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DIÓGENES, EL PERRO
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Un personaje de la antigüedad |
Masturbándose en
la plaza pública repetidamente, decía: "¡Ojalá se calmara el
hambre también con frotarse la barriga".
Cuando tomaba sol en el Craneo se plantó ante él Alejandro y le dijo:
"Pídeme lo que quieras". Y él contestó: "No me hagas
sombra".
Cuando en Olimpia proclamó el heraldo: "Dioxipo vence a otros
hombres", exclamó: "Ése vence, sí, a esclavos; a hombres,
yo".
Al contemplar una vez a los hieromnémones de un templo llevar detenido a
uno de los sacristanes que había robado un copón, exclamó: "Los
grandes ladrones han apresado al pequeño".
Necesitando dinero, decía a sus amigos que no se lo pedía sino que se lo
reclamaba. Y si se demoraban, decía: "Te pido para mi comida, no
para mi entierro".
En un banquete empezaron a tirarle huesecillos como a un perro. Y él se
fue hacia ellos y les meo encima, como un perro.
Al ver al hijo de una hetaira tirar piedras a la gente, le dijo: "Ten
cuidado, no le des a tu padre".
LA SECTA DEL PERRO (Extracto) I.S.B.N.
84-206-0250-7
Alianza Editorial.
Madrid, 1998
AUTOR: Carlos García Gual
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