La vida de alquiler,hipotecada... Nunca hemos sido dueños del pasado y ya estamos pagando a plazos el futuro. Resucitamos cada día para mentir al espejo con una letanía de mañanas con café que nunca llegan. Ayer soñabamos con el tacto de unos labios y hoy tenemos pesadillas con una letra de cambio inacabable; apenas somos la memoria de una despedida, el reflejo de un vencido perdedor.
Pero quizá no sea demasiadao tarde para pedirle cuentas al futuro, para desnudar de nuevo los relojes. Al fin y al cabo, son nuestras manos las que dibujan las líneas del mañana.Es el momento de gritar, de mirar al frente y recuperar la esperanza perdida. Volvamos a perseguir la sombra de la libertad.