verdadera... Cada mota, cada hoja, cada arbusto tiene un susurro para
los oídos abiertos a escuchar...”
2.- La alimentación del Maestro Samael era hecha de
acuerdo con las indicaciones dadas por su Madre Divina, desde los Planos
Internos. Si, por ejemplo, como aconteció en cierta época, tenía que comer
solamente frutas durante un mes, para purificar su cuerpo, así lo hacía.
Samael siempre obedeció rigurosamente todas las orientaciones dadas por su
Madre Kundalini(2).
3.- El Maestro Samael no hacía la menor diferencia
entre las personas. Amaba todos los seres humanos por igual. Cierta ocasión en
Monterrey, en una reunión informal con estudiantes de gnosis, uno de ellos le
pregunta:
Samael golpea su mano con fuerza en la mesa para
llamar la atención de todos, y responde:
-Cuando el Ser pasa hacia el otro lado del río, está
más allá de los afectos y de los sentimientos y su amor se torna universal.
Para mi no existen discípulos preferidos. Yo amo a la humanidad más que a mis
hijos. Para mí, todos son iguales, como nos ven los ojos de Dios-.
4.-Samael no era un hombre curioso. Frecuentemente,
al recibir regalos, no los abría de inmediato. Tamaña era su paciencia que a
veces los regalos permanecían meses sin ser abiertos. Solamente cuando sus
hijos se mostraban muertos de curiosidad, finalmente, él se decidía a
abrirlos. El Maestro jamás perdió su capacidad de asombro. Por eso, cuando abría
los regalos, se alegraba como los niños. Asimismo, jamás se apegaba a ellos.
Era común que el Maestro recibiera de regalo lapiceras finas, y relojes de
marca. Si alguien pedía su reloj, lo daba de muy buen agrado. Cuando se acababa
la tinta de las estilográficas que le regalaban, por más caras o joyas finas
que fueran, no dudaba en arrojarlas a la basura.
5.- Cierto día estaba el Maestro Samael desayunando
con su familia cuando escucha a alguien tocar la puerta de su casa. El mismo fue
a atender y, cuando regresa, su familia se sorprende al verlo sin camisa. No
entendiendo lo que había pasado, preguntaron qué aconteció. Él responde:
-Un mendigo necesitaba ayuda y yo le di mi camisa, que era lo que mejor
que tenía en el momento-.
6.- Al visitar Samael un templo budista, el guardián
no quiso dejarlo entrar. Interviniendo el maestro del templo ordenó al guardián
que permitiese su entrada. Sin embargo, el guardián insistía en no dejarlo
entrar por no ser un budista. Entonces el dirigente del templo ordenó que
Samael se acercara, pidiendo, al mismo tiempo, a un monje que consiguiera un
hilo. En seguida, el maestro budista ató el dedo pulgar derecho de Samael con
su pulgar izquierdo. Finalizada la simbólica unión, el maestro del templo
comentó:
-La religión del futuro será el resultado de la unión
de lo mejor del esoterismo crístico con lo mejor del budismo-.
7.- Un día estábamos con Samael en la Isla de
Cozumel, en el Caribe mexicano. Como el Maestro sentía fuertes dolores en su
espalda me pidió que le hiciera un masaje en el punto de mayor dolor. Cual fue
mi sorpresa cuando noté, en medio de los omóplatos, una protuberancia
semejante a la que poseen las aves. Percibiendo mi agitación interior, el
Maestro me dice con toda naturalidad:
-Son mis alas que comienzan a nacer-.
8.- Las manos de Samael ya mostraban las marcas o los
estigmas de la cristificación. En una ocasión, un estudiante gnóstico, al
percibir que el Maestro exponía sus manos al sol, preguntó:
-¿Qué está haciendo, Maestro?
Con simplicidad respondió Samael:
-¡Dando un baño de sol a mis estigmas, hermano!
9.- Samael siempre vivió franciscanamente. Jamás
tuvo casa propia ni coche cero kilómetro. Su patrimonio eran los libros que
escribió sobre gnosis, esoterismo cristiano y budista, para el bien de la
humanidad.
10.- Los sabios de todos los tiempos siempre dejaron
sus mensajes escritos en piedra para que no fueran borrados. Al respecto, dice
el Maestro:
-Yo pasaré, pero las piedras hablarán por mí-.
11.- En San Blas, Nayarit, estábamos el Maestro, su
esposa y yo pasando unos días de vacaciones que Samael acostumbraba a tomar
durante el año. Un día cualquiera nos encontrábamos en una playa cercana a un
manglar y vi cómo un enorme enjambre de mosquito tropicales volaban alrededor
de Samael. En un momento dado el Maestro habló en voz alta, dirigiéndose a los
mosquitos:
-¡Píquenme mosquitos, soy todo vuestro!-.
Pude ver, justo en ese momento, una gran nube negra
de mosquitos cubriendo todo el cuerpo del Maestro. Impresionado con la escena,
pensé lo peor:
-¡Los mosquitos se van a comer vivo al Maestro!-.
Más sorprendente fue lo que vi luego: la nube de
mosquitos se alejó en dirección al mangle sin dar ni una picada al Maestro.
Ese día ni yo pregunté ni el Maestro comentó nada sobre lo ocurrido. Mas, al
día siguiente, Samael narró su experiencia astral, ocurrida en el Templo
Elemental de los mosquitos, a través de la cual fue transmitida a El toda la
sabiduría acerca de la vida secreta de los mosquitos, la cual infelizmente no
me podía transmitir.
12.- Tres fueron los secretarios del Maestro Samael:
Rafael Ruíz Ochoa, Antonio Maldonado y este que relata los hechos. Doy también
testimonio que, durante varios meses, Ofelia Hickie trabajó en la transcripción
del libro Misterio del Aureo Florecer.
13.- A pesar de haber sufrido las persecuciones de la
Iglesia Católica y de ir a prisión en el inicio de los años 50, por haber
escrito El Matrimonio Perfecto( ), Samael jamás guardó o alimentó
rencor o venganza en su corazón. Prueba de eso es la carta que escribió
al Papa Pío XII, en el final de la década del 50. (Pío XII, 1876-1958)
[buscar la carta].
14.- A través de los comentarios hechos por el
propio Maestro, siempre supe que su misión era dirigida por el Arcángel
Miguel. He aquí otra muestra de la humildad de Samael. Y, es importante también
destacar que Samael siempre hizo y constantemente recomendaba hacer la voluntad
del Padre. Esa siempre fue la clave del éxito de Samael. Feliz de aquél que
sabe entregarse a las manos del Padre y hacer su voluntad, tanto en la tierra
como en el cielo. ¡Nada le será imposible! ¡Nada le será negado!
15.- Cierta ocasión el Maestro me hizo el siguiente
comentario: “Llegará el día que habrá una Iglesia Gnóstica que construirá
grandes catedrales mas no tendrá nada de “Gnosis”. Y, para dar el pedestal
que la divina Gnosis merece, transcribo a continuación un fragmento de los
escritos gnósticos descubiertos en Khenoboskion:
(...) “Mira, Padre mío dice Jesús. Perseguida por
la desgracia, el Alma yerra sobre la Tierra, lejos del Espíritu. Ella busca
escapar del odioso caos; Ella no sabe cómo atravesarlo. A causa de esto, Padre,
envíame, Yo descenderé; portando los sellos. Yo cruzaré todos los océanos;
Yo develaré todos los Misterios; Yo denunciaré las Formas de Dios y, con el
nombre de “Gnosis”, Yo transmitiré los Secretos de la Santa Vía (...)
16.- En 1975, dos años antes de su muerte, Samael
autorizó la formación de la Orden del Escarabajo Sagrado. Originalmente, esa
Orden era integrada exclusivamente por estudiantes gnósticos que recordaban
plenamente sus vidas pasadas. Por las circunstancias de la vida, la Orden no
tuvo continuidad. Después de la muerte del Maestro, de la Orden del Escarabajo
Sagrado restaron apenas los estatutos con la rúbrica de Samael. Cuando dejé mi
función como Secretario de las Sede Mundial de las Instituciones Gnósticas en
México, esos documentos estaban debidamente archivados para la posteridad. ¡Hoy,
no sé lo que se ha hecho con ellos!
17.- El Maestro, Antonio Maldonado y yo estábamos un
día almorzando en el restaurante del Hotel Panorama, en San Luis Potosí. A
cierta altura de la conversación el Maestro se dirige a nosotros y pregunta:
-¿Ustedes quieren que yo cambie de rostro?-
Respondí, con duda:
-No sé, Maestro. Haga lo que usted sienta más
conveniente-.
Cuando terminé de responder, el Maestro comenzó a
pasar sus manos en el rostro mientras entonaba un sutra budista. Cuando retiró
las manos del rostro, Antonio y yo quedamos maravillados al ver que su fisonomía
se había transformado en la de un joven de 18 años. ¡Quedamos mudos! El
Maestro volvió a repetir los movimientos y el sutra y, al descubrir nuevamente
el rostro, vimos que él mostraba la apariencia de un hombre de 40 años. Una
vez más repitió el procedimiento y, después, golpea fuertemente las manos
sobre la mesa. ¡No podíamos creer lo que veíamos! Su rostro parecía una
escultura de un ángel en piedra, con trazos rectilíneos y de gran belleza.
Volvió el Maestro a repetir el rito y, finalmente, su rostro tornó a la
normalidad.
Para mí, este episodio fue el más elocuente de
todos, del increíble poder de mutación que el Maestro poseía.
18.- Uno de los juegos favoritos del Maestro era el
de desintegrar nubes. Siempre que estabamos juntos, pedía que yo escogiese la
nube y le dijera el tiempo que llevaba en disipar la misma. Cierta ocasión el
Maestro utilizó ese recurso para dos de sus mejores discípulos (Rabolú( ) y
Gargha Kuichines( ). Los dos habían viajado a México desde Colombia, para que
Samael les solucionara un problema que había entre ambos. Después de varias
horas de discusión sin que ninguna de las partes se diese por vencida, Samael
nos llevó a todos a la terraza de su casa, y dijo:
-¿Ustedes quieren que les desintegre una nube?-
Los dos, sin entender muy bien lo que estaba
aconteciendo, aceptaron la propuesta. Disipada la nube, descendieron hasta la
oficina y, ya sentados, Samael pregunta:
-Entonces, ¿cuál es el problema?-
Respondieron:
-¡Ninguno, Maestro!-
Este episodio fue, para todos, una gran enseñanza.
El Maestro, con eso, demostró que los problemas, cuando la gente no se
identifica con ellos, simplemente desaparecen. Es por esto que el Maestro
siempre decía que la mejor manera de pensar es no pensar.
19.- Una de las grandes metas del Maestro siempre fue
la de que sus libros tuviesen un buena presentación, que fuesen bien baratos y
al alcance de cualquier persona.
20.- El Maestro Samael fue una de las personas más
simples y despojadas que conocí en toda mi vida. No usaba reloj, agenda, nada.
Hasta su billetera quien la llevaba era su esposa, Dondita conocida como la
Venerable Maestra Litelantes. Cuando viajaba, como mucho, llevaba una lupa, una
regla, una máquina de afeitar eléctrica, el Tarot Egipcio, un cuaderno de
apuntes, una lapicera y su libro de cabecera: Las Moradas Filosofales, de
Fulcanelli .
21.- En septiembre de 1977, el Maestro, su esposa y
yo tuvimos que visitar Poza Rica, una ciudad localizada en el Estado de
Veracruz. Dos eran las razones de ese viaje: hacer un estudio en el centro
arqueológico de Tajín y realizar algunas conferencias públicas. Recuerdo que
cierta mañana cuando estábamos tomando el desayuno, el Maestro, discretamente,
se acerca a mí y comenta:
-Tome y guarde este sello que un Maestro Maya me dio
como símbolo de la finalización de la Gran Obra( ).
Hasta hace unos años guardé cuidadosamente el sello
en una pequeña caja, junto a un colmillo de tigre el que simbólicamente
representa el guardián de tan maravillosa joya. Pero, lo más importante, ¿qué
simboliza este sello?
-Para los gnósticos contemporáneos, es una joya
preciosa. Además, poseedora de un gran poder espiritual. Materialmente
hablando, se trata de una simple pieza de barro. Espiritualmente, es de oro
puro. Por eso los estudiantes gnósticos procuran llevarlo grabado de forma
permanente en sus mentes y en sus consciencias, debido a que representa el poder
de la voluntad, de la fuerza y de la sabiduría de Samael. Ese sello sagrado, en
su simbolismo, recordará para siempre la voz poderosa del Maestro, alertando:
“Permaneced alertas y vigilantes como vigías en tiempo de guerra”. Recuerda
también al propio Samael en continuo combate con los Demonios Rojos de Seth (
), empuñando la espada de la voluntad y manteniendo siempre encendido el ideal
del Ser en su corazón, hasta haber logrado la completa aniquilación budista(
).
Personalmente considero que, el Sello Maya es tan
importante para el universo esotérico y espiritualista de nuestra época que
llegó a animarme a escribir un libro. No solamente sobre el sello en sí y su
significado, mas también sobre los acontecimientos que lo envuelven, antes y
después de haber sido entregado al Maestro Samael.
22.- En una noche, en la habitación del Maestro, días
antes de abandonar su cuerpo, junto con Isis, su hija mayor, le oí comentar que
ella tenía pocos defectos psicológicos, razón por la cual era instruida en el
mundo de los sueños por los lamas del Tíbet.
23.- En los últimos años de vida el Maestro llegó
a tener tres túnicas de caballero del Santo Grial: una blanca con cruz dorada
en el corazón, otra, también blanca, con palomas bordadas con hilos de plata,
y la tercera con las palomas bordadas en hilos de oro. Siempre que vestía esas
dos túnicas, también usaba un manto que le cubría también la cabeza. Sobre
el manto, en el medio de la frente estaba prendido un pequeño cáliz de oro,
con un brillante en el centro. Cuando el cuerpo del Maestro fue incinerado, el cáliz
y el brillante fueron retirados de su vestidura para luego ser guardados, con
todo amor, por su esposa. La espada usada por el Maestro en los rituales gnósticos,
fue donada posteriormente al Sumum Supremum Sanctuarium ( ). Se trataba de una
espada con empuñadura dorada formando la cabeza de un león; lámina estilo
romana, cromada; funda de cuero blanco, con Samael Aun Weor grabado en ella.
24.- El Maestro Samael como Gandhi y Francisco de Asís
no dejó herencia. Era tan grande
el desprendimiento de Samael por las cosas materiales y por el dinero que terminó
recibiendo a su gran amiga Madre Muerte en pequeño y humilde catre, que se tornó
su propio lecho de dolor. Sobre todo esto, Samael pensaba lo siguiente:
“El ser humano es demasiado pobre espiritualmente;
por esto, necesita de dinero, posición social y bienes para la satisfacción
personal. Cuando alguien es pobre internamente, busca fuera lo que le falta
dentro. Es por esto que las cosas materiales acabaron tomando proporciones
gigantescas, y por ellas el ser humano está dispuesto a robar, explotar,
mentir, matar. Conduce todo esto al conflicto entre el capital y el trabajo,
patrones y empleados, explotadores
y explotados. Los cambios políticos son inútiles sin previa comprensión de
nuestra propia pobreza interior. Es verdad que todos necesitamos del dinero. Mas
es necesario comprender profundamente la justa relación entre el hombre y el
dinero. Ni el místico ni el ganancioso jamás comprenderán cuál es la justa
relación entre ser humano y dinero. No es renunciando al dinero ni codiciándolo
que podremos comprender esta relación. Necesitamos darnos cuenta de nuestras
necesidades materiales sin depender totalmente del dinero. Cuando hayamos
comprendido esa relación terminará el dolor del desprendimiento y el terrible
sufrimiento producido por la competencia. Tenemos que aprender a diferenciar
nuestras necesidades físicas inmediatas y la dependencia psicológica de las
cosas. Esto crea la explotación y la esclavitud”.
25.- La túnica de Samael que no quedó en manos de
Litelantes fue la de color blanca, sin ningún adorno grabado o fijado. Por
directa voluntad de Litelantes, esa túnica fue donada al Sr. Gonzalo Núñez,
quien entre 1978-79, aún cumplía funciones de Vicario de la Iglesia Gnóstica
Cristiana Universal, en Nueva York - USA..
Gonzalo Núñez
también posee cuatro videos originales de los programas de televisión
que realizamos con el Maestro en el canal 13 de San Luis Potosí. Además, tiene
los videos de las intervenciones del Maestro durante el Congreso Internacional
de Antropología Gnóstica y del Concilio Internacional de Isis y Sacerdotes Gnósticos,
que se realizaron en Guadalajara del 27 al 2 de noviembre de 1976.
Lamentablemente, Núñez jamás quiso compartir este material con las
instituciones gnósticas.
26.- El Maestro gustaba aprovechar su tiempo de diversas formas. Una de ellas era
visitar a Alois Poppenreiter, uno de sus discípulos más allegados. Cuando
Samael con su esposa, llegaban a la casa de Alois, pasaban a disfrutar de la
excelente discoteca de música clásica que Alois poseía. Una de las músicas
preferidas por Samael en estos “conciertos en casa”, era la Flauta Mágica,
de Mozart y el Parsifal, de Wagner. Las audiciones de esas maravillosas obras
musicales siempre eran completadas con los sabios comentarios del Maestro y por
los deliciosos pasteles de banana, los preferidos del Maestro, hechos con amor
por las mágicas manos de María Eugenia, esposa de Alois.
27.- Uno de los lugares preferidos del Maestro eran
las Grutas de Cacahuamilpa. Allí, llevaba
grupos de estudiantes y delegados extranjeros que lo visitaban en México.
Habitualmente, el programa seguía los siguientes pasos: breve conferencia en el
auditorio subterráneo, meditación en el fondo de las grutas, en un lugar donde
decía haber un pasillo de acceso a un templo en Jinas ( ) y, después, una
caminata subterránea, en la cual los estudiantes aprovechaban para compartir
problemas o necesidades con el Maestro. Casi siempre, al regresar a la
superficie, la mayoría de las personas que entraban enfermas, retornaban
curadas.
28.- Otro lugar muy visitado por el Maestro con
grupos de estudiantes y delegaciones extranjeras, era Teotihuacan, la ciudad
donde los hombres se hacen Dioses. Allí, el Maestro hacía el trayecto que
comenzaba por el palacio de los Caballeros Tigres y de los Caballeros Aguilas,
continuando hacia la Pirámide de la Luna, por la Calzada de los Muertos, y
subiendo a la Pirámide del Sol, dirigía una práctica y, finalmente, descendía
para encaminarse al Templo de la Serpiente Emplumada. El caudal de sabiduría
entregado por el Maestro a sus estudiantes durante ese recorrido era
extraordinario.
29.- Estos son los nombres de los nombres de los
hijos que Samael tuvo en esta encarnación: Isis, Hypatía, Horus, Osiris,
Imperator y Salomón.
30.- Samael siempre supo cumplir ejemplarmente sus deberes de padre y jefe de familia. Dio a todos sus hijos la educación que ellos quisieron sin nunca faltarles nada en casa, a pesar de la vida franciscana que llevaba. No tenía preferencia por ninguno de los hijos. Cierta ocasión, cuando robaron el carro de su hijo Osiris, el Maestro, con todo su amor paterno y gran desapego expresó:
-¡Toma! Estas llaves son para ti. ¡De ahora en
adelante mi coche es tuyo!
31.- Siempre que el clima lo permitía el Maestro
acostumbraba a salir de paseo por los parques cercanos a su casa y, antes de
regresar a su residencia, tomaba un
helado de mantequilla escocesa. Su marca preferida era Danesa 33.
32.- Samael trataba a todo el mundo por igual, puesto
que veía el Dios interno de cada criatura. Por esa razón conquistó la simpatía
de cuatro agentes federales designados por las autoridades de Guadalajara para
acompañar al Maestro durante la realización del I Congreso Internacional de
Antropología Gnóstica en 1976. Recuerdo la gratitud de los agentes hacia el
Maestro por haber curado a sus esposas y por invitarlos a sentarse en la misma
mesa en que comía cuando iba a los restaurantes de lujo. Durante todo el tiempo
Samael trató a los federales como si fuesen sus hermanos de sangre.
33.- Muchas fueron las ocasiones en que escuché al
Maestro hablar que en México surgiría una nueva revolución social, peor que
la de 1910.
Hoy final del siglo XX, sintomáticamente nos
tornamos espectadores del nacimiento de las primeras chispas de lo que podría
ser una nueva revolución mexicana. Se trata de los conflictos armados que
surgieron en enero de 1994 entre el Ejército Zapatista de Liberación Nacional
y el Ejército Federal.
El levantamiento indígena contra el gobierno
mexicano, que mató a centenas de personas, repercutió de forma dramática en
la economía mundial, despertando sospechas en las instituciones de crédito,
que pasaron a ver a México como un lugar de gran riesgo.
Hasta la aparición del Ejército Zapatista, México
caminaba en un aparente camino de prosperidad y justicia social. Al final, la
política de reformas económicas y el Tratado de Libre Comercio implementados
por el presidente Carlos Salinas de Gortari venían provocando los aplausos en
el medio económico y financiero internacional.
Mas, todo esto sirvió para despertar al mundo de la
realidad mexicana: el México que se caracteriza por las disparidades sociales,
por una incipiente base industrial y un sistema agrícola que históricamente
siempre fue fuente de problemas y conflictos sociales.
Acontece que la insurrección indígena contra el
gobierno ocurre en la región de Chiapas, habitada por más de tres millones de
almas. La mayoría de los habitantes es de descendencia maya; algunas decenas de
miles de personas son refugiados de Guatemala. En cuanto para la mayoría de los
85 millones de habitantes de México la renta per cápita es de cerca de US$3.000,00
anuales, en Chiapas es apenas de US$250,00. Chiapas fue castigada por la caída
mundial de los precios del café y por el tradicional talón de Aquiles de la
economía mexicana: la agricultura. México es un país donde la reforma agraria
jamás funcionó. La distribución de la tierra a los campesinos, hecha por la
revolución entre 1910 a 1930, hizo que los pequeños agricultores vivieran en
parcelas antieconómicas de 5 a 10 mil metros cuadrados, denominados ejidos.
Como resultado del fracaso de la agricultura para
servir como fuente de capital, los intentos de México en el desarrollo económico
se han caracterizado por extremos altibajos, desarrollo interrumpido que se
sobre-extiende y se cancela, como ocurrió en los `80, luego de que el final de
la bonanza petrolera provocara la crisis de la deuda mexicana.
Pero, la realidad humana y económica de México ha
cambiado. ¡Basta considerar la reacción oficial a este levantamiento!, dice
Edwards, el economista del Banco Mundial.
México ha conocido violencia terrible en su
historia, su revolución fue tan sangrienta que los grupos principales
terminaron en los años `30 con un partido único que ha gobernado el país
hasta hoy. En 1968, el gobierno del presidente Gustavo Díaz Ordaz, acribilló
sin más a los manifestantes estudiantiles en la ciudad de México. Ojalá, esta
vez, sea diferente...
Sobre una posible nueva revolución en México, es
necesario considerar que grandes Iniciados ( ), como Samael, jamás revelarían
todo lo que sabían sobre el futuro de un país, con recelo de provocar pánico
colectivo. Cierta ocasión, pregunté:
--Maestro, ¿usted no dice siempre todo lo que sabe,
verdad?
--¡Recuerda que el buen comandante nunca enseña sus
armas!
34.- Durante muchos años el Maestro Samael desarrolló
las Terceras Cámaras ( ). Las actividades allí realizadas eran destinadas
solamente a los estudiantes más antiguos y más avanzados. Durante los años
`70 el Maestro premió muchos estudiantes extranjeros, dejando que ellos
participasen de las actividades de ese grupo especial. En Tercera Cámara eran
dadas cátedras magistrales, luego transformadas en libros, como fue el caso
específico de Tarot y Cábala( ), La Alquimia Sexual( ) y Antropología Gnóstica
( ). En otras ocasiones, consagró Obispos para la Iglesia Gnóstica.
El programa desarrollado por el Maestro en Tercera Cámara
seguía, invariablemente, el siguiente orden:
*
Cátedra sobre un tema específico
*
Mantralización
*
Meditación no dirigida
*
Entrega de la unción
Para oficiar en Tercera Cámara el Maestro usaba una
túnica blanca muy simple, con una cruz dorada bordada en la región del corazón.
Como un gran Iniciado de los tiempos actuales, el Maestro daba sus conferencias
internas en frente del ara sagrada, en una actitud que daba la impresión, de
que allí, sobre el ara, estaba su fuente inspiradora. A su lado izquierdo
quedaba el coro de Isis ( ), compuesto por mujeres de diferentes edades, la
cuales escuchaban con mística emoción el Verbo de Samael.
La esposa de Samael siempre estaba presente. Con su
simplicidad característica, vestía una túnica blanca, que contrastaba
positivamente con su piel morena. Ella siempre me impresionaba por su humildad,
su silencio y por el brillo de sus ojos, que titilaban como las estrellas en la
noche.
Vestido con su túnica blanca, el Maestro era figura
imponente . Su voz grave y firme retumbaba todo el recinto y también nuestras
consciencias. Su rostro, de piel blanca y nacarada, su mirar dulce mas
penetrante, inspiraba en todos nosotros a los altos vuelos del espíritu.
Las tres velas encendidas sobre el altar irradiaban
una luz que iluminaba los contornos del cuerpo del Maestro, dando siempre la
impresión de que su luminosa aura se estaba materializando para la felicidad de
todos sus discípulos.
El incienso que era quemado durante esas actividades
se mezclaba con la fragancia del amor del Maestro para con sus discípulos,
siempre abiertos para recibir y aceptar la reveladora ciencia.
Sus cátedras internas se caracterizaban por la
simplicidad y por la síntesis. Realmente, todos nosotros, los que tuvimos la
oportunidad de participar de esos momentos de pura sabiduría, pudimos alimentar
nuestras almas con el tercer canon del pensamiento ( ). Las enseñanzas gnósticas
dadas por el Maestro, efectivamente, eran el más auténtico néctar servido en
el anfiteatro de la Ciencia Cósmica.
Los mantras que entonábamos con el Maestro y que
luego pasaban a vibrar en la regiones más profundas de nuestra consciencia hacían
que nuestro cuerpo y psiquis vibrasen con superlativas emociones.
Lo que más me gustaba de la meditación en Tercera Cámara
era el hecho de que el Maestro no la dirigía. Con esta actitud, Él enseñaba a
convertirnos en Adeptus, o sea, aquél que trabaja para convertirse en el dueño
de su propio conocimiento. Siempre admiré el hecho de que el Maestro jamás nos
motivó a ser Imitatus, o sea, practicar o motivar a otros a repetir mecánicamente
sus propios conocimientos e ideales.
Jamás podré olvidar aquellos sublimes momentos
cuando el Maestro bendecía el pan
y el vino vertido en un cáliz sagrado. Esto siempre me transportó al pasado de
los Caballeros del Grial ( ). Samael, para mí, era el propio Anfortas, el rey
de los Caballeros del Santo Grial, elevando a los cielos el símbolo divino de
la carne y la sangre de nuestro Señor el Cristo. Y nosotros, los participantes
de esta ceremonia sagrada, éramos los propios Caballeros sedientos de la
Verdad.
35.- Todos los rituales y misas oficiadas por Samael
terminaron transformándose en apoteósicas cátedras para el espíritu de los
participantes.
Sus conjuraciones ( ) eran tan poderosas que vaciaban
nuestra mente de pensamientos mundanos, transformándola momentáneamente en un
odre nuevo para recibir el vino nuevo que era la Santa Unción que Él distribuía.
Cuando ingeríamos el sagrado alimento nuestro Ser se llenaba de gloria.
Recuerdo claramente cuando en la realización del I Concilio Internacional de
Isis y Sacerdotes Gnósticos, celebrado en Guadalajara en 1976; mas de 2500
participantes recibieron, cada uno, de manos del Maestro, el cuerpo y la sangre del Salvador del
Mundo.
Durante la realización de cualquier ceremonia
oficiada por el Maestro, la congregación reunida trascendía el dogma de la
separatividad, constatando, aunque fuera por algunos instantes, que todos somos
hijos de Dios y que todos constituimos una única alma y un único cuerpo, para
honra y gloria del Creador.
Terminado el ritual salíamos del templo plenos de
amor y compasión conscientes.
36.- Miles fueron las personas que vinieron hasta
Samael con el anhelo de ser curados. De hecho, Samael supo curar el cuerpo y el
alma de mucha gente. Su amor y su bondad eran tan grandes y profundos como los
océanos de la tierra. Recuerdo el caso de una mujer que se decía poseída por
el demonio y que, en última instancia, vino hasta el Maestro para salvarse.
Ella fue atendida en la sala de visitas de la casa
del Maestro. En los primeros encuentros el Maestro usó las conjuraciones y los
exorcismos. Después, en los encuentros siguientes el Maestro pasó a decir que
ella ya estaba curada, y que ningún espíritu la perseguiría. Mas, ella insistía
diciendo que una entidad tenebrosa continuaba interfiriendo en su mente.
Frente a esos comentarios el Maestro decía que ella
estaba ahora con una obsesión, y de ese problema tenía ella misma que
liberarse porque su curación ya no dependía más de Él. Terminada la visita,
el Maestro me indicó que no la recibiéramos más en su casa.
El tiempo pasó y cierto día cuando Samael dejaba el
predio de la Asociación Gnóstica en México D.F. nuevamente apareció la
mujer. Obedeciendo la indicación dada anteriormente por el Maestro, intenté
impedir que ella se acercara a Samael. Mas, Él, de forma serena pidió:
-¡Déjala llegar! ¡Hoy ella necesita de amor!
Ella entonces llegó hasta el Maestro, que abrazó y
acarició sus cabellos. En seguida, ella le entregó un ramo de flores que tenía
escondido en su abrigo.
Meses, más adelante, esa misma dama, liberada de sus
sufrimientos, regaló al Maestro un lienzo donde había pintado el verdadero
rostro de Jesús. Fue esa misma estampa que brilló y se transformó durante el
proceso vivido por el Maestro en sus últimos días en México (ver capítulo
7).
37.- Un día, encontrándome envuelto en las tareas típicas
de un secretario, suena el teléfono cerca de la hora del almuerzo. En el otro
lado de la línea, uno de los principales periodistas de El Sol de México,
amigo del Maestro, le informa que una nave espacial había caído en las
inmediaciones del poblado de Tres Cruces, en el límite de los estados de Puebla
y Veracruz. La fuente de la noticia era el hermano del propio periodista que,
por ser médico, había sido llamado para atender a dos seres extraños, muy
altos y delgados, vestidos con túnicas largas, los cuales, a su vez, traían un
compañero herido.
El periodista al final del relato, preguntaba al
Maestro si quiere ir hasta el lugar de los hechos. El Maestro pidió un tiempo
para entrar en meditación y consultar a su propio Padre Interno, para ver si Él
daba el permiso.
Cuando el Maestro estaba en meditación, el teléfono
sonó nuevamente. Era otra vez el periodista, informando que los militares ya
habían llegado al lugar, mas asimismo, si Samael quisiese, Él encontraría la
forma de llegar hasta el lugar.
Coincidentemente, en ese mismo día el Maestro recibió
la visita del teniente-coronel Moisés Rodríguez Tapias, quien más allá de
ser un militar, era, también, el Presidente Nacional de la Asociación Gnóstica
en México.
Finalizada la meditación, Samael vino a saludar a
Moisés, ocasión en que abordaron la cuestión de la nave accidentada en Tres
Cruces.
El teniente-coronel se ofreció para acompañar al
Maestro hasta el lugar, en caso de desearlo, dándole inclusive la debida
cobertura de su rango militar.
El Maestro agradeció de todo corazón, mas comentó
que su Padre Interno no le había dado permiso para ir al lugar de los hechos...
El periodista vuelve a llamar para avisar que habían
aparecido agentes de la Policía Judicial Federal en casa de su hermano, amenazándolo
de muerte para que no revelase ni comentase nada sobre lo ocurrido.
De todos modos, el hermano del periodista había
podido comunicar a este que uno de los seres extraterrestres había muerto, pero
los otros dos consiguieron huir a tiempo.
A la noche, en reunión de Tercera Cámara, el tema
fue el incidente de la nave. Al final, el Maestro pidió a todos nosotros que
nos arrodilláramos orando a Dios por la protección de los ET’s que habían
huido.
Me sentí
profundamente conmovido, al ver aquél hombre grande y corpulento arrodillarse
frente al ara gnóstica en oración por sus hermanos del cosmos.
38.- El Maestro siempre fue una persona determinada a
aprovechar bien su tiempo. Cada paseo que hacíamos era una oportunidad para
enseñar algún tema en el campo del esoterismo o de la antropología.
Luchando siempre contra la enfermedad del mañana, en
un viaje a San Luis Potosí, fuimos a un lugar conocido como el Valle de los
Fantasmas.
El Valle era un lugar diferente, extraño.
Siempre había neblina, cubriendo las rocas con formas pintorescas como
si fuese un velo de misterio. En esa ocasión fui testigo de una experiencia
extraordinaria. El Maestro cerró sus ojos en forma de concentración, puso sus
manos sobre una extraña roca y a través de su agudo sentido de percepción
extra-sensorial, describió todo lo que había
visto en aquél Valle.
Después, a medida que íbamos recorriendo aquel
extraño paraje fui verificando personalmente la realidad de la descripción
dada por el Maestro momentos antes.
Fue allí donde aprendí la importancia de la investigación directa.
39.- Samael siempre fue en contra de toda y cualquier
tipo de adoración o culto que se quisiese hacer a su persona. En 1977 su yerno
Raulito fue a pedirle autorización para mandar a diseñar un busto con su
rostro. Excepcionalmente, el Maestro autorizó el trabajo. A partir de ese día
tuvo inicio una larga serie de visitas a la casa de un escultor. Fue difícil
para el artista esculpir el rostro del Maestro, a tal punto que comentó:
¡Este señor cambia de rostro todos los días!
El mismo Maestro cuando vio la obra acabada, expresó:
¡No se parece a mí!
Y se puso a reír.
40.- Siempre que las personas leían u oían hablar
sobre la Sede Mundial de las Instituciones Gnósticas en México generalmente
hacían fantasías, imaginando un imponente edificio, con innumerables
escritorios, empleados, salas de reunión, máquinas de escribir, etc.
La famosa Sede Mundial de los gnósticos del siglo XX
nunca pasó de una pequeña oficina ubicada en el segundo piso de la casa de
Samael. En la sala, apenas había un escritorio de color metálico, una máquina
eléctrica de escribir IBM, comprada y donada por el grupo de Nueva York y un
sillón reclinable, donde el Maestro hacía sus meditaciones, daba orientaciones
y dictaba cartas.
Ni siquiera un archivo de acero llegó a tener el
Maestro. El nunca guardaba nada, y todas las cartas eran quemadas tiempo después
de haber sido recibidas.
La biblioteca del Maestro tenía aproximadamente unos
20 volúmenes entre los cuales había una obra escrita en sánscrito por
Sivananda ( ), con quien el Maestro tenía correspondencia (ver numeral 61).
En su oficina, dos eran los objetos preferidos por el
Maestro: un mapamundi y una estatua de Buda. En las desnudas paredes, apenas un
cuadro: el del signo Géminis, diseñado por Joffra.
Resumiendo: la oficina de Samael era verdaderamente
franciscana.
41.- Sobre los accidentes de tránsito, muy comunes
en la capital de México, Samael siempre decía:
¡Los despiertos siempre son víctimas de los
dormidos!
42.- Innumerables veces el Maestro se expresaba a
través de juegos simbólicos de palabras. Por ejemplo, refiriéndose a la
difusión de la Gnosis en Asia, decía: ¡Yo entraré como un chino en China!
43.- Después de la realización de un gran simposio,
organizado por la Gran Fraternidad Universal en Guadalajara, esta institución
editó un folleto con pesadas críticas hacia la Gnosis, el cual fue distribuido
en la vía pública. Por este motivo, viajaron hasta la ciudad de México dos
representantes de la Asociación Gnóstica a fin de consultar al Maestro sobre
qué medidas deberían tomarse ante un ataque público. Samael respondió:
No es necesario defendernos porque las críticas sin
fundamento son nuestra mejor propaganda. Por lo tanto, no hagan nada, no
reaccionen y aprovechen la oportunidad para practicar el A-Himsa (la doctrina de
la no-violencia).
44.- Era frecuente en el Maestro responder cartas sin
abrirlas. Se sentaba en su sillón reclinable en actitud de meditación, llevaba
el sobre a la región de su corazón y pasaba a dictar lo que debía ser
contestado. Pude notar entonces que, en innumerables ocasiones, me pedía que
arrojara algunas cartas a la cesta de basura. No resistiendo mi curiosidad, un día
pregunté:
¿Maestro, por qué usted me pide que yo arroje esas
cartas a la basura?
Es porque estas cartas sólo traen críticas y
palabras negativas. No merecen otra
cosa que la cesta de la basura.
También había ocasiones que percibía que el
Maestro quedaba triste al recibir una carta. Estas pedían solamente poder y
riquezas. Pocas eran las que pedían orientaciones sobre la muerte mística o el
nacimiento espiritual, explicaba.
45.- El lugar preferido de Samael para meditar era su
propia oficina. Allí, en su simple sillón reclinable buceaba en largas
meditaciones que duraban horas, durante las cuales dialogaba directamente con
Dios y experimentaba el éxtasis supremo. Era tan grande el grado de concentración
del Maestro que podía meditar tranquilamente aunque yo estuviera escribiendo a
máquina. Otro detalle que siempre admiré en el Maestro era su respeto por mi
libre albedrío. Nunca me dijo ni dónde
ni cuando debería realizar mis propias meditaciones. De la misma forma,
jamás me señaló algún defecto.
46.- En mi opinión, Samael fue un gran Teurgo ( ).
Sabía invocar a los ángeles y exorcizar a los demonios. Lo que más me
impresionaba era que el Maestro hacía estos trabajos de Alta Magia sin utilizar
efectos especiales, aparatos, poses o demostraciones externas de poder y de
mando. Recuerdo que una vez fueron a pedirle que liberara una casa embrujada,
en Guadalajara. Samael llegó a la dirección indicada sin portar
absolutamente nada en las manos, simplemente vestido de traje y corbata como una
personal normal. Entró en la casa, y, utilizando el poder de su amor
consciente, liberó a ésta del mal que ahí reinaba. No usó exorcismos, velas,
inciensos, nada. Simplemente hizo el trabajo en el más absoluto silencio y
simplicidad. Con mucha razón decía Apolonio “La verdadera magia es
ejercida a través del amor y del odio. Es a través de estos dos polos que los
magos operan con sus filtros y encantamientos”.
47.- Para que quede registrado en la historia: Samael
siempre estuvo en contra de cualquier tipo de deporte violento, como el boxeo,
lucha libre, toreo, etc. Mas de ninguna manera,
era una persona sedentaria, sino todo lo contrario; motivaba siempre a
sus alumnos a practicar algún tipo de ejercicio físico, respetando siempre la
naturaleza individual de cada uno y principalmente la integridad del prójimo.
48.- No puedo dejar de testificar públicamente también
mi reconocimiento y admiración para con Don Rafael Ruiz Ochoa, que considero ha
sido el amigo y discípulo más fiel de Samael durante su vida. Todas las
semanas Él se reunía con su Maestro en el Alameda Central de la ciudad de
México para recibir de labios a oídos conocimientos jamás escritos o
publicados por el Maestro. Era tan grande la fe y la felicidad de Rafael que aún
después del desencarne del Maestro, se
dirigía semanalmente al mismo y agradable lugar anhelando volver a tener nuevos
encuentros con su querido Maestro.
49.- Inolvidables días pasé con Samael escuchando música.
Acostumbrábamos a reunirnos en la sala de su casa para escuchar música clásica.
El Maestro se acomodaba en una silla individual estilo Luis XV forrado en
terciopelo rojo; yo me sentaba en un cojín color dorado a los pies del Maestro.
Más allá de la música clásica, barroca y romántica, Samael gustaba de la música
árabe y de la música folklórica mexicana. Sobre los valses siempre decía:
-¡Los valses son música de triunfo!
50.- Samael tuvo que hacer muchos sacrificios económicos
y personales para crear y establecer el Movimiento Gnóstico. Mantenía a su
familia vendiendo libros de medicina naturista e hierbas medicinales, que su
esposa, Dondita, preparaba en su casa. Otra fuente de ingresos era a través de
la lectura del Tarot y de la quiromancia, este tipo de trabajos los hacía sin
cobrar, apenas aceptando las espontáneas donaciones.
Sin embargo en los últimos años Samael dejó
orientación para que se rechazase cualquier propuesta de lectura del Tarot o de
las manos por parte de las personas. A esta altura de su vida Samael entonces se
dedicaba totalmente a los asuntos internacionales de la Gnosis. Samael jamás en
su vida ambicionó ganancias. Muchos se volvieron ricos con sus enseñanzas
espirituales, mas el optó por la pobreza en relación a las cosas del mundo,
escogiendo en contrapartida los Tesoros de Dios. Samael se definía a sí mismo
con el siguiente apelativo:
-¡Yo soy un limosnero con smoking!
51.- Cierta estudiante venezolana, en vías de entrar
a la Universidad, de visita en México, preguntó al Maestro su opinión sobre
esta idea. Y respondió:
-¡Querida hermana, el actual sistema académico
adultera los valores del Ser!
52.- En otra ocasión, frente a un grupo de
estudiantes, también de Venezuela, una de las estudiantes preguntó al Maestro
sobre los peligros que eventualmente podrían existir en el mundo de los sueños.
Dice el estudiante:
-¿Y si yo encontrara un demonio?
-Y por qué un diablo debería temer a otro diablo,
reafirmó Samael
53.- En el final de 1976 organizamos una serie de
conferencias sobre arqueología esotérica. Para dictarlas invitamos diferentes
instructores. Uno de los temas fue el de la Atlántida. Justo en ese día, el
Maestro no puede asistir, tocándome
la tarea de representarlo ante el público. Todo corría normalmente, hasta la
hora de las preguntas, al final de la conferencia. Sucedió que estaba presente
un arqueólogo del Instituto Nacional de Antropología e Historia, el cual, con
argumentos científicos, simplemente desarmó toda la conferencia del instructor
responsable en el tema. Con mucha tristeza regresé a casa del Maestro, narrándole
lo ocurrido. Entonces, el Maestro decidió:
--No voy a permitir más que destruyan a mis
instructores...
Fue entonces que el Maestro preparó siete estupendas
cátedras sobre Antropología Gnóstica, donde presentó sólidos argumentos
para refutar los ataques de la ciencia materialista.
Más allá de esto, él me hizo espiar las reuniones
de los catedráticos de antropología y arqueología de México. El resultado de
todo este trabajo está sintetizado en el libro Antropología Gnóstica.
54.- Cierto día pregunté al Maestro:
-¿Usted tiene problemas?
-¡No, porque no permito que ellos se forme en mi
mente!
Recuerdo también el día en que tuve que viajar
desde Guadalajara hasta la ciudad de México por causa de algunos problemas
ocurridos sobre la organización del Congreso Internacional. Nunca fui una
persona habituada a llevar mis problemas a otros, mas en esa ocasión, fue
inevitable. Finalizada la reunión, quise saber lo que el Maestro pensaba de mi
actitud de llevar a él los problemas en esa ocasión. Nunca olvidé su
respuesta:
--Si yo tuviese una nave espacial te llevaría hasta
el laboratorio avanzado del cosmos para hacer un examen completo y descubrir cómo
es que el ego consiguió entrar en tu mente y te hiciera sentir que tenías
problemas.
55.- Una de las máximas del Maestro eran el servicio
y el trabajo desinteresado en favor de la humanidad. Sobre esto siempre decía:
“¡El premio al que trabaja es más trabajo”!
El Maestro jamás encaró el trabajo por la humanidad
como un peso, una carga, mas, si como una oportunidad brillante que Dios nos
ofrece para irradiar su amor a través de nosotros.
56.- En una de las tantas reuniones que acostumbrábamos
a realizar en la casa de Alois Poppenreiter,
un día, a la hora del almuerzo, el Maestro comentó, refiriéndose a mí
y a Dondita, su esposa:
-¡Ustedes dos tienen el Daimón
muy negro! ¡Necesitan blanquear el latón y quemar los libros!
Solamente muchos años después
vine a comprender el profundo sentido de esos términos. Aprovecho,
ahora, para comentarlo para mis lectores. El Divino Daimón es nuestro Lucifer
interno, la sombra de nuestro Dios Interno dentro de nosotros mismos. En aquella
época, estábamos, por cierto, muy ennegrecidos por las cosas de la vida.
Luego, teníamos que purificarnos internamente de forma más profunda y amplia,
buscando así el mayor desarrollo de nuestras virtudes del alma. Quemar los
libros, significa que aún estábamos muy presos a las teorías espirituales;
por lo tanto, necesitábamos de más práctica, de más vivencias.
57.- Aún siendo conocido como el Maestro de la
Psicología Revolucionaria. Samael jamás señalaba los defectos de las
personas. Nunca el Maestro apuntó un sólo defecto mío, a pesar de tener
muchos.
58.- Otra frase que Samael acostumbraba a repetir
era: “Hay hombres que respiran luz y otros que respiran oxígeno”.
59.- Samael era un adepto practicante de la filosofía
del “todo pasa”. Hay sobre esta práctica, un hecho marcado en su vida. Siendo niño, cuando sus padres
se separaron, los hijos tuvieron que ir a vivir con el padre. Y, este había
prohibido terminantemente que visitasen a la madre, bajo pena de hasta de
castigos físicos. Era lo que siempre ocurría cuando visitaban a la madre a
escondidas. Después del castigo, el Maestro y su hermano iban a su cuarto a
llorar. En esos momentos Samael decía a su hermano:
-¡Observa, nos pegaron de nuevo, estamos llorando,
mas, todo pasa!
Un día, acontece que el padre escuchó lo que Samael
decía a su hermano. Irritado, le dio otra tremenda golpiza. Samael, antes de
comentar lo ocurrido con el hermano, fue a espiar por la puerta, y repitió:
-¿Vio? ¡Nos descubrieron infraganti de nuevo! ¡Ahora,
nos está doliendo dos veces más! Mas, no olvide: ¡todo pasa!
Fue de esa infancia sufrida que el Maestro aprendió
que todo pasa y todo termina en la vida. Pasan los imperios, pasan las glorias,
pasan las civilizaciones, hasta la vida también pasa...
--De la vida la única cosa que vale la pena es la
conciencia de nuestras experiencias, acostumbraba a repetir el Maestro.
60.- Para mí, una de las enseñanzas más valiosas
dejadas por el Maestro es la del despertar de la consciencia. La consciencia
comienza a despertar dentro de nosotros cuando aprendemos a dividir la atención
entre sujeto, objeto y lugar. Las grandes oportunidades de la vida son
desperdiciadas porque no estamos atentos al fenómeno en sí, a lo que pasa
dentro de nosotros y el escenario, el ambiente, las circunstancias.
El auto-recuerdo es un ejercicio para ser practicado
en forma continua: ¿Quién soy? ¡Qué estoy haciendo? ¿Dónde estoy? La práctica
de este ejercicio bloquea la mecánica de
la mente. Bloqueándose la mecánica de la mente, acabamos también bloqueando
la mecánica de la vida. Acabándose la mecánica de la vida podemos llegar a
los grandes descubrimientos del espíritu, de la consciencia superlativa de
nuestro Ser.
Así, a cada nuevo día debemos dar más que un paso
rumbo al descubrimiento de nuestro propio Ser Interior (quién soy), del motivo
de nuestra existencia (qué estoy haciendo) y del por qué estamos pasando por
esta o aquella circunstancia (dónde estoy).
La meditación íntima, la meditación trascendental
es uno de los más poderosos ejercicios para el despertar de la consciencia. Por
eso, debe ser practicada diariamente.
Sobre todo eso, el Maestro decía:
-¡Siempre que sea posible, debemos mandar el mundo
al diablo!
61.- La actitud de Samael y su Gnosis contemporánea
no es sectaria, esto se puede constatar a través del hecho contundente de que
mantuvo muy buenas relaciones con los grandes maestros, tal cual como lo
demuestra el siguiente extracto de la carta
que Swami Sivananda le enviara al Maestro, el 15 de setiembre de 1958:
(...) “Inmortal y Bendito Ser. Saludos y
Adoraciones.
Me he deleitado con el contenido de su amable
carta...
Estoy lleno de un inmenso gozo al ver el gran
servicio que usted hace a través del Aryabarta Ashram a su gente. Esta
institución puede prosperar gloriosamente y traer la paz al mundo. Será una
gran felicidad para mí el poder ayudarle en su Misión Divina...
Le deseo el mayor éxito.
CAPITULO 2
1.- Siempre que el Maestro hacía sus viajes
misionales, para divulgar las enseñanzas del gnosticismo universal,
acostumbraba a vestirse elegantemente para las entrevistas con la prensa y para
dictar las conferencias públicas. Cierta ocasión, en Hermosillo, Sonora, con
una temperatura de 40 grados, estaba el Maestro vestido con traje negro, camisa
blanca y corbata bordó. En una entrevista le pregunta un periodista:
--Dígame, Maestro Samael, ¿por qué se viste así?
Samael respondió:
-¡Me visto así por respeto a usted!
La respuesta impresionó de tal manera al reportero
que acabó escribiendo uno de los mejores artículos publicados
sobre el Maestro.
2.- Dos misioneros fueron enviados para ayudar en los
trabajos de la Asociación Gnóstica en Monterrey. Transcurrido cierto tiempo,
estando el Maestro de visita en esa ciudad, tuvo que oír los reclamos del
dirigente de la Asociación que se quejaba de que los dos eran muy perezosos,
que se levantaban muy tarde. Con mucha gentileza y gran espíritu de colaboración,
dice al director:
--Mañana bien temprano usted me deja entreabierta la
puerta de la Asociación.
Al día siguiente, al despuntar el alba, llegamos con
el Maestro a la Asociación. La puerta estaba entreabierta; entramos
silenciosamente y nos dirigimos al cuarto donde dormían profundamente los
misioneros. El Maestro entró en el cuarto, abrió las cortinas, y habló
en voz alta:
-¡Los misioneros se levantan con la luz del sol!
Dio media vuelta y salió, dejando a los dos
aturdidos por la sorpresiva aparición.
3.- La visión clarividente del Maestro era muy
poderosa. Recuerdo los primeros viajes que hice con el Maestro a San Luis Potosí
y, después a Monterrey. Durante el recorrido a esas ciudades, el Maestro iba
describiendo la forma de cada elemental ( ) de las plantas que aparecían en el
camino. De igual forma, el Maestro saludaba a los Espíritus Guardianes de las
Montañas. El amor y el respeto que el Maestro sentía por la naturaleza me hacía
recordar a Francisco de Asís.
4.-Cierta ocasión llegamos con el Maestro a la
ciudad de Saltillo, para una conferencia pública. Cual fue nuestra sorpresa al
encontrarnos solamente 10 personas en el auditorio. De mi parte, como estaba
habituado a ver al Maestro en grandes audiencias y plateas, pregunté al
Maestro:
-¡Maestro, si usted quiere, estoy dispuesto a
cancelar la conferencia, porque son muy pocas personas...!
Samael, con mucho amor, manifestó:
-¡Con una, diez, cien o mil personas es necesario
dar el mensaje!
5.- El Maestro llegó a Guadalajara en un jet
ejecutivo, y desembarcó en la plataforma oficial. Finalizado el protocolo de
desembarque, después de la ejecución del Himno de las Instituciones Gnósticas,
y frente a más de 2500 participantes al Congreso de 1976 que fueron al
aeropuerto a recibir al Maestro, el Jefe de Aduanas, que se encontraba a mi
lado, me comentó:
--Estoy acostumbrado a recibir toda clase de
personalidades del mundo político, mas no sé lo que tiene este señor, siento
que tiene una gran fuerza interna y un poderoso magnetismo... Eso no me aconteció
antes.
Guardé el más absoluto silencio...
6.- Tengo que confesar que perdí la cuenta de la
cantidad de conferencias que el Maestro realizó en las cuales participé como
asistente. Rescato ahora de mi memoria la forma utilizada por el Maestro en los
diferentes auditorios a través de los cuales pregonó el mensaje del Quinto
Evangelio o Evangelio de la Síntesis.
Siempre fui admirador de la sinceridad con que el
Maestro daba el mensaje. También siempre me llamó la atención que en todas
sus conferencias o actividades jamás dejó de mencionar al Cristo y a la
Virgen, a la cual denominaba de Eterno Femenino de Dios.
Otro aspecto que debe ser mencionado es que Samael
jamás cobró o dejó que cobrasen un centavo para que participaran de sus
conferencias. Su precepto, propuesto con su propio ejemplo, era de que no se podía
cobrar por la enseñanza gnóstica; él decía: “Fuera con el comercio de la
Gnosis”.
Su Verbo resonaba siempre como trueno, haciendo
estremecer hasta las profundidades de la mente de los participantes.
Innumerables ocasiones el Maestro demostró su osadía, cuando con su dialéctica,
desafiaba a los pontífices de ciencia moderna. Solamente un hombre que poseyó
algo de divino dentro de sí es capaz de desafiar al Anticristo de la ciencia,
sin que eso se caracterizase como un insulto o provocación y sin perder la
serenidad y el dominio de sí.
7.- Samael, con su simplicidad y calor humano,
siempre supo ganarse la simpatía de todos, pobres y ricos, simples y educados.
Por eso, siempre era bien recibido en todos los lugares, siendo invitado por los
presidentes municipales y gobernadores a dar conferencias en sus ciudades y
estados, como aconteció cierta ocasión en Nogales, Sonora.
Cuando llegamos a la entrada de la ciudad vimos una patrulla de tránsito esperándonos junto con el coche de los dirigentes de la Asociación Gnóstica local. Para llegar al Hotel Fray Junípero Serra, donde quedaríamos hospedados, teníamos que seguir por la avenida principal de la ciudad. De cada lado de la avenida comenzó a aparecer gente para saludar al paso de nuestro coche