a) Azúcares.-
Tenemos que alcanzar
unos valores adecuados al grado alcohólico del vino
que queremos obtener:
Por
cada 17 g/l. de azúcar se viene a formar, aproximadamente, un
grado de alcohol.
En vinos
tintos, por ejemplo, si se quiere hacer un vino de crianza
o reserva (de larga guarda) interesa más un alto
contenido alcohólico, pues esto le ayuda a evolucionar
más tiempo en buenas condiciones.
En tintos
jovenes (de cosechero o de consumo en el año) no
lo necesitan tanto como con el crianza, pues
se van a consumir pronto.
El alcohol
lo que viene a ejercer es una función protectora de los
ataques al vino de diferentes bacterias o levaduras, es un gran
antiséptico del vino.
b)
Ácidos.-
La acidez del vino
debe ser compensada: sin ser muy alta (daría lugar a un vino
difícil de beber), pero sin ser tampoco baja:
Una adecuada
acidez es buena para el estado sanitario del vino, para evitar
la proliferación de determinados microorganismos perjudiciales
que se desarrollan con un pH más alto.
Asimismo, una adecuada
acidez proporciona al vino una mejora en su coloración
y es fundamental para equilibrar las cantidades de otras sustancias
que existen en el vino.
Es una de las sustancias
que forman parte de la estructura básica de un vino;
es uno de sus "pilares". De hecho, una acidez baja ha de corregirse
(da vinos sin personalidad, algo apagados).
Es en los
blancos donde el factor acidez juega un mayor peso en la estructura
de los vinos.
En contraposición
a los azúcares que aumentan continuamente, la acidez va descendiendo:
así, normalmente si se vendimia tarde, con la uva muy
madura, la uva tiende a estar con la acidez justa
o incluso le falta para darle equilibrio al mosto.
Por eso es importante
elegir la fecha de la vendimia en el momento en que estando ya la uva
con mucho color y aromas, y su grado alcohólico deseado, tenga
un acidez correcta, que no sea demasiado baja. En este último
caso es más o menos frecuente tener que corregir la acidez del
mosto ya en la bodega, añadiendo ácido tartárico
generalmente (esto se da más en zonas meridionales de clima más
cálido, que propician una acidez ajustada).
Analicemos
ahora dos posibles escenarios:
a)
Tendencia a adelantar la vendimia
Por lo general es
con el objeto de obtener vinos más ligeros en alcohol
y más afrutados, que se parezcan más a las características
de las uvas de las que proceden.
Se busca también
un mayor contenido aromático, pues la acumulación de aromas
en la uva se ha visto que alcanza un máximo poco antes de la
maduración total de ésta, sobre todo en climas cálidos,
en los que un retraso en la vendimia nos haría perder gran parte
de su contenido aromático, obteniéndose vinos más
neutros, de peor calidad en nariz y menos afrutados.
Por otro lado, cuando
el nivel de compuestos aromáticos acumulados en los hollejos
es máximo, la acidez es mayor y potencia esta frescura y afrutado.
Otras veces es necesario
hacerlo por las condiciones climáticas: si en
los días previos a la vendimia se esperan lluvias, entonces se
tiende a adelantar la recogida:
Estas
lluvias podrían disminuir el grado alcohólico
ya obtenido por la uva, por un efecto de dilución en los racimos.
Por otro lado, con la uva madura, un aumento brusco de la humedad en
esta época todavía calurosa puede favorecer la aparición
de la BOTRYTIS CINEREA, que puede provocar la pudrición rápida
de los racimos si no se recogen.
b)
Tendencia a retrasar la vendimia
Se hace para conseguir
el efecto contrario, obtener más grado alcohólico,
lo que es interesante como hemos indicado para los vinos de crianza,
y obtener menos acidez de la uva, lo que es interesante
en vinos procedentes de uvas con una alta acidez y en otros para conseguir
un equilibrio de sus otros componentes.
En el caso de los
tintos, es interesante dejar madurar la uva
al máximo pues así se alcanzan las mayores concentraciones
de sustancias polifenólicas, que son como ya hemos visto la mayoría
de las que aportan el color rojizo y amoratado característico
de los vinos.
Por lo general,
en tintos para guarda se apura al máximo la maduración
de la uva, ya que interesa tener altas concentraciones de taninos, uno
de los grupos más importantes de los polifenoles.
Con todo esto vemos
lo importante que es decidir correctamente esta fecha para no comprometer
desde un principio las características del vino que deseamos
elaborar. Con esto se demuestra que:
El vino
no empieza en la bodega como mucha gente cree, sino que es vital seguir
el desarrollo de la vid durante todo el año y, fundamentalmente,
los meses previos a la vendimia.