La Cofradía Mística de los Derviches Danzantes de Damasco

 

La cofradía mística sunita de los sufies Mawlawiyya (Mevlevi-s en turco, derviches danzantes en occidente) fue fundada por el gran poeta persa Jalâl al-Dîn al Rûmi (precursor de la filosofía Gnóstica) (1207-1273), instalado en Konya (Anatolia).  

El ritual comienza por la recitación del Corán en ritmo libre y en un modo variado según las semanas: la elección se efectúa en función de las necesidades esotéricas determinadas por el jefe. El coro entona enseguida la Faitha.

Los versos persas de Rûmi no son, por lo general, recitados en la lectura pública, pues los asistentes no están en condiciones de entenderlos; el inicio es didáctico, intentando mostrar la esperanza y el arte en la fe.    

El inmodo comienza con la narración de la unción de Dios. Un signo del jefe de la cofradía marca el ritmo del ritual: los danzantes se levantan y se aproximan a él. En signo de elegancia, se inclinan hacia él, y el permiso para girar les es concedido por el jefe. 
Se quitan el mantón negro y aparecen con el vestido blanco, signo del luto del bajo mundo que abandonan para acercarse al universo celeste. 
Se sitúan en el centro del círculo y comienzan a girar lentamente. El cambio de ritmo corresponde a una aceleración del giro, pero de una forma moderada. La danza mima la concentración y la meditación sobre Dios, centro de todas las cosas.

 

El Derviche debe controlarse constantemente, al final de un largo aprendizaje de los pasos y del control de su equilibrio. Los impulsivos y los exaltados nunca son autorizados a participar en la danza. Algunos místicos quieren ver una interpretación astral del ritual: los derviches serían los cuerpos celestes en órbita alrededor de Dios.  

Dos interludios instrumentales están previstos: sirven para descansar al coro y los danzantes, que vuelven a ubicarse en su sitio dentro del círculo. Estas rupturas favorecen la meditación y rompen el creciendo de la exaltación.

El ritual puede continuar mucho tiempo con el mismo ordenamiento. Termina con una señal del jefe. Los derviches se paran inmediatamente y vuelven a su lugar en el círculo, colocándose su mantón negro.

Se realiza una recitación del Corán seguida de una invocación a Dios efectuada por el jefe. Terminado esto, los cofrades abandonan el lugar seguidos o no de la concurrencia. Es el momento de juntarse en la mezquita para la oración de la tarde o del alba…