El Sello de Samael Aun Weor    

Transcribiremos a continuación el testimonio de la periodista Estela de Bedregal, quien el día 2 de diciembre de 1990, participó de la ceremonia en la que se entregó en custodia del Templo Subterráneo de Gob, el sello de la finalización de la Gran Obra del Maestro Samael Aun Weor.  

“Al culminar el V.M. Samael Aun Weor la Gran Obra del Padre, y al alcanzar la cristificación, los maestros mayas, le entregaron este sello como símbolo de la culminación de su obra.         

El Maestro Samael con la sencillez que le caracterizaba, tomó el sello y  lo dio a uno de sus discípulos, su secretario, pidiéndole que lo guardara. Fernando Salazar Bañol, guardó el sello con mucho celo durante 13 años. Lo tuvo en una sencilla cajita de jabón junto con un colmillo de tigre, el cual era, simbólicamente, el guardián del sello

  ¿ Qué es el sello de la culminación de la obra del V.M. Samael? Dentro del gnosticismo es una joya sagrada que internamente tiene un inmenso poder.

Materialmente está construido de arcilla, pero internamente es de oro puro, y todo aspirante, todo estudiante de la sagrada Gnosis debe llevarlo grabado en la mente y en la conciencia, puesto que es el símbolo de la voluntad, del poder, de la sabiduría y del amor de Samael.

Este sagrado sello, en su sencilla simbología, tiene los ojos de la conciencia vigilante, y en silencio nos repite con la poderosa voz de nuestro gurú: permaneced alertas y vigilantes como el vigía en época de guerra! Nos recuerda como nuestro Maestro despertó y, con su suprema voluntad estuvo siempre alerta en contra de los demonios rojos de Seth. Con la espada de la voluntad en la mano y de la mano de la divina Madre, teniendo siempre presente la voluntad de su Ser en el corazón, fue implacable y no cesó hasta acabar con los demonios rojos de Seth, y lograr la total aniquilación budista. Y no se cansaba de repetirnos su enseñanza: defecto descubierto, debe ser aniquilado!

El sello lleva en sí grabada la cruz, la imprescindible cruz del nacimiento, de la muerte y de la resurrección; nos recuerda todas las enseñanzas alquímicas del Maestro, quien con claridad y sin ambages nos enseñó la castidad científica del matrimonio perfecto, la clave del amor, de la armonía, de la abundancia y del triunfo. Y quien nos mostró con su ejemplo de poderosa y sagrada virilidad el trabajo de la ragua encendida de Vulcano, la Vía Directa del Filo de la Navaja, el tortuosa camino de las Tres Montañas, las que también encontramos simbolizadas en el sello.

El V.M. Samael hizo carne los tres factores: murió, nació y trabajó por la humanidad, dando hasta la última gota de su sangre, y entregando con su verbo de hierro la sabiduría de oro del Cristo.

Sin temor a ser condenado por la ignorancia humana pregonó las verdaderas enseñanzas cristianas, desenmascarando a los bribones por amor a la humanidad; sin temor de que estos lo crucificaran, nos entregó las claves para discernir lo que es blanco y negro.

Oh! Sagrado, bendito y venerado Samael, que alcanzó la gloria de su Padre, Cristo Rojo de Acuario, Avatara de la Nueva Era, bajo el poder de tu sello nos cobijamos, para seguir el camino que nos enseñaste, pedimos tu guía, tu protección y amparo, para no desmayar en el camino; para poder levantarnos una vez más, para que el premio de nuestra constancia sea convertirnos en soldados del Cristo de Acuario y de su Ejército de Salvación Mundial. A la batalla! A la batalla!  A la batalla!

El día 2 de diciembre de 1990, los congregados de dos naciones andinas Perú y Bolivia, tuvieron el privilegio de presenciar un hecho portentoso, que tuvo lugar en la ciudad de Sucre, Bolivia: la inauguración del Templo Subterráneo de Gob.

Entre las dos y las tres de la tarde de ese feliz día, se inició la ceremonia de este sacratísimo lugar, un templo de Misterios Mayores, el Templo Subterráneo de Gob, donde quedó depositado el sello de la conclusión de la Obra del V.M. Samael Aun Weor, que le entregaron los maestros mayas.

En algún lugar escondido de este templo, resguardado de manos profanas y ambiciosas, quedó depositado el poderoso sello de la conclusión de la Obra del Maestro Samael.

La Ceremonia  

La ceremonia empezó cuando los 37 congregados de La Paz, Santa Cruz, Oruro, Potosí, Cochabamba, Villamontes, Lima, Cuzco y Sucre, esperaban arrodillados, frente a frente, formando un corredor desde la puerta del templo hasta el altar.  

!Paz Inverencial! .. La voz del peregrino, portador del sello, resonó poderosa, haciendo los saludos rituales. El humilde servidor que había conservado en su poder durante 13 años, el sagrado sello que su Gurú, el V.M. Samael Aun Weor, después de una larga peregrinación por muchos lugares de la tierra (México, Canadá, USA, Monserrat  España, Sierra del Roncador Brasil, Argentina, Perú, Bolivia, etc.) llegaba con el majestuoso sello, la más preciada joya del gnosticismo, el testimonio de que el Avatara de Acuario concluyó su Obra.  

La gema maravillosa, depositada en su urna de cristal, a medida que se internaba en al Templo en manos del soldado que la portaba, iba irradiando su mágico poder, haciendo vibrar de emoción a los presentes, que sacudidos en su interior, por la fuerza del sello, derramaban lágrimas de mística emoción por tener tan sagrado privilegio de presenciar este momento histórico para la Gnosis.  

Habiendo depositado la urna en el Altar, con poderosa voz cargada de fe, que resonaba vibrante en todo el Templo, el sacerdote inició su oración invocando al V.M. Samael Aun Weor, Kalki Avatara de la Era de Acuario, Quinto Ángel del Apocalipsis, Cristo Rojo de Acuario, clamando con toda fe por la presencia del Maestro.  

Samael, que siempre acude al llamado de sus discípulos, acudió ante ese clamor cargado de fe, respondiendo al llamado; Su poderosa y cálida presencia se dejaron sentir entre todos los presentes. Y no existen palabras para describir tal fenómeno, captado por algunos de los presentes como Luz, Fuerza, Poder, Amor; finalmente plasmándose como un enorme pentagrama de luz sobre el Altar.  

La tensión electrónica aumentó aun más con la invocación al Cristo, quien también se hizo presente, dejando sentir su amorosa presencia envuelta en una sutil luz azul.  

Al iniciar las conjuraciones e invocaciones, la poderosa fuerza de Melquisedec, Rey de la Tierra, irradió, desde abajo, su poder envolviendo a los presentes con un poder electromagnético imposible de narrar con palabras.  

Con los exorcismos de los cuatro elementos, los genios elementales dejaron sentir su presencia. El fuego chisporroteaba en las llamas de las siete velas; en el cielo retumbaban los rayos y brillaban los relámpagos. La fuerza del aire se escuchaba en el viento que soplaba. Los elementales del agua se manifestaron en una menuda lluvia persistente. Y hay quienes afirman haber sentido la fuerza de la tierra en un pequeño temblor.  

Luego de la ceremonia de la consagración del Templo, Fernando Salazar Bañol, “el custodio del sello” que lo llevó en su sagrada peregrinación, con lágrimas de emoción besó la urna del sello, en señal de despedida; y pidió a los artífices de la construcción de ese majestuoso Templo, que se arrodillaran ante el altar para entregarles el sagrado símbolo.  

Juan Eduardo Ybarnegaray, Petrona Ybarnegaray (+), Susana Rueda y Aurelia de Aguirre, quienes fueron el instrumento que la Logia Blanca utilizó para plasmar este Templo, que la humanidad necesita como un puente, como un canal de conexión que une a los planos superiores con el mundo, para irradiar la fuerza protectora que los Maestros Guardianes de esta raza, necesitan enviarnos a los seres humanos que buscamos la redención a través de la aplicación de los Tres Factores, para que recibamos la ayuda necesaria para poder despertar nuestras conciencias, para eliminar radicalmente nuestros defectos, para aprender a transformar nuestras vidas y nacer de nuevo; y sobre todo, para servir de ayuda a nuestros semejantes, y así poder realizar en nosotros mismos la Gran Obra del Padre, haciendo carne y sangre las enseñanzas del Avatara de Acuario.  

He aquí el primer gran testimonio de que la Bendita Logia Blanca, pasa a la vanguardia en esta década de los 90’s. Y también la primera prueba de que los habitantes del Agarthi, la tierra donde mora Melquisedec, están a nuestro lado; ellos con estas grandiosas pruebas nos dan el aliento necesario.  

A la batalla, yo estaré con ustedes... Nos dice el Cristo Rojo de Acuario. Por lo tanto, ya es hora de que todos los soldados del Ejército de Salvación Mundial, cierren filas y avancen victoriosos en la lucha, para entregarle al mundo y difundir por doquiera esta doctrina redentora.  

Una poderosa cadena de fuerza selló el acontecimiento maravilloso, en esa tarde lluviosa de diciembre.  

El momento pasa, pero la Obra maravillosa queda; y está ahí como un diamante que irradia el poder y la fuerza de Samael Aun Weor, el Cristo Rojo de Acuario.